28 de septiembre de 2011

Ensayo del Naval Strike Missile



Ensayo realizado en la Naval Air Station Point Mugu, en California. El misil (sin cabeza explosiva en la prueba) de crucero NSM es seguido por un caza en su trayectoria hacia el blanco. Bellísima la toma durante el vuelo rasante sobre el mar.

El fabricante del NSM es la compañía noruega Kongsberg, que actualmente trabaja en una nueva versión de lanzamiento aéreo, el Joint Strike Missile, con capacidad de ataque a tierra y dimensiones que le permiten ajustarse en las bodegas internas del F-35, no comprometiendo así el perfil furtivo del avión.

Los misiles de crucero como el NSM, o el famoso Tomahawk, son el presente de las operaciones de fuego de apoyo naval. Sobre Libia se han disparado un montón. El futuro tendrán que compartirlo con los drones. Me ilusiona mucho más el desarrollo de estos misiles y aviones no tripulados, y por consiguiente la "eliminación de las decisiones humanas en la defensa", que los portaaviones de próxima generación como los de la clase Gerald R. Ford, mastodontes del Pleistoceno que, a mi juicio, deben ser cancelados en favor de una flota de destructores Zumwalt y submarinos Virginia cargados de misiles de crucero, y de la evolución lógica del aircraft carrier al más económico drone carrier.

Los misiles inteligentes son caros, pero no tanto como la construcción y —especialmente— el mantenimiento de fuerzas aéreas embarcadas y de sus pilotos. Un misil de crucero lo enlatas en su celda de lanzamiento, en un navío, y te puedes olvidar totalmente de él, que se queda ahí calentito, listo para ser utilizado en cuestión de segundos. En contraste, imaginad el trabajo que da un portaaviones y, lo que es peor, la inversión de alto riesgo que representa, porque el enemigo va a ir a por él y, si tiene suerte y te lo hunde, el coste de la pérdida es colosal.

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