28 de septiembre de 2016

El esplendor del Interplanetary Transport System, la génesis de una nación


SpaceX Interplanetary Transport System from SpaceX on Vimeo.

Puedo remontarme a los tiempos de George H. W. Bush para verme ensimismado, examinando su Space Exploration Initiative y conceptos de misiones tripuladas a Marte, quizá el desafío tecnológicamente factible más ilusionante que pueda imaginar. A lo largo de estos años, Robert Zubrin y otros proponentes de la exploración de Marte han presentado proyectos, arquitecturas, ideas para situar humanos en la superficie del planeta rojo, como histórico primer paso hacia su colonización. También se han simulado bases marcianas en zonas remotas de la Tierra. Sí, ha habido cantidad de investigaciones de las que se obtienen lecciones provechosas. No obstante, siempre he echado en falta concreción y materialización, algo que Elon Musk y SpaceX han dado ayer. Tenemos un plan para ir a Marte, y es tan grandioso que supera todo lo que hubiera podido esperar.

Entrando en los detalles generales y puesto que estaba advertido de la inminente presentación del Interplanetary Transport System, me río cuando pienso que el pasado fin de semana anticipaba un cohete Falcon Heavy y una nave Red Dragon, para una misión a Marte de dos o tres tripulantes. —Musk está simplificando —razonaba yo. No lo está. La capacidad de carga del cohete propulsor reutilizable, Mars Vehicle, empequeñece al mítico Saturn V y a los sueños del reverenciado Wernher von Braun. Estamos hablando de lanzar a entre 100 y 200 personas en una nave de 5 estrellas con sala de cine, de lectura y restaurante, no en una lata de sardinas como suele hacerse. Además, los motores Raptor la impulsarán a una velocidad que posibilitará alcanzar Marte en entre uno y tres meses, dependiendo de las variables de lanzamiento. Las especificaciones técnicas del Mars Vehicle están disponibles en el último borrador de la misión: Mars Presentation.

En Marte, la inmensa ITS empleará el dióxido de carbono de la atmósfera y el hielo del suelo para producir metano y oxígeno, combustible para el regreso a la Tierra. Este es el aspecto que menos me gusta. A Marte hay que ir para quedarse. No hay por qué rescatar otra vez a Matt Damon, si bien lo que Musk quiere de vuelta es la propia ITS para su reutilización, la llave de la viabilidad económica de su plan, no a los afortunados colonizadores, que serán libres para quedarse en el nuevo mundo, fundar una nación, o si se me permite la broma, regresar con deshonor. Musk estima el coste del billete a Marte entre $200.000 y $100.000. Un proceso de selección apasionante en el que una élite económica y —deseo— física sea entrenada para los retos de la que Musk llama Mars Colonial Fleet, rumbo a un planeta casi inexplorado, que tal vez fue azul en el remoto pasado, en el misterioso Noachian Period, y que probablemente volverá a serlo cuando se haya terraformado. Allí una nación. Allí un pueblo de gente guapa e inteligente. Genéticamente mejorados. Gente superior. Privilegiados felices sin el incordio del llanto de los desfavorecidos. Como dijo un homínido: "I have a dream."

Hay que celebrar cómo la iniciativa privada adelanta al sector público y a la estancada NASA. Cuanta más financiación privada, mejor. Más empresas en búsqueda de beneficio. Menos agencia estatales con agenda política. Obviamente aún es necesario que SpaceX y la NASA colaboren en la consecución de la conquista de Marte, pero es bueno que el papel de la NASA decrezca, que lo haga hasta que pueda declararse un glorioso anacronismo. Es hora de atraer inversores: Bill Gates, Amancio Ortega, Jeff Bezos, Warren BuffettMark Zuckerberg y todos esos triunfadores a los que los colectivistas siempre están injuriando porque, según parece, no les dan el dinero que supuestamente les deben. Los impuestos son un robo y los empresarios hacen bien en poner a buen recaudo su dinero lejos de los infiernos fiscales. El que no sé cómo se habrá tomado la presentación del ITS es Richard Branson... Su Virgin Galactic parece un chiste en comparación.

Es apropiado concluir citando a Arnold Schwarzenegger en Total Recall (1990): "Get your ass to Mars!"

2 comentarios:

  1. WilburWhateley13 oct. 2016 1:18:00

    Sigo sin VER el viaje a Marte, creo que todo sigue siendo demasiado difuso y que el problema principal, una nave que llegue, sigue sin resolverse.

    Buen artículo.

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    1. ¡Gracias! En efecto, todo ha venido siendo difuso, pero creo que esto añade algo de nitidez.

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