17 de marzo de 2011

De las aventuras americanas del primer secretario Khrushchev

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¡He aquí una buena foto para compartir! Unión Soviética, embajada de los Estados Unidos en Moscú, 4 de julio de 1961. El Primer Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética, Nikita Khrushchev, saluda a la mujer e hijas del embajador Llewellyn Thompson. De las medallas que lleva el líder de la clase trabajadora, quizá una sea por su actuación como comisario político durante la Batalla de Stalingrado, un papel mostrado de pasada en el film Enemy at the Gates (2001), en el que Bob Hoskins interpreta a Khrushchev. Mirad... Las niñas parece que tengan miedo de que las coma el comunista.

Dos años antes, en septiembre de 1959 e invitado por Dwight Eisenhower, Khrushchev viajó a los Estados Unidos y estuvo en la tierra de Hollywood, California, acompañado de su tercera mujer (en una actitud que le honra, Khrushchev se negó a que el ataúd de su primera mujer, fallecida de tifus, entrara en la iglesia de Kalinovka camino del cementerio), la desfavorecida Nina Petrovna Kukharchuk, en absoluto representante de la belleza de las mujeres más favorecidas del mundo. El calvo y pequeño hombre ruso aterrizó en Los Angeles y conoció a muchas estrellas de cine: Kirk Douglas, Tony Curtis, Edward G. Robinson, Marilyn Monroe, Bob Hope, Deborah Kerr, Kim Novak, Gregory Peck, Rita Hayworth, Ginger Rogers, Judy Garland, Jean Simmons, Henry Fonda, Elizabeth Taylor o la por estas fechas moribunda Zsa Zsa Gabor.

Burro y patán, Khrushchev era bien conocido en círculos diplomáticos por sus escasas habilidades sociales y por incomodar a los anfitriones, que pese a sus esfuerzos por agradarle, se encontraban con declaraciones extemporáneas sobre la fortaleza del comunismo y cómo éste pronto enterraría a los Estados Unidos y demás potencias capitalistas. Fanfarronadas que enrarecían el ambiente sin necesidad. Por consiguiente, fue una relativa sorpresa lo que sucedió cuando Twentieth Century Fox invitó a Khrushchev al rodaje de la película Can-Can, protagonizada por Frank Sinatra y Shirley MacLaine, reconocibles en las fotografías inferiores. A su entrada al estudio, los artistas no subvencionados brindaron al primer secretario un aplauso que, según Los Angeles Times, fue "friendly but not vociferous". Las salidas de tono del invitado se produjeron poco después, en la comida que se preparó en su honor.

La cosa no empezó bien. Ya en ruta hacia el Paris Café, el líder soviético se quejó de la cantidad de coches ocupados por una sola persona y del "despilfarro" que esto suponía (socialismo es igual a racionamiento). Pero la buena comida no la despreció. Bien alimentado y tras los postres, Khrushchev le enseñó fotografías de sus nietos a David Niven y narró historias de sus andanzas durante la Guerra Civil Rusa y la Segunda Guerra Mundial. También bromeó con Gary Cooper mientras Charlton Heston intercambiaba impresiones con el escritor soviético Mikhail Sholokhov. Luego, Khrushchev se dirigió de forma descortés a los atónitos artistas: "¿Qué país tiene el mejor ballet? ¿El vuestro? No tenéis ni un teatro de ópera y ballet permanente. Vuestros teatros prosperan gracias a lo que reciben de la gente rica. En nuestro país es el Estado el que da el dinero, y el mejor ballet es el de la Unión Soviética. Es nuestro orgullo". No contento con ello, entró visiblemente en cólera cuando le comunicaron que no visitaría Disneyland porque la policía no podría garantizar su seguridad allí. "¡Es inconcebible! ¿Cómo le explico esto a mi gente", bramó.

Ronald Reagan fue uno de los pocos actores que declinó la invitación a la comida.

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4 comments:

  1. Una magnífica serie de fotos y una interesante crónica de las andanzas del patán Kruschev. Muchas veces, los que están equivocados parecen estar orgullosos de eso y además se vanaglorian de su injustificada posición. Kruschev respondía perfectamente a este perfil.

    Saludos !

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  2. Gracias Nestor. Tan es así, que incluso se jactó ante la audiencia en estos términos: "I started working as soon as I learned how to walk. I herded cows for the capitalists. That was before I was 15. After that, I worked in a factory for a German. Then I worked in a French-owned mine. Today, I am the premier of the great Soviet state".

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  3. Muy buena película Enemigo a las puertas. Llevo un rato riéndome con lo del miedo de las niñas a ser comidas por el comunista ¡¡jajajaja!!

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  4. En su estreno no me gustó gran cosa. Ahora ya me gusta algo más. ¡Muy triste el final!

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