21 de septiembre de 2017

McGregor, Blade Runner, Rogue One, Corea del Norte y Cataluña



Conor McGregor plantó mejor batalla ante Floyd Mayweather de la que había pensado, mejor o mucho mejor de la que han plantado boxeadores de buena reputación. De tú a tú en la primera mitad del combate hasta que McGregor se fue desgastando y quedándose sin fuerzas.

Saúl Álvarez vs. Gennady Golovkin ha estado igualado, con ambos púgiles jugando bien sus cartas y un Canelo sobreponiéndose al cansancio en unos rounds finales donde GGG tomó el mando y pareció cerca de obtener una victoria por TKO. Resultado nulo que merece revancha.

El que dice que se retira es otro fenómeno, Andre Ward, el castigador de Sergey Kovalev. También habrá revancha entre David HayeTony Bellew.

Pasamos al cine. Queda muy poco para el 6 de octubre y el estreno de Blade Runner 2049. Una espera con excitación, con el natural deseo de que lo que nos ofrezca Denis Villeneuve esté a la altura del hito cinematográfico de Ridley Scott. La filmografía de Villeneuve y los trailers me hacen razonablemente optimista. Todo pinta bastante bien. Recomiendo especialmente el corto Nowhere to Run, de Luke Scott, con el replicante Gentle Sapper (Dave Bautista) entrando en acción, desatando su poder.

Algo que espero de Blade Runner 2049 es que sea un éxito guardando la continuidad escénica con su predecesora, que esta nueva historia se vea y se sienta como salida del mundo de la de 1982, un aspecto en el que he hallado triunfadora a Rogue One (2016), con unos planos, una cinematografía, que te devuelven a 1977 y Star Wars. Para demostrarlo y al contrario de lo que ocurrió con las precuelas, en Rogue One tenemos secuencias que deben contarse como las mejores de un personaje tan emblemático como Darth Vader y de un artefacto tan temido como la Death Star. Simplemente con menos papel para Diego Luna y más para Mads Mikkelsen, Rogue One podría haber entrado en la liga de las tres clásicas.

Películas recientes que he visto y debo destacar son Dunkirk (2017), hipnotizante relato bélico de Christopher Nolan; y Wonder Woman (2017), con una protagonista carismática y una batalla final con un villano, Ares, misterioso e interesante, sin estúpidas masillas. También me han gustado dos films con personalidad propia: Elle (2016), de Paul Verhoeven; y The Accountant (2016), una violenta sorpresa con Ben Affleck. A considerar la aplaudida Logan (2017), que he encontrado buena, sin entusiasmarme, seguramente porque siempre me ha disgustado ver a los superhéroes mermados.

Salto a la política, a mi voluntad de que Donald Trump gestione astutamente la cuestión de Corea del Norte y no sea necesario destruir el país con un ataque nuclear. Me inclino a pensar que si estalla la guerra, America no invadirá Corea del Norte y se limitará a destruir sus centros de mando y bases militares exprimiendo su superioridad aérea. Trump no será el primero en emplear las armas nucleares. Solamente las utilizará si Kim Jong-un lo hace antes, previsiblemente contra Corea del Sur. Con medios convencionales parece difícil prevenir la destrucción mediante fuego de artillería de Seúl. A ver qué pasa.

Concluyo con Cataluña. Me declaro contrario a la secesión y la instauración de una suerte de catalanofato donde los comunistas, los tributos y las regulaciones campen a sus anchas. Si tuvieran en mente proclamar otro principado de Mónaco, sin apenas impuestos, me lo pensaría, pero el catalanofao con la CUP, Colau y compañía no. ¡Ni hablar! Ante eso hay que alzarse en armas. ¡Represión!

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