28 de enero de 2011

Jordan Dos Delta y su frase memorable en The Island

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Cuanto más veo The Island (2005), más me gusta. Ya es una de mis películas favoritas. Acción, ciencia ficción... Y romance. Para mí, se trata de un film eminentemente romántico, en parte, que no únicamente, porque posee una de las escenas de amor más brillantes que haya visto, algo que nunca habría previsto de un director como Michael Bay, que en Pearl Harbor (2001) y Transformers (2007), perpetra la narración de unas love stories lamentables, especialmente la del triangulo amoroso de Pearl Harbor, tan cursi, tan odioso, que uno desea apagar la televisión cuando lo ve. Es la demostración de que tanto en la guerra como en el amor, el señor Bay es capaz de lo mejor y de lo peor.

En The Island, Jordan Dos Delta (Scarlett Johansson) y Lincoln Seis Echo (Ewan McGregor) no lo saben, pero son dos de los centenares de clones creados por una corporación, mantenidos en unas instalaciones secretas, en el engaño de que la Tierra está contaminada y la esperanza de ser evacuados a una isla segura, paradisíaca, donde la especie humana comenzará la repoblación. Ir a la isla es la ilusión de sus vidas. Claro que, en realidad, los supuestos afortunados que regularmente son transportados a la isla reciben una inyección letal o son gaseados con el fin de extraer sus órganos, que son entregados a los clientes, los donantes del material genético, que desean curar enfermedades, vivir más tiempo, etc. Hay una escena dramática de un parto en el que a la madre, una clon, le ponen la etiqueta identificativa de los cadáveres en los dedos del pie, justo tras dar a luz, y tras dejarla ver a su hijo durante unos instantes, le administran la inyección letal. El bebé es inmediatamente adoptado por la cliente y su marido. Un aborto a la inversa.

El inteligente Lincoln, que alberga sospechas de que algo no funciona bien, descubre lo que se mueve y se da a la fuga al exterior con su preciada Jordan (que ya ha sido señalada para la eliminación), de la que para nosotros, los espectadores, está no muy secretamente enamorado, y con la que conforme a las reglas de régimen interno del complejo, no puede tener contacto físico alguno. Rápidamente, el director de la corporacion, el doctor Merrick (Sean Benn), contrata un equipo de caza liderado por el formidable Albert Laurent, interpretado por Djimon Hounsou, una verdadera escultura negra, un hombre con una planta que haría exclamar de emoción a Leni Riefenstahl durante sus expediciones por África. Laurent es un cazarrecompensas frío, profesional, metódico, aunque tras conocer lo que se está haciendo con los clones en la corporación, tiene dudas sobre la moralidad de su misión. Lo que sigue es la lucha de Jordan Dos y Lincoln Seis por sobrevivir, por burlar a los perseguidores y encontrar a los millonarios patrocinadores que pagaron por los órganos, en la inocencia de que, al hacerles saber la forma en que se consiguen, les ayudarán a denunciar la trama.

Conclusión: Jordan Dos es finalmente capturada por el cazarrecompensas Albert Laurent... No sin antes proporcionarnos (alrededor del minuto 1:42 de este film de 2:16 de duración) el momento y la frase memorables que inspiran este post: "La isla existe. Somos nosotros". O en la versión original: "The island is real. It's us". Con la música que pongo abajo.

Otro paradigma de la música de los 80



Número 1 en el Reino Unido y los Estados Unidos en 1985, I want to know what love is, de Foreigner, es una de las mejores canciones de los 80, década que, musicalmente, no destaca precisamente por la falta de competitividad. Obra maestra. 10/10. La letra.

Irina Shayk en el Gramercy Park Hotel

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Novia del mejor y más atlético jugador de fútbol del mundo, el 26 de enero se avista en New York a la modelo rusa Irina Shayk, en una promoción de cadena Macy's. Hay una foto criminal en el Daily Mail que, por desgracia, no he hallado en alta resolución.

27 de enero de 2011

La evangelización de Kenia



El cristianismo es la religión mayoritaria en Kenia. Hay un 45% de protestantes, un 33% de católicos, un 10% de musulmanes, y un 10 % de animistas. En el vídeo, la turba de cristianos ofendidos ejecuta en la hoguera a un grupo de personas acusadas de "blasfemia, herejía y brujería". Como en la Europa de la Edad Media. Las imágenes son terribles. Ved cómo se ensañan especialmente con una vieja.

25 de enero de 2011

Hay que vengar a las víctimas de Domodedovo

Rusia cuenta ya con una pista que pasa por Volgogrado, que apunta a la escoria musulmánica de siempre, chechena, y que estoy seguro, llevará la investigación a una conclusión feliz, a un montón de estos terroislámicos ejecutados extrajudicialmente. ¡No hay nada que condenar de la matanza ocurrida en el Aeropuerto Internacional de Domodedovo! Uno no condena la violación de su mujer o el asesinato de su hija. Es superfluo. Y aunque tampoco será necesario porque ellos han tomado la iniciativa, lo que hay que hacer es urgir al presidente Dmitry Medvedev y al primer ministro Vladimir Putin a que localicen y martiricen a los culpables, a sus cómplices y a sus familiares colaboracionistas. Que masacren por igual a hombres y mujeres, sin discriminación por razón de género. Los muchachos del regimiento para "propósitos especiales" Spetsnaz tienen que ponerse manos a la obra. ¡Exterminación!

Domodedovo cuenta con buenas medidas de seguridad, se han gastado 20 millones de dólares en detectores de metales, escáneres corporales y más equipamiento moderno, todo a raíz del doble atentado de 2004, en que musulmanas chechenas lograron abordar dos aviones y los derribaron al hacer estallar sus bombas, matando a 89 personas. Sabemos que el objetivo de estos canallas es logar el mayor número posible de víctimas, y sobre esta premisa tenemos que levantar nuestra defensa. Muy acertada la voz que nos llega desde los EE. UU., la de un ex oficial del US Department of Homeland Security, que explica en el New York Times: "Querrían derribar los aviones y no pueden, por eso atentan en los aeropuertos". La tecnología del siglo XXI no es perfecta, nada humano lo es, pero funciona y está poniéndoles las cosas difíciles a los malos. Cada vez les cuesta más matarnos, y cada vez nos es más fácil matarlos.

Es comprensible que la seguridad genere molestias en los viajeros, pero tampoco hay que dramatizar, el hecho de pasar por un escaner corporal puede hasta convertirse en algo divertido, algo que tomar a broma y de lo que reírse con los amigos: "¡A ver quién sale más delgado en la imagen del escaner!". Quienes más protestan por estas cosas son mujeres viejas y en malas condiciones higiénico-sanitarias. No obstante, necesitamos una legislación menos garantista y que no a todos los pasajeros se les obligue a pasar por los escáneres. No hay necesidad de ello. Es de sentido común que el escrutinio se dirija hacia la población de riesgo, hacia los individuos sospechosos por su raza, aspecto y/o religión. Hay que cribar. Hay que confiar en el instinto policial, en la capacidad de los profesionales para discernir una amenaza potencial. Algo que pese a que es tan obvio, o precisamente porque es tan obvio, ha sido soslayado por los legisladores, más preocupados en salvar las apariencias que en salvar vidas.

Desconozco si José Luis Rodríguez Zapatero, o Alfredo Pérez Rubalcaba, han llamado o piensan llamar a Medvedev para prestarle su apoyo. David Cameron sí lo ha hecho, ha ofrecido su "complete support". Hay dos británicos entre las víctimas. "The Prime Minister made clear that the people of Britain stood with the people of Russia in the face of these events and said that we should never allow the terrorists to win". ¡Así se habla! Barack Obama ha sido más convencional, más perezoso: "I strongly condemn this outrageous act". Perdón, rectifico sobre la marcha. Leo mientras redacto esto que Zapatero ha enviado sendos telegramas a Medvedev y Putin. ¡Bien hecho! Las más bonitas han sido las palabras del propio Presidente de Rusia: "Los autores del atentado en Moscú serán liquidados". Doy mi palabra de que me he emocionado un poquito al leerlas. Me encantaría tener un presidente que se expresara en esos términos. ¡A por ellos! La venganza de Rusia ha de ser terrible, inmisericorde. ¡Hay que matarlos a todos!

Dmitry Medvedev en Jordania



Diecinueve de enero de 2011. El presidente ruso visita Wadi Al Kharrar y el lugar en el que, según la mitología cristiana, Jesús fue bautizado por Juan el Bautista.

Paleoflavin



Las primeras tres fotografías no son de muy buena calidad, pero nos remontan al 26 de agosto de 1988, el primer testimonio gráfico que he encontrado de la relación entre Sylvester Stallone y Jennifer Flavin, juntos en el Equidome de Los Angeles. Ella tenía 20 años. Él, 42. La cuarta foto es una captura que he tomado de Rocky V (1990), con la fugaz aparición de Flavin, a la izquierda del actor —y gran boxeador en la vida real— Tommy Morrison. Y la última foto, de 1991, es un sensual posado de Flavin para la fotógrafa Albane Navizet. Paleoflavin.

24 de enero de 2011

Arnold vs Patrick, competición familiar en las calles de Brentwood



Patrick gana. La juventud se abre camino. Fotos del 23 de enero.

El Columbia vuelve a casa



El 4 de julio de 1982, Ronald y Nancy Reagan acuden a la Edwards Air Force Base, en California, para recibir al malogrado Columbia, que regresa de su cuarto vuelo espacial. En la tercera fotografía, los astronautas Thomas Mattingly y Henry Hartsfield le explican al presidente las funciones de las celdas de aislamiento térmico. Y la última fotografía, durante la ceremonia de bienvenida al Columbia, está tomada junto al Enterprise, el primer transbordador que se construyó, destinado únicamente a vuelos de prueba en la atmósfera. Como es sabido, el Columbia resultó destruido durante la reentrada en febrero de 2003, precisamente por daños en el sistema de protección térmica, aunque no en el del morro, que es el que Reagan observa en la imagen.