2 de febrero de 2012
Inteligencia artificial
Durante el último periodo glacial, hace entre 100.000 y 15.000 años, la ciudad de New York estuvo cubierta por un manto de hielo de hasta un kilómetro de espesor. Habría sepultado al Empire State Building. Las cicatrices en forma de estrías aún pueden observarse en las rocas de Central Park. Otra glaciación sobrevendrá y, quizá entonces, New York esté poblada por los descendientes de los humanos, las avanzadas formas de vida artificial que Steven Spielberg imaginó para A.I. Artificial Intelligence (2001). El vehículo en el que vuelan, que se hace y deshace a voluntad, es una pasada.
En un artículo publicado el 31 de diciembre en Space.com, el matemático Thomas Hair llega a dos conclusiones extremistas: o los humanos estamos solos (como especie inteligente capaz de viajar al espacio) en la Vía Láctea, o los aliens evitan deliberadamente el contacto por alguna razón. Hair basa sus cálculos en la edad del Universo, una asunción conservadora del número de civilizaciones que podrían haber aparecido hasta hoy, y el tiempo que les habría llevado alcanzar otras estrellas viajando en naves de prestaciones modestas, a un 1% de la velocidad de la luz.
No todo es negro o blanco y, literalmente, hay decenas y decenas de explicaciones teóricas a la Paradoja de Fermi. Lo que en realidad me ha gustado del estudio de Hair es su hipótesis sobre la naturaleza de los extraterrestres: "Cualquier civilización antigua probablemente no es biológica. No necesitan un lugar en la Tierra. No necesitan venir aquí y robar nuestra agua. Hay cantidad suficiente de ella en el Sistema Solar [por ejemplo en los satélites de Júpiter y Saturno], en lugares donde la gravedad no es tan grande y donde pueden tomar toda la que quieran".
Efectivamente, la primaria noción antrópica de que los aliens serán algún tipo de vertebrados es cachondeo. Es más plausible que sean formas de inteligencia artificial con una sofisticación tal que nos sea difícil comprenderla, no digamos ya reconocerla si ellos no quieren ser descubiertos. Con quien estoy en desacuerdo es con el físico Woods Halley, que sobre las perspectivas de existencia de vida extraterrestre, considera tres opciones: 1. La vida aparece raramente. 2. La vida es extraña y muy distinta en un lugar u otro. 3. La vida es aburrida, lo que significa que encontrarás (en otros planetas) especies relativamente parecidas a las terrestres, y que nuestras dificultades para hallarlas son meramente técnicas.
Con la evidencia disponible, Halley apunta a la primera opción como la más probable, lo que rechazo porque sospecho que la vida ha sido o es extremadamente común hasta en el Sistema Solar, en Marte, Venus, Titán, Europa, etcétera. La exploración exhaustiva de todos estos planetas y satélites deparará no pocos hallazgos. En lo que sí podría estar de acuerdo es en que la vida inteligente es poco común. Pongamos la atención en el único ejemplo que conocemos, la Tierra, que se formó hace unos 4.500 millones de años, más o menos como el Sol, y ha albergado vida desde hace unos 3.500 millones de años. Un largo recorrido hasta dos puntos de referencia: el viaje espacial y la fisión del átomo, que no se manifestaron hasta el siglo pasado. No obstante, debería asumirse que nosotros hemos estado en la media y que en otros planetas pudo emerger mucho antes. Todo es cuestión del azar. Sea como sea y puesto que el Sol está creciendo e intensificando sus emisiones de radiación a medida que consume sus reservas de hidrógeno, a la vida en la Tierra le quedan entre 500 y 2.000 millones de años de existencia. Y previsiblemente, la Tierra será engullida y vaporizada dentro de 5.000 millones de años, cuando el Sol se convierta en una gigante roja, una fase en la que parece ser que existirán condiciones óptimas para la vida en los planetas exteriores del Sistema Solar. La energía ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma.
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Estoy en completa sintonía contigo, Octopus. Hay que dejar atrás las teorías de marcianitos verdes y hombrecillos varios para pasar a creer que lo que debe haber son este tipo de entidades que no se rigen por nuestros rígidos esquemas antropocéntricos.
ResponderSuprimirEn mi opinión, las películas que más brillantemente han descrito cómo podría ser el contacto con extraterrestes son 2001 y Contact.
SuprimirSabes que Contact es una de mis películas preferidas. Y se nota enormemente que detrás de ella estaba un auténtico conocedor del tema como Carl Sagan. Eso marca mucha diferencia con el resto de producciones.
SuprimirMe parece una gran película, con momentazos, tazos-tazos-tazos. Y dicho sea de paso, me muero de risa con el personaje de Jake Busey.
Suprimirla verdad es que sí, es un estereotipo de pirado ultrareligioso, y eso siempre tiene su parte cómica
SuprimirA mi siempre me ha costado creer,que realmente seamos las UNICAS formas de vida en TOOOOOODo el Universo. Estoy convencido que tiene que haber otras formas de vida, por ahi, "en algun lugar" y me parece absurdo la teoría de los marcianitos.
ResponderSuprimirSupongo que es algo tan sencillo que cuando se dan las condiciones adecuadas surge la vida. (Aunque bien me gustaria saber "como" surgió). No obstante pensar que si hubiera mas vida inteligente ya sabriamos algo... me parece mucho suponer, las otras formas de vida, dado como es el universo, podrían estar ahora en su prehistoria o en su edad medieval.....
Reconozco que todo este tema, aún siendo apasionante, siempre me ha producido cierta tristeza puesto que te hace darte cuenta de lo infimo que somos para el el tiempo/mundo/universo en general. Si fuera religioso a lo mejor albergaría cierta esperanza del despues..., pero como no lo soy...
Lo que pasa es que nuestra prehistoria es una milésima de segundo en la escala astronómica. Lo que debemos mirar es la edad del Sol y la Tierra, unos 5.000 millones de años, muy jóvenes respecto a la edad del Universo. Por consiguiente, si la vida inteligente existe y es relativamente común, millones de civilizaciones han existido antes que la nuestra.
SuprimirHay un factor más a tener en cuenta. Conforme la tecnología avanza las posibilidades de que un alguien tenga a su disposición un arma capaz de aniquilar a su propia especie aumentan. Hace poco salió una noticia de la creación por casualidad de un ¿virus? peligrosísimo y se decidió no hacer público los detalles de la investigación. Con el tiempo esta tecnología ahora al alcance de muy pocos se extenderá. Yo no le doy a la humanidad más de 200 años.
ResponderSuprimirPuede que aumente la accesibilidad de las armas de destrucción masiva, pero también puede aumentar la dispersión de la propia especie, por ejemplo colonizando otros planetas. En 200, 300 o 400 años, es posible que los avances en geoingeniería permitan terraformar Marte y Venus, hacer sus atmósferas respirables. Sí estoy de acuerdo en que la especie humana pronto desaparecerá o perderá su posición hegemónica, y lo hará ante el avance de la inteligencia artificial. Técnicamente, será una evolución más que una extinción. Un gran salto evolutivo.
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