23 de mayo de 2011

Skynet y la búsqueda de la Plataforma de Ataque de Largo Alcance

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Se rumorea que ya existe un prototipo con capacidad de vuelo que se está ensayando en la Air Force Plant 42 en Palmdale, California, que es donde Boeing, Lockheed Martin, Northrop Grumman y los grandes contratistas de defensa ponen a punto sus proyectos clasificados. Lo que es seguro es que están trabajando en esta iniciativa, la Long Range Strike Platform, que probablemente se bautizará como B-3, el bombardero estratégico que ha de reemplazar a la envejecida flota de B-52 y B-1, y complementar a la limitada —en cantidad— fuerza de veinte B-2 (uno se perdió en accidente no mortal), los bombarderos más modernos en servicio con la USAF.

En un artículo publicado la semana pasada en Los Angeles Times, se informa de que ejecutivos de las empresas contratistas se reunieron la semana pasada con Ashton Carter (Under Secretary of Defense for Acquisition, Technology and Logistics) para hablar de dinero, perspectivas de décadas de trabajo y una dura competencia por hacerse con el contrato de fabricación del nuevo bombardero. Boeing y Northrop han manifestado su entusiasmo; Lockheed ha declinado hacer comentarios. Los costes se someterán al escrutinio del Congreso, pero incluso un firme partidario de la reducción de los presupuestos de defensa como Robert Gates, defiende la necesidad de adquirir el nuevo avión: "Es importante que empecemos este programa ahora, para que podamos asegurar que el nuevo bombardero esté listo cuando la envejecida flota actual quede fuera de servicio". No debe ocurrir lo mismo que ha pasado con los transbordadores espaciales, que se retirarán sin un sustituto inmediato.

La pregunta que muchos nos hacemos ahora es cómo será el B-3, cuáles serán sus prestaciones. La mala noticia es que no será el bombardero hipersónico con el que muchos soñábamos, eso todavía tendrá que esperar. El B-3 será subsónico y recurrirá a tecnologías ya probadas con las que se ahorrarán costes y se impulsará la fabricación a gran escala, saldrán como salchichas (se ha propuesto una flota de 80-100 bombarderos), que diría Nikita Khrushchev. No romperán la barrera del sonido, pero incorporarán la última tecnología en la supresión de la firma radar e infrarroja, y se perfilarán con un diseño —a mayor escala— similar al de los drones Lockheed Martin RQ-170 Sentinel, la bestia de Kandahar, o el reciente Boeing Phantom Ray. Además, y esto es muy importante, volarán con pilotos o sin ellos, dependiendo de la naturaleza de la misión que se les asigne. El bombardeo de blancos fijos ya no necesita de pilotos humanos, y el de blancos móviles cada vez menos.

El B-3 será un bombardero de tamaño medio, casi invisible, más pequeño que el B-2, pero mucho más peligroso... se espera que las versiones B y C instalen un sistema de autodefensa con rayos láser de estado sólido, una barrera contra misiles y cazas enemigos y un revolucionario sistema armamentístico que también se estudia para el cazabombardero F-35. Pero la revolución no acaba aquí. Una de las cualidades más ilusionantes del B-3 será un sistema de despliegue y control remoto de una flotilla de drones de escolta y contraataque, robots aéreos que neutralizarán las defensas aéreas del enemigo. Será como un Destructor Estelar de Star Wars, avanzando entre un enjambre de cazas TIE, o más bien como Célula, la forma superior de vida artificial de Dragon Ball, reproduciéndose y alumbrando un pequeño ejército de minicélulas. Ahí reside la ilusión. Lo que más me gusta del B-3 es su cualifiación para volar autónomamente, sin mamíferos homínidos incordiando en su interior, eventualmente recibiendo órdenes y rectificando el curso de su misión mediante el sistema de telecomunicaciones encriptadas data link que le une al mando central en los Estados Unidos, Skynet.

Que nuestros ojos lo disfruten. Como he dicho muchas veces, pienso que a la especie humana le quedan cuatro telediarios, pero no porque vaya a estallar una guerra entre los humanos y las máquinas, ni nada parecido, sino por el salto evolutivo que llegará con el nacimiento de los organismos cibernéticos, la fusión entre los organismos biológicos y robóticos, una nueva especie autoreparable, interconectada e hipersocial, y con una expectativa de vida indefinida. Cuando nuestros descendientes nos vean en antiguas películas y fotografías, les provocaremos la misma risa que a nosotros nos provoca la reconstrucción del aspecto de un Australopithecus afarensis.

¡Ah! ¡Ah! El fin de semana pasado echaron The Terminator (1984) en televisión, en TVE, Antena 3 o no sé dónde. ¡Qué emoción me embargó en la escena romántico-sexual en la habitación número 9 del Tiki Motel (por favor, leed la crónica de Randy Jennings). A mi juicio, el romance entre Sarah Connor y Kylie Reese es el mejor de cabo a rabo de todos los vistos en la filmografía de James Cameron. ¡La escena de la declaración de amor es muy hermosa!: "John Connor me dio una fotografía tuya. Entonces no supe por qué. Era muy vieja, rota, descolorida. Eras joven, como ahora, pero parecías un poco triste. Siempre me pregunté lo que estarías pensando. Memoricé cada rasgo, cada curva… atravesé el tiempo por ti, Sarah. Te quiero, desde siempre". Las máquinas tienen que acabar con estos ridículos sentimientos humanos. ¡Jajaja!

Mi felicitación a los ganadores de las elecciones de ayer: Partido Popular, Foro Asturias y Bildu.

1 comments:

  1. Te alegras de que gane Bildu? Ves bien que les hayan dejado presentarse pese a su posible conexion con ETA? o es solo una felicitacion de cortesia?

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