31 de octubre de 2010

Bríndanos la destrucción de Antonio Margarito

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Manny Pacquiao y Antonio Margarito, rueda de prensa en Beverly Hills, agosto 2010

¡Destrucción! Es que lo deseo que nos ofrezca el filipino Manny Pacquiao (1978) el 13 de noviembre en Texas, la aniquilación física del indigno mexicano Antonio Margarito (1978), durante el combate por el título mundial del peso superwelter (menos de 70 kg).

Pacquio es para muchos expertos el mejor boxeador del mundo en su categoría, con un record profesional de 53 victorias, 3 derrotas (la última en 2005) y 2 nulos. Margarito tiene 38 victorias, 6 derrotas (la última en 2009) y 0 nulos. Pacquiao mide 170 cm; Margarito es considerablemente más alto, 180 cm, y según dicen se está preparando a conciencia. He visto una foto reciente en la que luce unos abdominales espectaculares.

En el combate contra el veterano noqueador Shane Mosley, en 2009, Margarito sufrió un duro correctivo a manos del americano, que reivindicó la vigencia de los viejos rockeros; el árbitro detuvo la pelea en el noveno asalto. Antes de subir al ring, el entrenador de Mosley descubrió que los vendajes de las manos de Margarito estaban recubiertos con una sustancia similar al yeso, que fue retirada de inmediato.

En una investigación posterior, se determinó que Margarito también cargó sus guantes en el combate contra Miguel Cotto, en 2008. La conclusión lógica es que nos hallamos ante un embaucador en serie cuya licencia debería ser retirada a perpetuidad. Margarito y su entrenador, Javier Capetillo, son unos sinvergüenzas. El primero dice que "no sabía nada" y el segundo que "cometió un error". ¿Verdad que ahora entendemos mejor al Tea Party y a la Arizona SB 1070?

¡El mexicano debe ser destruido! Hay que retirarlo de circulación como paso previo al combate que los aficionados nos morimos por ver, la pelea del del siglo, y no es redundante subrayar que del siglo XXI: el choque entre Manny Pacquiao y el para otros muchos expertos mejor boxeador de la categoría, el estadounidense Floyd Mayweather (1977), campeón imbatido tras 41 combates, un ídolo hasta para el mismísimo Sugar Ray Leonard, amigo y socio de Sylvester Stallone, que no ha ahorrado elogios para Mayweather: "El más grande de la historia".

En mi opinión y tras analizar los combates de Pacquiao y Mayweather en los últimos años, algunos contra adversarios comunes como Oscar De La Hoya, Ricky Hatton y Juan Manuel Márquez, el congresista de Filipinas tendrá sus opciones, pero morderá el polvo. La exhibición de Mayweather frente al noqueador Mosley en junio, sobreponiéndose a una potente derecha en el segundo asalto que casi acaba con él en el suelo, despejó todas mis dudas. Si lo comparamos con históricos como Thomas Hearns, Marvin Hagler o Julian Jackson, el boxeo de Pacquiao no me impresiona demasiado. Pero el de Mayweather sí... es un púgil de recursos ofensivos y defensivos ilimitados; no es intocable, pero casi. Mi favorito.

Stallone ha ofrecido un papel a Pacquiao en una de sus próximas películas, sospecho que The Expendables 2.


Así entrena el invicto Floyd Mayweather, abril 2010

30 de octubre de 2010

Una mañana fría, capitán



Nos vamos cerca de Murmansk... ¡Hace 20 años! Veinte años de la noche en que fui con mi family al estreno de The Hunt for Red October (1990). Este es mi homenaje a uno de los prólogos cinematográficos más impactantes, más espectaculares que haya visto. La música es de Basil Poledouris.

Ahora me río pensando en ello... me encantaría poder ver la expresión atónita de mi rostro en 1990, cuando la cámara retrocede y el formidable Typhoon se nos revela en toda su magnitud junto al rótulo de PARAMOUNT PICTURES. Y claro, rápidamente adivinamos que pronto se amenazará a los Estados Unidos con un lanzamiento de misiles nucleares... ¡La hostia!

Deseo comentar brevemente el sex appeal de los protagonistas. De Sean Connery sólo diré que no he conocido una sola mujer a la que no le guste por muy viejo que sea. ¿Pero qué hay del también británico Sam Neill?, el primer oficial Vasili Borodin, un hombre interesantísimo con una modesta ilusión: vivir en Montana. —¿Me dejarán vivir allí? —Pregunta Borodin al capitán Marko Ramius—. —Supongo que te dejarán vivir donde quieras.

P.D. Jennifer Flavin y Sylvester Stallone en una cena de 1991-1992, bajo una maqueta del Octubre Rojo.

Victoria Justice es un objeto delicado

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Fotografiada en Los Angeles, el 24 de octubre, la cantante y actriz de 17 años debe ser transportada en un contenedor con advertencia: MUÉVASE CON PRECAUCIÓN. Es una muñeca de porcelana.

28 de octubre de 2010

Un mensaje de James Cameron y Arnold Schwarzenegger



Piden el NO a la Proposición 23. Con buen humor.

Yo votaría SÍ. Votaría en positivo, para suspender las regulaciones de carácter socialista.

26 de octubre de 2010

Las japonesitas de Sánchez Dragó: la batalla intelectual en defensa de nuestra identidad sexual

En el pasado ya había relatado la anécdota en alguna entrevista, pero el escándalo entre los progresistas de guardia ha surgido ahora, tras la publicación del libro Dios los cría... y ellos hablan de sexo, drogas, España, corrupción... (2010). La provocación es una herramienta muy útil para identificar intolerantes, y el provocador Sánchez Dragó ha narrado el plácido encuentro sexual que tuvo con dos jóvenes de 13 años en 1967, en Tokio, cuando él tenía 31.

Poderosa arma la imaginación es, y quizá el escritor haya exagerado un poquito, pero si lo que nos cuenta es cierto, las japonesitas vestían tacones y minifalda... ¡tacones y minifalda!, y más que su edad, yo creo que es precisamente esto, los tacones y la minifalda, lo que los sindicalistas de Telemadrid no han podido soportar. ¡Han pedido la destitución de Dragó y lo han acusado de no sé qué delito de pederastia!, pese a que la edad de consentimiento sexual en Japón es de 13 años, exactamente la misma que en España. Nada que objetar desde el punto de vista legal, el menos importante para mí, y menos todavía desde el subjetivo punto de vista moral. Yo, como persona de convicciones liberales, puedo hacer valoraciones superficiales, análisis jocosos, pero nunca juicios profundos sobre la vida privada de las personas. Me limitaré a decir que si las japonesitas eran tan atractivas como Dragó nos las dibuja, en conciencia no me quedará más remedio que felicitarle por su conquista. Es lo que haría si uno de mis amigos regresara de un viaje a Tokio y me contara un suceso similar. ¿O acaso alguien cree que se lo reprocharía?

Hay que ser justo con las izquierdas y con sus intelectuales de cabecera. Si esta confesión la hubiera hecho —el recientemente fallecido— José Saramago en vez de Dragó, las derechas cristomoralistas también se le echarían encima como aves de presa, lo descuartizarían. Saramago sería calificado de pederasta... ¡Cuando estas derechas están mucho más guapas calladas! Las relaciones consentidas no son abusos sexuales, son usos sexuales, y aunque a la gente no le guste escucharlo, la mayoría de los casos de pederastia se producen dentro del colectivo homosexual: hombres adultos que abusan de niños (no de niñas) o adolescentes. Por eso hay tantos casos de pederastia dentro del clero, porque el perfil de esta clase de personas se corresponde con el de un pederasta potencial: trastorno de la personalidad, taras psicológicas, homosexualidad reprimida, obsesión insana con el sexo, etcétera.

Sabemos en qué se diferencian conservadores y progresistas, pero también sabemos en qué se parecen: quieren que el Estado prohiba todo lo que no les gusta: "Que una nena de 13 años se acueste con Zac Efron no está bien, él es mayor edad, pero tampoco está del todo mal porque él es muy guapo y no deja de ser joven. ¡Pero que se acueste con un tipo viejo y feo como Sánchez Dragó es intolerable! ¡A la cárcel! ¡A la cárcel con el pederasta!". ¡Bah! Uno tiene que rebelarse contra estos hipócritas. Pienso que esto es lo que hace Dragó, denunciar cómo los neopuritanos recurren al patetismo y el sentimentalismo. Argumentan que qué pensarán los pobres padres de las criaturitas, que seamos sensibles y nos pongamos en su lugar, porque la verdad es que a nosotros no nos gustaría que una hija nuestra se acostase con un señor mayor, con un viejo ¡Pues seguramente no, seguramente preferiríamos que lo hiciera con el hijo de Lakshmi Mittal ( y si la deja embarazada casi mejor...)!, pero ya sabemos cómo es la vida y que no siempre se obtiene lo que se quiere. A veces, hay que conformarse con lo que se tiene. Las preferencias de los padres son un factor irrelevante. A mí no me pueden llevar ante un tribunal en función del grado de indignación de los padres de mi novia.

En mi opinión y respecto a lo que las izquierdas y las relaciones sexuales se refiere, nos encontramos ante una agresión en toda regla contra los hombres como sexo. En esta cruzada moralista subyace un resentimiento de "género", un intento de criminalizarnos no por parte de las mujeres, por supuesto que no, pero sí por parte de los grupos hembristas de mujeronas feas y gordas, hembras desagradables, hembras ignoradas por los machos, hembras sexualmente fracasadas a las que les enerva que a los hombres nos gusten las mujeres en las debidas condiciones, de 43/52 kilogramos. Lo de las menores de edad es una cortina de humo. El problema no son tanto las jóvenes como las delgadas y guapas, y ellas, las hembristas, indentifican juventud con delgadez y belleza, que si bien muchas veces van relacionadas, no son necesariamente sinónimos. ¡De todo hay como bien sabemos! Por consiguiente, la irritación no vendría tanto por los 13, 14, 15 o los años que sean de la chica, sino por su buen estado físico, por su figura femenina y sugerente. Si un hombre osa declarar que se siente sexualmente atraído por eso, lo convierten automáticamente en un presunto delincuente, en un pederasta que en teoría acude todas las mañanas a los colegios para ver si puede secuestrar a una niña... ¡Es que nos caricaturizan así, tal y como lo estoy detallando! Puedo leer las mentes de estas hembrurras sin depilar y considero que sus abusos no deben quedar sin respuesta. Los hombres debemos unirnos sin complejos, con valor y sinceridad, pero no contra el sexo contrario sino contra los residuos, contra los desperdicios del sexo contrario. Hay que plantar la batalla intelectual en defensa de nuestra identidad sexual.

Bibiana Aído.—Esclavos erais y esclavos volveréis a ser, pero sólo os libraréis del castigo de la crucifixión con la condición de que identifiquéis el cadáver, o la persona caso de que aún viva, del esclavo llamado Sánchez Dragó.

Españoles (levantándose uno tras otro...).—¡Yo soy Sánchez Dragó!

The Vagina Monologues

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A veces, y aunque disponga de una serie completa, me gusta dedicar un post a una sola foto, una como la que publico hoy, para ampliar y pegar en la pared de tu habitación, el paradigma de una figura femenina atractiva. Es Calista Flockhart, la mujer de Harrison Ford, en una fotografía de 2001, un año antes de empezar a salir con Ford, durante la representación en el Westside Theatre de Manhattan de The Vagina Monologues, obra polémica, ofensiva para las hembristas, porque diversas mujeres leen monólogos sobre un tabú: la vagina.

Fuente: http://www.calistaflockhart.org/

20 de octubre de 2010

Revisión de la defensa estratégica y de seguridad

"Asegurando al Reino Unido en una era de incertidumbre". Ya está, ha terminado la especulación, se ha publicado la temida Strategic Defence and Security Review (SDSR), que firmada por David Cameron y Nick Clegg, establece las directrices para la reestructuración de las British Armed Forces, que afortunadamente, no salen demasiado mal paradas de las obligadas estrecheces presupuestarias. Estoy contento. Quiero hacer una valoración general en la que, naturalmente, me centraré en los grandes sistemas de armas, en el arsenal nuclear y los submarinos estratégicos, y en los portaaviones y la aviación embarcada.

Empecemos por lo más importante, la disuasión nuclear. ¡Un alivio! El Gobierno británico estima que en el actual contexto estratégico ningún país tiene la intención y la capacidad de amenazar la independencia y la integridad territorial del Reino Unido, ¡ni la Guardia Civil española en Gibraltar!, pero no descarta que una amenaza nuclear mayor pueda emerger, y de forma rápida (¿Irán?), en un futuro próximo. Hay que estar preparados para ello. Además, el arma nuclear británica es un soporte fundamental para la NATO, de modo que no se jugará con fuego y se mantendrán los cuatro submarinos lanzamisiles balísiticos: Vanguard, Victorious, Vigilant y Vengeance, quedando estipulado que al menos uno de ellos estará siempre de servicio, patrullando en alta mar. En circunstancias extremas, aun cuando un holocausto se abatiera sobre las Islas Británicas y los súbditos de Su Majestad, quedaría garantizado el contragolpe con los misiles intercontinentales Trident de los Vanguard. Se aplaza la decisión sobre el reemplazo de estos submarinos y de los misiles, que aunque llevan cabezas nucleares nacionales, británicas, son fabricados por la estadounidense Lockheed Martin. La sustitución no urge demasiado porque su longevidad puede extenderse hasta 2030. Forman un equipo imbatible.

Luz verde. Sigue la construcción de los nuevos portaaviones, el Queen Elizabeth y el Prince of Wales, ¡pero sólo uno entrará en servicio! Las clausulas de penalización en los contratos hacen que resulte más caro abandonar el segundo que construirlo, así que se concluirá y se pondrá en reserva o se venderá a una potencia extranjera. Si finalmente lo venden, apuesto a que Rusia lo comprará. Y atentos, el Queen Elizabeth va a ser rediseñado, va a convertirse en una plataforma de mayor alcance. Se descarta el sistema de despegue corto y aterrizaje vertical (STOVL) en favor de otro de lanzamiento mediante catapulta y recuperación asistida (CATOBAR), como el de los portaaviones americanos. Esto significa que los británicos no adquirirán el cazabombardero F-35B sino el F-35C, la versión naval de despegue y aterrizaje convencional. El Queen Elizabeth empleará los mismos aviones que la United States Navy y la misma revolucionaria catapulta de lanzamiento electromagnético (EMALS) que se instalará en los nuevos portaaviones americanos de la clase Gerald R. Ford, la sucesora de la clase Nimitz. A todos nos gustan los portaaviones, a mí el primero, pero reconozco que los interrogantes sobre la viabilidad y vulnerabilidad de unos objetivos tan grandes, costosos y apetitosos para el enemigo, están fundamentados. En unas décadas, cuando entren en servicio navíos como un hipotético portaaviones HMS Kate Middleton, seguro que serán mucho más pequeños y embarcarán aviones no tripulados. La de piloto de combate es una profesión sin futuro.

Las chatarrerías tendrán trabajo. La bomba es la retirada inmediata del portaaviones Ark Royal y de todos los escuadrones de Harrier... un legendario avión, con él se pierde uno de los símbolos de la Guerra de las Malvinas. El otro portaaviones, el Illustrious, se conservará sólo en el caso de que no se retire también el buque de asalto anfibio Ocean. Por consiguiente, hasta el 2020 más o menos sólo habrá un portaaviones británico... pero sin aviones, tendrá que conformarse con portar helicópteros. La RAF no retira todavía los anticuados Tornado, al menos no todos, se necesita una pequeña cantidad para diezmar insurgentes en Afganistán. Se dan de baja los aviones de vigilancia marítima Nimrod y los transportes C-130 y TriStar, que se sustituirán por los A330 y A400M. Sigue adelante la modernización del Eurofighter y gozan de buena salud los planes para botar una flota de siete submarinos de ataque de la clase Astute. El primero de su clase, Astute, fue comisionado en agosto de 2010, y actualmente se construyen tres hermanos gemelos: Ambush, Artful y Audacious. ¿No son unos nombres adorables? Los británicos poseen talento para los bautizos.

El estatus de potencia nuclear no se toca, y el de potencia naval, la tradición y el orgullo británico, se resiente un poquito, pero sigue alto. En líneas generales, la revisión de la política de defensa es ponderada, no hay atisbo del desarme unilateral por el que los liberales demócratas del viceprimer ministro Clegg han presionado. Hillary Clinton expresó hace días su preocupación, pero Cameron ha llamado por teléfono a Barack Obama y le ha tranquilizado: el Reino Unido seguirá siendo una fuerza militar de primera clase y un aliado robusto de los Estados Unidos.

19 de octubre de 2010

Grandes felinos

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Con Megan Fox y Brian Austin Green, en un rancho de Pahrump, Nevada.

18 de octubre de 2010

Hijos de un dios menor

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Marlee Matlin y William Hurt, ceremonia de los Oscar de 1987

Children of a Lesser God (1986) es un drama romántico nominado a cinco Oscar, incluido el de mejor película, y ganador de uno, mejor actriz, para Marlee Matlin, una mujer que es casi sorda de nacimiento (tiene un 20% de audición en el oído izquierdo) y que interpreta a Sarah Norman, la joven y retraída trabajadora de una institución para sordos de la que se enamora James Leeds, un profesor recién llegado que interpreta William Hurt. Dirige Randa Haines.

Aunque no creo que la interpretación de Matlin sea especialmente notable ni —sin entrar en comparaciones con sus competidoras— merecedora del Oscar, pienso que es uno de los atributos que salva, por los pelos, una película bastante modesta, con factura de telefilm, y demasiado larga, dos horas.

Sarah Norman (foto), la protagonista de esta historia, es enigmática, atractiva, y pese a que a ella le molesta, despierta tu compasión. Se comprende que James Leeds se enamore de ella. Hay dos o tres momentitos agradables, entrañables, que se dejan ver, pero definitivamente a Hurt no le sienta el papel y la química de la pareja no hace ignición. Otro problema es que la directora, el productor o quien sea, comete el error de no subtitular lo que mediante su lenguaje de señas dicen los personajes sordos, con lo que en su lugar y para que los espectadores nos enteremos, el pobre Hurt está obligado a repetir en voz alta todo lo que Matlin le dice por señas. Un absurdo y un derroche, ¡lógico que así se necesiten dos horas!

Todo tiene su trasfondo y hay una reflexión importante que extraer del film, la de la idiotez que supone presionar a los sordos para que aprendan a hablar como la gente normal, pues al no poder hacerlo bien, pueden dar la impresión de ser retrasados mentales, y evidentemente no lo son, sólo son sordos. Si yo fuera sordo rechazaría hablar si sólo pudiera hacerlo tan mal como hacen algunos, balbuceando, y me limitaría a comunicarme por el lenguaje de señas o incluso con una pizarra, como Anthony Hopkins en Leyendas de Pasión.

James Leeds, el profesor de los "hijos de un dios menor", está empecinado en que los chicos aprendan a hablar, y a algunos no les va mal del todo, incluso se muestran contentos con sus progresos, pero Sarah se niega, no desea hacer algo que le trae muy malos recuerdos, de modo que James, el engreído psicoanalista, lo tendrá que comprender y aceptar más temprano o más tarde, por las buenas o por las malas. ¡Será por las malas! Mi nota para Children of a Lesser God es de 5/10. Tanto en su versión inglesa como española, el título de la película es francamente bueno, de una originalidad que se retiene. No es El Capitán Trueno y el Santo Grial...

Marlee Matlin se hizo bastante popular en España tras su Oscar de 1987. Recuerdo encontrarla a menudo en televisión y en la revista Hola!, que junto a Fotogramas, era lo que teníamos por entonces para estar a la última de lo que se cocía por Hollywood. En los 80, Matlin y Hurt mantuvieron una relación en la vida real que fue todavía más conflictiva que la de la película. En su autobiografía I'll Scream Later (2009), Matlin acusa de Hurt de haberla maltratado. Hurt contestó con una declaración: "Mi recuerdo es que ambos nos disculpamos e hizimos un acuerdo para arreglar nuestras vidas. Me disculpé y me disculpo por el daño causado. Le deseo a Marlee y a su familia nada más que lo mejor".

¡Atención! Hay que ver este vídeo de la entrega del Oscar a la mejor actriz de 1987. Lo presenta el propio William Hurt. Las nominadas son Jane Fonda, ¡que qué buena está!; Sissy Spacek; Kathleen Turner, Marlee Matlin, vestida y peinada por su peor enemigo; y Sigourney Weaver. And the winner is...


Curiosas fotografías de Marlee Matlin con Daniel Ortega en Nicaragua, durante el rodaje de Walker (1987); y en 2009 en el Hollywood Walk of Fame

16 de octubre de 2010

"Fui llamada comunista y espía rusa, y nunca, nunca fui aceptada por la pandilla"

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He aquí una bonita serie de alta resolución con Milla Jovovich, futura estrella del cine de acción, en 1988, a la fresca edad de 13 años, edad de consentimiento legal para las relaciones sexuales con adultos en España. Doy gracias a Tam por estas fotos.

La chica de Kiev salió de la Unión Soviética con su familia en 1981, trasladándose a Londres y acabando en los Estados Unidos, en California. En la escuela, muchos estudiantes se burlaban de ella: "Fui llamada comunista y espía rusa, y nunca, nunca fui aceptada por la pandilla". A los 12 años tomó la decisión que determinaría su futuro: abandonar los estudios y centrarse en las oportunidades que le ofrecían las agencias de modelos, cuyos fotógrafos estaban impresionados con el potencial de la joven ucraniana, que precoz, se casó por primera vez a los 16 años, aunque el matrimonio fue anulado dos meses después.

Hoy, Jovovich es una activista de la legalización del cannabis en California y una experta fumadora de marihuana, pequeño vicio en el que se introdujo en la niñez y que es mucho más saludable que la gran lacra de nuestros días, la adicción a la comida, sobre todo la comida basura, una patología psicológica que destruye físicamente a las personas y que ella rechaza enérgicamente. Su actual marido es Paul W. S. Anderson, director de la saga Resident Evil.

15 de octubre de 2010

Siete días de mayo

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Burt Lancaster y Kirk Douglas en Siete Días de Mayo

Vamos con una en blanco y negro, Seven Days in May (1964), dirigida por John Frankenheimer y con la ventaja de un guión del que un resumen oral de 15 segundos es suficiente para convencerte de que tienes una idea con la que rodar una gran película. Pero el resultado no es satisfactorio.

Estamos en el apogeo de la Guerra Fría y el inquilino de la Casa Blanca se nos presenta como un hombre incapaz, enfermo, y rodeado de asesores inútiles, de alcohólicos e intelectuales pacifistas y pedantes. El presidente Jordan Lyman (Fredrich March) ha firmado un polémico tratado de desarme nuclear con la Unión Soviética cuya implementación —por parte del lado soviético— será difícil de verificar y que, además, dejará Europa a merced de la superioridad cuantitativa de las divisiones blindadas del Pacto de Varsovia. El Pentágono y una parte de la sociedad, que se sugiere mayoritaria, claman en contra de tratado que pone en riesgo la seguridad nacional, pero el presidente sigue erre que erre con su plan de "paz por seguridad".

Una nación apesadumbrada mira a la derecha y a la atractiva figura de un político no profesional, el condecorado general James Mattoon Scott (Burt Lancaster), Jefe del Estado Mayor Conjunto. Scott no es el estereotipado militar loco, es un hombre cabal que desde el conocimiento del peligroso curso que están tomando los acontecimientos, alberga una legítima preocupación y la convicción de que el presidente Lyman lleva a los Estados Unidos al desastre, a la aniquilación nuclear. Por ello, a disgusto pero embargado por la responsabilidad, Scott lidera una conspiración militar para asestar un golpe de Estado, deponer al presidente y establecer un gobierno temporal de unidad nacional hasta la convocatoria de elecciones. Le secunda parte del Congreso y la casi totalidad del Estado Mayor Conjunto, donde sólo hay un almirante renuente, que no opuesto a la causa de los sublevados.

El plan de Scott consiste en aprovechar la pronta realización de un ejercicio militar de simulacro de ataque soviético en el que se debe evacuar al presidente. Scott lo detendrá y lo pondrá bajo custodia en una base secreta. A continuación, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos interrumpirán mediante el operativo ECOMCON todas las comunicaciones, y la proclama del general Scott se emitirá por televisión. ¿A quién se debe lealtad, a la bandera y el espíritu de la nación, o a la letra de la Constitución? El coronel Martin Jiggs Casey (Kirk Douglas), ayudante de Scott, cree que a lo segundo, y cuando sospecha de la existencia y el propósito de una trama de la que su superior ha preferido dejarle al margen, acude a la Casa Blanca y pone en alerta al presidente, que a partir de este momento entabla una batalla de ingenios por la preservación del poder, una partida de ajedrez contra un adversario intelectualmente superior. El presidente no se siente con fuerza para cesar directamente a los generales del Estado Mayor Conjunto. La falta de credibilidad y el desprestigio de su presidencia se lo impiden.

Seven Days in May fracasa a la hora de establecer un equilibro moral, emocional y constitucional entre Lyman y Scott. El espectador debería entender las razones de ambos bandos, y sin renunciar a elegir, obligarse a pensar que los dos están acertados y equivocados a un mismo tiempo. Pero Lyman es una calamidad. Tiene la legalidad de su lado, sí, pero no te deja alternativa moral y emocional. Es un hombre depresivo, de una mediocridad despreciable. Personalmente, me resulta poco menos que imposible no respaldar la tentativa de removerlo del cargo por la fuerza. ¡Váyase, señor Lyman! El general Scott es un ser humano brillante, un líder respetado y un orador directo que cautiva a las masas con su elocuencia; tiene un vigor que se percibe con sólo verle caminar con su uniforme. Burt Lancaster hace un papelón y el delator Kirk Douglas también está altura, afligido por los remordimientos y el pensamiento de que, en el fondo, lo que está haciendo al colaborar con el presidente y traicionar a su amigo no está bien. ¡No está nada bien!

El film se disfruta cuando Lancaster y Douglas están en pantalla, pero se desploma por momentos cuando no; las partes que recaen en los ayudantes del presidente son aburridas, y tampoco contribuye a solucionarlo el prescindible papel de Ava Gardner como Eleanor Holbrook, la amante de Scott y Jiggs, una mujer algo patética, amargada y semialcoholizada por la falta de atención masculina, lo que por otra parte es más que coherente con la penosa imagen (foto) que ofrece. A mi juicio, Gardner estaba fatal en esta época de su vida, con 42 años mal llevados, gorda y una apariencia de señorona. ¡Una mujerona! Si tuvieras Internet y todas esas webs que hay, no querrías ni acostarte con ella. Es cierto que si lo que se pretendió fue reflejar de forma realista y hasta las últimas consecuencias a una mujer a la que se le ha pasado el arroz, se hizo un buen trabajo, pero no creo que a Gardner le agradase verlo así. Dieciocho años antes de Seven Days in May, Gardner y Lancaster trabajaron en The Killers (1946). Entonces sí, ahí sí que ella estaba bien (foto).

Ya para terminar, la escena que debía suponer el clímax de esta lucha de intriga política, el enfrentamiento cara a cara entre el general Scott y el presidente Lyman en la Casa Blanca, de hombre a hombre, sin nadie más presente, no cumple con las expectativas. La vindicación política de este presidente viejo y decrépito es inverosímil. Es un canalla que tiene preparadas cartas personales, obtenidas mediante el engaño, para utilizarlas contra el general. Las cosas se fuerzan demasiado para colocar en un plano de igualdad a un hombre apabullante y a otro insignificante. Scott advierte al presidente sobre algo que ambos saben bien: ¡una sola orden, una sola palabra, y en tres días él ocupará el Despacho Oval con el apoyo de la ciudadanía! Afuera, en 1600 Pennsylvania Avenue, la gente se manifiesta con retratos de un hombre resolutivo: Scott! Scott! Scott!

Mi nota para Seven Days in May es 6/10. Hay un remake con Forrest Whitaker que vi en su día, The Enemy Within (1994), pero no me acuerdo absolutamente de nada, que es lo que me suele pasar con las películas malas.

14 de octubre de 2010

Downing Street y Wellington Barracks



Con David Cameron en Londres, 14 de octubre.