Partido Suizo de las Personas (SVP): "Esta es la primera iniciativa seria para detener el avance de la sharia en Europa". ¡Bravo! ¡Qué alegría!
Hoy Suiza es un faro que ilumina el mundo. A la inminente libertad bajo fianza del cineasta Roman Polanski, añadimos la deliciosa prohibición de la construcción de minaretes en las mezquitas. Con un poco de suerte, quizá haya un mañana o un pasado mañana en que lo que se prohíban sean las mismas mezquitas. El objetivo último e irrenunciable, por supuesto, es la deportación a sus criaderos en Asia de la ralea terroislámica que conspira para asesinarnos y enclaustrar a nuestras mujeres. Otra derecha distinta al Partido Popular de España es posible, y su fuerza reside en las armas de fuego y del Estado de Derecho. Celebro el sistema suizo de democracia directa que, con la simple presentación de 50.000 o 100.000 firmas, permite a los ciudadanos convocar un referéndum para anular una ley aprobada por el parlamento, en el primero de los casos, o introducir una enmienda constitucional en el segundo. ¿Por qué no tenemos una herramienta similar en España? Pues porque a los políticos profesionales no les interesa. No la quieren éstos ni, sospecho, la mayoría de lobbys de izquierda y derecha que de este modo, con los votos contados matemáticamente, verían calibrado su verdadero —y escaso— peso nacional. Es mucho más fácil llenar calles de gente que urnas de papeletas. Deberíamos tener menos presidentes autonómicos, menos observatorios de la publicidad sexista, menos subvenciones a los amigos y algún plebiscito al año.
¡Cómo no! Contra la iniciativa del pueblo suizo han confluido corrosivas corrientes de todas las ideologías: jerarcas cristianos (cuando las barbas de tu vecino veas...), ecologistas, socialdemócratas, progresistas, periodistas, ONGs y organizaciones de defensa de los privilegios de los delincuentes. ¡Todos a apaciguar a los ilegales islámicos! Ayer, en la web de TVE, se vaticinaba el apocalipsis en la forma de innumerables desgracias y consecuencias de carácter internacional para Suiza caso de salir adelante la enmienda, y se abogaba con descaro por contemporizar con el islam en aras de la "paz de religiones", el equivalente a lo que un sindicalista bien pagado y nutrido llamaría "paz social". Prevenido estaba y no me coge de sorpresa. Por ello, expresada en referéndum la voluntad popular, me inquieta cuál vaya a ser la reacción de esta oposición, de estas fuerzas supuestamente "democráticas". De momento, ya han manifestado su consternación y la intención de interponer un recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Quien no se consuela es porque no quiere, y esto nunca es tan cierto como tras unas elecciones. Podemos dar por sentado que harán uso de todas las triquiñuelas legales a su alcance para ignorar el mandato popular emanado de las urnas, un mandato que no es precisamente el de las encuestas de los periódicos o las tertulias radiofónicas. ¡Esta es la corrupción que causa daño a las personas! La otra no.
La nota cómica para concluir: "Los musulmanes de Suiza no han recibido una bofetada, sino un auténtico puñetazo en plena cara", ha dicho con las lágrimas a punto de correr por sus mejillas Ueli Leuenberger, presidente de un partido ecologista suizo. Yo también tengo ganas de llorar, pero por la frustración de no alcanzar a pegarle no un puñetazo pero sí una bofetada, una sola y sonora bofetada en el rostro a este majadero de tan aguda sensibilidad por las necesidades de los musulmanes. ¿Qué tienen los europeos que tanto los odia?
29 de noviembre de 2009
24 de noviembre de 2009
Un metro y medio puede dar mucho de sí
La idolatrada Megan Fox ha declarado que mucha gente se sorprende cuando la ve en persona por lo "poca cosa" que les parece, y es que mide 163 cm. Quizá el común de los mortales (yo pienso que ella lo dice por el común de las mortales...) esperaban algo más, pero los suyos son 163 cm bien proporcionados y aprovechados. Está claro que una buena estatura en las mujeres es casi siempre una ventaja, como en los hombres, pero al contrario que en ellos, su ausencia no es necesariamente un handicap si a lo que se tiene se le sabe sacar partido. Olvidémonos de la señorita Fox y descendamos diez centímetros hasta los 153 de Christina Ricci, a la que contemplo con lujuria en estas fotografías del verano de 2009. ¡Supersexy!

Christina Ricci en Salerno, Italia, 22 de julio de 2009
Christina Ricci en Salerno, Italia, 22 de julio de 2009
22 de noviembre de 2009
La ambición boxística de Wilt Chamberlain

Los fallecidos Wilt Chamberlain y André Roussimoff con Arnold Schwarzenegger durante el rodaje en México de Conan the destroyer (1984)
Reunidos con el promotor Bob Arum en el Houston Astrodome, en 1971, Cassius Clay y sus representantes se encontraban negociando la celebración de un combate por el título mundial de los pesos pesados cuando el que habría de ser su inusitado contrincante, un jugador de Los Angeles Lakers, hizo su entrada en las oficinas.
Wilt Chamberlain había conquistado lo conquistable en la NBA y creía que podía ir más allá y, valiéndose de su superioridad física (216 cm de estatura y 10.9 segundos en 100 yardas/91 metros lisos), desafiar al mismísimo Clay sobre el cuadrilátero. El titán del baloncesto ambicionaba trascender su disciplina y dominar el deporte en su significado más genérico. Valedores no le faltaban en los círculos pugilísticos. Chamberlain no tenía experiencia como boxeador, pero su preparación correría a cargo de Cus D'Amato, quien había manejado la carrera de Floyd Patterson y quien años después alumbraría al —en opinión de muchos— mayor talento que ha existido en la categoría reina: Mike Tyson.
D'Amato, que de esto sabía algo, estaba convencido de que Chamberlain podría asegurarse la victoria a los puntos si utilizaba bien su abrumadora envergadura para mantener a Clay en la larga distancia a base de jabs. Si Chamberlain lo conseguía, Clay no podría alcanzarle y caería derrotado a los puntos. Este plan era una locura para Clay, que se lo tomaba a broma y ya vendía la piel del oso antes de cazarlo. Se basaba en el precedente de Jim Brown, la poderosa estrella de la NFL que en 1966 había expresado su deseo de medirse con él en un combate oficial por el título. Enterado de ello, Clay le invitó a intercambiar guantes durante un entrenamiento. Le dijo a Brown que no se preocupase por hacerle daño y que le atacase con todo lo que tuviese dentro. Brow así lo hizo y atacó con furia, pero Clay esquivó como quiso todos sus golpes y contraatacó abofeteando sin fuerza y con condescendencia el rostro de Brown, que tras la humillante sesión abandonó ipso facto su "candidatura" al campeonato mundial.
Al final, una derrota de Clay frente a Joe Frazier y el supuesto desacuerdo de Chamberlain sobre los emolumentos a recibir por el gran combate, privaron al mundo de contemplar el que a buen seguro habría sido uno de los espectáculos deportivos del siglo. Siempre he echado en falta más imaginación y espíritu emprendedor para cautivar al público organizando la clase de choques deportivos que sean imaginables.
¿Cuál habría sido el resultado del Clay vs Chamberlain? Yo habría apostado por Clay, pero se equivocan quienes piensen que sería pan comido. El tamaño sí que importa. En el presente, tipos de limitados recursos técnicos pero dimensiones jurásicas, como Bob Sapp o Choi Hong-man, en el K-1, son plenamente competitivos contra luchadores profesionales. Bien preparado, un atleta como Chamberlain podría ganarle a cualquiera. A Clay también.
Los aficionados al boxeo disfrutaremos de uno de los combates del siglo XXI en 2010: Manny Pacquiao vs Floyd Mayweather. Se admiten apuestas.
— Vídeo: disputa televisiva entre Cassius Clay y Wilt Chamberlain
19 de noviembre de 2009
De compras en Milán
Mientras Barack Obama realizaba su gira asiática, Arnold Schwarzenegger también hacía la suya y recalaba en Israel, donde se reunía con Benjamin Netanyahu y Bill Clinton (foto); e Irak, donde saludaba a los muchachos de las invictas United States armed forces en la fortaleza de Camp Victory (foto). Antes de ayer estuvo en Austria, en una de sus acostumbradas peregrinaciones sentimentales a Graz. Pero no se quedó para el partido de fútbol contra España y ayer fue "avistado" haciendo compras en Milán. El bolso de la cuarta fotografía no cabe duda que se trata de un regalo para Maria Shriver. ¡Contentar a una mujer de clase alta cuesta dinero! Arnold está más delgado y su aspecto físico ha mejorado notablemente.

Arnold Schwarzenegger en Milán, 18 de noviembre de 2009
Arnold Schwarzenegger en Milán, 18 de noviembre de 2009
18 de noviembre de 2009
"Australia's most infamous cold case"
Nota: la supercanción del vídeo es Memories, de Within Temptation
La desaparición de los hermanos Beaumont, en 1966, es uno de los casos no resueltos más célebres en la historia criminal de Australia. Recientemente se ha especulado con la posibilidad de una tardía y espectacular resolución. Para quienes encuentren interesante esta historia, mi post es una presentación del artículo de Wikipedia y una web dedicados a este suceso.
Los niños Jane Nartare, Arnna Kathleen y Grant Ellis Beaumont vivían con sus padres en la Harding street de Somerton Park, un suburbio de Adelaida. En la mañana del 26 de enero de 1966, durante el verano austral, su madre les dejó algo de dinero para coger el autobús e ir a tomar el sol en la cercana Gleneg Beach. En ella, una serie de testigos les vieron en la compañía de un desconocido de unos 40 años. El hombre era alto, delgado y rubio, y parecía haber ganado su confianza. Jane Beaumont, la hermana mayor de 9 años, le compró a un vendedor —que la conocía de estancias anteriores— unas golosinas cuyo precio rebasaba el de la suma que su madre les había entregadazo para pagar el autobús, lo que apunta a que alguien, seguramente ese hombre, debió dejarles el dinero.
Los niños debían regresar a casa sobre las 12:00, y cuando a las 15:00 aún no habían vuelto su madre comenzó a preocuparse. El padre llegó a casa de trabajar sobre las 15:30, e informado de la situación condujo hasta la playa para buscarlos. A las 19:30 se alertó a la policía. Al día siguiente fueron declarados desaparecidos. La probabilidad de que los tres niños se hubiesen ahogado al mismo tiempo en el mar, ante centenares de personas, se consideró muy remota y por simple lógica se concluyó que habían sido secuestrados. Ni los ímprobos esfuerzos policiales ni la intensa colaboración ciudadana, volcada en apoyo a los Beaumont, obtuvieron resultado alguno. Brillaron por su ausencia las críticas de los clásicos padres perfectos de guardia que en nuestros días están a la que cae para juzgar a los demás. En aquella época, en Australia, se consideraba seguro que los niños jugasen a su aire en la calle, pero el caso Beaumont influyó en el modo en que las familias vigilaban los pasos de sus hijos.
De los pequeños Beaumont nunca se supo nada más. El señor y la señora Beaumont se divorciaron años después pero siguen vivos y en Adelaida. En 1972 hubo otro caso de secuestro en la ciudad, en el Adelaide Oval Function Centre, durante la disputa de un partido no sé si de fútbol o de rugby. Aprovechando la oportunidad de que estaban solas tras levantarse para ir al baño, un hombre cuyo retrato robot coincidió posteriormente con el del individuo delgado y rubio del caso Beaumont se llevó a las niñas Joanne Ratcliffe y Kirste Gordon. El hombre tomó en sus brazos a la menor, de 4 años, mientras que la mayor, de 11, los seguía con muestras de aflicción, si bien la gente con la que se cruzaron asumió que simplemente se trataba de un padre discutiendo con sus hijos. Estas niñas también desaparecieron sin dejar rastro hasta el día de hoy.
Naturalmente, una cosa es que la policía no tenga pruebas y no pueda demostrar qué sucedió, y otra distinta que no haya sospechosos con nombres y apellidos. Casi siempre hay alguno y aquí tenemos cuatro: Bevan Spencer von Einem, James Ryan O'Neill, Derek Percy y Arthur Stanley Brown. En 2007 se sugirió que el caso Beaumont podría quedar resuelto y que Derek Percy estaba próximo a confesar, pero este hombre tiene problemas mentales y su testimonio no es muy fiable. Además, sólo tenía 17 años en 1966 y se encuentra en la cárcel desde 1969, por lo que no pudo ser el secuestrador del Adelaide Oval Function Centre. En mi opinión, el sospechoso cuyo perfil mejor se corresponde a los casos Beaumont y Adelaide Oval es el del nervudo y atlético Arthur Stanley Brown. Obviamente no lo sé, pero creo que fue él. "¿Cuándo nos vas a llevar con mamá? Prometiste llevarnos con mamá", decía una de las hermanas Mackay, secuestradas y asesinadas por Stanley Brown en 1970, según recordó el empleado de una gasolinera cuando Brown se detuvo a repostar con ellas dentro del vehículo. Lo trágico es que de los cuatro sospechosos el único que ya ha muerto y por consiguiente no podrá contar la verdad es él, Arthur Stanley Brown.
— Beaumont children disappearance
— The Beaumont Children
11 de noviembre de 2009
El año que conocimos a Sharon Stone

Sharon Stone y Arnold Schwarzenegger en el rodaje de Total Recall (1990)
El de Sharon Stone fue un hallazgo tardío. Contra lo que podría pensarse, ella no llegó, vio y venció en la gran pantalla. Tuvo que madurar durante unos años antes de que el público y yo mismo reparásemos siquiera en su existencia. Voy a contar cómo la descubrí por obra y gracia del gran Arnold Schwarzenegger.
En tu vida pasan cosas de las que luego te acuerdas y cosas de las que no, y el estreno de King Solomon's Mines (1985), con el por entonces popular Richard Chamberlain, entra en la primera categoría pese a que la película, que naturalmente vi en el cine, resultó un fiasco. Stone estaba allí pero no representó nada para mí. Solamente otra rubia de la que al día siguiente no recuerdas ni su nombre. A quien deseaba ver era a él, a Chamberlain, el protagonista de una serie que emitieron en TVE, en los 80, y que me encantaba: Shogun (1980). Esta serie no he podido volver a verla desde entonces.
Prácticamente lo mismo es lo que sucedió con Action Jackson (1988). Yo tenía ganas de verla por el duro de Carl Weathers. Prometía acción pero se quedó en producto de usar y tirar. La señorita Stone sí consiguió sacarme alguna exclamación, aunque no despertó mi interés hasta el grado de conmoverme e impulsarme a averiguar qué actriz era para hacer un seguimiento de su carrera. ¡Otra tía buena más! Y adiós. Creo que desde los años 80 nunca he vuelto a ver ni King Solomon's Mines ni Action Jackson. Artísticamente están exprimidas. Terminadas…
Atención porque llegamos a la hora de la verdad. En 1990, me encontraba una tarde leyendo el periódico, en el club de tenis, cuando veo un artículo sobre la próxima película de Arnold Schwarzenegger, una historia de ciencia-ficción que transcurre en Marte, una de mis obsesiones personales, y en la que se decía que la NASA había prestado su colaboración en el diseño de los paisajes marcianos, que debían ser del máximo realismo posible. Este dato de la involucración de la NASA como asesora de la productora Carolco y del director Paul Verhoeven se quedó bien grabado en mi cerebro, y debo confesar que cuando vi la película me sentí decepcionado con las miniaturas que componían los exteriores del Planeta Rojo… Pero vamos con calma.
Total Recall se estrenó en España el 30 de julio de 1990. Fui a verla un fin de semana de agosto, con un numeroso grupo de amigos del club de tenis. Nos habíamos juntado como una decena de personas y el plan era ver la película en la sesión de las 22:30 para luego salir a tomar bebidas alcohólicas por ahí. Comenzó la proyección y cuando una lasciva Stone apareció en la cama con Schwarzenegger el júbilo y las manifestaciones de entusiasmo se desataron. Lo estoy viendo como si fuera ayer. Aquel día muchos nos preguntamos por primera vez quién era esa mujer. Una lástima que Arnold tuviera que "divorciarse" pegándole un tiro en la cabeza. Total Recall es una buena película de acción. Me gusta y puedo verla una vez al mes sin que me aburra, pero ha envejecido muy mal y definitivamente no la incluyo entre las mejores de Arnold. No está en el Top 5 de su filmografía.
Si Total Recall fue la tarjeta de presentación de Stone, la consagración le llegaría en 1992 con Basic Instinct, otra película de Verhoeven. Ésta ya no fuimos a verla por la estrella masculina, pese a ser otro grande como Michael Douglas. Aquí estábamos prevenidos y sabíamos lo que queríamos ver, especialmente esa escena de un cruce de piernas de la que, a falta de Internet, se hablaba en todas las revistas. Considero que Basic Instinct es una película entretenida pese a las sobreactuaciones de la pareja protagonista. Y reconociendo que ella, Stone, es la más guapa del reparto, el Oscar a la mejor escena sexual se lo doy a la de la semiviolación de Douglas sobre Jeanne Tripplehorn… Me compré la película en VHS cuando salió a la venta y mis amigos me acosaban pidiéndomela para ver esa escena. ¡Pecadores!
Un noche, allá por 1990, vi en TVE una película española, Sangre y arena (1989), sobre la vida sexual y profesional de un torero. Stone, que interpretaba a su amante, ha declarado que la considera la peor película de su carrera. Por alguna razón no especificada, el rodaje de esta rareza fue un suplicio para ella.
Con Sliver (1993), Stone quiso emular el éxito de Basic Instinct con un producto similar, y lo que salió de esta fórmula no lo puedo valorar porque pese a que lo vi en el cine no recuerdo absolutamente nada, lo cual no deja de ser una valoración en sí misma. En este momento debo hacer un punto y aparte porque la película a la que llegamos es en la que creo que Stone ha estado más bella y sexy jamás.
Lo diré como lo sentí: disfruté muchísimo viendo The Specialist (1994). Obviamente no podía perderme a Sylvester Stallone y Sharon Stone en la misma película. ¡Y qué secundarios de lujo con James Woods, Rod Steiger y sobre todo Eric Roberts! ¡Roberts hace un papelón! No pretendo hacer pasar The Specialist por una obra maestra, pero sí por la imprescindible obra de coleccionista que para cualquier fan de Stallone es. Se rodó en Miami y siempre he encontrado hechizante el refugio minado del personaje de Stallone, junto al Miami River. Desearía tenerlo yo...
La última película de Stone que he visto en el cine es Sphere (1998). Desde esa fecha, todos sus trabajos los he visto en televisión. Bueno, todos no. Los que he visto.
En este artículo sobre Sharon Stone no puedo dejar de mencionar el incidente que protagonizó Phil Bronstein, su ex marido, en junio de 2001. Este hombre perdió uno de los dedos del pie a causa de su estupidez. No se le ocurrió otra cosa que meterse en la jaula de un dragón de Komodo, en el zoo de Los Angeles. En presencia de Stone, el largarto atacó y mordió uno de los pies del señor Bronstein. Yo nunca me habría metido en la jaula de ese monstruo.
Concluyo con una galería de fotografías de alta resolución de Total Recall, la película de aquel lejano 1990 en el que conocimos a Sharon Stone.
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