
Es una joya en el confín de la obra maestra del cine de acción. Para hablar de Executive Decision (1996) debo empezar por las circunstancias personales que me llevaron a verla en el cine. Recuerdo que fui un domingo a la última sesión, con un grupo de amigos en el que hasta venía el padre de uno de ellos, un señor bastante mayor, todos a un pequeño cine ya desaparecido de Castrillón (Asturias). Doy fe de que me encontraba mal. Me dolía la cabeza por los efectos de una resaca descomunal del viernes, que todavía me duraba el domingo por la noche. Afortunadamente, la película resultó una terapia providencial.
Hay dos películas anteriores al 11-S que utilizan la idea de que terroristas comunistas y/o musulmanistas se sirvan de aviones como arietes ofensivos: Escape from New York (1981) y la que nos ocupa hoy, las dos protagonizadas por Kurt Russell. En Executive Decision, los Estados Unidos deberán lanzar unas de las operaciones antiterroristas más audaces que se hayan concebido: interceptar un Boeing 747 secuestrado por musulterroristas e infiltrar en pleno vuelo un comando de fuerzas especiales. El 747 ha partido de Atenas, está cruzando el Atlántico hacia Washington con cientos de rehenes y un cargamento de DZ-5, un arma química que puede matar decenas de miles de personas. Los islámicos dicen querer negociar para obtener la liberación de uno de sus líderes espirituales, pero su verdadero plan es estrellar el avión en Washington para gasear a cuanta más gente mejor.
¿Cómo es posible abordar un 747 en vuelo? Forzosamente sin que se enteren los malos. El plan del Pentágono consiste en acoplarse al gigante mediante el Remora, una especie de F-117 modificado para llevar un pequeño contingente de fuerzas especiales. Los hombres penetrarán en el 747 a través de una escotilla ventral, y una vez en el interior, desactivarán la bomba y retirarán a los terromusulmanes de circulación. El mando recae en el coronel Austin Travis (Steven Seagal), que insiste en que les acompañe el Dr. David Grant (Russell), un consultor de inteligencia del ejército que conoce como nadie a Nagi Hassan (David Suchet), el cabecilla árabe. Es una gozada cómo se planifica la misión y cómo se lleva a cabo. En las abundantes escenas aéreas, se combinan imágenes de aviones reales y maquetas con un resultado de lo más satisfactorio. No sin bajas y heridos, los muchachos consiguen entrar en los compartimentos técnicos y de carga del 747, y subrepticiamente, alertan a los pilotos de su presencia: ¡los Estados Unidos están a bordo!
Por desgracia, encontrar la bomba y desactivarla resulta una empresa todavía más difícil que el abordaje. El artefacto es una maravilla de la ingeniería y está monitorizado casi en tiempo real por uno de los terroristas, camuflado entre los pasajeros y con un sistema electrónico conectado a la bomba. El tiempo se echa encima. El avión se acerca a la costa de los Estados Unidos, que conscientes de las verdaderas intenciones de Nagi Hassan y habiendo perdido el contacto con nuestros amigos, a los que creen muertos, aguardan la decisión ejecutiva del presidente: derribar el 747 para evitar un mal mayor. Cazas F-14 de la USN se preparan para ejecutar la orden, y es aquí cuando llegamos a una de las escenas más bonitas del film. Los F-14 interceptan el 747 y le ordenan que les siga, a lo que los terroristas se niegan. No queda más salida que derribarlo. Los F-14 toman posiciones a la cola de 747 y adquieren el objetivo, pero de pronto, las luces de cola del 747 comienzan a emitir un mensaje en morse, creo recordar que "Ave Maria. Alfa 1", la clave del grupo de asalto para la inminente entrada en acción. Los muchachos no han perdido el tiempo y han reaccionado al escuchar las comunicaciones de los F-14 con los terroristas. El Pentágono recibe el mensaje y les da luz verde y un plazo límite para el ataque. Es una pasada. Se desata una confrontación final que no habría sido posible sin la valiente colaboración de Jean (Halle Berry), una de las azafatas del avión. Estalla una carnicería y, como habíamos imaginado, David Grant tendrá que recurrir a sus limitados conocimientos de vuelo (se está sacando el título de piloto de avionetas) para hacer aterrizar el entonces avión de pasajeros más grande del mundo.
Suspense y dramatismo en una intensidad que hacen que me descoloque un poquito que Executive Decision no goce de más popularidad, de un mayor reconocimiento. Es de esas películas tan entretenidas que las puedes ver cincuenta veces y no te cansas de hacerlo. Sobresalen las interpretaciones de David Suchet y Kurt Russell. Es impresionante la escena en la que se ven las caras. —¿Quién eres? —pregunta el inteligente Nagi Hassan (Suchet), desconcertado ante su presencia. —Nadie —responde David Grant (Russell). Hago una pequeña digresión para centrarme en Suchet, actor al que también tengo muy presente por su papel de policía árabe en A Perfect Murder (1998), donde entre otros logros, tiene una emotivísima escena en el epílogo con Gwyneth Paltrow, de la que se despide con unas palabras en árabe que, al responder ella con "y a usted también" en inglés (en español para nuestra versión doblada), adivinamos lo que querían decir. Soy antimusulmán, pero esta escena casi siempre me pone al borde del lloriqueo de mujer. De vuelta con Executive Decision, reconocer que Steven Seagal está muy bien pese a no ser santo de mi devoción, como también lo está el fallecido J.T. Walsh (glorioso villano en Breakdown, también con Russell), que interpreta a uno de los pasajeros, un senador sin escrúpulos que cree poder aprovecharse del secuestro para mediar y obtener réditos políticos. ¡Obtiene un disparo en la cabeza! No es necesario que lo diga, pero lo digo: Halle Berry (foto con Seagal en el estreno) está muy buena. Total, que amo esta película dirigida por Stuart Baird y con excelente banda sonora de Jerry Goldsmith. Le doy un 8/10.

Es un clásico del cine de acción, de perfecta ejecución, aunque, como muy bien dices, infravalorada hasta decir basta. Estas son películas que siempre se disfrutan a no ser que seas un antimaericano de estos del "no a la guerra". Para esta gente, estas películas son solo panfletos que buscan americanizar a las sabias y venerables democracias europeas. Unas democracias europeas que, al frente de las operaciones en Libia, no avanzan en su objetivo de derrocar a Gadafi. Como se nota la diferencia cuando los Estados Unidos no lideran una operación militar !
ResponderSuprimirVolviendo a la película, hay que resaltar su extrema intensidad y el acierto máximo de contar con Suchet como villano. Y en cuanto a Halle Berry... responde perfectamente a la definición que el Coronel retirado Frank Slade describe en "Esencia de Mujer": las mujeres, quien debió crearlas, tenía que ser un puto genio...
Esta fue la cuarta vez en la que vi a Halle Berry en el cine, pero la tercera en la que la recordaba, porque de mi primera vez en The Last Boy Scout (1991), no recordaba absolutamente nada. Una de las actrices más guapas de la historia. Pasan los años y sigue igual o mejor.
ResponderSuprimir—Yo me he aceptado a mí misma.
—Yo he cerrado la bocaza.
Hace usted bien en reivindicar este film, pues en su modestia es una buena lección de cine comercial con buen ritmo narrativo. Hablando de Kurt Russell no se si habrá visto "Breakdown", otra película bastante interesante.
ResponderSuprimircon Steven Seagal desaparecido.... . Muy buena foto comparativa.
ResponderSuprimirPepe, claro que la he visto, la menciono en el post. Le aplico la misma teoría: infravalorada.
ResponderSuprimirjejeje, decir que Halle Berry es guapa, es como decir que el solomillo "no esta mal". Halle Berry es un autenticon BOMBON!! y además seguro que es muy simpatica.
ResponderSuprimirNo he visto esta pelicula, y esta misma tarde la voy a ver, que me ha picado la curiosidad. Breakdown si la he visto, y me gusto mucho.
Hay TANTAS y TANTAS peliculas infravaloradas...
A MI ULTRAMEGAPERSONALISIMAMENTE y SOLO A MI, me parece que WaterWorld, esta muy infravolarada... porque a mi ME ENCANTA!! la he visto 4 veces y no me canso de verla.
Alfonsus, ¡espero que te guste!
ResponderSuprimirWaterworld me gustó mucho en el cine y me sigue gustando cada vez que la veo.
Me ha encantado. Sin ninguna duda. 2 horas seguidas SIN pestañear. Un montaje soberbio y una acción al milimetro. No hay tiempos muertos para nada. MUY BUENA.
ResponderSuprimir¡De acuerdo!
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