Son mercenarios, son prescindibles y se ganan la vida matando por dinero... Pero sólo le disparan a los malos.
Algunos spoilers menores. Lo mejor, lo que más me ha gustado de la película que dirige y protagoniza
Sylvester Stallone, son algunos de los actores y personajes que intervienen en ella: Stallone en tan excelente forma física para sus 64 años que sus amiguetes hasta se permiten un par de bromas al respecto;
Mickey Rourke carismático y tangible en su antro de motos y tatuajes, hasta el punto que seguro que a los amantes de este "rollo" les encantaría vivir allí;
Jason Statham incisivo y agresivo (me ha convencido pese a que hace unos días que le he visto —por primera vez— en la deplorable
Transporter dos o tres, no sé cuál, la del lago); y
Dolph Lundgren un adicto a sustancias que crea adicción a su presencia.
Conformidad con los personajes de
Eric Roberts, excesivamente caricaturizado en sus rasgos de maldad; el imponente
Steve Austin, guardaespaldas de Roberts; y los duros
Randy Couture y
Terry Crews, el primero con ese traumatismo en la oreja, que es de verdad, y el segundo convertido en la demoledora artillería pesada de los mercenarios. ¡Qué fuerte está! Hemos echado de menos un combate cuerpo a cuerpo entre Austin y Crews.
¡Absoluta disconformidad con la escasa duración de las apariciones estelares de los godzillas de la gran pantalla,
Bruce Willis y
Arnold Schwarzenegger! Sí, ya sé que son cameos y que por definición han de ser actuaciones cortas, ¡pero es Schwarzenegger! Viejos amigos en la ficción y la realidad, Arnie y Sly tienen un intercambio de puyas formidable: —Has bajado de peso. —Lo que he perdido yo lo has ganado tú... ¡Stallone se burla de la baja forma y alto peso de Schwarzenegger! ¡Qué buenos son! Y el chiste sobre que quiere ser presidente cuando Arnold se va... El público en el cine se moría de risa.
Vamos con los realmente prescindibles, con los personajes de
Jet Li, un "chino" que tendría que haber muerto en la lucha del Golfo de Adén;
David Zayas (el general Garza), un ridículo payasete al que Roberts llama "mi marioneta" con razón; y
Giselle Itié y
Charisma Carpenter, dos mujeres florero que yo habría reubicado suprimiendo a Itié y dándole su papel a Carpenter. No es que Itié lo haga mal, es que pienso que el papel de Carpenter es superfluo, por no decir otra cosa, y que ella debería haber interpretado a la hija del general Zarza, que tiene mucho más peso en el desarrollo de la trama. Carpenter se conserva muy bien con los 40 años que tiene; solamente ha subido un poquito de peso y ya no tiene las piernas y el cuerpo espectacular de unos años atrás. Creo que no me dejo a ningún actor importante.
En cuanto a la película en sí, tenemos una buena escena de acción, el asalto al buque secuestrado por piratas (seguramente musulterroristas), y otra excelente, ¡de las que no se olvidan!, el ataque aéreo contra el embarcadero de la isla de Vilena. Podemos despreciar la persecución de coches en los EE. UU. y la batalla final en el palacio de Zarza. Concretamente, la huida a la carrera de Roberts, Austin e Itié se adentra en el terreno de la comedia porque no se acaba nunca... Corren la maratón y todavía no alcanzan el helicóptero.
Lo peor, lo que me ha enojado un tanto, es este horrible estilo cinematográfico tan de moda al que Stallone no se ha sustraído, con planos cortos, rápidos y movidos, que siempre te dejan con esa sensación de no haber visto nada, como cuando te ponen un primer plano durante el cotraataque de un partido de fútbol y te arruinan toda la perspectiva. No hay comparación posible respecto a la manera de rodar y montar de antes, cuando veías las cosas desde la privilegiada posición que se le presupone al espectador. No recordéis El Álamo. Recordad
Terminator 2.
Condeno que los traficantes de droga vuelvan a ser los malos del film. Cualquier colectivo (hasta los blancos heterosexuales...) puede y debe salir mal parado en una creación artística en la que el autor escribe la historia, faltaría más, ¿pero por qué tienen que ser siempre los mismos? Esto es como lo de los indios y las películas del Oeste. Algún día habrá que rehabilitar la imagen de los comerciantes de estupefacientes, que son empresarios que arriesgan algo más que sus vidas.
El relato de Bosnia y la mujer del puente es emotivo. Sentencio que Rourke y Lundgren deberían haberse aprovechado más. Por dos veces, Stallone comete la injusticia de privarnos del goce de contemplar cómo Lundgren asesina a Li.
Poderosos y vascularizados antebrazos los de Stallone. Ya se lo dice Rourke: "Cada día estás más fuerte". Un amigo y yo hemos comentado que, además de fuertes, esos antebrazos son los que rodean a
Jennifer Flavin. ¡Casi nada!
Calificación: 7/10. Stallone es Stallone, una leyenda que ejerce una gran fuerza centrípeta. Habrá segunda parte casi seguro.