
Vladimir Putin y Leonardo DiCaprio en San Petesburgo, 23 de noviembre
Leonardo DiCaprio despegó el domingo de New York rumbo a Moscú, pero su Boeing 767 sufrió una contingencia, una parada de motor que dio un susto y obligó a regresar al aeropuerto JFK de emergencia. A la segunda fue la vencida y DiCaprio aterrizó en la Madre Rusia a bordo de un jet privado. En San Petesburgo le esperaban la Cumbre del Tigre y Vladimir Putin. El actor donó un millón de dólares a un fondo mundial para la vida silvestre con el que contribuir a evitar la extinción de los tigres en estado salvaje, una causa noble, bienintencionada, pero que en mi opinión está perdida a largo plazo porque en el mundo actual, con una expansión humana que no se detendrá hasta la Tercera Guerra Mundial, por supuesto nuclear, y/o una crisis alimentaria global y real, las especies que triunfan son las que pasan desapercibidas, las pequeñas y adaptables, y con ello no quiero decir que no haya que hacer todo lo que sea razonable para retrasar la desaparición de este magnífico carnívoro. Es su dinero, pero yo prefiero que DiCaprio se lo gaste en esto que en necedades del cambio climático.
El felino más grande del presente es el favorito de Putin, el tigre siberiano, Panthera tigris altaica; los machos más corpulentos y maltratadores pueden alcanzar los 308 kg. El segundo puesto lo ocupan algunas subespecies del león africano (los tamaños difieren según las zonas de África), Panthera leo, más alto que el tigre, pero menos pesado, sobre los 200 kg. Un ejemplar excepcional abatido en Kenia pesó 272 kg. En cautividad se producen aberraciones, como en los seres humanos sedentarios, y un tigre del Colchester Zoo de Iglaterra alcanzó los 370 kg. El pobre animal estaría discapacitado, como el tigre reumático de este vídeo. La gente disfruta observando cómo matan los felinos. En la época de la Grecia antigua y comienzos del Imperio romano no había que adentrarse en África o India —donde hoy quedan solamente 300— para capturar leones y llevarlos al circo. Los había en abundancia en el norte de África y, en escasez, en el continente europeo, en las penínsulas Balcánica, Itálica e Ibérica, así como en el sur de Francia.
Hace 10.000 años, en América, se extinguieron dos felinos que los humanos también cazaron y que eran más grandes que el tigre siberiano. El primero fue el león americano, Panthera leo atrox, con 130 cm de altura en los hombros, un 25% más grande que el león africano. El segundo fue el sudamericano Smilodon populator, con menos menos longitud y altura, pero más fuerte y pesado, del orden de los 360-470 kg, una intimidadora bestia de dientes de sable con hombros más altos que las caderas, en contraste con la espalda plana de leones y tigres. Estas proporciones y el hecho de que sus antebrazos eran muy cortos en relación con el resto de las extremidades, indican que el Smildon populator era un depredador relativamente lento, más lento que Usain Bolt, pero con una fuerza bruta descomunal. Con toda seguridad, sus presas eran los grandes mamíferos del Pleistoceno, la megafauna. Una pelea entre un león americano y un populator tendría que ser un espectáculo de altura.
En los pozos de alquitrán del Rancho La Brea, en Los Angeles, se han encontrado cientos de fósiles de leones y smilodones (del Smilodon fatalis nortamericano, más pequeño que el populator) que murieron al quedar atrapados en la sustancia viscosa cuando trataban de alcanzar a herbívoros que, a su vez, también se habían quedado atrapados allí. Experimentos realizados en África con grabaciones de sonidos de animales moribundos, señalan que los depredadores atraídos por el reclamo son los que actúan en grupo, leones, hienas y perros salvajes, pero no así los cazadores solitarios como leopardos o guepardos. Si se extrapola al caso de La Brea, se concluye que los smilodones vivían en grupos sociales, como los leones y los lobos terribles (Dire wolf), robustos cánidos que, para su desdicha, están igualmente presentes en La Brea. No obstante, también se ha extraído de la materia oleaginosa al mayor competidor de todos estos animales, el hipotéticamente solitario Arctodus simus, un oso de 800 kg y una altura de 180 cm en los hombros... ¡Por supuesto a cuatro patas!

Ya hace tiempo que DiCaprio está explotando su faceta más filantrópica.
ResponderSuprimirSi nos damos cuenta, los animales menos espectaculares, más discretos y grises son los que sobreviven. Tengo un acuario y los primeros peces que mueren son aquellos de colores y formas más llamativos. Es el triunfo de lo mediocre, de las cucarachas y de las ratas. Porca miseria!
ResponderSuprimirEstimado Mr Cahiers:
ResponderSuprimir"La luz que brilla el doble dura la mitad de tiempo... y tú has brillado mucho, Roy".
Blade Runner
Lo bueno si breve dos veces bueno.
Muy buen articulo, Mr Octopus.Excelente.
Pero teniendo en cuenta los experimentos de cruces entre tigres y leones hechos por el ser humano, estas especies sobreviviran mientras lo hagan nuestro presuntos semejantes.
De todas formas los tiburones han sobrevivido desde épocas muy anteriores a nosotros y no son nada vulgares.Son un excelente compedio de voracidad y adaptación a su entorno.
Lo que duele es ver a seres mágnificoss que se extinguen, pero que a la naturaleza ya no le sirven.Por cierto muy certero el diagnostico del problema humano, Mr Octopus.
O espabilamos en colonizar el espacio o acabamos como en la pelicula "Soilent green".
"Dios perdona siempre, el hombre a veces, la naturaleza nunca."
OLGERD VLADISLAV
Lo sé bien, Nestor.
ResponderSuprimirPepe, son modas de la naturaleza. Los tiempos cambian. Es curioso cómo en un sistema aislado, en una isla, la selección natural puede favorecer tanto el enanismo como el gigantismo.
Gracias Olgerd. Ya me conoces. Soy un fanático entusiasta de la colonización de Marte y del envío de una primera misión tripulada sin billete de vuelta.
Pepe, estás en un error si piensas que las cucarachas o las ratas son animales "mediocres". Confundes valoración negativa por parte humana, que por definición es subjetiva, con mediocridad. Tanto las cucarachas como las ratas son animales altamente especializados, avezados, expertos en supervivencia y en posesión de finísimos sistemas de alarma y detección, en resumen, acabados productos de la evolución, todo lo contrario a la mediocridad.
ResponderSuprimirOtra cosa es que tales bichos no nos caigan simpáticos, pero a la naturaleza eso le trae sin cuidado... imagina si otras especies animales pudieran dar su opinión sobre nosotros.....