4 de octubre de 2014

La cristianería no tiene quien la quiera

Como he explicado a mi amigo Espantapájaros en su artículo El Gobierno ha enterrado la cabeza, tras la victoria de Mariano Rajoy en las últimas elecciones generales me tomé a broma la propuesta programática del PP de reformar la ley del aborto de José Luis Rodríguez Zapatero. Dada la impopularidad que a izquierda y derecha despertaba que las mujeres de menos de 18 años pudieran abortar sin un justificante firmado por los padres, como en el colegio, estaba relativamente seguro de que no se iría más allá de modificar ese punto. Un error grave, a mi juicio, pero no la declaración de guerra con la que me encontraría cuando Alberto Ruiz-Gallardón empezó a esbozar su anteproyecto: el aborto eugenésico se perseguiría penalmente y las mujeres que alegaran problemas físicos o psicológicos deberían ser juzgadas por médicos diferentes al del centro donde desearan abortar. Por supuesto, y con esto hay que reírse, se seguiría permitiendo el aborto en caso de violación, evidenciando la falsedad de que la motivación fuera proteger a los "niños débiles, indefensos, con sus manitas y deditos", cuando lo que realmente se pretendía, aunque fuera en el subconsciente, era castigar conductas sexuales alejadas de la castidad y el matrimonio heterosexual. Educación en castidad, he leído que se exigía en blogs cristianos.

El anteproyecto de tinte cristiano ha sido tema de conversación entre mis amigos y conocidos. La opinión unánime era de rechazo, en muchos casos de indignación, y estoy hablando de gente fuera de la órbita del socialismo y, no digamos ya, del comunismo, hasta el punto de que con independencia de la opinión que cada uno pudiera tener sobre el aborto en todas las circunstancias imaginables, la decisión sobre las acciones a emprender en caso de embarazo no deseado debía corresponder a las interesadas, a las mujeres que no consentían la ocupación de sus cuerpos, jamás a los políticos, los funcionarios y los predicadores. Contemplé sentimientos de temor. A los viejos decrépitos les resulta fácil parlotear, pero a las personas en edad fértil, que tienen relaciones sexuales, no les agrada que los políticos les limiten las opciones y, ante la siempre existente posibilidad de encontrarse algún día con un embarazo no deseado, se hallen en un escenario de pesadilla en el que funcionarios armados ejerzan la amenaza de la fuerza y la prisión contra los profesionales de la medicina cuyos servicios son demandados. Una intervención del mercado y los libres acuerdos. Una política represiva que somete a los individuos a la intimidación gubernamental. Preocupación a la vista de tamaña politización de la vida íntima. Muchas personas que yo conocía se sentían amenazadas por el nefasto Ruiz-Gallardón.

Al dar marcha atrás y cancelar el anteproyecto de Ruiz-Gallardón, Rajoy ha hecho lo correcto tanto por razones electoralistas como de valores. 1.º Electoralistas, porque no ha sido ajeno a la repulsa que esa legislación religiosa provoca entre el electorado del PP, que como el del PSOE, podrá ser mayoritariamente cristiano, pero cristiano en un sentido cultural, de quien acepta y disfruta de ciertas tradiciones folclóricas, no en un sentido de cristiano ideológico, tercermundista, que realmente se cree una ideología irracional basada en fábulas de animales que hablan, en la antigüedad. El sector duro, fundamentalista, genuinamente cristiano, es una minoría despreciable. Rajoy ha reconocido el hecho y les ha dado la espalda. 2.º Valores, porque la resistencia a la imposición de valores ajenos es un preciado valor en sí mismo. El PP es un partido conservador y, como los partidos socialistas, rehúsa renunciar a imponer sus valores mediante la coacción gubernamental, de modo que aunque el electoralismo haya pesado más que los valores en la balanza de los políticos del PP, saludo el pragmatismo que ha llevado al Gobierno a utilizar la cabeza en vez del negro corazón, ese órgano que sin duda les impelía a destruir uno de los pocos logros del pobre Zapatero.

Consciente de que gracias a la tecnología moderna, a la amniocentesis, casi todas las mujeres destruyen los fetos defectuosos con síndrome de Down u otras taras, sostenía el inefable Francisco Marhuenda (que me cae bien), en un debate en televisión, que lo que Ruiz-Gallardón quería era que esos fetos pudieran desarrollarse y nacer. A la fuerza. Sin consentimiento del huésped. ¡Pero Marhuenda, a las cristianas nadie les va a impedir que tengan todos los hijos subnormales que se les antoje! ¡Así ganarán el paraíso! Si no fuera porque la educación y la era de la información los extinguirá antes, sería irónico que tuviera que ser la selección natural, la propia evolución de la que los cristianos recelan como "sólo una teoría", tal como he leído en un blog friki de Red Liberal, la que se encargara de seleccionarlos para la degeneración y la extinción. ¡Atención!, me disgusta la gente que va por la vida colgándose o entregando medallas a los buenos sentimientos. Cada uno es sensible a lo que le da la gana. Hace años, en un supermercado, observé a una familia de desconocidos, el padre, la madre, y tres hijos, uno con síndrome de Down. La forma en que los dos hermanos —para entendernos— normales, niño y niña, los dos especialmente guapos, cogían por la mano y ayudaban a caminar a su otro hermano, me conmovió. Casi lloré. No obstante, soy dueño de mis sentimientos y preferencias. Hipotéticamente, ante la notificación de que alguien gesta un feto mío que ha salido anormal, no lo querría ver ni en pintura. No lo reconocería como Julio César a Cesarión. Por defecto solicitaría su supresión, su eliminación física, antes o, en una época sin nuestra tecnología, inmediatamente después de nacer, previniendo la formación de un vínculo afectivo. Porque sí. Porque soy un entusiasta partidario de la eugenesia y, por añadidura, de la ingeniería genética, la cibernética y todo lo que perfeccione las especies o forme especies mejores. Rindo culto a la fuerza y la belleza.

Las cruces cristianas pintan tan poco en la reproducción humana como las leyes antitabaco socialistas en las propiedades privadas. Reflexionad: las prohibiciones son buenas cuando se aplican a quienes las propugnan, a uno mismo. El debate sobre el aborto puede resolverse con una solución salomónica: si Gádor Joya, Isabel San Sebastián u otra representante del lobby cristiano piensa que el aborto es un asesinato que el Estado debe penar, concédasele la oportunidad de inscribirse en un registro de cristianos y póngasela bajo la sharia, la halajá, la ley canónica o la mamarrachada que prefiera. Así, caso de ser sorprendida in fraganti abortando, caiga sobre ella el peso de las leyes de esas deidades asiáticas que idolatran, y pueda el Estado de bienestar administrar la pena proporcional al horrible crimen de matar a una criaturita inocente: en posición de rodillas y disparo en la nuca. En plaza pública. Una sentencia ejemplarizante. Puedo imaginar a la concurrencia cristiana sedienta de sangre: "¡Bruja! ¡Asesina! ¡Arrepiéntete de tus pecados!". Hay que tomárselo a cachondeo. Mi respeto a los cristianos como personas, ¡tengo familiares viejos que son cristianos!, pero la ideología en sí, su alineación con los débiles y su hostilidad a los fuertes y al individualismo, es repugnante. En lo que tienen razón es en el dinero. El aborto, que lo pague quien quiera abortar. Ni un impuesto para pagar abortos a nadie.

Hay más. El aborto no ha sido el único asunto que ha martirizado a los cristianos en fechas recientes. El resentimiento anticientífico al que hacía alusión con Charles Darwin y la evolución de las especies, se ha reproducido con Stephen Hawking y las declaraciones en las que recordaba que para explicar el origen del Universo no se necesita del concurso de amigos imaginarios. Los adultos no deberían tener amigos imaginarios. "Pero es que nada puede crearse de la nada" (excepto su dios, parece ser...), argumentan torpemente los cristianos. O no saben o no les importa que hay indicios de que la nada absoluta no existe. La mecánica cuántica nos enseña que las fluctuaciones cuánticas hacen aparecer partículas virtuales en el falso vacío. Hay diversas hipótesis que explican el Big Bang. La ciencia está trabajando en refinarlas. ¿Es nuestro universo un mero white hole conectado a un black hole en otro universo? La teoría del multiverso es fascinante. Estudiémosla. ¿Acaso el universo lo ha creado una deidad del planeta Tierra allá en la Vía Láctea? Infantil. Vamos a reírnos con estos cuentos. ¡Vivan el método científico, el pensamiento crítico y el raciocinio!

Imagen de la barbarie cristiana: Tough anti-abortion laws examined in federal court

4 comentarios:

  1. Con todo el respeto para los discapacitados y el reconocimiento de la labor que hacen sus familiares, yo tampoco querría a un hijo con taras genéticas. Y como creo que Dios tiene razones de sobra para enviarme al infierno sin contar que no acepte el hijo tarado -literalmente, no lo digo de forma despectiva- que me envíe...Ja, ja,ja. Por cierto, ¿qué te ha parecido la polémica de Richard Dawkins por aconsejar abortar un feto con Down en Twitter? La irracionalidad de quienes piensan que eso implica que quiere matar a quienes ya han nacido es digna de estudio.

    En cuanto a Hawking y el origen del Universo, que efectivamente no necesita de seres mitológicos para existir, creo que se apunta en la dirección equivocada si lo que se pretende es convencer a la gente de que no hay un dios; ya encontrarán otra razón para justificar sus creencias. Dio en el clavo cuando dijo que eran cuentos de hadas para los que temen a la muerte, pero veo difícil erradicar ese temor, por lo que siempre habrá quien crea en algo, aunque sea de una forma abstracta.

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    1. De Twitter he dimitido y no volveré mientras siga la insufrible limitación de caracteres. Pero he leído los tweets de Dawkins en una web y, a su afirmación de que alumbrar un feto con síndrome de Down es un acto inmoral, contestaré que eso depende del punto de vista de cada cual, que diría el maestro Obi-Wan Kenobi. Con Dawkins suelo estar de acuerdo cuando habla de ciencia o denuncia las atrocidades de la religión, pero discrepo cuando habla de política y hace apología del Estado de bienestar.

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  2. Un artículo muy contundente y que merece la pena leer varias veces.

    En mi opinión, el Gobierno hizo mal en presentar esta regulación si no estaba determinado a aprobarla. Podría haber optado por algo más suave desde el principio. Ésa hubiera sido la solución más lógica, que debería haberse planteado al comienzo de la legislatura, sin ruido, sin tanta exposición. Ahora da la impresión de que se ha acobardado y la imagen de debilidad no es buena en política, al margen de que es cierto que había muchos reparos entre votantes o simpatizantes del PP hacia el anteproyecto de Gallardón.

    En otro orden de cosas, no puedo dejar de felicitarte por tu Tumblr. Entro en él para para recrearme con esas imágenes bellas y cautivadoras. El "Savage World", de Frazetta, me tiene enganchado.

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    1. ¡Gracias! Toma nota de que la justificación de Rajoy de que la reforma del aborto, de haberse aprobado, habría durado cinco minutos en cuanto llegara otro gobierno, no es ninguna exageración. Es cierto que en la oposición se critican muchas leyes que luego, cuando se gobierna, se tocan poco o nada, pero me atrevo a asegurar que la ley de Gallardón habría sido la primera en derogarse por Pedro Sánchez, caso de ganar él las próximas elecciones. Otras reformas que se han hecho, como la laboral, no se tocarán salvo para profundizarlas.

      ¡Me gusta Tumblr! Es perfecto para ver y compartir fotografías. ¡Una imagen vale más que mil palabras! ¡Y Savage World es una pasada!

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