Jennifer Connelly y Paul Bettany en el estreno en Toronto de Creation, 9 de septiembre de 2009
Para empezar, voy a traducir la sinopsis oficial del film.
«Creación es el poderoso relato de la vida de Charles Darwin y de la más explosiva idea de la historia. Científico de renombre mundial y dedicado padre de familia luchando por aceptar la muerte de su hija, Darwin se debate entre el amor hacia su profundamente religiosa esposa y su cada vez más sólida creencia en un mundo donde "Dios" no tiene lugar. Se encuentra atrapado en una batalla entre la fe y la razón, el amor y la verdad. Esta es la extraordinaria historia de Charles Darwin y de cómo su obra maestra, "El origen de las especies", salió a la luz. Nos habla de una revolución global desarrollada fuera de los confines de un pequeño pueblo inglés; de un apasionado matrimonio desecho por la más provocativa idea de la historia: la evolución; una teoría salvada de la extinción por la lógica de un niño. Charles Darwin es interpretado por el aclamado actor británico Paul Bettany. Y en el papel de Emma Darwin, su mujer, la ganadora de un Oscar y su mujer en la vida real, Jennifer Connelly».
Creation (2009) ha chocado contra gruesos muros en su intento de encontrar un distribuidor en los EE. UU., donde muchas sectas de ideología cristiana se oponen a todo enunciado científico que contradiga los asertos de la famosa Biblia, una compilación de literatura asiática, de género fantástico y de autores anónimos, que se redactó en la antigüedad. Pero hay buenas noticias. Se ha horadado el muro y Creation ya cuenta con un distribuidor. Newmarket Films se encargará de estrenar la película en diciembre, de modo que el público americano podrá disfrutar con este episodio trascendental en la historia del conocimimiento humano. Tras su estreno en el Reino Unido, Creation tiene una nota de 7.5 en las votaciones de IMDb. Tenemos que ir a verla.
Aquí en el Viejo Mundo, la izquierda antiamericana no tiene un pelo de tonta y sabe reconocer un talón de Aquiles cuando lo ve. Por ello, astutamente, ponen tanto énfasis en conectar la supuesta incultura del pueblo americano, que en su propaganda se nos presenta como atrasado y supersticioso, con las actividades de los lobbys cristianos que rechazan la evolución y abren museos de historia natural en los que, para la estupefacción de las personas sensatas, se ven cosas como dinosaurios y hombres prehistóricos interactuando... y es que sí, es cierto que hay una América profunda, una América rural con influencia en la política y la educación de la nación, pero hay que ser justos y no exagerar su importancia. Estas sectas de cristianos irreductibles son minoría incluso dentro del Partido Republicano, donde el grueso del votante de derechas, los cristianos moderados, rechazan en su fuero interno los mitos fundacionales de su religión. En el fondo, en la intimidad de su corazón, no se creen nada, lo que no es óbice para que el anclaje emocional ligado a las experiencias de la infancia siga frenando —en forma de malestar e incomodidad— no pocos arranques de sinceridad. Los americanos no son como nos los pintan desde tribunas progresistas.
Merece la pena que mencione al actor Kirk Cameron, un creyente fanático que va a presentar una versión "corregida" de El Origen de las Especies, una diatriba en la que se arremete contra el trabajo de Darwin y se sostiene que el hombre apareció sobre la Tierra no por generación espontánea pero casi, concretamente de un día para otro y por obra y gracia del dios de los cristianos. Cameron se sirve de Adolf Hitler, que era hombre de ideales evolucionistas y racionalistas, para desacreditar a Darwin: "Puedes ver cómo (Hitler) claramente toma las ideas de Darwin y compara razas con formas de vida menos evolucionadas. Las teorías de Darwin llevadas a la lógica pueden ser usadas para justificar todo tipo de cosas horrendas".
Doscientos años después del nacimiento de Darwin y tras el tesoro de las evidencias y conclusiones que el naturalista nos legó, que prueban más allá de toda duda razonable que cada una de las formas de vida sobre la Tierra ha evolucionado a partir de un ancestro común, se constata que esta lucha entre la ciencia y la religión no ha concluido, pero que tampoco asistimos a una guerra de desgaste entre dos fuerzas equiparables. La batalla es desigual. Unos llevan la iniciativa y otros alargan su agonía gracias a una feroz defensa de erizo. Es una guerra relámpago entre dos universos, uno en expansión y otro, moribundo, en contracción. Allí, en el Führerbunker de la Ciudad del Vaticano, el una vez miembro de las Hitlerjugend y hoy líder de la secta cristiana más numerosa del mundo, Joseph Alois Ratzinger, contempla el hundimiento del mundo de fantasía que brotó de una facción de tercermundistas allá en Asia. En verdad os digo que su reino no es de este mundo.
Este artículo sí es de este mundo y de naturaleza manifiestamente política, y como tal lo he archivado. La crítica estrictamente cinematográfica de Creation llegará en su momento.
































