28 de febrero de 2011

Fiesta de Vanity Fair tras los Oscar...

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Y la deslumbrante llegada de Jessica Biel. Un alegato por las desigualdades biológicas y sociales.

83rd Academy Awards

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Glamour: esta señora de 44 años es número 1 en 2011

Comienzan los Oscar de 2011 y esta es mi crónica de una noche para cinéfilos. Ana García-Siñeriz es la presentadora de Canal+ en el estudio; la acompañan Jaume Figeras, Gemma dialoguen Nierga y el ventrílocuo Boris Izaguirre; Cristina Teva está en el Kodak Theatre y como un Sputnik más que como un TGV. No he hecho los deberes y, de todas las películas nominadas, sólo he visto dos: Black Swan, muy floja, una traslación de Alien de Ridley Scott al mundo del ballet; y TRON: Legacy, absolutamente maravillosa, una de mis favoritas del siglo XXI.

Haciendo tiempo, he visto Match Point (2005) en canal Hollywood, justo antes de la retransmisión de los Oscar. No es mala película, pero el protagonista debería haber sido Matthew Goode. Jonathan Rhys Meyers no da la talla. Sobre ellas, está claro que Emily Mortimer es mejor partido que Scarlett Johansson, digo en la película. Lástima que Mortimer tenga esa obsesión con parir hijos. Yo le compraría un gatito.

Conexión con Los Angeles. Mila Kunis en la alfombra roja, bastante fea, hablando con Cristina Teva. Kunis está muy bien y sexy en Black Swan, mucho mejor que Natalie Portman, a mi modo de ver.

Me pregunto si Muammar al-Gaddafi, en las que quizá sean sus últimas horas de vida, estará viendo la ceremonia en una pausa mientras dirige a las tropas leales al orden constitucional.

Javier Bardem en la alfombra roja, feón, con Penélope Cruz. Ella está guapa de cara, pero fofona. Si se desnudara, la imagen no sería muy estimulante.

¡Halle Berry guapísima, una exclamación de admiración! Tiene 44 años y le da mil vueltas a la mayoría de jovencitas. Me acuerdo como si fuera ayer de cuando la vi en el cine en Boomerang (1992), ¡interpretando a la chica fea!

Gwyneth Paltrow charla con Cristina Teva en español, no tan fluido como tiene fama. Christian Bale con una barba ridícula estilo Brad Pitt. Y Scarlett Johansson pasea por la alfombra roja, guapa, y gorda.

Quién la ha visto y quién la ve. Jennifer Hudson era una gorda inmunda; ahora no voy a decir que está delgada, pero sí que es una mujer de aspecto agradable. A Nicole Kidman comienzan a sentarle mal los años, muy mal, justo lo contrario que a Kathryn Bigelow, que cada año está más joven y guapa.

Ya estamos en el interior del Kodak Theatre con el maestro de ceremonias, James Franco, que además, está nominado al Oscar al mejor actor por 127 Hours. Es el hombre más sexy de Hollywood en la actualidad, en mi opinión. Le acompaña Anne Hathaway, una actriz que no está mal, pero no me gusta gran cosa. Como pareja presentadora, han empezado muy bien.

¡Crom! ¡Kirk Douglas en el escenario! Toda la gente aplaudiendo de pie, algunos llorando de emoción. El pobre está extremadamente viejo. Presenta a las nominadas a mejor actriz secundaria (lo de de reparto me suena fatal). Lo gana Melissa Leo por The Fighter, y demuestra que una actriz poseedora de un Oscar puede ser una calamidad improvisando un discurso. Bueno, ya estaba archidemostrado.

Javier Bardem y Josh Brolin entregan el Oscar al mejor guión adaptado: The Social Network. El de mejor guión original es para The King's Speech.

Estupenda Helen Mirren, me iría a cenar con ella con gran placer. Presenta el Oscar a mejor película de habla no inglesa. Gana la danesa En un mundo mejor. Volviendo a la señora Mirren, quiero recordar el flechazo que tuve con ella en 1984, cuando la vi en el cine en 2010, en el papel de la oficial soviética Tanya Kirbuk.

Mejor actor secundario: ¡Christian Bale, por The Fighter! Me alegro mucho. Ha estado muy romántico cuando se ha dirigido a su bella mujer, Sibi Blazic. Estos no se separan a corto plazo. No son como Sandra Bullock y Jesse James, que el año pasado, cuando todavía no se sabía nada, yo noté que ella sí sabía algo, porque su actitud denotaba que las cosas no marchaban bien entre ellos.

Hugh Jackman y Nicole Kidman presentan la mejor banda sonora original: The Social Network. Se lo han robado a TRON: Legacy. Sale después Marisa Tomei, 46 años y menuda veterana de guerra tan valiosa; ha introducido un vídeo de no sé qué. Esta mujer tiene un morbo colosal en The Wrestler (2008).

Off topic: ha muerto Amparo Muñoz. a los 56 años.

La subida al escenario de Oprah Winfrey, que está considerada una de las celebridadas más grandes del mundo (supera los 80 kilogramos), me ha permitido ver entre el público a una favorecida Hillary Swank, siempre alta en sus bajos y estratosférica en sus altos. Ahora entra en escena Billy Crystal, no muy cambiado después de tantos años.

Robert Downey Jr. y Jude Law, con muy poco pelo, entregan el Oscar a los mejores efectos especiales: gana Inception. Lamentable la no nominación de TRON. El Oscar al mejor montaje es para The Social Network.

Jennifer Hudson se da paso al Oscar a la mejor canción original. Gwyneth Paltrow, nerviosa, canta en directo Coming Home. El Oscar se lo lleva We Belong Together, de Randy Newman, por Toy Story 3.

¡Aquí está, Celine Dion! La mejor cantante del mundo interpreta Smile durante el tributo a la gente del cine que ha fallecido en el último año. Siempre en mi corazón Leslie Nielsen, Susannah York (han puesto un vídeo de ella joven, sonriendo en primer plano, bellísima), Dennis Hopper, Irvin Kershner y Dino De Laurentis.

Hillary Swank da la bienvenida a Kathryn Bigelow, la directora oscarizada que entrega el Oscar al mejor director: Tom Hooper por The King's Speech.

El gran Jeff Bridges habla y presenta a las nominadas a mejor actriz. Deseo que gane Annete Bening... El Oscar es para: ¡Natalie Portman! ¡Bah! ¡Menudo bodrio Black Swan! No entiendo este Oscar.

Sandra Bullock, más desfavorecida que otra cosa, se dirige a los nominadoa a mejor actor, empezando por Javier Bardem. Deseo que ganen Jeff Bridges o James Franco, aunque si lo hace el favorito, Colin Firth, no me disgustaré porque me cae bien. El Oscar es para: ¡Colin! Estaba cantado. El discurso del rey todavía no lo he visto. El del actor es aburrido.

Caballeros, llegamos al epílogo. Un don alguien que responde al nombre de Steven Spielberg va a sacar la tarjeta con la ganadora del Oscar a la mejor película: and the Oscar goes to The King's Speech.

Nos reencontramos con los Oscar en 2012.

26 de febrero de 2011

La Batalla de Trípoli

La historia se está escribiendo para nosotros y no somos del todo conscientes de ello. Se echa de menos el trabajo de reporteros de guerra y no nos están llegado imágenes de los combates que, según la BBC y otros medios, se desarrollan en estos momentos en la capital libia. ¡La Batalla de Trípoli ha comenzado, y no es probable que Muammar al-Gaddafi retenga el poder a su conclusión! La Libia socialista que enarboló la causa árabe en Palestina, el antiimperialismo, la gratuidad de la educación, la sanidad y la vivienda, tiene los días contados. El hermano líder ha quemado todas sus naves y, al contrario que los más presentables Ben Ali de Túnez y Hosni Mubarak de Egipto, exiliados en Arabia Saudí y el propio Egipto respectivamente, no parece tener quién le acoja. No hay salida. La lucha a vida o muerte es la única opción.

El primer mundo tiene la obligación de velar por sus legítimos intereses económicos y geopolíticos. El Secretario General de la NATO, Anders Fogh Rasmussen, ha declarado que la Alianza vigila de cerca la situación. El embajador libio en las Naciones Unidas ha arremetido contra Gaddafi, y en las últimas horas se extienden los rumores sobre una hipotética operación militar aliada, de entrada para socorrer a los refugiados, y una vez dentro para reforzar a los combatientes opositores al mítico revolucionario socialista, posibilidad que ya ha sido denunciada por su amigo y camarada Fidel Castro. La decisión final la tiene la autoridad suprema, Barack Obama. Hay que proveer la instauración de un gobierno responsable, moderno y privatizador. Hay que profundizar las reformas económicas liberalizadoras que, justo es reconocerlo, Gadaffi había emprendido forzado por las circunstancias, como —salvando las grandes distancias— ha hecho José Luis Rodríguez Zapatero.

Las Fuerzas Armadas de Libia no suponen la menor amenaza para los ejércitos aliados. El inventario de armas libio es obsoleto, risible. Sirva como muestra que la Fuerza Aérea Libia sólo dispone en estos momentos de un cazabombardero operativo, he dicho uno, un Mirage F-1. El 21 de febrero desertaron a Malta dos pilotos libios en sendos F-1. Un tercer F-1 se perdió el 23 de febrero tras la eyección deliberada del piloto para destruir el avión. Y la Marina libia, que no tiene submarinos de ataque, navega una triste fragata y dos corroídas corbetas de fabricación soviética. Una confrontación sería como jugar con la PlayStation, pero es seguro que los libios no presentarían batalla. Se rendirían de inmediato.

De momento, tenemos varios escenarios que se pueden presentar, y todos pintan mal para Gaddafi: el sector del ejército que todavía es leal al orden constitucional puede contraatacar y masacrar a los rebeldes con armamento pesado o químico, pero la matanza precipitaría la invasión de la NATO. Dicho sector del ejército también podría sublevarse, sumarse a los rebeldes y derrocar al tambaleante presidente, que en el mejor de los casos podría huir al desierto en busca de su Berchtesgaden, un reducto nacional desde el que organizar la resistencia e incordiar con una pequeña guerra tribal de semanas o meses de duración. Del modo que sea, mi predicción es que la caída de Gaddafi es inminente. Su régimen no puede sobrevivir a esta presión nacional e internacional.

Sentí mucha compasión por Hosni Mubarak, un gobernante al que la historia juzgará postiviamente. Por Gadaffi no siento ninguna, es un criminal, y no lo digo de forma retórica, como lo hace el ultra que va a una manifestación a desahogarse llamando "asesino" al presidente de turno. No, lo digo completamente en serio. A Gadaffi se le acusa de auténticas atrocidades, de financiar y organizar innumerables estragos terroristas por todo el mundo, como por ejemplo el del Pan Am Flight 103. Sadam Hussein gaseando poblaciones levantadas en armas me merece cierto respeto porque no deja de ser un hombre luchando contra sus enemigos, disputando el poder, matando o muriendo. Pero las bombas en discotecas y aviones, el matar por matar, son crímenes contra la humanidad que, como dijo Fedor von Bock, atentan contra la disciplina militar. Me alegraré si Gadaffi es capturado con vida y llevado ante un tribunal internacional, aunque solamente sea por disfrutar del espectáculo que es perfectamente capaz de montar.

25 de febrero de 2011

Donde empezó el amor





En el día de hoy y en su segunda aparición oficial, el príncipe William y Kate Middleton han visitado la University of St Andrews en Escocia, el lugar donde empezó el amor, su amor.

24 de febrero de 2011

El príncipe y la plebeya en el primer acto oficial






Crónica obligada de sociedad. El príncipe William de Gales y su prometida Kate Middleton han acudido a su primer acto oficial, la botadura de unas lanchas salvavidas en la isla de Anglesey, Gales, el 24 de febrero. Y ya lo veis. Parece que tantos años de educación le han servido de algo al heredero de la corona británica. La mujer que ha conquistado tiene clase y distinción. La he visto hoy en televisión y he quedado cautivado. La boda que paralizará el Reino Unido se celebrará el 29 de abril de este año. David y Victoria Beckham están invitados. Seguro que la conservadora reina Elizabeth II se siente orgullosa del buen gusto de su nieto. La señorita Middleton tiene origen plebeyo, pero porte noble. La mujer que hemos visto hoy es para presumir, para sacarla a la luz del sol y que la gente te vea con ella.

21 de febrero de 2011

Teschmacher y el convoy nuclear

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Superman (1978) es un film con aspectos humorísticos que, según mi criterio, funcionan. Así, la autodenominada "mente criminal de nuestro siglo", el astuto Lex Luthor, se sirve de los encantos de la señorita Eve Teschmacher y de la incompetencia de Otis para ejecutar sus maquiavélicos planes de destrucción, dominación y enriquecimiento ilícito mediante la especulación inmobiliaria. Ni un liberal de intachables credenciales como yo, puede aprobar el sistema de Luthor para incrementar el precio de los terrenos que ha adquirido en el interior de California: el hundimiento en el mar de la costa de California. Para ello, es necesario manipular las coordenadas de unos misiles nucleares que van a ensayar el ejército y la marina. La primera tentativa, en la que la señorita Teschmacher simula haber sufrido un accidente de tráfico para distraer a los soldados del convoy (a las órdenes de un comandante interpretado por Larry Hagman) y dar tiempo a Otis para manipular las coordenadas de vuelo del misil, fracasa por la estupidez de Otis, que se hace un lío con las cifras. La segunda tentativa tiene éxito y se realiza en un puente, obstaculizando el paso del convoy con un camión que conduce Luthor en persona, fingiendo ser un camionero despistado y distrayendo a los militares mientras Teschmacher, que tiene más luces que Otis, reprograma el misil. Estas fotografías (gracias a CapedWonder.com) son del segundo asalto, el del puente, y ellas vemos al director Richard Donner, Gene Hackman, Valerie Perrine y su doble, Ilya Salkind y Ned Beatty. La doble interviene en la escena en que Teschmacher se esconde bajo el puente mientras espera para acceder al misil.

Zack Snyder, director de Watchmen (2009), que es una de las películas de mi vida, trabaja en la producción de Superman: Man of Steel (2012), y como es natural estoy sumamente ilusionado ante la perspectiva de asistir a una versión actualizada del último hijo de Krypton, uno de los superhéroes más poderosos tanto de la mitología contemporánea como de la antigua. Lo interpretará el británico Henry Cavill, que de entrada me parece una buena elección. Del guión y el villano o villanos poco se sabe, aunque se espera que Superman se enfrente a un supervillano, un enemigo dotado de superpoderes. Podría ser Lindsay Lohan como Ursa. Si de mí dependiera y por este orden, elegiría a Darkseid, Doomsday y Zod. Sea como sea, espero que el film nos ofrezca una explicación sobre la naturaleza física de Superman lo más científica que sea posible. Por ejemplo, y esta es una teoría que desarrollé una noche que me aburría, que se revele que su capacidad para volar radica en la enorme masa y densidad molecular que esconde el pequeño volumen de su cuerpo, tanta masa que, a escala, puede curvar el espacio-tiempo como lo hacen los planetas y las estrellas, y de ese modo desplazarse a través de él. Lo peor que podrían hacer los guionistas es una versión degradada de Superman, con el fin de obtener una supuesta mayor credibilidad. Yo no quiero ese Superman. Yo quiero el Superman que vislumbró Jor-El: "Virtualmente invulnerable". Y quiero que acelere a velocidad hipersónica en cuestión de milésimas de segundo, volando rodeado de un bola de plasma incandescente, como lo hacen las naves espaciales en la reentrada en la atmósfera, a una velocidad aproximada de Mach 25. Superman debe superar esa velocidad con un chasquido de dedos. No puede forcejear contra la resistencia aerodinámica para alcanzar un misil o un avión, como hemos visto en Superman (1978) y Superman Returns (2006).

Superman es la excepción que confirma la regla. Siempre he sentido desafecto por los virtuosos y atracción fatal por los malvados de cine: Messala, Proteus IV, Palpatine, Kurgan, Bethlehem, Smith, Adrián de Mújica, etcétera. Los admiro y los quiero. Querría ser como ellos y causar mucho mal en el mundo. Pero como en toda regla, hay excepciones y casos en los que los héroes me conmueven con su bondad, con la pureza de sus buenos sentimientos, y los dos mejores ejemplos son Luke Skywalker (sin menoscabo de la grandeza de Palpatine) y, por supuesto, Superman. Conservando intacto el sentido crítico de adulto, en 2012 estaré en el cine con el mismo entusiasmo irracional de 1979, cuando con 8 años vi el Superman de Christopher Reeve. ¡Claro que atención! Lo mejor que podrá pasar será que me resulte imposible establecer paralelismos entre la película de 1978 y la de 2012. La nueva tiene que ser una creación innovadora que rompa por completo con el grato pasado. Si Snyder está a la altura de 300 (2006) o Watchmen, entonces no habrá problema, que diría Gary Sinise en Ransom (1996). Seguiremos hablando de Superman: Man of Steel.

20 de febrero de 2011

La longevidad de Adwaita

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La tortuga Adwaita (Aldabrachelys gigantea) nació en el atolón de Aldabra, en la República de las Seychelles, un archipiélago al norte de Madagascar. En su día, fue un regalo de marinos británicos al general Robert Clive, que la instaló en su finca de Calcuta. Adwaita fue transferida al zoológico de la ciudad en 1875. A su muerte en 2006, se realizó la prueba del radiocarbono a su caparazón, arrojando una edad aproximada de 255 años. Cuando Napoleón Bonaparte nació el 15 de agosto de 1769, Adwaita ya tenía 18 años.

19 de febrero de 2011

57th Academy Awards (1985)

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Los Oscar de 1985 se entregaron el 25 de marzo en el Dorothy Chandler Pavilion. En categorías mayores o menores, competían un buen numero de películas que vi en el cine y que me gustaron mucho, tanto que algunas están entre mis favoritas de siempre: Amadeus, peliculón; The Killing Fields, con los Jemeres Rojos dando verdadero miedo; Starman, excelente film romántico con nominación para Jeff Bridges; The River, antiliberal y anticapitalista, pero buena; The Natural, maravillosa; y Greystoke, otro peliculón de cabo a rabo. No olvido que estaba por allí la cómica The Karate Kid, con una nominación al mejor actor secundario para Pat Morita, el de "dar cera, pulir cera". No sé si se hizo justicia, pero sí sé que no se hizo injusticia: Amadeus se llevó ocho Oscar, incluidos los de mejor película, director y actor. En las fotografías vemos a Cher, muy deseable por entonces, con su novio Val Kilmer, como en los Oscar de 1983. Y Prince —disfrazado de no se sabe el qué— recogiendo el Oscar a la mejor canción original, Purple Rain, una gran canción.

18 de febrero de 2011

Ceremonia de entrega del Oscar a Roman Polanski



Al estar buscado por un tribunal sexual californiano, Roman Polanski no pudo acudir a la ceremonia de los 75th Academy Awards (marzo de 2003), donde su film The Pianist (2002) ganó el Oscar al mejor director, mejor actor (Adrien Brody) y mejor guión adaptado. Polanski recibió la estatuilla en una ceremonia especial en Francia, en septiembre, de manos de su amigo Harrison Ford.