31 de diciembre de 2009
Esta noche Spinning Around
Delgada, tonificada y provocativa, Kylie Minogue exhibe un cuerpo extraordinario en el videocplip de Spinning Around (2000), uno de los jalones de su carrera musical. La australiana tenía 32 años.
En la víspera de 2010 y mientras nos arreglamos para salir a la moda, saludo a mis lectores y les deseo un año de éxitos en la compañía de mujeres en las adecuadas condiciones higiénico-sanitarias y de habitabilidad. En todo caso, recordad que se está mejor solo que mal acompañado. ¡A emborracharse! ¡Qué alegría!
Rodaje de Papillon en Jamaica, 1972

En 1972, Jamaica fue una de las localizaciones del rodaje de Papillon (1973), apreciado film de Franklin J. Schaffner con Steve McQueen y Dustin Hoffman a la cabeza del cartel. En algunas de estas curiosas fotografías, que no había visto nunca, McQueen se relaja en la compañía de su entonces novia y futura esposa Ali McGraw.
27 de diciembre de 2009
Northwest Airlines Flight 253
Una de las consecuencias positivas del 11-S, si es que se puede decir así, es la del cambio de actitud del pasaje aéreo. De todas las medidas de seguridad que se han implementado o reforzado, ninguna se la pone tan difícil a esta horrible gente, los terromusulmanes, como la propia reacción de los pasajeros, que conocedores de que si el enemigo toma la cabina lo más probable es que acaben todos muertos, luchará con fiereza para impedirlo. Cueste lo que cueste. Caiga quien caiga.
Umar Farouk Abdul Mutallab, el nigeriano musulmán que ha intentado destruir el Northwest Airlines Flight 253, no planeaba tomar los mandos del avión. Le bastaba con derribarlo haciendo estallar el artefacto que llevaba adosado al cuerpo. Por fortuna, un fallo en la ignición del mecanismo detonador y el rápido contraataque de un grupo de pasajeros evitaron la calamidad. Destaca el valor del holandés Jasper Schuringa, que saltó sobre varios asientos y fue el primero en placar al activista religioso aun a costa de sufrir quemaduras en sus manos. El político liberal Geert Wilders le ha calificado de héroe nacional y ha pedido que la reina Beatrix le condecore. "Lo que necesitamos son héroes", decía el comisario Danilov en Enemy at the Gates (2001). Se da la circunstancia de que Jasper Schringa ha hecho trabajos de asistente del director en películas de la compañía National Lampoon.
Quienes sobreviven a un accidente de aviación suelen experimentar una sensación de euforia. Es lo que causa la percepción de haber rozado la muerte y salido más o menos indemne. Algo parecido han tenido que notar las personas que han sometido por la fuerza al africano. Euforia y placer. En otra película, Kindergarten Cop (1990), la directora de la guardería le preguntaba a Arnold Schwarzenegger que qué fue lo que sintió cuando golpeó "a ese hijo de puta", un padre que maltrataba a su hijo. "Fue una gozada", respondió Arnold. Pues otra gozada tiene que ser neutralizar y apalear, hasta quebrar sus huesos y desprender sus piezas dentales, a uno de estos islamoterroristas pillados in fraganti. Ojo, es bueno que lo hayan capturado vivo porque de este modo se le podrá hacer cantar y quizá caigan otros como él. Es bueno... Aunque si los pasajeros lo hubiesen matado me habría regocijado hasta en la cara de un juez afiliado a Amnistía Internacional.
Al César lo que es del César. Es de justicia reconocer y alabar la conducta del padre del atacante del Northwest Airlines Flight 253, al parecer —y parafraseando una escena de Ben-Hur (1959)— alguien de cierta importancia en su país. Este informador, un banquero bien relacionado en las altas esferas de Nigeria, se presentó en la embajada de los EE. UU., en Abuja, y dio cuenta de la preocupación que le causaba la deriva que estaba tomando la fe islámica de su hijo. No podía dormir a causa de ello. En verdad que vio venir lo que se precipitaba.
Final feliz para este episodio que debe servir para mantenernos en estado de alerta. Cuando vamos al cine, antes de proyectar la película, unos mensajes más cómicos que otra cosa nos instigan a vigilar el auditorio y denunciar a los responsables de la sala a cualquiera que esté grabando con una cámara la película. Bien. Como liberal no soy nada amigo de regulaciones e imposiciones, pero no vería con malos ojos que a las compañías aéreas, antes de cada vuelo, se las obligase a emitir un vídeo informativo sobre la necesidad de observar a los pasajeros musulmanes que resulten sospechosos. Nos jugamos la vida en ello. Recordad al rey Leónidas: "¡No les deis nada, arrebatádselo todo!".
A por ellos.
Umar Farouk Abdul Mutallab, el nigeriano musulmán que ha intentado destruir el Northwest Airlines Flight 253, no planeaba tomar los mandos del avión. Le bastaba con derribarlo haciendo estallar el artefacto que llevaba adosado al cuerpo. Por fortuna, un fallo en la ignición del mecanismo detonador y el rápido contraataque de un grupo de pasajeros evitaron la calamidad. Destaca el valor del holandés Jasper Schuringa, que saltó sobre varios asientos y fue el primero en placar al activista religioso aun a costa de sufrir quemaduras en sus manos. El político liberal Geert Wilders le ha calificado de héroe nacional y ha pedido que la reina Beatrix le condecore. "Lo que necesitamos son héroes", decía el comisario Danilov en Enemy at the Gates (2001). Se da la circunstancia de que Jasper Schringa ha hecho trabajos de asistente del director en películas de la compañía National Lampoon.
Quienes sobreviven a un accidente de aviación suelen experimentar una sensación de euforia. Es lo que causa la percepción de haber rozado la muerte y salido más o menos indemne. Algo parecido han tenido que notar las personas que han sometido por la fuerza al africano. Euforia y placer. En otra película, Kindergarten Cop (1990), la directora de la guardería le preguntaba a Arnold Schwarzenegger que qué fue lo que sintió cuando golpeó "a ese hijo de puta", un padre que maltrataba a su hijo. "Fue una gozada", respondió Arnold. Pues otra gozada tiene que ser neutralizar y apalear, hasta quebrar sus huesos y desprender sus piezas dentales, a uno de estos islamoterroristas pillados in fraganti. Ojo, es bueno que lo hayan capturado vivo porque de este modo se le podrá hacer cantar y quizá caigan otros como él. Es bueno... Aunque si los pasajeros lo hubiesen matado me habría regocijado hasta en la cara de un juez afiliado a Amnistía Internacional.
Al César lo que es del César. Es de justicia reconocer y alabar la conducta del padre del atacante del Northwest Airlines Flight 253, al parecer —y parafraseando una escena de Ben-Hur (1959)— alguien de cierta importancia en su país. Este informador, un banquero bien relacionado en las altas esferas de Nigeria, se presentó en la embajada de los EE. UU., en Abuja, y dio cuenta de la preocupación que le causaba la deriva que estaba tomando la fe islámica de su hijo. No podía dormir a causa de ello. En verdad que vio venir lo que se precipitaba.
Final feliz para este episodio que debe servir para mantenernos en estado de alerta. Cuando vamos al cine, antes de proyectar la película, unos mensajes más cómicos que otra cosa nos instigan a vigilar el auditorio y denunciar a los responsables de la sala a cualquiera que esté grabando con una cámara la película. Bien. Como liberal no soy nada amigo de regulaciones e imposiciones, pero no vería con malos ojos que a las compañías aéreas, antes de cada vuelo, se las obligase a emitir un vídeo informativo sobre la necesidad de observar a los pasajeros musulmanes que resulten sospechosos. Nos jugamos la vida en ello. Recordad al rey Leónidas: "¡No les deis nada, arrebatádselo todo!".
A por ellos.
"You are the Dancing Queen, young and sweet, only seventeen"
Con otros artistas digamos más comunes, las piernas de las intérpretes femeninas serían lo más relevante del vídeo. Pero el grupo se llama ABBA y ellas son Anni-Frid Lyngstad y Agnetha Fältskog. No hay información sobre la fecha y el lugar de la grabación. Probablemente Suecia en 1976-1979. Excelente calidad de imagen. Y de piernas.
Diane Lane y Christopher Atkins, 1981
A Little Romance (1979), dirigida por Roy George Hill y con la actuación de Laurence Olivier, es la primera película en la carrera de Diane Lane, que contaba entonces con 14 años. Hace solamente unos días que la han echado en la tele, en no sé qué canal, si bien no la he visto.
Diane Lane tuvo unos cuantos novios a comienzos de los 80, antes de casarse con Christopher Lambert. Uno fue Christopher Atkins, el "Richard" de The Blue Lagoon (1980). Las fotografías que encabezan el artículo son de 1981 y muy probablemente están tomadas en New York (Studio 54 quizá), donde Lane vivía. En la actualidad, la bien conservada Diane Lane está casada con Josh Brolin.
23 de diciembre de 2009
Barack Obama a Hu Jintao: "No podré contener a Israel indefinidamente"
B-2 en la Nellis Air Force Base (Nevada) durante los ejercicios Red Flag, febrero de 2009
Jugosa la información que publica el periódico israelí Haaretz. Durante la visita a China el pasado noviembre, Barack Obama advirtió a Hu Jintao que los EE. UU. no podrán contener indefinidamente a Israel si la cuestión iraní no se soluciona mediante sanciones económicas y la amenaza del uso de la fuerza.
Los americanos informaron al Gobierno israelí de los resultados del encuentro entre Obama y Jintao. La impresión que se sacó es que China ha comprendido la gravedad de la situación y no causará problemas. Obama hizo una apelación de carácter personal a Jintao para que siga el ejemplo de Dmitry Medvedev y preste más colaboración.
Solos podemos, pero con amigos es mejor. Se dice que Arabia Saudí, que como la mayoría de países árabes está presionando para que se bombardee Irán, se ha ofrecido a mediar para facilitar que las gestiones diplomáticas conduzcan a la guerra. Su majestad Abdullah bin Abdul Aziz Al Saud está dispuesto a proporcionar a China la misma cantidad de petroleo que actualmente suministra Irán (un 15% del consumo anual chino), ¡y a menor precio! La negociación funciona y puede darnos una garantía de armonía entre las grandes potencias. China no hará demasiados aspavientos si finalmente, y ojalá sea así, Israel y/o los USA lanzan un ataque preventivo contra Irán.
Otra sabrosa filtración —todo lo interesada que se quiera— llega desde Francia, donde el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa Israelíes, general Gabi Ashkenazi, le ha contado a su homólogo francés, general Jean-Louis Georgelin, que sin perjuicio de las operaciones aéreas que se puedan ejecutar, Israel está planificando una incursión de comandos con el objetivo de sabotear las plantas iraníes y eliminar una selección de científicos responsables de estas instalaciones. Todo es una partida de ajedrez.
19 de diciembre de 2009
Avatar, la proclama
Severa advertencia: desmenuzaré partes capitales del argumento.
Los buenos oradores del siglo pasado recurrían a una técnica por la que sus discursos comenzaban con un ritmo cansino, somnoliento, pero que tomana brío in crescendo hasta llegar al corazón de la disertación, cuando los sentimientos de los espectadores debían ser conmovidos y llevados al punto de la agitación. El prólogo de Avatar es insípido, convencional. El arranque no me saca de la pereza y la puesta en juego de la acción, aunque notable, adolece de la inspiración que yo esperaba de James Cameron. A los cuarenta minutos temía que me llevaría una decepción. No imaginaba, o sí, que dos horas después mi cuerpo se hallaría presa de la excitación y un irrefrenable estado de nerviosismo. Los temblores todavía castigaban mis extremidades inferiores mientras abandonaba la sala tras haber visto una de las mejores películas de mi vida. La virtudes de Avatar hacen despreciables sus defectos. Su grandeza convierte en nimiedad cualquier pero que se le pueda poner. Estoy entusiasmado.
No voy a hacer una sinopsis de Avatar porque considero que todos los aficionados al cine ya tienen una idea aproximada de la historia que cuenta, de modo que paso directamente a lo sustancial y lo hago con el antes y el después, el definido momento —aproximadamente a la hora de proyección— en que varió mi percepción de lo que estaba viendo. Yo ya sabía que una de las escenas más importantes y comentadas es la del avatar de Jake Sully, el protagonista, demostrando su valor en la ceremonia de domesticación de una las agresivas criaturas voladoras llamadas Banshee (Ikran para los Na'vi). Si se tiene éxito, se establece con ella un vínculo de amistad y lealtad que dura para toda la vida. En efecto, es una buena secuencia y Sully sale airoso de la arriesgada tarea para disgusto de Tsu'tey, el guerrero más fuerte y altivo de los Na'vi. Ahora bien, uno puede olvidarse inmediatamente de esto porque lo que sigue a continuación, una prolongada sucesión de maniobras con las que Jake Sully y su acompañante (a la que la diosa Eyra tenga siempre en su gracia) guían sus monturas aéreas por los espectaculares paisajes de Pandora, sencillamente te abruma y te hace sentir que la vida en la Tierra es una existencia miserable. Fue exactamente aquí, al comprender que mi imaginación había sido estimulada como si fuera sexualmente, donde supe que Avatar me vencería y convencería. Y debo hacer un inciso que luego veremos será fundamental. Tras su bautismo en el aire y la unión con el Banshee, Sully está a punto de morir por el ataque de otra especie voladora mucho más grande y poderosa: el Leonopteryx (Toruk), un ser de connotaciones cuasireligiosas para los Na'vi. El abuelo de Neytiri, un guerrero formidable, fue uno de los pocos Na'vi capaces de someter a su voluntad al fiero y majestuoso Toruk.
Es posible que Avatar sea la primera película que veo en la que en un conflicto entre débiles y fuertes, y he visto montones así, me decanto descaradamente por los primeros. En otras ocasiones puede que me haya sentido neutral, equidistante... pero con Avatar no, y no porque la causa de la expansión humana en Pandora no esté bien motivada, que lo está; el uso de la fuerza está justificado por la posesión del preciado mineral unobtanium, del que depende el desarrollo económico de la Tierra. Los indígenas deben ser desplazados o destruidos. Conforme la película se alza cuan el Banshee para no descender jamás, lo hace también la complejidad de la misión de infiltración y espionaje que la Resources Development Administration (RDA) le ha encomendado a Sully. Ella es un obstáculo insalvable. Ella es el personaje cenital, aquel cuyo concurso, y esto es algo que tuve en mente desde que leí las primeras noticias sobre la producción de Avatar, años atrás, resolvería para bien o para mal la suerte del film. Neytiri lo hace para mejor que bien porque no te deja opción. Ella es quien se encarga de enseñar a Sully la forma de vida de los Na'vi, quien le abre la puerta de acceso a la tribu de los Omaticaya y quien posteriormente lo empuja a ser uno de ellos tanto de hecho como de derecho. Entre sonrisas, yo me contenía para no romper a llorar en el cine, como una quinceañera, cuando Neytiri conduce a Sully al árbol de las almas, el lugar más sagrado de los Na'vi, y le dice que allí puede elegir a la mujer que quiera, sugiriéndole —con visible aprensión— algunas candidatas de la tribu. Sully responde que no le interesan y que la mujer a la que elija también deberá elegirlo a él. Neytiri responde que esa mujer ya lo ha hecho.
¿Puede la felicidad durar para siempre? No puede. Los "hombres del cielo" recurren a su aviación frontal y artillería pesada. Atacan por sorpresa el árbol-madre de los Omaticaya, que para la consternación de éstos es derribado e incinerado. Los esfuerzos de Sully para impedirlo son baldíos y queda revelado su doble juego. Es degradado y rechazado tanto por los suyos, los humanos, como por los Na'vi. Hasta Neytiri, que se siente traicionada, le da la espalda. Sully sabe que le resultará muy difícil volver a ganar la confianza de la tribu y de la "mujer" que quiere. Difícil, no imposible. Sigue siendo un soldado y recurre a lo impensable, lo inimaginable, lo inconcebible... El amigo con el que vi la película coincidió conmigo en que esta fue la apoteosis de la narración, el vértice de la obra maestra de Cameron. El Banshee de Sully acude en su ayuda. Éste lo monta y le dice que va a tener que hacer algo que no le va a gustar. Sully lo guía entonces hacia las montañas flotantes de Pandora y hacia donde "anidan las águilas", hasta la morada del Toruk. Comprendemos que su propósito no es otro que abandonar a su fiel montura, a su Banshee, y realizar una osada tentativa de domar a la mítica bestia voladora. A lomos del Toruk, Sully regresará victorioso con Neytiri, Tsu'tey y los atónitos Omaticaya. Indiscutido, nuestro protagonista se erigirá en el caudillo militar que unificará todas las tribus de Pandora y las dirigirá a la guerra por su destino. Traducido por el una vez receloso Tsu'tey, ahora aliado, el discurso en que Sully insta a los Omaticaya a la movilización es emocionante, otra de las secuencias inolvidables de este peliculón.
La batalla que ocupa la parte final no concede tregua y es sensacional. No me extenderé con los efectos especiales. Los CGI de Avatar son los mejores que he visto y por momentos rozan la realidad virtual. El movimiento y el detalle de cada cosa animada o inanimada es asombroso. Y Neytiri es... ¡Oh! ¡Ooooh!
Actores: Sam Worthington (Jake Sully) bien; Zoe Saldana (Neytiri) nuestro amor; Sigourney Weaver (Grace Agustine) aprobada; Stephen Lang (coronel Miles Quaritch) enorme en su interpretación de un enemigo como la copa de un pino, que no de un villano porque es un hombre de honor; Michelle Rodríguez (Trudy Chacon) aprobada.
¿Supera al hito del Toruk? No lo sé. Concluida la devastadora batalla de Pandora, Cameron todavía tiene tiempo para desestabilizarnos con otro dispositivo termosentimental que reposará en el olimpo de mis experiencias cinematográficas. En el suelo, expuesto a la para los humanos irrespirable atmósfera de Pandora, yace un ser humano, un inválido que agoniza mientras intenta alcanzar su máscara de oxígeno. Es en vano. Las fuerzas abandonan el cuerpo de Jake Sully, que ha sido extraído de la cápsula desde la que establece contacto con su avatar. Le abate la oscuridad que precede a la muerte cuando una mano amiga rescata in extremis la vida que se le escapa. La estilizada figura que ha irrumpido en escena, de unos tres metros de estatura, coge entre sus brazos al pequeño y desvalido humano, como si fuera un niño. Y se dicen: "Te veo".
I see you
I see you
Walking through a dream
I see you
My light in darkness breathing hope of new life
Now I live through you and you through me
(De I see you, la canción oficial de Avatar, de Leona Lewis).
Así da gusto que te saquen el dinero. Mañana o pasado mañana volveré a pagar al king of the world en 1997 y master of the universe en 2009.
Actualización: edito este post para incluir unas fotografías de James Cameron y Arnold Schwarzenegger ayer, en el Hollywood Walk Of Fame.
Los buenos oradores del siglo pasado recurrían a una técnica por la que sus discursos comenzaban con un ritmo cansino, somnoliento, pero que tomana brío in crescendo hasta llegar al corazón de la disertación, cuando los sentimientos de los espectadores debían ser conmovidos y llevados al punto de la agitación. El prólogo de Avatar es insípido, convencional. El arranque no me saca de la pereza y la puesta en juego de la acción, aunque notable, adolece de la inspiración que yo esperaba de James Cameron. A los cuarenta minutos temía que me llevaría una decepción. No imaginaba, o sí, que dos horas después mi cuerpo se hallaría presa de la excitación y un irrefrenable estado de nerviosismo. Los temblores todavía castigaban mis extremidades inferiores mientras abandonaba la sala tras haber visto una de las mejores películas de mi vida. La virtudes de Avatar hacen despreciables sus defectos. Su grandeza convierte en nimiedad cualquier pero que se le pueda poner. Estoy entusiasmado.
No voy a hacer una sinopsis de Avatar porque considero que todos los aficionados al cine ya tienen una idea aproximada de la historia que cuenta, de modo que paso directamente a lo sustancial y lo hago con el antes y el después, el definido momento —aproximadamente a la hora de proyección— en que varió mi percepción de lo que estaba viendo. Yo ya sabía que una de las escenas más importantes y comentadas es la del avatar de Jake Sully, el protagonista, demostrando su valor en la ceremonia de domesticación de una las agresivas criaturas voladoras llamadas Banshee (Ikran para los Na'vi). Si se tiene éxito, se establece con ella un vínculo de amistad y lealtad que dura para toda la vida. En efecto, es una buena secuencia y Sully sale airoso de la arriesgada tarea para disgusto de Tsu'tey, el guerrero más fuerte y altivo de los Na'vi. Ahora bien, uno puede olvidarse inmediatamente de esto porque lo que sigue a continuación, una prolongada sucesión de maniobras con las que Jake Sully y su acompañante (a la que la diosa Eyra tenga siempre en su gracia) guían sus monturas aéreas por los espectaculares paisajes de Pandora, sencillamente te abruma y te hace sentir que la vida en la Tierra es una existencia miserable. Fue exactamente aquí, al comprender que mi imaginación había sido estimulada como si fuera sexualmente, donde supe que Avatar me vencería y convencería. Y debo hacer un inciso que luego veremos será fundamental. Tras su bautismo en el aire y la unión con el Banshee, Sully está a punto de morir por el ataque de otra especie voladora mucho más grande y poderosa: el Leonopteryx (Toruk), un ser de connotaciones cuasireligiosas para los Na'vi. El abuelo de Neytiri, un guerrero formidable, fue uno de los pocos Na'vi capaces de someter a su voluntad al fiero y majestuoso Toruk.
Es posible que Avatar sea la primera película que veo en la que en un conflicto entre débiles y fuertes, y he visto montones así, me decanto descaradamente por los primeros. En otras ocasiones puede que me haya sentido neutral, equidistante... pero con Avatar no, y no porque la causa de la expansión humana en Pandora no esté bien motivada, que lo está; el uso de la fuerza está justificado por la posesión del preciado mineral unobtanium, del que depende el desarrollo económico de la Tierra. Los indígenas deben ser desplazados o destruidos. Conforme la película se alza cuan el Banshee para no descender jamás, lo hace también la complejidad de la misión de infiltración y espionaje que la Resources Development Administration (RDA) le ha encomendado a Sully. Ella es un obstáculo insalvable. Ella es el personaje cenital, aquel cuyo concurso, y esto es algo que tuve en mente desde que leí las primeras noticias sobre la producción de Avatar, años atrás, resolvería para bien o para mal la suerte del film. Neytiri lo hace para mejor que bien porque no te deja opción. Ella es quien se encarga de enseñar a Sully la forma de vida de los Na'vi, quien le abre la puerta de acceso a la tribu de los Omaticaya y quien posteriormente lo empuja a ser uno de ellos tanto de hecho como de derecho. Entre sonrisas, yo me contenía para no romper a llorar en el cine, como una quinceañera, cuando Neytiri conduce a Sully al árbol de las almas, el lugar más sagrado de los Na'vi, y le dice que allí puede elegir a la mujer que quiera, sugiriéndole —con visible aprensión— algunas candidatas de la tribu. Sully responde que no le interesan y que la mujer a la que elija también deberá elegirlo a él. Neytiri responde que esa mujer ya lo ha hecho.
¿Puede la felicidad durar para siempre? No puede. Los "hombres del cielo" recurren a su aviación frontal y artillería pesada. Atacan por sorpresa el árbol-madre de los Omaticaya, que para la consternación de éstos es derribado e incinerado. Los esfuerzos de Sully para impedirlo son baldíos y queda revelado su doble juego. Es degradado y rechazado tanto por los suyos, los humanos, como por los Na'vi. Hasta Neytiri, que se siente traicionada, le da la espalda. Sully sabe que le resultará muy difícil volver a ganar la confianza de la tribu y de la "mujer" que quiere. Difícil, no imposible. Sigue siendo un soldado y recurre a lo impensable, lo inimaginable, lo inconcebible... El amigo con el que vi la película coincidió conmigo en que esta fue la apoteosis de la narración, el vértice de la obra maestra de Cameron. El Banshee de Sully acude en su ayuda. Éste lo monta y le dice que va a tener que hacer algo que no le va a gustar. Sully lo guía entonces hacia las montañas flotantes de Pandora y hacia donde "anidan las águilas", hasta la morada del Toruk. Comprendemos que su propósito no es otro que abandonar a su fiel montura, a su Banshee, y realizar una osada tentativa de domar a la mítica bestia voladora. A lomos del Toruk, Sully regresará victorioso con Neytiri, Tsu'tey y los atónitos Omaticaya. Indiscutido, nuestro protagonista se erigirá en el caudillo militar que unificará todas las tribus de Pandora y las dirigirá a la guerra por su destino. Traducido por el una vez receloso Tsu'tey, ahora aliado, el discurso en que Sully insta a los Omaticaya a la movilización es emocionante, otra de las secuencias inolvidables de este peliculón.
La batalla que ocupa la parte final no concede tregua y es sensacional. No me extenderé con los efectos especiales. Los CGI de Avatar son los mejores que he visto y por momentos rozan la realidad virtual. El movimiento y el detalle de cada cosa animada o inanimada es asombroso. Y Neytiri es... ¡Oh! ¡Ooooh!
Actores: Sam Worthington (Jake Sully) bien; Zoe Saldana (Neytiri) nuestro amor; Sigourney Weaver (Grace Agustine) aprobada; Stephen Lang (coronel Miles Quaritch) enorme en su interpretación de un enemigo como la copa de un pino, que no de un villano porque es un hombre de honor; Michelle Rodríguez (Trudy Chacon) aprobada.
¿Supera al hito del Toruk? No lo sé. Concluida la devastadora batalla de Pandora, Cameron todavía tiene tiempo para desestabilizarnos con otro dispositivo termosentimental que reposará en el olimpo de mis experiencias cinematográficas. En el suelo, expuesto a la para los humanos irrespirable atmósfera de Pandora, yace un ser humano, un inválido que agoniza mientras intenta alcanzar su máscara de oxígeno. Es en vano. Las fuerzas abandonan el cuerpo de Jake Sully, que ha sido extraído de la cápsula desde la que establece contacto con su avatar. Le abate la oscuridad que precede a la muerte cuando una mano amiga rescata in extremis la vida que se le escapa. La estilizada figura que ha irrumpido en escena, de unos tres metros de estatura, coge entre sus brazos al pequeño y desvalido humano, como si fuera un niño. Y se dicen: "Te veo".
I see you
I see you
Walking through a dream
I see you
My light in darkness breathing hope of new life
Now I live through you and you through me
(De I see you, la canción oficial de Avatar, de Leona Lewis).
Así da gusto que te saquen el dinero. Mañana o pasado mañana volveré a pagar al king of the world en 1997 y master of the universe en 2009.
Actualización: edito este post para incluir unas fotografías de James Cameron y Arnold Schwarzenegger ayer, en el Hollywood Walk Of Fame.
17 de diciembre de 2009
¿Hay peces en Europa?
Bajo su tenue atmósfera de oxigeno y la congelada superficie, es prácticamente seguro que en Europa (una de las lunas de Júpiter) existe un océano de proporciones globales, con un caudal superior al de todos los oceános de la Tierra, y que podría albergar formas de vida. Averiguarlo es uno de los desafíos de la ciencia en el siglo XXI, y en caso afirmativo, hay que dilucidar de qué tipo de vida se trata. Para entendernos: determinar si son aburridos microbios o algo más complejo.
Según el científico Richard Greenberg, de la University of Arizona, el oceáno de Europa es rico en oxígeno, que es absorbido de las grietas en el hielo de la superficie. En este mar interior podrían desenvolverse algo más que organismos anaerobios. Greenberg piensa que millones de toneladas de peces, o criaturas similares a peces, en teoría podrían vivir y respirar en Europa, al calor de las fuentes hidrotermales del lecho marino: "Nada nos dice que exista vida ahora mismo en Europa, pero sabemos que existen las condiciones físicas para ello". De hecho, hay "vida" más allá de Europa. Con mucha seguridad, sus hermanos Calisto y Ganímedes también poseen océanos bajo el manto helado. Explorar estos mundos es un reto apasionante que con la apropiada campaña publicitaria cautivará la imaginación de la gente. No podemos seguir perdiendo el tiempo y el dinero en estupideces. Urge finiquitar debates absurdos como la reforma sanitaria para gordos, el cambio climático, las energías renovables e insostenibles y demás barrabasadas que están subnormalizando a la población. Hay que cambiar el chip a uno prodigioso e ilusionar a la gente con proyectos científicos trascendentales como la Europa Jupiter System Mission. ¿El coste de esta misión conjunta de la NASA y la ESA? No tiene importancia. Costará lo que tenga que costar. Si las queremos, las lunas de Júpiter no tienen precio.
La hipótesis de la vida en Europa se examina en 2010 (1984), obra maestra de la ciencia ficción con Roy Scheider y Helen Mirren. Está en el Top Five de mis películas favoritas.
Las lunas de Saturno las podemos dejar para otro día. En ellas también hay mucho que rascar.
— Europa Jupiter System Mission
Volkswagen Beetle, el coche del pueblo
En las fotografías tenemos a Adolf Hitler en dos actos (de 1938 y 1939) de presentación y exhibición del Volkswagen Beetle, "el coche del pueblo".
16 de diciembre de 2009
Marvelous Marvin Hagler
Cuando se retiró del deporte para probar suerte con el cine italiano, en 1987, Marvelous Marvin Hagler dejó al noble arte huérfano de uno de sus mayores reclamos. Cualquier aficionado al boxeo recordará los épicos duelos que sucesivamente libraron entre ellos Sugar Ray Leonard, Thomas Hearns, Roberto Duran (¿el más débil quizá?) y el hoy objeto de homenaje en este blog: Marvin Hagler.
De este hombre de físico esculpido hay dos combates en concreto que pertenecen a la crónica dorada de los años 80. Al primero, celebrado en abril de 1985, se le denominó con posterioridad The War, una guerra relámpago que le enfrentó al devastador golpeador Thomas Hitman Hearns. Duró tres dramáticos asaltos en los que cualquiera de los dos pudo haber sucumbido... Pero sólo el más fuerte aguantó en pie. En el segundo, disputado en abril de 1987 y el último de la carrera de Hagler, se ponderó la relación de fuerzas entre el calvo indestructible y otro peso medio en la báscula pero pesado en la historia, el preciosista Sugar Ray Leonard (íntimo amigo de Sylvester Stallone), quien antes del combate afirmó: "Sé que no le venceré por KO y que resistirá todo lo que le lance, pero le ganaré". Ambos combates pueden disfrutarse en YouTube.
En la colección de fotografías a continuación, me gustan mucho las del entrenamiento entre el hielo y la nieve, en febrero de 1983.

Marvin Hagler en acción 1981-1987
De este hombre de físico esculpido hay dos combates en concreto que pertenecen a la crónica dorada de los años 80. Al primero, celebrado en abril de 1985, se le denominó con posterioridad The War, una guerra relámpago que le enfrentó al devastador golpeador Thomas Hitman Hearns. Duró tres dramáticos asaltos en los que cualquiera de los dos pudo haber sucumbido... Pero sólo el más fuerte aguantó en pie. En el segundo, disputado en abril de 1987 y el último de la carrera de Hagler, se ponderó la relación de fuerzas entre el calvo indestructible y otro peso medio en la báscula pero pesado en la historia, el preciosista Sugar Ray Leonard (íntimo amigo de Sylvester Stallone), quien antes del combate afirmó: "Sé que no le venceré por KO y que resistirá todo lo que le lance, pero le ganaré". Ambos combates pueden disfrutarse en YouTube.
En la colección de fotografías a continuación, me gustan mucho las del entrenamiento entre el hielo y la nieve, en febrero de 1983.

Marvin Hagler en acción 1981-1987
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