30 de diciembre de 2010

Nochevieja y 2011: un mensaje de confianza en los mercados

Image Hosted by ImageShack.us

Al acercarse el momento supremo de comparecer ante la Nochevieja e iniciar la campaña de 2011, me dirijo a los lectores de mi blog, en particular a los que todavía están en el mercado. Amigos, no os desaniméis por la crisis. Saldréis adelante si fortalecéis vuestra confianza y vuestra competitividad. El sistema socialista, el Estado de malestar, no nos proveerá más que de los restos, y esos no los queremos. Vamos a confiar en los mercados, en la selección natural y en nuestras aptitudes. Vamos a comenzar esta guerra con ilusión, con la vista puesta en el triunfo y las menores de 53 kilogramos. Vamos a lucrarnos y a tener relaciones prematrimoniales. Y no os dejéis impresionar por los fanfarrones que alardean de sus armas de destrucción masiva. Las armas decisivas en esta lucha son las inteligentes, las que discriminan la calidad entre la cantidad. Motivación, disposición, ¡acción! Activad vuestros radares de barrido electrónico. En la primera batalla del año, no nos vendría nada mal una mujer como Jenny Agutter, en esta fotografía sin fechar, calculo que alrededor de 1980.

Feliz 2011.

Adulterio interracial



One Night Stand (1997), de Mike Figgis, es una película tolerable sobre adulterio interracial. Narra la historia de Max Carlyle (Wesley Snipes), un acomodado publicista de Los Angeles que viaja a New York para visitar a Charlie (Robert Downey Jr.), un amigo homosexual. En el hotel conoce a Karen (Nastassja Kinski), una mujer blanca con la que por una serie de vicisitudes acaba entablando amistad, y algo más. Una cosa lleva a la otra y pasan la noche juntos (sin matarnos a base de conversaciones insoportables como Ethan Hawke y Julie Delpy en Before Sunrise [1995], una de las peores películas que he visto en mi vida) en una intensa velada en la que hasta sobreviven a un intento de atraco. Con 36 años, Kinski estaba en muy buena forma, una mujer madura con un morbo que para qué os voy a contar...

A su vuelta a Los Angeles, Max es un hombre desconsolado por la mujer blanca perdida, y en un estúpido arranque de sinceridad está a punto de confesarle lo ocurrido a Mimi (Ming-Na), su mujer, que es de origen asiático. Pero se contiene y las aguas vuelven a su cauce, hasta que un año después, Max y Mimi vuelan a New York para estar con Charlie, que está en la fase terminal de su enfermedad, el SIDA. Es entonces cuando la mujer blanca, que también ha quedado afectada por el hombre negro perdido, vuelve a cruzarse en la vida de Max, pues su marido es nada más y nada menos que Vernon (Kyle MacLachlan), el hermano de Charlie. En el reencuentro, a la vista de los demás, Max y Karen fingen no conocerse, pero la atracción les sobrepasa y los acontecimientos se precipitan. El giro de la trama en la recta de meta puede parecer algo precipitado, pero el epílogo lo soluciona con una brillante escena de despedida entre los dos matrimonios. Desde mi óptica personal, es un final muy feliz, y esta clase de películas me gusta que terminen bien. Lo que el hombre unió, el hombre lo separó. Nota de 6/10.

One Night Stand me ha hecho reflexionar sobre el cine, la vida y las relaciones interraciales. Recuerdo que cuando vi la estimable The Last King of Scotland (2006), la película por la que le dieron el Oscar a Forest Whitaker, pensé que de estar en la piel del doctor Nicholas Garrigan (James McAvoy), el protegido de Idi Amin, mi mayor problema en Uganda sería encontrar una mujer en las debidas condiciones higiénico-sanitarias, porque las negras ugandesas parecían todas monstruosas. En Somalia sería otro cantar, pero aquello era Uganda, y de entrada, las relaciones interraciales no me van. Me atraen las mujeres blancas, especialmente las de países de la Europa del Este. ¿Quién no se acuerda de la cara de felicidad de Tackleberry (el tristemente fallecido David Graf) en Police Academy (1984), cuando llega a la academia de policía en su jeep y contempla a los reclutas entrenando. Yo me río imaginándome así al bajar del avión en Moscú, avistando por todas partes esas mujeres que tienen en Rusia, ese valor añadido que exportan a toda Europa y Norteamérica. No obstante, me considero una persona práctica, flexible, y no pienso que fuera muy desdichado en algunos países asiáticos como Japón, donde también poseen mujeres interesantes, de look adolescente, además de una competencia masculina deficiente, lo que no es del todo bueno porque eso conduce al aburguesamiento y la merma de facultades, y el mercado no perdona. A mi juicio, el país con hombres y mujeres menos favorecidos es Australia, y lógicamente me refiero a la raza aborigen, probablemente la más fea de la Tierra en el holoceno. Intelectuales ideologizados, radicalmente multiculturalistas, sostienen que la apreciación de la belleza es relativa, que depende de factores culturales, pero la ciencia es terca y ha demostrado la falsedad de esa aseveración. Un experimento en el que personas de todo mundo debían elegir los rostros más atractivos de una selección de fotografías, demostró que los sujetos elegían las mismas fotografías con independencia de su raza, cultura o nacionalidad. No podemos hacer este experimento con la gente del siglo XVI, pero sospecho que los resultados serían los mismos. Si llevas a Megan Fox a una tribu aborigen australiana, los hombres te darán diez canguros y a sus mujeres por ella, pero si llevas a una aborigen a San Petersburgo, los rusos no le prestarán la menor atención. Y como toda regla tiene su excepción, iba a poner el ejemplo de la atleta aborigen Cathy Freeman (foto de 1996), muy famosa en Australia, pero entonces he visto una foto del año 2010 y mi idea se ha derrumbado.

Vuelvo a One Night Stand para recomendar Nostalgia Kinky, el blog dedicado a Nastassja Kinski.

28 de diciembre de 2010

Recordando a Basil Poledouris





He enmudecido con este documental de homenaje al genio Basil Poledouris. Entre otros, cuenta con la participación de Randal Kleiser y Paul Verhoeven, aunque lo más emocionante es conocer lo mucho que significó para Basil el viaje a España, al Congreso Internacional de Música de Cine de Úbeda. Sí Zoë, sí. Nosotros también queremos honrar a tu padre.

27 de diciembre de 2010

La cumbre de Doñana



Saltamos al 19 de marzo de 1988, a la reunión entre François Mitterrand y Felipe González en el Parque Nacional y Natural de Doñana, en Andalucía. Los presidentes socialistas de Francia y España, el primero visiblemente enfermo de cáncer, trataron asuntos relativos a la construcción europea. En la rueda de prensa, González expresó su satisfacción con la colaboración francesa en materia antiterrorista: "Se ha hecho una puesta a punto en la cooperación, se constata que va bien, y punto". Pero sabemos que en privado, en el pasado cercano, González pensaba otra cosa. El escaso celo de las autoridades francesas obligó al Gobierno español a activar una unidad de blade runners, los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), con licencia para matar en territorio francés. Esta clase de operaciones encubiertas son eficaces y moneda de uso corriente en países democráticos. Como el propio González señaló hace unos días, cuando el Gobierno averigua el paradero de los terroristas le impele el afán de "volarlos".

25 de diciembre de 2010

Quintos de Mora, el comienzo de una hermosa amistad



El 12 de junio de 2001, meses antes del 11-S, el Marine One aterrizó en el toledano Coto Nacional de los Quintos de Mora, perteneciente al Patrimonio Nacional. Uno de los asesores del presidente de los Estados Unidos, no recuerdo ahora cuál, lo bautizó como "el rancho de Aznar". Allí, se forjó el comienzo de una hermosa amistad que catapultó el prestigio y la influencia de la diplomacia española. España se adelantó hasta unas posiciones sin parangón en su historia reciente, y tomó asiento en la mesa en la que se adoptaban las decisiones que gobernaban el mundo.

George W. Bush y José María Aznar no cazaron ciervos ni javalíes. Con la musulmanería ya en el punto de mira, Aznar solicitó acceso a las últimas tecnologías de espionaje militar, satélites y programas de descifrado, y presentó una oferta para la venta de aviones CASA CN-235 a la United States Coast Guard. Por su parte, Bush invitó a nuestro mejor presidente a visitar Washington. Éramos los mejores.

Bush: "España es la octava economía industrial del mundo y uno de los aliados más fiables de los Estados Unidos". Con el tiempo, la segunda afirmación se revelaría como falsa, pero mientras Aznar estuvo en La Moncloa, las relaciones entre los Estados Unidos y España fueron excelentes. Hablamos del terreno personal, de la vida real, no de Facebook, y lo cierto es que hubo química entre los dos presidentes. La denostada seriedad de Aznar se demostró eficaz y añadió a Bush a la lista de amigos en la que ya figuraba el británico Tony Blair.

La nota de humor la puso la hoy físicamente deformada hasta la caricatura Trinidad Jiménez, secretaria de Política Internacional de la Ejecutiva Federal del PSOE, que calificó la política exterior española de "débil y errática". A la desdichada mujer con acento de chiste no se le ocurrió otra cosa que reclamar un debate sobre la pena de muerte. Al menos, no esgrimió la cuestión de los negros y los derechos civiles del atracador Rodney King.

George W. Bush en la embajada española en Washington



El 12 de marzo de 2004, tras los atentados musulmanes en Madrid, George W. Bush y su esposa Laura se reunieron con el embajador Javier Rupérez y firmaron en el libro de condolencias de la embajada española en Washington (las fotos no tengo claro si son en la propia embajada o en una residencia de Rupérez). Los extremos se tocan. La extrema izquierda americana acusó a Bush de orquestar el 11-S y cometer atrocidades como teledirigir aviones de pasajeros contra edificios, hacer desaparecer los cadáveres de los pasajeros y ordenar a la USN atacar el Pentágono con misiles Tomahawk. Richard Nixon cayó por colocar unos inocentes micrófonos, un delito enternecedor por el que uno querría abrazarlo. ¿Cómo podría ni Bush ni nadie ocultar una monstruosidad semejante? En España, la extrema derecha acusó a José Luis Rodríguez Zapatero de patrocinar un contubernio etarro-policial que sería el autor de los atentados. Teorías que se quedarán en el basurero de la historia.

Ronald Reagan en Madrid y la hostilidad de EL PAÍS



El 5 de mayo de 1985, se vieron manifestaciones pacifistas en las principales ciudades de España, las más numerosas en Madrid y Barcelona. Al grito de "indios, al poder; yanquis, a la reserva", se lanzaron cócteles molotov contra la sede madrileña de Alianza Popular. El motivo, la visita de Ronald Reagan, el ogro neoliberal con el que socialistas y comunistas asustaban a sus niños. El 6 de mayo, Reagan es recibido en Barajas por nuestro querido rey Juan Carlos I, por entonces muy delgado. Con Felipe González, Reagan conversó sobre el problema de Daniel Ortega en Nicaragua y sobre el papel de España en la OTAN, exhortando a González a no abandonar a los aliados como un Zapatero cualquiera: "El pueblo de los Estados Unidos estará orgulloso de ver que el pueblo español continúa junto a nosotros y los otros miembros de la Alianza". Reagan convenció a González y éste hizo campaña por la permanencia en la OTAN en el referéndum de 1986. Durante la visita y en un agresivo editorial, EL PAÍS se alineó con los ultras y salió en defensa del comunista Ortega y "la independencia de un país de nuestro idioma y de nuestra cultura como es Nicaragua". ¿Nuestra cul qué? Afortunadamente, EL PAÍS ha evolucionado hacia el centro y posiciones democráticas, y además del periódico más importante de España, hoy es uno de los medios más críticos con los regímenes socialistas de carácter confiscador y repartidor, como la Venezuela de Hugo Chávez o la Bolivia de Evo Morales, ese indio que no sabe leer ni escribir.

20 de diciembre de 2010

Los Assad en París



Diversas imágenes de la visita a Francia del presidente sirio Bashar al-Assad, del 9 al 11 de diciembre. En la segunda foto, en la comida en el Palacio del Eliseo, vemos a Asma al-Assad y Carla Bruni. Al día siguiente, los Assad comen como un matrimonio más en el restaurante Coupole. Hoy, Bashar al-Assad criticó la política de crear "falsas expectativas" de Barack Obama en Oriente Medio, y elogió a Nicolas Sarkozy, "de lejos, el único que ha hecho algún esfuerzo por el proceso de paz en la región". Esta vez, ha salido ganando Obama.

Megan Fox en Hawaii

imagebam.com imagebam.com imagebam.com imagebam.com imagebam.com imagebam.com imagebam.com imagebam.com imagebam.com

Visto en Hot Celebs Home.

18 de diciembre de 2010

TRON: Legacy

La vida ha corrido. Estuve en el estreno de TRON (1982) y he estado en el estreno de TRON: Legacy (2010), la esperada secuela que tanto deseábamos ver.

Sin spoilers grandes, Garrett Hedlund interpreta al joven Sam Flynn, hijo del desaparecido Kevin Flynn (Jeff Bridges) y heredero del gigante informático ENCOM International. Una señal que parece provenir de su padre le conduce hasta la antigua sala de juegos que éste regentaba, donde descubre una oficina secreta y un terminal láser que, sin quererlo, le transporta al peligroso universo de la Red, el mundo virtual en cuya creación trabajaba su padre, el creador, una divinidad en el mundo de los programas que, como todos los dioses de la Tierra, también encuentra en la Red enemigos perfectamente capaces de acabar con él y con el culto a su figura. Sólo la intervención del hijo puede salvar la voluntad del padre, asegurando el orden en dos mundos interconectados y, sobre todo, preservando una nueva forma de vida que ha sido revelada en el ciberespacio, los ISOs.

Al igual que la vida surgió en la Tierra hace millones de años, cuando las condiciones químicas y ambientales fueron propicias para la formación de las primeras moléculas básicas con capacidad de replicarse, en la Red ha ocurrido algo similar. Kevin Flynn alumbró los ISOs mientras investigaba con algoritmos isomórficos, y lo que halló son unos seres con enormes conocimientos y una naturaleza amistosa, unos benefactores, hasta que fueron atacados y exterminados por Klu, alter ego digital del creador, un programa que éste diseñó para ayudarle a perfeccionar la Red, pero que se declaró en rebeldía por su ansia de tocar lo intocable, la perfección absoluta. Es el misterio de la trinidad. Tres lucharán como uno solo para derrocar a Klu y a su enigmático lugarteniente, un viejo conocido que vuelve del más allá; y para rescatar a los programas y traer a nuestro mundo la palabra del señor, la revelación, el último ISO vivo.

Los efectos especiales, un aspecto en el que siempre soy exigente, son formidables y los describiré como infinitamente mejores para 2010 que los del primer TRON lo fueron para 1982. La mejor escena de acción es la gran batalla de motos, espectacular, vibrante, con una secuencia colosal de una toma lateral en la que Sam Flynn se lanza a correr como si fuera un velocista para activar su moto. He leído algunas críticas que dicen que al guión le falta profundidad y blablabla, pero quienes las han escrito deben ser pseudointelectuales de esos que hacían que Hermann Göring se llevara la mano a la empuñadura de su pistola al oír sus nombres. Nada de nada. A su estilo, la historia es tan compleja como lo pueda ser Blade Runner. Para los actores no tengo más que elogios, no hay ningún graciosillo estúpido que arruine el ritmo de la narración: notable para Garrett Hedlund, al que me gustará ver en otras películas; sobresaliente para Olivia Wilde, sin más comentarios...; bien para Jeff Bridges, del que quizá se podría haber sacado más y que no es lo mejor del film, como también he leído en otras críticas que no comparto; bien para Bruce Boxleitner, no tiene tiempo para más; notable para Beau Garrett, un objeto sexual animado; y bien para Michael Sheen, excesivo para algunos, calzado en su personaje para mí.

Si todo lo anterior es bueno, hay algo que todavía es mejor, la banda sonora del dúo electrónico Daft Punk. Os guste más o menos la película, con la música os vais a sentir golpeados por un mazo artístico. ¡Es brutal! Una película puede ser grande sin contar con una banda sonora excepcional (Avatar). TRON: Legacy es grande y cuenta con una banda sonora magnífica, que envuelve el todo y se funde con él. Me siento reconfortado porque mis expectativas han sido superadas. Con esto de la producción de Disney temía enfrentarme con un producto infantil. Nada ha dañado tanto la industria cinematográfica como la existencia de los malditos niños, ¡pero aunque fundado, el temor no se ha materializado! Ha sido todo muy rápido. A los cinco minutos ya sabía que las cosas tendrían que torcerse mucho para salir disgustado. Cerca del final, hay una escena muy emotiva en la que Garrett Hedlund y Olivia Wilde reproducen la imagen del poster de la primera TRON, con el disco. En una escena anterior, en un combate aéreo, hay un homenaje a Star Wars y cierta escena en el Halcón Milenario. Y en el epílogo, en nuestro mundo, tenemos una escena de una motocicleta, un amanecer soñado y una gran belleza. No obstante, mi momento favorito es aquel que contempla el viejo Kevin Flynn, y que provoca su sonrisa. Cuando lo veáis, sabréis a qué me refiero.

Quiero verla otra vez. 9/10.

Las chicas sólo quieren divertirse


Angels of Victoria's Secret Fashion Show 2010 from Justin Wu on Vimeo.

Un vídeo estupendo que copio de Noega's Blue.

15 de diciembre de 2010

Los representantes de Rusia ante la FIFA



El pasado 2 de diciembre, Yelena Isinbayeva y Vladimir Putin estuvieron en Zurich, apoyando la triunfante candidatura de Rusia a organizar la Copa Mundial de Fútbol 2018. Con su acento ruso, voz de niña y algún tropiezo, Isinbayeva realizó una presentación de su gran país. Es de lágrima fácil y, a partir de 1:50, se emociona con su propio discurso y le tiembla un poco la voz.