4 de junio de 2014

Edge of Tomorrow, ficción sin ciencia

Sin ahorrar spoilers, narro mi experiencia y mis conclusiones con Edge of Tomorrow.

Nos caen del cielo. Es en Europa, en Alemania, donde se inician nuevamente las hostilidades de una conflagración mundial. La Tierra está siendo invadida. La especie alienígena que nos ataca, miméticos, forma una colmena organizada jerárquicamente y dividida en distintas clases de individuos: el cerebro, omega; el oficial de alto rango, alfa; y el soldado, beta. La naturaleza de los miméticos es extraña. Se diría que son cíborgs, seres formados por materia viva y, en el caso de los combatientes alfa y beta, un alto porcentaje de dispositivos artificiales extremadamente avanzados, que combinan nanotecnología, magnetismo, plasma y quién sabe el qué. A decir verdad, su poder ofensivo se presenta imparable, no solamente porque la velocidad y coordinación de los luchadores beta es desconcertante, sino por la mera fuerza de su número, por su capacidad de reproducción. Se lanzan en oleadas de centenares de miles o millones. Ataque de saturación. Una vez los has visto entrar en combate, te dices a ti mismo que no hay forma en que una defensa militar convencional o nuclear pueda frenarles. Demasiado fuertes, veloces y dispersos. Piensas que, si la hay, la solución ha de hallarse en la guerra electrónica o biológica. Los efectivos de la NATO, rebautizados como ejércitos mundiales o algo parecido, se unen a los de Rusia y China en un dramático esfuerzo para contener a los miméticos en la Europa occidental, impidiendo su penetración en Asia y las Islas Británicas.

El prólogo, la introducción a la guerra mundial y la presentación del personaje de Tom Cruise, el mayor William Cage, es notable. Nuestro protagonista no es un verdadero combatiente. Cage es un militar de relaciones públicas, casi de despacho, que se encarga de la publicidad, de la propaganda. Cuando el general Brigham le ordena ir al frente y lo empotra en un pelotón de las fuerzas especiales que participarán en la Operación Overlord II u Operación Caída, un desembarco anfibio y aerotransportado en la costa francesa, la cobardía de Cage es expuesta. Rehúsa obedecer las órdenes e incluso chantajea al general, que no cede y le alista por la fuerza, penalizándolo como desertor. Una vez en las fuerzas especiales, Cage es instruido por el sargento Farrell Bartolome, eficazmente interpretado por Bill Paxton. Es la hora de enfrentarse al enemigo y de ponerse la nueva armadura de infantería que tanta esperanza ha traído. Con esta herramienta, la humanidad ha cosechado sus primeras victorias. Es un exoesqueleto que incrementa la protección, la fuerza y la potencia y cadencia de tiro. La destreza en el uso de la armadura y en la liquidación de miméticos ha creado una heroína en la Batalla de Verdún: la sargento Rita Vrataski, Emily Blunt en máxima forma física. El inepto Cage y la aguerrida Vrataski, envuelta en un halo de épica y misterio, se encuentran durante el cruento lanzamiento de la Operación Caída, en la playa gala. Trágicamente, Cage ve cómo Vrataski cae en combate frente a los miméticos. Él mismo queda aislado, sin munición, y enfrentado a un mimético alfa al que consigue matar... al tiempo que él es matado a su vez por el alfa, que le rocía con su sangre. Aquí es donde concluye el brillante primer acto del film. Cage despierta subitamente, como si todo hubiera sido un sueño, y se encuentra nuevamente en las instalaciones de las fuerzas especiales, ante el sargento Bartolome, reviviendo los sucesos de las últimas 24 horas. Sí, como Bill Murray en Groundhog Day (1993).

El mayor Cage no encuentra una explicación a por qué la odisea se repite y, como en una partida de videojuego, es enviado una y otra vez a la batalla, para morir antes o después, en una situación u otra, víctima de la ferocidad de los miméticos. La respuesta se la da la sargento Vrataski cuando, al socorrerla en el campo de batalla, advirtiéndole de lo que sucederá en los instantes posteriores, ella se detiene y, dando señales de comprender lo que está ocurriendo, le ordena que vaya a buscarla cuando despierte. Ambos sucumben décimas de segundo después y, consecuentemente, Cage se dirige en su búsqueda "el día siguiente". Inteligente, resolutiva, fría. Vrataski sabe. Vrataski manda. Es una líder carismática, no una gimoteante mujer cuota. Nos alecciona sobre la esencia de los miméticos, sobre su organización militar, y por encima de todo, sobre el don que les confiere la invencibilidad: la habilidad de manipular el tiempo, de nuevo como en un videojuego en el que tuviéramos todo el control para aprender de los errores, retroceder y volver a luchar con la ventaja del conocimiento del futuro. Esta facultad de los miméticos fue robada por Cage en su primera batalla, cuando mató a un alfa que le empapó en sus fluidos. Es cierto que, en la vida real, estamos aprendiendo que las cosas son más complejas de lo que parecen, seguramente más de lo que podamos imaginar, que el caos, la probabilidad, las fluctuaciones cuánticas y el infinito multiverso hacen factible que existan copias de nosotros mismos en universos paralelos y demás... pero la reversión mágica del tiempo en Edge of Tomorrow no me resulta creíble. Demasiado fantástica. Carece de un mínimo fundamento. Es poco ciencia ficción y mucha ficción sin ciencia. No obstante, puedo obviar esta flaqueza argumental y disfrutar a lo grande de cómo Cage y Vrataski vuelven repetidamente a una misma batalla de la que tratan de salir airosos estudiando meticulosamente todas las alternativas. Sin importar lo que hagan, siempre llegarán a un punto muerto, un límite, un filo del mañana que no podrán superar. El segundo acto es aún mejor que el primero, es casi sobresaliente. La secuencia de la casa abandonada, con el helicóptero y la conversación entre nuestros héroes, es la mejor, es muy buena; te estremeces, presientes que algo importante va a acontecer.

Es en el tercer y último acto del film, en la doble incursión de nuestros protagonistas en Alemania y Francia, con el objetivo de ganar la guerra en un asesinato selectivo, el del cerebro mimético omega, donde he notado una desaceleración de la función. Pierde vigor, se apaga la inspiración y da paso a un espectáculo que se ve rutinario. Reconozco que el asalto en solitario a la presa alemana aún posee encanto, hay suspense, pero en la marcha sobre París —robando no se sabe bien cómo uno de esos tiltrotors tan chulos— y el Museo del Louvre, más la confrontación definitiva con el cerebro omega, he echado en falta a Milla Jovovich. Son secuencias que parecen extraídas de alguno de los films de la serie Resident Evil, que tienen sus cosas buenas, que me gustan, aunque es obvio que pertenecen a una categoría artística más superficial que a la que ambiciona Edge of Tomorrow. Concretamente, y ahora revelaré el final, el ataque con granadas al omega bajo del agua me parece pobrísimo. Deberían haberlo hecho mejor. Tampoco me agrada la escena final en la que Cage y Vrataski se reencuentran. No transmite emoción, sea alegría o tristeza. Te dices que pues bueno. No es un final memorable como el de, recordando otras películas de Tom, los de The Last Samurai (2003) y Oblivion (2013). Con los créditos finales, esta frustración se incrementa al confirmarse el desaprovechamiento de los propios miméticos, unas formas de vida que si bien te traen a la mente los centinelas de la serie Matrix, son únicos, un diseño muy interesante, a la vez que terrorífico. Uno siente el deseo de saber más, quiénes son y qué les motiva a atacar la Tierra. Sí sabemos que son inteligentes con mayúsculas, pues dominan el engaño táctico y estratégico, manipulan para confundir y atraer al enemigo. Por ello, duele que en ningún momento les veamos establer alguna clase de comunicación, que se limiten a atacar y matar en un frenesí asesino. Este patinazo es extrapolable a lo ocurrido con Prometheus (2012) y los ingenieros.

Edge of Tomorrow es la primera película que he visto de Doug Liman. No me inspiraba confianza porque sé que dirigió uno de los horrores de Bourne... aborrezco esa serie, pero tranquilidad, hay belleza en muchos planos del film. El responsable de la fotografía es Dion Beebe, con trabajos que me han impresionado como Equilibrium (2002), Collateral (2004), Miami Vice (2006), y hasta esa loca comedia que tanto aprecio, Land of the Lost (2009). En Edge of Tomorrow paladeamos porciones de calidad cinematográfica y musical y, lo he dejado para el final, la presencia de Tom Cruise y Emily Blunt. Tom es uno de mis ídolos, una superestrella y un superprofesional que no hay película en la que lo haga mal. Y para Emily mi reconocimiento a su físico, por supuesto lo primero, y a su exquisito trabajo. ¡Cómo se nota que se entrenó a conciencia en la pista de atletismo de la UCLA! Las mujeres no pueden hacer algunas cosas como nosotros los hombres. Es muy difícil que una actriz interprete a una mujer guerrera que resulte creíble, que ejerza ese efecto fundamental que nunca me canso de mencionar: la intimidación. Blunt intimida en Edge of Tomorrow. Sus primeras apariciones son especialmente reseñables: planos lejanos o traseros que ensalzan sus hazañas bélicas sin que le lleguemos a ver el rostro. El rostro de la victoria.

Quiero establecer una forzada analogía entre Edge of Tomorrow y The Time Machine (2002). La primera, una notable película con un final deficiente. La segunda, una muy deficiente película con un final sobresaliente, un final en el que el Über-Morlock proporciona la respuesta que el protagonista tanto había ansiado encontrar.

You built your time machine because of Emma's death. If she had lived, it would never have existed. So how could you use your machine to go back in time and save her? You are the inescapable result of your tragedy, just as I am the inescapable result of you. You have your answer. Now go. 

Puntúo un 7,6, que para redondear en el sistema de puntuación de IMDb, se va a 8/10.

7 comentarios:

  1. AVISO DE SPOLIERACOS:

    octopusmagnificens, en esta ocasión discrepo contigo, mr. ;) (al menos en parte). Ayer vi por fin la nueva peli de Tom y ya te digo que salí flipando, me encantó, superó incluso mis expectativas que ya de por sí como sabes eran altas. Estoy de acuerdo en lo que comentas a cerca del trabajo de Tom y Blunt, lo hacen muuuy bien ^^ y a eso hay que añadir un excelente Bill Paxton ^^ También coincido en que la peli deja cosas fuera, preguntas que habría estado bien que entrase a contestar, como lo que hablas de las motivaciones de los bichos y tal, sí es cierto que habría estado bien saber más cosas, al igual que habría estado bien ver por ejemplo como les ponen las camisas de fuerza y los diseccionan XD , etc, pero para mí, eso no le resta un ápice de interés o calidad a la peli, todo lo que ví me gustó y mucho, me pareció tremendamente interesante. Quizás alguna de las cosas que nombras, podrían tocarse de cara a una secuela, aunque vamos, viendo la taquilla.... mucho me temo que va a ser que no :( Los efectos especiales me parecieron coj..., muy buenos y las escenas de acción también. Vale que la escena en la que van en el coche, el croma canta un pelín o cuando al final el personaje de Brendan Gleeson sale diciendo un discurso por tv, ahí el croma sí que se nota y mucho o algún momento muuuuuy contado en el que el "efecto cable" cuando llevan los trajes se nota, pero vamos, nada importante, los he visto muchíiiiisimo peor hechos. Por lo demás, los diseños de los bichos es verdad que son clavados al de los chopitos de la saga Matrix, cierto, pero también tienen sus propias características y me molan mucho, la verdad, así como todo el tema de los trajes que llevan los soldados (sí, calcados a los de Elysium) o las naves (sí, parecen sacadas de RE5). Discrepo en lo que comentas del último tercio del film, a mí me gustó y mucho, no veo que la cosa decaiga, me pareció muy emocionante y me alegró ver que al final Tom y Emily se reencuentran ^^ ¡Ah!, otra cosa, dime mr., ¿son cosas mías o la parte en la que van a por el Omega en la nave, no te recordó a la parte final de Matrix Revolutions?, lo digo por lo de Neo y Trinity y los chopitos yendo a por ellos. En fin, que la peli me gustó un hue... y que caerá sí o sí en BR ^^ Por si te interesa, te digo que la nota que le doy es un... ¡¡¡10/10 ^^!!!

    P.D: octopusmagnificens, si no te gusta la saga Bourne..., dudo mucho que te guste l 1ª entrega que dirigió Liman, peeeeero, sí que te recomendaría uqe le echases un ojo a Sr. y Sra. Smith ;)

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    1. Discrepancia de grado y relativamente menor. Nos separamos respecto al final, que por lo que he leído, es uno de los puntos más cuestionados. Es "poco especial".

      Te diré de dónde están sacadas las naves: del Bell Boeing Quad TiltRotor.

      Sí, habrá una oportunidad para Mr. & Mrs. Smith.

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  2. Cierto, no es una discrepancia total ni mucho menos ^^

    ¡La leche!, no tenía ni idea de que esos vehículos existiesen. Gracias por la info, mr. ;)

    Me alegra saberlo ;) Ya me dirás cuando la hayas visto; espero que te guste ;)

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    1. Ese en concreto es solamente un diseño de transporte pesado; el que existe es la versión pequeña, el V-22 Osprey.

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    2. Yo es que de estas cosas no tengo precisamente mucha idea, conozco algún que otro modelo de caza, pero vamos, poquita cosa ^^'

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    3. "Si sangra, podemos matarlo". No hace falta saber más.

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    4. XDDD Bien dicho.

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Los fuertes han sido segregados por la propaganda quejumbrosa de los débiles