
Esta historia ha sido publicada en la magnífica web CapedWonder.com. Como es breve y buena, no me resisto a traducirla y compartirla aquí. Michael Frahme, un fanático de Superman, rememora el día en que su mujer (entonces novia) y él buscaron y encontraron a Christopher Reeve en New York, en 1980.
He sido un gran fan de Superman a lo largo de mi infancia (nací en 1955). Tuve todos los comics y vi todos los episodios de Las Aventuras de Superman. Los tenía todos memorizados. Esto es lo que Superman significaba para mí. Durante años, esperé que alguien lo llevara a la gran pantalla y lo llevara bien. Recuerdo ver la película Superman anunciada en los cines, en diciembre de 1978. Los posters decían: «Usted creerá que un hombre puede volar». La espera era insoportable. Cuando Chris hizo su primera aparición con el traje de Superman, volando afuera de la Fortaleza de la Soledad, un niño sentado dos o tres filas detrás de mí exclamó: «¡Mamá mira, es Superman!». Se formó un nudo en mi garganta y brotaron lágrimas de mis ojos. Esa exclamación hizo la escena absolutamente perfecta para mí.
Cuando se anunció en 1980 que Christopher Reeve iba a estar en New York para la interpretación de Fifth of July en Broadway, tuve que conseguir las entradas. No sabía nada de la obra, pero no importaba porque en ella estaba Reeve después de todo. Era el hombre que había hecho Superman real para mí. Cathy, la chica con la que estaba saliendo y que luego se convertiría en mi mujer y la madre de mis dos hijos, sugirió que esperáramos fuera cuando la representación acabara, en el frío aire, para ver si así se presentaba la oportunidad de conocer a Chris. Yo era un poco escéptico. Dudaba de que un conocido actor realmente perdiese su tiempo con unos fans en la helada noche del invierno. ¡Cuán equivocado estaba! Chris nos vio y de inmediato nos invitó a pasar entre bastidores (lo que es la razón por la que no lleva un abrigo en la foto con Cathy). La primera impresión de Cathy fue de asombro… ¡Chris era muy alto! (193 cm). Habló con nosotros largo tiempo y fue muy amable y humilde. Luego firmó nuestro programa de la función y posó con Cathy para la foto. Definitivamente, aquel fue el punto culminante de nuestra noche en la ciudad.

Qué gran momento debió suponer. Has hecho bien reproduciendo esta información Octopus !
ResponderSuprimirGracias por compartirlo, herr Octopus.
ResponderSuprimir¡Qué diferencia de actitud la del fallecido ACTOR con la de algunos famosos de medio pelo!.
Famosos no se sabe porque.A mi que me importa que se acuesten con alguien o con algo.
Más Supermanes y menos untermensch es lo que necesita el mundo.
OLGERD VLADISLAV
Por cierto Herr Octopus, quizás conozca esto, pero si no puede ser interesante ver el germen del personaje de Superman.
ResponderSuprimirhttp://en.wikipedia.org/wiki/The_Reign_of_the_Super-Man
OLGERD VLADISLAV
De nada Olgerd, ¡pero a veces es divertido saber con quién se acuesta quién! ¡Jajaja!
ResponderSuprimirNo, no conocía que Superman tuvo su génesis en esta curiosa historia. Me ha gustado cómo se decribe el final: "As the story ends, Dunn's powers wear off and he realizes he will be returning to the bread line to be a forgotten man once more".
Le tengo una gran simpatía a este actor...y ahora más...
ResponderSuprimirInolvidable. Un ídolo.
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