Preproducción, producción, postproducción... estén en el estado en que estén, voy a elaborar un ranking provisional de las películas que más deseo ver. Seguro que se me escapa más de una.
1. Battle Angel (2016) de James Cameron.
2. Man of Steel (2013) de Zack Snyder.
3. Akira (2013) de Jaume Collet-Serra.
4. Prometheus (2012) de Ridley Scott.
5. Avatar 2 (2014) de James Cameron.
6. Avatar 3 (2015) de James Cameron.
7. Robopocalypse (2013) de Steven Spielberg.
8. Dredd (2012) de Pete Travis.
9. The Last Stand (2013) de Jee-woon Kim.
10. The Expendables 2 (2012) de Simon West.
11. Bullet to the Head (2012) de Walter Hill.
12. The Iceman (2013) de Ariel Vromen.
13. Horizons (2013) de Joseph Kosinski.
14. World War Z (2012) de Marc Foster.
15. Lincoln (2012) de Steven Spielberg.
16. One Shot (2013) de Christopher McQuarrie.
17. The Avengers (2012) de Joss Whedon.
Battle Angel es la indiscutible número 1, el súmmum de mis fantasías cinematográficas y mis obsesiones personales. Un cyborg, un androide femenino rescatado de un vertedero, y una máquina de matar en busca de su pasado y, quizá, ¡del amor! Si fuera director de cine con poder para hacer y deshacer a mi antojo, querría dirigir este film. ¡Ya tengo hasta una idea del casting!
En segundo lugar Man of Steel, de la que debo señalar un hecho ilusionante del que aún falta confirmación oficial: IMDb acredita a Michael Clarke Duncan como Darkseid, el poderosísimo señor del planeta Apokolips. ¿Acaso se refugiará el general Zod en Apokolips tras la destrucción de Krypton? ¿Abandonará su servicio y su obediencia a Darkseid cuando conozca que el hijo de Jor-El está vivo y en el planeta Tierra? Si es así, imagino la batalla final entre Superman y Zod, y al general agonizante realizando una desesperada llamada de socorro a su comandante supremo, Darkseid. Conjeturo que podría ser el punto de partida para la secuela. De momento, sólo conocemos esto: "Transportado a la Tierra desde Krypton, Clark lucha por hallar una respuesta a la pregunta de por qué está ahí. Educado en los valores de sus padres adoptivos, Jonathan y Martha Kent, Clark descubre que poseer superhabilidades significa tomar decisiones difíciles, y cuando el mundo más necesita estabilidad, es objeto de un ataque. ¿Serán sus habilidades usadas para mantener la paz o para dividir y conquistar? Clark debe convertirse en el héroe llamado Superman, no sólo para brillar como el último rayo de esperanza del mundo, sino para proteger a quienes quiere".
Holocausto nuclear, reconstrucción, militarización, tecnificación, religión, ciencia, evolución y, finalmente, el poder absoluto y la creación de un nuevo universo. Akira aúna absolutamente todo. Puede haber bajas civiles si alguien se interpone en mi camino a la sala de cine. Esta versión de acción real debe concluir como el maravilloso film de animación de 1988, con la aniquilación de NeoTokyo y el nacimiento de un dios: "Yo soy Tetsuo".
En el resto de películas sigue dominando la ciencia ficción, cómo no, pero también hay lugar para films de pura acción como The Last Stand, con Arnold Schwarzenegger; The Expendables 2, con Sylvester Stallone, Schwarzenegger y los demás prescindibles; Bullet to the Head, también de Stallone; One Shot, con Tom Cruise; y la interesante The Iceman, con Michael Shannon, el malo (Zod) de Man of Steel. Y atención a la masacre porque tiene pinta de ser una gozada la de la guerra mundial contra los zombies, Word War Z, con Brad Pitt completamente rehabilitado, de nuevo delgado y sexualmente irresistible, dicho sea con admiración y desde una perspectiva estrictamente heterosexual. ¡Jajaja!
Quiero ver Battle Angel. Pataleo y me enrabieto como un niño. Sugiero el cambio de título a Alita: The Battle Angel, que suena mucho mejor. Estoy indignado con las productoras, esas grandes corporaciones capitalistas que regatean los fondos y demoran el estreno de estas películas ilusionantes. ¿Las consecuencias? ¡Mucho sufrimiento en las personas! Claro que no puedo apoyar la nacionalización de la industria y la emisión de cine gitano y travestí subvencionado. ¡No, no no no, mejor la cultura capitalista! Prefiero que sea eso que dicen despectivamente los cultos profesionales, un negocio.


















