Así ha definido José María Aznar al movimiento de indignados del 15-M: "Es extrema izquierda marginal antisistema". Aznar añade: "Lo que fue una cosa más o menos en la que hubo participaciones diversas, no es más que un movimiento marginal antisistema, vinculado a grupos de extrema izquierda; su representatividad no es importante en la vida española". ¡Aznar lleva toda la razón!
Los indignados afirman que los partidos mayoritarios no les representan, una opinión respetable y seguramente cierta, no les representan, a ellos, ¿pero quién representa a estos activistas? Por programa político, los partidos más cercanos al ideario de esta gente son los de extrema izquierda de ámbito regional, partidos tipo Bildu, Esquerra o el BNG. De ámbito nacional, es Izquierda Unida, un partido con un escaño en el Congreso de los Diputados, un partido veterano con una representación casi extraparlamentaria, si bien es cierto que, con el previsible hundimiento del PSOE, es posible que mejoren sus resultados en las próximas elecciones y saquen algún diputado más. No cambia el panorama general.
El 15-M es un movimiento que reivindica un socialismo radical y agresivo, y si no fuera por sus connotaciones cómicas y pasadas de moda, no sería injusto definirlo como marxista. Es una ideología comunista que se puede resumir así: más gasto social; salarios más altos y jornadas más cortas; papeles y trabajo de funcionario para todos; confiscación de las propiedades de los ricos y los judíos; y judicialización de las relaciones laborales y personales. En resumen, más gasto de un dinero público que ya no existe, y más incremento de un déficit presupuestario que supera la altura del Everest, precisamente lo que dicta el sentido común... y no pensemos que estas demandas son una petición o una propuesta, ¡no!, son una exigencia, literalmente, y llevan explícita la amenaza de la fuerza y la fractura de la llamada paz social, que en London se ha traducido en saqueos, incendios y asesinatos, y en Roma en atentados de similar naturaleza aunque de menor intensidad, de momento.
Sabéis que no simpatizo con el PP por sus raíces moralistas y porque tengo la convicción de que continuarán la política del PSOE de agresión a las libertades civiles, de prohibir unos estilos de vida e imponer otros, claro que reconozco que la economía es la prioridad y que, en esta situación de emergencia y aun cuando el PP no parece comprometido en la reforma del Estado de bienestar, que debe desmantelarse hasta un estado operativo como el de las huelgas, un estado de servicios mínimos, el PP es el mal menor y nadie con un mínimo de honestidad intelectual se atreverá a dudar de que manejará las cuentas públicas con más responsabilidad. Además, el PP sí está dispuesto —esta vez— a acometer otra de las grandes reformas pendientes, la del mercado laboral, que precisa de una flexibilización integral para contratar y despedir. Hay que contratar y despedir a mansalva, a discreción, con seguridad jurídica.
¿Qué hacemos con los indignados si, en connivencia con los sindicatos, comienzan a atentar contra vidas y propiedades tras el hipotético triunfo de Mariano Rajoy? Yo afirmo dos cosas: 1.ª En España hay demasiados policías (funcionarios) y, como hay que encontrarles ocupación, están centrados en tareas grotescas como incordiar a la juventud que aprende a beber en los botellones, perseguir a los conductores con afán de recaudación, o la aprehensión de plantas de marihuana en propiedades privadas. Hay que reducir las plantillas, restarles competencias y dirigirlas a la represión de los delitos con víctimas. 2.ª El Estado no puede estar en todas partes y la seguridad privada debe jugar un papel no secundario ni subsidiario, sino de tú a tú con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Atención porque esto es muy importante. Hay que eliminar todas las trabas burocráticas que impiden que los propietarios de negocios cuenten con sistemas de seguridad adaptados a sus necesidades. Para entendernos, no hablo tanto de vigilantes de seguridad con un revólver como de mercenarios, de compañías militares y policiales privadas que proporcionen una defensa eficaz contra los ataques de la extrema izquierda. Si roban y golpean, hay que contraatacar con bates de béisbol o barras de acero. Si lanzan cócteles molotov contra las personas, hay que abrir fuego con armas automáticas. Si es necesario, los saqueos deben interrumpirse a tiros. Ni que decir tiene que el derecho a la huelga debe seguir garantizado, es parte de nuestro sistema de libertades, de nuestro orden constitucional, pero la obligación de secundar una huelga no debe concederse jamás, ¡jamás!, y quienes pretendan imponerla con piquetes informativos, quienes conculquen la libertad de circulación de las personas, deben ser castigados con la violencia más extrema que podamos concebir.
Tolerancia cero. Si el Partido Popular gana las elecciones, hago un llamamiento a no dejarse intimidar por los indignados y a responder a cualquier acto de violencia con más violencia, con implacabilidad, sin discriminación por razón de sexo o edad, y con la garantía que otorga el derecho inalienable a la legítima autodefensa. ¡A por ellos!

Sí señor, eres muy comedido. Solo te falta decir: 'saquemos los tanques a la calle y estado de excepción si se les ocurre manifestarse otra vez". Nene, no hagas apología de la violencia ni exaltes los ánimos, que dialogando se entiende la gente. Aunque me da que por tu comentario y el mensaje que subyace eres más de liarse a tortas y tiros que a utilizar el lenguaje apropiadamente. Posiblemente si estuvieras mejor informado en vez de asentir lo que te cuenta los 'papis' tuvieras un pensamiento más crítico y vieras un poco más allá Y quizá te iría bien algo tila o prozac. Respeto tu opinión pero en absoluto la comparto.
ResponderSuprimirSaludos!!
Nadie en España cuestiona el derecho de manifestación, pero la extrema izquierda lo interpreta como el derecho a asaltar propiedades y retener personas, y contra esa violencia queda justificado el empleo de una violencia proporcional.
ResponderSuprimirAznar acierta de lleno. El problema puede crecer a partir del 20 de noviembre: el 15-Mu dejará de ser tan marginal si recibe la connivencia del PSOE con vistas a entorpecer las reformas que ha de poner en marcha el PP.
ResponderSuprimirEl análisis que hace Octopus de la ideología indignda es impecable, poco más puede añadirse. Me agrada, por ello, que se haya ocupado también de concebir una reacción frente a una posible expansión del movimiento y su degeneración definitiva en disturbios. Ellos consideran que sólo tienen derechos, no deberes, y están dispuestos a imponer sus sueños a todos los contribuyentes.
En Londres, los ciudadanos se organizaron para defender sus propiedades y negocios de los saqueadores. Si la policía falla o está desbordada, es legítimo que el ciudadano se defienda por sí mismo con los medios a su alcance. La legítima defensa es algo elemental y necesario. Creo que el Estado debe tener el monopilio de la violencia, siempre y cuando esté en condiciones de ejercerlo como es debido, de hacer cumplir la ley y mantener el orden. Y aquí puede haber graves carencias, y las ha habido en el pasado (sangrante lo de los piquetes informativos, verdaderos grupos de coacción que coartan el derecho al trabajo).
Como bien señala Octopus, es lamentable que se desperdicie a la policía persiguiendo plantaciones de marihuana. Al conocer la noticia, me entró una enorme repulsión. La prohibición de drogas más fuertes, que pueden suponer un peligro para el entorno del que las consume, es admisible. ¿Pero por qué ha de entrometerse el Estado en que alguien quiera pasar el día fumado o malvivir así permanentemente? Que viva conforme a su parecer y se haga responsable de sus actos. Defiendo la legalización de esas drogas, lo que además liberaría recursos policiales para dedicarlos a tareas más importantes.
Mientras tanto, el Ministerio del Interior ha hecho dejación de sus responsabilidades en relación con los amargados. El derecho de reunión es incuestionable, sin duda. Ocurre que ellos lo están ejerciendo abusivamente, al margen de las Constitución y la ley orgánica que lo desarolla.
La sola ocupación de un espacio público es ya un acto de violencia. Los comerciantes y vecinos de la Puerta del Sol también tienen sus derechos, así como los viandantes que se ven obligados a cambiar de ruta.
En fin, la lucha empieza ahora. Sea como sea, después del 20 de noviembre se revelará hasta dónde están dispuestos a llegar los cabecillas del movimiento, y eso va a depender mucho de la postura que adquiera el PSOE del señor Rubalcaba, un hombre con previsible mal perder.
¿Extrema izquierda? ¿Pero tú en qué realidad vives? ¿Realmente crees que toda la gente que se manifestó en Madrid y Barcelona pertenecen a la extrema izquierda? ¿Todos rojos, masones y anarquistas? ¿Violencia? ¿Viste violencia en estas manifestaciones? ¿Los niños con los padres y los abuelos también eran de Bildu? Chico, quema azúcar y testosterona porque me parece que lo necesitas.
ResponderSuprimirSaludos!!
Gracias Espantapájaros. Creo que ambos anticipamos una escalada de la violencia extremista cuando haya un Gobierno de derechas en La Moncloa. La ya notoria prepotencia intelectual de los indignados se va a incrementar junto a la chulería que exhiben cada vez que les ponen cerca un micrófono. Va a haber atentados con toda seguridad.
ResponderSuprimirAnónimo, pues claro que la mayoría de los manifestantes pertenecen a la extrema izquierda, no van a pertenecer a la extrema derecha diciendo las cosas que dicen. Si había muchos viejecitos y niñitos no lo sé, pero las reivindicaciones políticas son de extrema izquierda: confiscaciones, encarcelaciones, impuestos, regulaciones, subvenciones, etcétera.
No cabe duda de que plantear una alternativa desde posiciones tan izquierdistas y colectivizadoras no aporta soluciones sino que empeora muchísimo la situación.
ResponderSuprimirEsta gente sigue creyendo que representa a amplios sectores de la sociedad y están completamente equivocados. Confunden el hacer ruido con la auténtica legitimidad. La "mayoría silenciosa" siempre será la que decida el camino a seguir. Nixon superó una fuerte oposición apelando a ella y este debería ser el discurso de los dirigentes actuales.
No es la única, pero la fotografía 15 es elocuente: Occupy Wall Street global protests
ResponderSuprimir"La mayoría silenciosa" siempre es conservadora, se resiste al cambio. "Niño, no te metas en política".
ResponderSuprimirSi fuera por esa mayoría y por las madres, todavía seguiríamos viviendo en los árboles.
Y recordad La Vandeè...
Si los indignados se hicieran con el poder, España conocería "la Terreur".
ResponderSuprimirYo personalmente estoy indignado con los indignados.
ResponderSuprimirNunca he ido a ninguna manifestación por la opinión que tengo de ellas, pero me ha parecido estupendo el que lo haga, ahora bien, siempre decía que en España solo los manifestamos por motivos del no a la guerra, o por el futbol..... Pero somos incapaces de manifestarnos por lo que realmente debe importar.
Ahora bien, el 15-M cuando vi esa movilización de gente protestando sencillamente por "la puta mierda de pais y de dirigentes politicos que tenemos" (dicho en terminos llanos) Fue algo que me llenó de alegría, y de porque no... esperanza.
Solo hicieron falta pocas semanas para la alegría se convirtiera en escepticismo, y de ahi a la actual indignación por los indignados.
Desconozco quien encabezó el germen inicial o como ..... ni idea...... solo se que AHORA estoy totalmente de acuerdo en que el movimiento 15M, los indignados o como se llamen, son gente de esa izquierda radical antisistema, que se creen con derecho a ocupar, asaltar, violentar, etc... etc....
Quiza resulta desafortunada la expresión "ante los cocteles molotov, metralletas" Pero no veo tan desafortunada el que "ante esa violencia queda justificado el empleo de una violencia proporcional"
OJALA hubiera otra forma, y la violencia solo se usara en casos de vida o muerte..... pero tristemente NO es asi.
Al final el 15M va a hacer mas mal que bien.... y asi nos va.
Yo tampoco he ido nunca a una manifestación. Lo encuentro vulgar. De mal gusto. Gente sin clase que va a dar gritos, a insultar y a amenazar. No podría estar ni cinco minutos en un ambiente así.
ResponderSuprimirSon una parodia de sí mismos...una protesta de este tipo puede provocar simpatías en algunos momentos...pero en cuanto los conoces de cerca, no son más que un grupo de cuatro sucios piojosos...reclamando sin sentidos absurdos...como vayas bien vestido a una de estas manifestaciones te van a mirar mal...seguro...
ResponderSuprimirNo estoy de acuerdo en responder con violencia...propongo ignorarlos totalmente...acabarán devorados...desaparecidos...
Si es que una imagen vale más que mil palabras.
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