29 de agosto de 2009
Record mundial de Yelena Isinbayeva
Inesperado era... Pero afortunado. Digo que era inesperado no tanto por su fracaso en los Campeonatos Mundiales de Berlín, en los que como en cualquier otra competición se puede tener un mal día, más todavía en una prueba supertécnica como la pértiga, como por su mejor marca en 2009, que era de solamente 4.85, fuera del alcance de sus rivales pero modesta para los estándares de Yelena Isinbayeva.
Pero al igual que en 2008, cuando muchos la daban por acabada y su indignación (ella no concibe ser la número 2) se tornó en estímulo para triunfar a lo grande en Pekín, la campeona rusa ha sabido transformar la decepción en acicate para la superación. Es la mentalidad del ganador.
Isinbayeva batió ayer su record mundial con un salto de 5.06 en la reunión de Zurich, la más prestigiosa del calendario. El segundo puesto, muy alejada con 4.76, fue para la campeona del mundo, la polaca Anna Rogowska.
Véase en el vídeo (1:50) la habilidad del entrenador de Isinbayeva, Vitaly Petrov, para reconocer una oportunidad durante la celebración y echar mano al objeto más observado por los espectadores (y espectadoras) del estadio Letzigrund.
Espero que no eliminen el vídeo. Estoy harto de la política de YouTube de retirar vídeos a diestro y siniestro. ¡Los únicos vídeos que no retira nunca son los que no ve nadie! Estos abusos de los derechos de autor son un tormento.
26 de agosto de 2009
Un Kennedy no se puede comportar como un Montoya

Ted Kennedy reclamado por la justicia en Edgartown, Massachusetts. Junio de 1970
No me gusta hablar mal de casi nadie cuando ha muerto. Considero que para hacerlo ya ha habido tiempo antes o lo habrá después, de modo que a la hora del deceso y en los días inmediatamente posteriores es más digno mantener un prudente silencio si de quien ha fallecido no se tiene nada bueno que decir.
Hoy, en la muerte de Ted Kennedy (que se produce dos semanas después de la de su hermana Eunice Kennedy Shriver, madre de Maria Shriver), quiero hacer una pequeña excepción con él, y la hago no porque crea que es un criminal o alguien que no merece respeto, sino para compensar el maltrato que desde los medios de comunicación se le ha dispensado a George W. Bush por sus borracheras de juventud y posjuventud. A decir verdad, al crucificado Bush sólo se le puede achacar el haber sido multado mientras conducía de forma más o menos errática. Sin embargo, al alabado Kennedy se le puede culpar de algo bastante más embarazoso.
En julio de 1969, en una época de su vida en la que la prensa se esforzaba por ocultar los lances que el alcohólicamente hiperactivo senador Ted Kennedy protagonizaba por aquí y por allá, se produjo el trístemente célebre incidente de Chappaquiddick, una isla que prácticamente está pegada a la exclusiva isla de Martha's Vineyard.
Borracho tras disfrutar de una fiesta en Chappaquiddick, Kennedy se puso al volante de su vehículo en la compañía de Mary Jo Kopechne, una amiga y ex secretaria de su hermano, el asesinado senador Robert F. Kennedy. Con el colocón que llevaba, Kennedy se confundió de camino y en vez de dirigirse hacia el embarcadero que conecta Chappaquiddick con Martha's Vineyard, lo hizo hacia el Dike Bridge, del que pese al frenazo en el último segundo no pudo evitar salirse y caer al agua. Mala cosa, pero Kennedy tuvo suerte, fue hábil o ambas cosas. Lo cierto es que consiguió salir del coche bajo el agua, aunque Kopechne no tuvo tanta suerte y murió ahogada.
Kennedy regresó a la fiesta a pie. En su camino, no se detuvo en ninguna casa para solicitar ayuda y que telefoneasen a la policía. De vuelta a la fiesta comunicó lo sucedido a dos de sus amigos y regresaron al puente para ver si podían sacarla del agua, pero ante la imposibilidad de hacerlo, el senador les dijo que se marchasen y no dijesen nada a las chicas, que él se ocuparía de todo. Seguidamente y por asombroso que pueda parecer, se tiró al mar y nadó como si fuera el mismísimo Johnny Weissmüller hasta Martha's Vineyard. Volvió a su hotel y se acostó hasta al día siguiente. Al amanecer, sus amigos llegaron y le recriminaron que todavía no hubiese advertido a las autoridades. La reacción de Kennedy fue coger el teléfono y hacer una serie de llamadas en busca de asesoramiento... seguramente a peces gordos con los que tenía contactos, pero nuevamente rehusó llamar a la policía.
El coche de Kennedy fue visto por unos pescadores esa misma mañana. Llegó un buceador y extrajo el cuerpo de Mary Jo Kopechne. John Farrar, el buceador, explicó que el coche estaba panza arriba, con Kopechne dentro de una burbuja de aire que se había formado contra los asientos. Farrar estimó que existió una fuerte posibilidad de un desenlace más feliz, que Kopechne podría haberse salvado si él hubiera llegado al lugar de los hechos incluso media hora después del accidente.
La más que probable "relación moralmente inapropiada" de Kennedy, un hombre casado, con la fallecida Kopechne, es algo que como no podía ser de otro modo me trae sin cuidado. Sólo faltaba. Pero pienso que su conducta tras el desgraciado accidente supuso una tacha permanente a su reputación. ¡Qué se habría dicho si, en vez de él, esto lo hubiese hecho George W. Bush! Kennedy salió de rositas, ni dimitió ni pasó por la cárcel, pero debo proclamarlo: pese a su piel blanca y su apellido Kennedy, este hombre se comportó como si fuese un gitano, un Farruquito Montoya de tres al cuarto. Y este es el peor insulto que se le puede hacer a una persona.
Aquí debo hacer un inciso y declarar que me opongo a la realización de controles de alcoholemia y a la obligatoriedad del permiso de conducir. La cualificación para conducir un vehículo de motor de cuatro ruedas es muy baja y puede hacerlo hasta un niño tras practicar unas horas con la videoconsola. Por lo que se debe apostar es por la responsabilidad individual, que las personas respondan por la gravedad de sus actos. Las medidas punitivas, con toda la severidad que sea precisa, deben aplicarse a los infractores que provocan accidentes, pero esta presión fiscal y policial a la que está sometido el común de los conductores es una vergüenza de todo punto inaceptable.
Concluyo con una nota de sociedad: el funeral por Eunice Kennedy Shriver (foto), el pasado 14 de agosto, tuvo lugar en la iglesia de St. Xavier de Hyannis, Massachusetts, la misma en la que Maria Shriver y Arnold Schwarzenegger se casaron en abril de 1986 (foto).

El incidente Chappaquiddick (Wikipedia), julio de 1969
23 de agosto de 2009
Guerra y amor en la luna de Polythemis
Llamar traidor a Jake Sully resultaría excesivamente duro, muy severo, sobre todo cuando es muy probable que acabemos poniéndonos de su lado. Digamos mejor que es un tránsfuga, figura que aunque injustamente demonizada en nuestro orden constitucional, en el que la voluntad del parlamentario se supedita a la del partido, no tiene las connotaciones cuasicriminales del traidor.
Situado en otro sistema solar, Polythemis es un planeta gaseoso similar a nuestro Júpiter, con el que también comparte la posesión de diversas lunas. Una de ellas, Pandora, está cubierta de una exuberante vegetación que alberga una rica variedad de vida animal. Valiéndose de la que supongo es la baja gravedad de Pandora, el gran tamaño que han alcanzado algunas de sus especies no es obstáculo para que se desplacen por tierra o aire con sorprendente velocidad y agilidad. Pandora es también el hogar de los na'vi, seres humanoides de tres metros de altura, inteligentes pero tecnológicamente retrasados en comparación con los humanos.
En el cine de ciencia-ficción estamos más que saturados de historias en las que la Tierra es invadida por civilizaciones extraterrestres. En Avatar (2009), el film de James Cameron que se estrenará en diciembre, se ha tornado la situación y somos nosotros los humanos quienes, como dijo el coronel Muammar al-Gaddafi refiriéndose a los Estados Unidos, enviamos fuerzas y flotas de destrucción a la subyugación de pueblos y conquista de territorios. Las riquezas minerales de Pandora son codiciadas por el complejo militar-industrial y una fuerza militar (no sé si de compañías privadas o de alguna nación) se prepara para iniciar la ocupación desde la órbita de Pandora.
Jake Sully (Sam Worthington) es un soldado que ha quedado parapléjico en acto de servicio y es seleccionado para participar en el programa Avatar. Los avatars son híbridos de humano y na'vi que pueden respirar la atmósfera de Pandora mientras son controlados por la mente de un humano, todavía no sé si mediante algún sistema de radio control o implantando el mismo cerebro en el cuerpo del avatar. Me parece que algo más parecido a lo primero que lo segundo. Del modo que sea, Sully puede volver a caminar con su nuevo cuerpo y le es asignada la misión de explorar la jungla de Pandora. Sin saberlo ni desearlo, se convierte en un heraldo de la muerte, un trágico Silver Surfer que precede a la llegada de unas tropas que representan a Galactus para los na'vi. ¡El propósito no es evangelizar a los indígenas y llevarles la palabra del Señor!
Llegados a este punto alcanzamos la parte romántica del film que, previsiblemente y por encima de otras consideraciones éticas o políticas, será la que haga girar los acontecimientos y alineará a Sully con los na'vi y contra quienes le pagan, contra sus compatriotas y su propia especie. Sully le deberá la vida a Neytiri, una na'vi cuya belleza sólo es igualada por su ferocidad en la batalla, porque una épica batalla es la que presentarán unos seres que viven en pacífica armonía con su entorno y cuya existencia se ve amenazada.
No puedo saber los sentimientos que experimentaré cuando vea Avatar, pero apostaría a que me sentiré próximo a los míos y al planeta que me ha visto nacer. Secundaré el ataque de los seres humanos porque no estarán haciendo otra cosa que seguir la ley natural: los pueblos fuertes imponen su voluntad a los pueblos débiles. Hay que ganar la guerra y expoliar los minerales, sí, pero con una condición: que no les pase nada a Jake Sully y Neytiri. ¡Se les debe garantizar un lugar para vivir en paz en Pandora!
Estas son las primeras impresiones que he sacado del teaser trailer de Avatar del que medio mundo habla estos días. Sé que mucha gente ya ha podido ver un pase especial de 15 minutos con diversas escenas, pero yo me fundamento únicamente en lo visto en un trailer que, con sinceridad, me ha parecido demasiado convencional, falto de inspiración y originalidad, aunque en modo alguno ha rebajado mis expectativas hacia la que espero y deseo sea la película del año. Las opiniones de quienes han visto esos 15 minutos en 3D son infinitamente más positivas y alentadoras que las de quienes únicamente han visto el trailer. Al respecto, recomiendo la crónica que James Wallestein hace en Dimensión Fantástica.
Situado en otro sistema solar, Polythemis es un planeta gaseoso similar a nuestro Júpiter, con el que también comparte la posesión de diversas lunas. Una de ellas, Pandora, está cubierta de una exuberante vegetación que alberga una rica variedad de vida animal. Valiéndose de la que supongo es la baja gravedad de Pandora, el gran tamaño que han alcanzado algunas de sus especies no es obstáculo para que se desplacen por tierra o aire con sorprendente velocidad y agilidad. Pandora es también el hogar de los na'vi, seres humanoides de tres metros de altura, inteligentes pero tecnológicamente retrasados en comparación con los humanos.
En el cine de ciencia-ficción estamos más que saturados de historias en las que la Tierra es invadida por civilizaciones extraterrestres. En Avatar (2009), el film de James Cameron que se estrenará en diciembre, se ha tornado la situación y somos nosotros los humanos quienes, como dijo el coronel Muammar al-Gaddafi refiriéndose a los Estados Unidos, enviamos fuerzas y flotas de destrucción a la subyugación de pueblos y conquista de territorios. Las riquezas minerales de Pandora son codiciadas por el complejo militar-industrial y una fuerza militar (no sé si de compañías privadas o de alguna nación) se prepara para iniciar la ocupación desde la órbita de Pandora.
Jake Sully (Sam Worthington) es un soldado que ha quedado parapléjico en acto de servicio y es seleccionado para participar en el programa Avatar. Los avatars son híbridos de humano y na'vi que pueden respirar la atmósfera de Pandora mientras son controlados por la mente de un humano, todavía no sé si mediante algún sistema de radio control o implantando el mismo cerebro en el cuerpo del avatar. Me parece que algo más parecido a lo primero que lo segundo. Del modo que sea, Sully puede volver a caminar con su nuevo cuerpo y le es asignada la misión de explorar la jungla de Pandora. Sin saberlo ni desearlo, se convierte en un heraldo de la muerte, un trágico Silver Surfer que precede a la llegada de unas tropas que representan a Galactus para los na'vi. ¡El propósito no es evangelizar a los indígenas y llevarles la palabra del Señor!
Llegados a este punto alcanzamos la parte romántica del film que, previsiblemente y por encima de otras consideraciones éticas o políticas, será la que haga girar los acontecimientos y alineará a Sully con los na'vi y contra quienes le pagan, contra sus compatriotas y su propia especie. Sully le deberá la vida a Neytiri, una na'vi cuya belleza sólo es igualada por su ferocidad en la batalla, porque una épica batalla es la que presentarán unos seres que viven en pacífica armonía con su entorno y cuya existencia se ve amenazada.
No puedo saber los sentimientos que experimentaré cuando vea Avatar, pero apostaría a que me sentiré próximo a los míos y al planeta que me ha visto nacer. Secundaré el ataque de los seres humanos porque no estarán haciendo otra cosa que seguir la ley natural: los pueblos fuertes imponen su voluntad a los pueblos débiles. Hay que ganar la guerra y expoliar los minerales, sí, pero con una condición: que no les pase nada a Jake Sully y Neytiri. ¡Se les debe garantizar un lugar para vivir en paz en Pandora!
Estas son las primeras impresiones que he sacado del teaser trailer de Avatar del que medio mundo habla estos días. Sé que mucha gente ya ha podido ver un pase especial de 15 minutos con diversas escenas, pero yo me fundamento únicamente en lo visto en un trailer que, con sinceridad, me ha parecido demasiado convencional, falto de inspiración y originalidad, aunque en modo alguno ha rebajado mis expectativas hacia la que espero y deseo sea la película del año. Las opiniones de quienes han visto esos 15 minutos en 3D son infinitamente más positivas y alentadoras que las de quienes únicamente han visto el trailer. Al respecto, recomiendo la crónica que James Wallestein hace en Dimensión Fantástica.
21 de agosto de 2009
19.19


Usain Bolt (Berlín, 2009) y Michael Johnson (Atlanta, 1996) estableciendo sus records mundiales de 200 metros
Con la ausencia por lesión de Tyson Gay y pese a la participación de los batalladores Shawn Crawford y Wallace Spearmon, la única incógnita de los 200 metros lisos no era saber si Bolt ganaría ni si lo haría por mucho o muchísimo. La interrogante era si rebajaría los 19.30 de Pekín 2009. Michael Johnson pensaba que, debido al cansancio, no lo conseguiría, pero el jamaicano más famoso de la Tierra lo ha hecho, ha vuelto a batir su propio record mundial con 19.19. Tan grande ha sido la ventaja que Bolt ha sacado a los demás (Alonso Edward, segundo, 19.81; Wallace Spearmon, tercero, 19.85; Shawn Crawford, cuarto, 19.89) que cualquier estudio comparativo que hagamos con sus rivales de Berlín roza la caricatura. Pero sí podemos cotejar los 19.19 de Bolt con los 19.32 de Michael Johnson en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.
Lo primero es destacar lo obvio: Bolt, con una marca de 9.58 en 100 metros, es mucho más rápido que Johnson, que sólo tiene 10.09, aunque esto lo matizaré más adelante. La carencias técnicas y las limitaciones inherentes a su tamaño físico impiden que Bolt se adapte a la curva con la naturalidad y fluidez con la que, por ejemplo, lo hace Tyson Gay, pero esta dificultad la suple con contundencia y sencillez, recurriendo a su potencia inigualable. Bolt corrió los primeros 100 metros en 9.92 y entró en la recta como un huracán. No obstante, el ojo entrenado habrá notado que en los 150-200 bajó notoriamente su ritmo demoledor. En contraste, Johnson pasó (en 1996) los 100 metros en 10.12; entró en la recta también en cabeza, a más velocidad que Frank Fredericks y Ato Boldon (plata y bronce respectivamente en los 100 metros), y sostuvo el ritmo con una resistencia prodigiosa, quizá como sólo el recordman mundial de 400 metros puede hacer. Si en los 100 metros la máxima velocidad de los atletas de élite se alcanza entre los 50 y los 75 metros, para luego ir decreciendo, el tramo más rápido de los 200 se sitúa entre los 80 y los 120 metros, más o menos a la salida de la curva. A partir de ahí entra en juego la resistencia a la velocidad o, caso de ir muy sobrado y no haberse empleado a tope en la curva (como hace Spearmon), la reserva de velocidad.
Los números son los siguientes:
Usain Bolt (Berlín 2009): 9.92 + 9.27 = 19.19
Michael Johnson (Atlanta 1996): 10.12 + 9.20 = 19.32
Vemos que en los tiempos parciales Johnson gana a Bolt en el segundo cien, y aunque no tengo los datos fragmentados en la mano, estoy seguro que la mayor diferencia a favor de Johnson se ha producido en los 50 metros finales a los que hacía alusión. No es ninguna casualidad que haya sido esta la parte más "floja" de la carrera de Bolt, que ha reconocido que su entrenamiento de esta temporada para los 200 no ha sido todo lo completo que habría deseado. Lógicamente se ha concentrado en el trabajo para los 100 metros, en los que ha pulido su salida de tacos y ha consolidado una aceleración que en términos absolutos y relativos es ya la mejor del mundo con diferencia. Bolt basa su poder en el 200 en la velocidad avasalladora que toma en la curva, mientras que Johnson es más lento pero tiene más resistencia y pierde menos velocidad en el último cuarto. Más lento, que no lento... como he dicho, Johnson tiene unos mediocres 10.09 en 100 metros, pero es una prueba en la que apenas compitió. Estoy seguro que en Atlanta 1996 habría corrido perfectamente en 9.95 o menos de haber participado en los 100 metros. El 200 de Johnson es más regular, más compensado que el de Bolt. Pero éste te aniquila en la primera mitad con la arremetida de su Blitzkrieg.
A estas alturas ya considero que Bolt no es sólo el mejor velocista sino el menor atleta de la historia. Lo que está haciendo no tiene parangón.
Cambiando de tema pero sin abandonar Berlín, los aficionados al atletismo queremos saber y exigimos que se investigue el sexo de Caster Semenya. Esto puede ser un escándalo. Queremos la verdad.
17 de agosto de 2009
Este es Usain Bolt y aquí se firma la rendición incondicional

La estampa de Usain Bolt en su avance hacia los 9.58
En cualquier ámbito de la existencia nada estimula tanto la superación como la competencia, la presión para adaptarse, sobrevivir o quedar relegado en una permanente carrera evolutiva de armamentos. La autocomplacencia suele llevar a la apatía y la decadencia. Por todo ello, debemos felicitarnos del papel que Tyson Gay ha desempeñado en lo que hemos visto en el Olympiastadion de Berlín. Sin su excepcional concurso en la final de 100 metros, en la que ha rebajado el record de los EE. UU. desde los 9.77 a los 9.71, quizá esa "cosa" de 196 centímetros de altura no se habría visto impelida a adentrarse en los límites de la realidad...
Voy a parafrasear a Paul Drayton en 1964: no puedes ganar, todo lo que tienes es a Usain Bolt. Hay un detalle revelador de hasta qué punto la grandeza de este hombre ha empequeñecido a sus rivales. Asafa Powell, un veterano de las pistas que siempre se había caracterizado por su concentración y circunspección en los momentos previos a la salida, se ha sentido tan minimizado por el prodigio multidimensional que se ha alzado ante sus ojos que, incapaz de hacerlo sobre la pista, ahora intenta emularle en el temperamento, evidentemente sin ningún éxito. Porque entre las singularidades que se han aliado para hacer de Bolt un coloso que transciende lo deportivo, se encuentra su genuina personalidad. Powell, no puedes ser como él, no tienes su espontaneidad. Todo lo que puedes hacer es asombrarte con sus proezas y reírte con sus bromas. Su comportamiento ha dinamitado muchos manuales de psicología deportiva que pontifican sobre la actitud que ha de tener el atleta cuando afronta la competición. Válido para el común de los atletas pero irrelevante para Bolt, que es tan extraordinario que establece records apocalípticos con la sensación de tomárselo todo a cachondeo. Tiene que ser frustrante correr contra alguien con una suficiencia así. Sus marcas deben ser invalidadas porque la IAAF sólo reconoce las de la especie Homo sapiens...
Con los tres hombres más rápidos de la historia alineados en las calles 4, 5 y 6, los 100 metros de los Campeonatos Mundiales de Berlín 2009 han sido la mejor carrera de la historia. Liberado de cualquier carga de responsabilidad, Powell lo ha logrado después de muchos años, ha hecho una carrera digna de su valía y se ha colgado el bronce con 9.84. Gay ha rendido mucho mejor de lo que esperaba tras observar su prestación en las series y la semifinal. Ha hecho un gran salida y ha corrido por delante de Powell (en teoría el más fuerte de todos en la salida) desde los 10 metros en adelante. ¡Ay! Pero Bolt sólo necesitó tres segundos para despejar cualquier duda sobre el resultado de la carrera. Ha habido una disparidad notoria entre la capacidad de aceleración de uno y otro. Pese a tu tamaño, Bolt tiene una puesta en acción formidable con independencia de que sus primeros apoyos tras la salida de tacos sean mejorables. Ha alcanzado su velocidad máxima mucho antes que Gay, tanto que cuando corrían sobre la línea de los 50 la ventaja ya era irrecuperable para el estadounidense. Tengo mucho interés en conocer con exactitud los tiempos parciales cada diez metros, pero a simple vista calculo que entre los 60 y los 100, la parte donde Gay sobresale, también ha sido más rápido Bolt. Sobre la meta, 9.71 para Gay y 9.58 para Bolt, un record que no sé cómo calificar. Es que jolín, Powell ha corrido en 9.84 y ha llegado a un océano de distancia del extraterrestre con avatar de jamaicano. Maurice Greene lo sentenció antes de la carrera: "Bolt corre en Marte. Los otros corren en la Tierra".
En mi opinión, Bolt es no ya el mejor velocista sino el mejor atleta de la historia. Los mismos campeones de nuestro pasado reciente no dan crédito a lo que ven y se llevan las manos a la cabeza ante la fuerza dominante que la naturaleza ha arrojado sobre Berlín. El show debe continuar y volverá a la pista para maravillarnos en los 200 metros, donde visto lo visto podemos esperar un nuevo record mundial. Una vez más, Gay le ayudará a superarse a sí mismo.
Dejemos a la bestia por un momento y volvamos la vista hacia la bella. A las 18:45 de esta tarde la final de pértiga femenina con la diosa de Volgogrado, segunda en ingresos publicitarios por detrás del inefable. Y a las 21:35 los 100 metros femeninos.
14 de agosto de 2009
Convocatoria en el Olympiadstadion
Mañana dan comienzo en Berlín los duodécimos Campeonatos del Mundo de Atletismo, que se disputarán en el remodelado y profanado Olympiadstadion que acogió los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.
La Alemania de Angela Merkel no dominará el medallero como lo hizo la Alemania de Adolf Hitler, pero al igual que en 1936, el máximo interés del público estará en el sprint y las carreras de 100 y 200 metros, que se prometen apasionantes con el doble enfrentamiento entre el campeón olímpico de 100 y 200, Usain Bolt, y el campeón mundial de dichas distancias, Tyson Gay.
Las carreras de medio fondo, fondo o la tomadura de pelo de la marcha atlética no interesan tanto. Interesan poco. Yo respeto a los atletas de fondo y al enorme sacrificio que realizan, pero no son deportistas de la talla de los velocistas, que con sus facultades pueden sobresalir en cantidad de disciplinas individuales o por equipos: boxeo, fútbol, rugby, etc. No se puede comparar a un titán como Usain Bolt, que sale en YouTube haciendo mates como si fuera un jugador de la NBA, con un alfeñique enfermizo como Haile Gebrselassie, que parece que está muriendo de SIDA. No se puede.
El sábado tenemos las dos primeras rondas clasificatorias del 100. El domingo las semifinales y la esperada final. Voy a hacer una arriesgada previsión o predicción de lo que creo que va a pasar.
Gay es líder del año con 9.77 (+0.4). Bolt es segundo en el ranking con 9.79 (-0.2). Hay una aparente igualdad de fuerzas, aunque tras estudiar su potencial (el máximo teórico), su fortaleza psicológica y analizar todas y cada una de sus carreras a lo largo de la temporada en curso, considero favorito a Bolt, el recordman mundial. Su confianza en sí mismo impone a los rivales y, en palabras de Gay, su zancada de gigante "te avasalla". Las declaraciones de Bolt son sintomáticas de su seguridad: "No puedo esperar a entrar a la pista. No tengo problemas físicos y estoy en una verdadera buena forma. ¿Record? Cuando se trata de mí nunca sabes lo que va a pasar...".
Gay también piensa en el record, que dice tener "en su mente". Ha mejorado ligeramente su salida respecto a 2008, pero donde ha incrementado notoriamente su rendimiento es en la fase de aceleración (10-40 metros), en la que ni siquiera un acelerador puro como Asafa Powell le tomó ventaja en Roma, y eso que Powell completó el hectómetro en 9.88, su mejor marca de este año. Gay ha logrado esta progresión sin sacrificar su resistencia a la velocidad, como denotan sus 19.58 en 200, marca personal de 2009 y de siempre. No obstante, sospecho que en los 100 gasta más energía que antes en la puesta en acción y que no llega tan fresco a la parte final, lo que es un dato a considerar cuando hablamos de competir contra Bolt.
¿Cómo se desarrollará la final del domingo? Apostaría a que la carrera se decidirá en la parte intermedia, entre los 40 y los 70 metros. Pienso que será en este segmento donde Bolt cobrará la ventaja que le llevará a la victoria. De los 0 a los 40 metros, y de los 70 a los 100 metros, vaticino que correrán al mismo ritmo, igualados. Por consiguiente y en su evolución, probablemente contemplaremos una carrera muy distinta a la de 2008 en New York (YouTube), cuando Bolt batió el record mundial por primera vez con 9.72, destrozando a Gay en los primeros 40 metros y manteniendo la distancia en los 60 restantes.
Doy por sentado que la de Berlín será la primera carrera de la historia con dos hombres simultáneamente por debajo de los 9.80. La barrera de los 9.70, si vuelve a ser atravesada, que puede que sí, diría que será nuevamente por Bolt, el único hombre que conoce lo que se siente al hacerlo. Mañana veremos cómo se desenvuelven en sus respectivas series. Nos darán señales. Y Respecto al bronce, lo lógico es que se lo lleve Asafa Powell, pero sabemos que es un competidor nefasto en las grandes citas, en las que nunca muestra su auténtico poder. Personalmente, me llevaré una enorme alegría si Dwain Chambers consigue esa medalla de bronce. Habrá que jugársela con Daniel Bailey, Michael Rodgers y Darvis Patton. Una lástima que no esté aquí Yohan Blake, compañero de entrenamientos de Bolt. Está muy fino pero no se clasificó en los trials jamaicanos.
La Alemania de Angela Merkel no dominará el medallero como lo hizo la Alemania de Adolf Hitler, pero al igual que en 1936, el máximo interés del público estará en el sprint y las carreras de 100 y 200 metros, que se prometen apasionantes con el doble enfrentamiento entre el campeón olímpico de 100 y 200, Usain Bolt, y el campeón mundial de dichas distancias, Tyson Gay.
Las carreras de medio fondo, fondo o la tomadura de pelo de la marcha atlética no interesan tanto. Interesan poco. Yo respeto a los atletas de fondo y al enorme sacrificio que realizan, pero no son deportistas de la talla de los velocistas, que con sus facultades pueden sobresalir en cantidad de disciplinas individuales o por equipos: boxeo, fútbol, rugby, etc. No se puede comparar a un titán como Usain Bolt, que sale en YouTube haciendo mates como si fuera un jugador de la NBA, con un alfeñique enfermizo como Haile Gebrselassie, que parece que está muriendo de SIDA. No se puede.
El sábado tenemos las dos primeras rondas clasificatorias del 100. El domingo las semifinales y la esperada final. Voy a hacer una arriesgada previsión o predicción de lo que creo que va a pasar.
Gay es líder del año con 9.77 (+0.4). Bolt es segundo en el ranking con 9.79 (-0.2). Hay una aparente igualdad de fuerzas, aunque tras estudiar su potencial (el máximo teórico), su fortaleza psicológica y analizar todas y cada una de sus carreras a lo largo de la temporada en curso, considero favorito a Bolt, el recordman mundial. Su confianza en sí mismo impone a los rivales y, en palabras de Gay, su zancada de gigante "te avasalla". Las declaraciones de Bolt son sintomáticas de su seguridad: "No puedo esperar a entrar a la pista. No tengo problemas físicos y estoy en una verdadera buena forma. ¿Record? Cuando se trata de mí nunca sabes lo que va a pasar...".
Gay también piensa en el record, que dice tener "en su mente". Ha mejorado ligeramente su salida respecto a 2008, pero donde ha incrementado notoriamente su rendimiento es en la fase de aceleración (10-40 metros), en la que ni siquiera un acelerador puro como Asafa Powell le tomó ventaja en Roma, y eso que Powell completó el hectómetro en 9.88, su mejor marca de este año. Gay ha logrado esta progresión sin sacrificar su resistencia a la velocidad, como denotan sus 19.58 en 200, marca personal de 2009 y de siempre. No obstante, sospecho que en los 100 gasta más energía que antes en la puesta en acción y que no llega tan fresco a la parte final, lo que es un dato a considerar cuando hablamos de competir contra Bolt.
¿Cómo se desarrollará la final del domingo? Apostaría a que la carrera se decidirá en la parte intermedia, entre los 40 y los 70 metros. Pienso que será en este segmento donde Bolt cobrará la ventaja que le llevará a la victoria. De los 0 a los 40 metros, y de los 70 a los 100 metros, vaticino que correrán al mismo ritmo, igualados. Por consiguiente y en su evolución, probablemente contemplaremos una carrera muy distinta a la de 2008 en New York (YouTube), cuando Bolt batió el record mundial por primera vez con 9.72, destrozando a Gay en los primeros 40 metros y manteniendo la distancia en los 60 restantes.
Doy por sentado que la de Berlín será la primera carrera de la historia con dos hombres simultáneamente por debajo de los 9.80. La barrera de los 9.70, si vuelve a ser atravesada, que puede que sí, diría que será nuevamente por Bolt, el único hombre que conoce lo que se siente al hacerlo. Mañana veremos cómo se desenvuelven en sus respectivas series. Nos darán señales. Y Respecto al bronce, lo lógico es que se lo lleve Asafa Powell, pero sabemos que es un competidor nefasto en las grandes citas, en las que nunca muestra su auténtico poder. Personalmente, me llevaré una enorme alegría si Dwain Chambers consigue esa medalla de bronce. Habrá que jugársela con Daniel Bailey, Michael Rodgers y Darvis Patton. Una lástima que no esté aquí Yohan Blake, compañero de entrenamientos de Bolt. Está muy fino pero no se clasificó en los trials jamaicanos.
13 de agosto de 2009
Hay que respetar tanto la objeción como la conformidad de conciencia
Se equivocan el Gobierno y el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, al negar a los médicos que rechazan practicar abortos el derecho a acogerse a la objeción de conciencia. Y se equivocan porque están creando un problema donde en principio no tendría por qué haberlo, ya que el mercado y las leyes de la oferta y la demanda siempre proveerán de un amplio surtido de médicos perfectamente dispuestos a realizar los abortos que las clientas demanden. Señores socialistas, hay que respetar tanto la objeción como la conformidad de conciencia.
En la del aborto y en como tantas otras cuestiones, debe reclamarse una rigurosa neutralidad del Estado. Un pacto de no agresión: aborto sí y aborto no, es la mujer en edad fértil (de 12, 13 o los años que sean) la que decide, por supuesto pagándoselo con sus propios medios, con el dinero que ella pueda reunir si la elección es afirmativa. Pero ese Gran Hermano, ese Estado de bienestar que invocan los conservadores morales de un sector —que no del conjunto— del PP, no puede arrogarse la auditoría de las gestaciones de las españolas. La maternidad es un asunto que pertenece a la esfera de la privacidad y que no debe ser fiscalizado por las fuerzas y cuerpos de seguridad, que evidentemente están para otras cosas.
Me atrevería a realizar una analogía entre la política que sigue el US ARMY con los homosexuales, y la política que considero hay que implementar en España con el aborto: "No preguntar y no contar". Yo no voy por la vida interrogando y juzgando a las mujeres que no conozco (ni a decir verdad a las que conozco...) sobre cuántos abortos han tenido o dejado de tener. Ni lo sé ni me importa. Y el Estado quiero que haga un tanto de lo mismo. Tiene que permanecer alejado de un territorio donde no es bienvenido.
Con la nueva ley que prepara el Gobierno, el aborto será libre en España hasta los tres meses y medio de preñez, un plazo limitado y mejorable pero que ofrece un tiempo razonable para tomar una decisión sobre una eventual interrupción o continuación. El plazo se amplía hasta los cinco meses y medio si hay riesgo para la salud de la mujer o si el feto presenta deformidades, en cuyo caso los doctores dictaminarán sobre su viabilidad.
¡No frivolizo! No se me escapa que el aborto es una materia muy desagradable que, en la medida de lo posible, hay que evitar con técnicas de prevención como el uso de máquinas expendedoras de preservativos y una educación sexual lo más completa posible. En este sentido, Internet ha sido una revolución a la hora de difundir productos audiovisulaes de contenido pornográfico que han llegado como nunca antes a nuestros hogares, y con los que se estimula la imaginación e iniciativa de jóvenes y no tan jóvenes, enseñándoles otro tipo de actividades además de la consabida y peligrosa penetración convencional. Ya nos lo decían de pequeños en el colegio: el saber nunca ocupa lugar.
En la del aborto y en como tantas otras cuestiones, debe reclamarse una rigurosa neutralidad del Estado. Un pacto de no agresión: aborto sí y aborto no, es la mujer en edad fértil (de 12, 13 o los años que sean) la que decide, por supuesto pagándoselo con sus propios medios, con el dinero que ella pueda reunir si la elección es afirmativa. Pero ese Gran Hermano, ese Estado de bienestar que invocan los conservadores morales de un sector —que no del conjunto— del PP, no puede arrogarse la auditoría de las gestaciones de las españolas. La maternidad es un asunto que pertenece a la esfera de la privacidad y que no debe ser fiscalizado por las fuerzas y cuerpos de seguridad, que evidentemente están para otras cosas.
Me atrevería a realizar una analogía entre la política que sigue el US ARMY con los homosexuales, y la política que considero hay que implementar en España con el aborto: "No preguntar y no contar". Yo no voy por la vida interrogando y juzgando a las mujeres que no conozco (ni a decir verdad a las que conozco...) sobre cuántos abortos han tenido o dejado de tener. Ni lo sé ni me importa. Y el Estado quiero que haga un tanto de lo mismo. Tiene que permanecer alejado de un territorio donde no es bienvenido.
Con la nueva ley que prepara el Gobierno, el aborto será libre en España hasta los tres meses y medio de preñez, un plazo limitado y mejorable pero que ofrece un tiempo razonable para tomar una decisión sobre una eventual interrupción o continuación. El plazo se amplía hasta los cinco meses y medio si hay riesgo para la salud de la mujer o si el feto presenta deformidades, en cuyo caso los doctores dictaminarán sobre su viabilidad.
¡No frivolizo! No se me escapa que el aborto es una materia muy desagradable que, en la medida de lo posible, hay que evitar con técnicas de prevención como el uso de máquinas expendedoras de preservativos y una educación sexual lo más completa posible. En este sentido, Internet ha sido una revolución a la hora de difundir productos audiovisulaes de contenido pornográfico que han llegado como nunca antes a nuestros hogares, y con los que se estimula la imaginación e iniciativa de jóvenes y no tan jóvenes, enseñándoles otro tipo de actividades además de la consabida y peligrosa penetración convencional. Ya nos lo decían de pequeños en el colegio: el saber nunca ocupa lugar.
8 de agosto de 2009
Starfighter

La actriz Catherine Mary Stewart y el director Nick Castle en el rodaje del reencuentro final de The Last Starfighter (1984)
En Google Earth hay que escribir "9411 Soledad Canyon Road" en la barra de búsquedas, lo que nos dirigirá exactamente a un tugurio llamado Rio Cafe & Groceries, cerca de Canyon Country, en el condado de Los Angeles. Es en dicho antro, junto a un camping de caravanas, donde el infeliz Alex Rogan (Lance Guest) mataba las horas jugando con la máquina de marcianitos Starfighter. Claro que no solamente se entretenía con los videojuegos... Su (nuestra) deseada Maggie (Catherine Mary Stewart) vivía en una de las caravanas del lugar.
The Last Starfighter (1984) es una de las mejores películas de ciencia-ficción de Clase B de los 80. Tuve la suerte de disfrutarla en el cine con mis amigos y le tengo apego sentimental. Se dice de ella que, junto a Tron (1982), es pionera en la utilización de gráficos por ordenador, y al respecto puedo asegurar que en 1984 llamó poderosamente mi atención el aspecto y la desenvoltura de las naves espaciales. Es cierto que, vistas hoy, son imágenes de gran simpleza que al contrario que las maquetas de la trilogía Star Wars no han resistido muy bien el paso del tiempo, pero en su momento fueron un hito.
En marzo de 2009 y con motivo del 25 aniversario de su estreno, Catherine Mary Stewart acudió a un pase especial en Los Angeles de The Last Starfighter. Esta simpática y accesible actriz canadiense fue en los 80 un poco lo que Shannon Elizabeth ha sido a finales de los 90 y principios de la presente y moribunda década.
A lo que voy: se ha anunciado la producción de Starfighter, secuela de The Last Starfighter en la que Nick Castle volverá a dirigir a Lance Guest y Catherine Mary Stewart, si bien el protagonismo recaerá en el actor que interprete al hijo de la pareja. Si el proyecto fructifica, no espero que de él salga un peliculón, pero seguro que lo pasaré en grande rememorando el paraíso perdido de los viejos y buenos tiempos. Junto a John Carpenter, Castle es coautor del guión de la mítica Escape from New York (1981).
5 de agosto de 2009
La heroica misión humanitaria de Bill Clinton
Arnold Schwarzenegger ha dicho que él y su mujer se unen a la celebración por la liberación de las periodistas americanas Euna Lee y Laura Ling, que han llegado al Bob Hope Airport de Burbank (Los Angeles) acompañadas por el presidente Bill Clinton, el héroe y salvador. Al Gore les aguardaba en el hangar. Lee y Ling, que trabajaban para el Current TV (canal fundado por Gore) y fueron detenidas en la frontera de China y Corea del Norte en marzo de 2009. Se las juzgó y condenó a 12 años de trabajos forzados por entrada ilegal y actos hostiles contra la República Popular Democrática de Corea del Norte. Por fortuna para ellas, una de las mayores virtudes de los americanos es el celo con el que procuran la repatriación de sus conciudadanos retenidos o desaparecidos en el exterior. Los Estados Unidos de América hacen lo humanamente posible para que, vivos o muertos, todos regresen a casa.
La historia de Euna Lee y Laura Ling ha tenido un final feliz, un final que Ling vislumbró así: "Temíamos que nos enviaran al campo de trabajo, pero sin más aviso nos llevaron a un sitio para una reunión, y cuando se abrió la puerta allí vimos al presidente Clinton. Quedamos conmovidas y supe que la pesadilla de nuestras vidas llegaba a su fin". Literalmente, Bill Clinton no tenía nada mejor que hacer que viajar en persona a Corea del Norte y entrevistarse con el querido líder Kim Jong Il, que ofreció una cena en su honor y escuchó el mensaje verbal del presidente Obama que, según se dice, Clinton le transmitió, un hecho que me recuerda una escena muy similar entre el papa Kiril Lakota (Anthony Quinn) y el emisario soviético en la gran película The Shoes of the Fisherman (1968). Fuese lo que fuese que Clinton le dijo, el presidente norcoreano tuvo el gesto de buena voluntad que la ocasión requería y concedió un perdón especial a las dos mujeres.
Debemos alegrarnos del éxito de la misión humanitaria de Bill Clinton, aunque he comprobado que nunca llueve al gusto de todos. Me han disgustado las tóxicas declaraciones de John Bolton: "La administración Obama está recompensando a Corea del Norte por su mal comportamiento. Se acerca peligrosamente a la negociación con terroristas. Pienso que es una mala señal porque hace exactamente lo que siempre tratamos de evitar con los terroristas o los estados irresponsables, y es incentivar su mal comportamiento". Patético. Me parece algo completamente fuera de lugar, más aún cuando la misión de Clinton se ha circunscrito al ámbito humanitario y no ha tratado cuestiones nucleares o de otra índole. La actitud de Bolton, con el que estoy de acuerdo en muchos otros temas, es la del típico hooligan de la política, la misma cerrazón que podríamos encontrar en un medio fanatizado como Libertad Digital si, por ejemplo, dos españolas fuesen detenidas por cualquier estupidez en Guinea Ecuatorial y Felipe González viajase allí y las trajera de vuelta. Seguro que le pondrían peros por no haber arrancado de Teodoro Obiang una amnistía general para los presos políticos o vaya usted a saber el qué.
De puertas adentro, parece que la iniciativa para el viaje de Clinton partió del propio Gobierno norcoreano, que a través de las mismas prisioneras, que debieron ser aleccionadas, hizo saber a sus familias que podrían ser perdonadas si Clinton iba a buscarlas a Pyongyang. Suecia actuó como intermediaria en las negociaciones e incluso hizo llegar cuidados médicos a las periodistas. En el fondo y como he repetido más de una ocasión, Kim Jong Il y su régimen son como un niño caprichoso que necesita un poco de atención. En las imágenes, hemos visto al autócrata muy adelgazado y sin apenas vestigios del vientre prominente que le caracterizaba. Es probable que se deba a las enfermedades que se rumorea que padece y no a la voluntad de comer menos y estar mejor de aspecto y de salud. Se le veía pequeño e insignificante frente a Bill Clinton, que no es el primer ex presidente que viaja a Pyongyang. Jimmy Carter lo hizo en 1994 y departió con Kim Il Sung, padre de King Jong Il y, simbólicamente, Presidente Eterno de la República. Curiosamente, Kim Il Sung falleció de un infarto tres semanas después.
La historia de Euna Lee y Laura Ling ha tenido un final feliz, un final que Ling vislumbró así: "Temíamos que nos enviaran al campo de trabajo, pero sin más aviso nos llevaron a un sitio para una reunión, y cuando se abrió la puerta allí vimos al presidente Clinton. Quedamos conmovidas y supe que la pesadilla de nuestras vidas llegaba a su fin". Literalmente, Bill Clinton no tenía nada mejor que hacer que viajar en persona a Corea del Norte y entrevistarse con el querido líder Kim Jong Il, que ofreció una cena en su honor y escuchó el mensaje verbal del presidente Obama que, según se dice, Clinton le transmitió, un hecho que me recuerda una escena muy similar entre el papa Kiril Lakota (Anthony Quinn) y el emisario soviético en la gran película The Shoes of the Fisherman (1968). Fuese lo que fuese que Clinton le dijo, el presidente norcoreano tuvo el gesto de buena voluntad que la ocasión requería y concedió un perdón especial a las dos mujeres.
Debemos alegrarnos del éxito de la misión humanitaria de Bill Clinton, aunque he comprobado que nunca llueve al gusto de todos. Me han disgustado las tóxicas declaraciones de John Bolton: "La administración Obama está recompensando a Corea del Norte por su mal comportamiento. Se acerca peligrosamente a la negociación con terroristas. Pienso que es una mala señal porque hace exactamente lo que siempre tratamos de evitar con los terroristas o los estados irresponsables, y es incentivar su mal comportamiento". Patético. Me parece algo completamente fuera de lugar, más aún cuando la misión de Clinton se ha circunscrito al ámbito humanitario y no ha tratado cuestiones nucleares o de otra índole. La actitud de Bolton, con el que estoy de acuerdo en muchos otros temas, es la del típico hooligan de la política, la misma cerrazón que podríamos encontrar en un medio fanatizado como Libertad Digital si, por ejemplo, dos españolas fuesen detenidas por cualquier estupidez en Guinea Ecuatorial y Felipe González viajase allí y las trajera de vuelta. Seguro que le pondrían peros por no haber arrancado de Teodoro Obiang una amnistía general para los presos políticos o vaya usted a saber el qué.
De puertas adentro, parece que la iniciativa para el viaje de Clinton partió del propio Gobierno norcoreano, que a través de las mismas prisioneras, que debieron ser aleccionadas, hizo saber a sus familias que podrían ser perdonadas si Clinton iba a buscarlas a Pyongyang. Suecia actuó como intermediaria en las negociaciones e incluso hizo llegar cuidados médicos a las periodistas. En el fondo y como he repetido más de una ocasión, Kim Jong Il y su régimen son como un niño caprichoso que necesita un poco de atención. En las imágenes, hemos visto al autócrata muy adelgazado y sin apenas vestigios del vientre prominente que le caracterizaba. Es probable que se deba a las enfermedades que se rumorea que padece y no a la voluntad de comer menos y estar mejor de aspecto y de salud. Se le veía pequeño e insignificante frente a Bill Clinton, que no es el primer ex presidente que viaja a Pyongyang. Jimmy Carter lo hizo en 1994 y departió con Kim Il Sung, padre de King Jong Il y, simbólicamente, Presidente Eterno de la República. Curiosamente, Kim Il Sung falleció de un infarto tres semanas después.
Maud Adams en New York, 1982
La actriz sueca con papeles en las películas The Man with the Golden Gun (1974) y Octopussy (1983) tenía 37 años y un morbo que qué te voy a contar. La cuarta fotografía es una obra de arte.
3 de agosto de 2009
Gerontocracias
No me gusta la natación y no he visto ni una prueba de los Campeonatos del Mundo de Roma, pero no quiero dejar de pronunciarme sobre la polémica desatada a raíz del uso de los bañadores de poliuretano que nos llegan de una industria floreciente y que aumentan la flotabilidad al tiempo que disminuyen la resistencia y mejoran la hidrodinámica de los nadadores, lo que parece molestar a unos pocos o a unos muchos.
Que los directivos de la FINA hayan decidido "retirar" estos bañadores no me coge por sorpresa. La burocracia deportiva es como cualquier otra: siempre hace más daño que bien. Pero que una mayoría de nadadores se alineen con esos retrógrados y aprueben el veto a los logros científicos aplicados al rendimiento deportivo me parece lamentable.
Una excepción, el español Brenton Cabello, se queja con un razonamiento algo endeble: "No conozco ningún deporte que vaya para atrás". ¡Hombre! Yo sí conozco alguno, por ejemplo el ciclismo, que me trae a la mente la figura del campeón escocés Graeme Obree, un competidor e innovador formidable que introdujo una nueva posición sobre la bicicleta, con las manos apoyadas a la altura del pecho y la cabeza por delante, lo que incrementaba notablemente su eficiencia aerodinámica. Batió el record de la hora de Chris Boardman y la UCI no tardó en prohibir que se adoptase esta postura "sacrílega".
Ni corto ni perezoso, Obree respondió con una variante en la que los brazos iban estirados por delante del tronco. Tuvo un éxito incontestable en los mundiales en pista, y claro, la gerontocracia de los despachos lo proscribió, como también vetó la normalización deportiva que habría supuesto la difusión de bicicletas de alta tecnología. Como resultado, pruebas tan bonitas como la mencionada del record de la hora, que en los años 90 seguíamos con pasión cuando Obree, Boardman, Indurain, Rominger y Berzin anunciaban sus intentos de mejorar el record, han caído en el más ominoso de los olvidos. Este es el daño que provoca una casta momificada que nunca ha hecho deporte y que se siente amenazada ante lo que no comprende. En la Formula 1, tengo entendido que los coches del noventa y no sé cuántos eran mucho más rápidos que los de ahora, que están lastrados por toda clase de limitaciones... ¿Esto es normal?
Que los directivos de la FINA hayan decidido "retirar" estos bañadores no me coge por sorpresa. La burocracia deportiva es como cualquier otra: siempre hace más daño que bien. Pero que una mayoría de nadadores se alineen con esos retrógrados y aprueben el veto a los logros científicos aplicados al rendimiento deportivo me parece lamentable.
Una excepción, el español Brenton Cabello, se queja con un razonamiento algo endeble: "No conozco ningún deporte que vaya para atrás". ¡Hombre! Yo sí conozco alguno, por ejemplo el ciclismo, que me trae a la mente la figura del campeón escocés Graeme Obree, un competidor e innovador formidable que introdujo una nueva posición sobre la bicicleta, con las manos apoyadas a la altura del pecho y la cabeza por delante, lo que incrementaba notablemente su eficiencia aerodinámica. Batió el record de la hora de Chris Boardman y la UCI no tardó en prohibir que se adoptase esta postura "sacrílega".
Ni corto ni perezoso, Obree respondió con una variante en la que los brazos iban estirados por delante del tronco. Tuvo un éxito incontestable en los mundiales en pista, y claro, la gerontocracia de los despachos lo proscribió, como también vetó la normalización deportiva que habría supuesto la difusión de bicicletas de alta tecnología. Como resultado, pruebas tan bonitas como la mencionada del record de la hora, que en los años 90 seguíamos con pasión cuando Obree, Boardman, Indurain, Rominger y Berzin anunciaban sus intentos de mejorar el record, han caído en el más ominoso de los olvidos. Este es el daño que provoca una casta momificada que nunca ha hecho deporte y que se siente amenazada ante lo que no comprende. En la Formula 1, tengo entendido que los coches del noventa y no sé cuántos eran mucho más rápidos que los de ahora, que están lastrados por toda clase de limitaciones... ¿Esto es normal?
1 de agosto de 2009
Cinema Odyssey

Olivia Newton-John en la portada de Cinema Odyssey, 1983
Una ostentosa fotografía de Olivia Newton-John, a la que nunca había visto tan bien, es la portada de un número de la revista Cinema Odyssey, de 1983, que me ha enviado mi amigo Samuel. Roger Moore y Maud Adams, protagonistas de Octopussy (1983), comparten la portada con Newton-John.
En páginas interiores una entrevista con Sandahl Bergman, la bailarina que nos cuenta cómo John Milius, que la descubrió en All That Jazz (1979), con Roy Scheider, la eligió para interpretar a Valeria en Conan the barbarian (1982). Cinema Odyssey la considera "el corazón" de la película, describiendo el monólogo en el que expresa a Conan su soledad como una de las secuencias más conmovedoras.
"Aceptemos lo que tenemos. Yo nunca había tenido tanto como ahora... Toda mi vida he estado sola. Me he enfrentado a la muerte sin tener un motivo por el que luchar. Yo miraba muchas veces en las cabañas y en las tiendas de los demás y veía figuras abrazadas en la noche... Siempre pasaba de largo".
Según explica Bergman, su entrenamiento con el manejo de la espada (kendo) comenzó en España, un mes antes de empezar a rodar. La primera escena que filmó (las escenas que componen una película casi nunca se ruedan en el orden cronológico en que luego aparecen en el montaje final) fue la de la orgía en el interior de la montaña de Thulsa Doom, filmada en un hangar próximo a la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, donde coincidió con la actriz española Pilar Alcón, que interpreta a una de las esclavas sexuales de Thulsa Doom.
Para Bergman, el controvertido y en ocasiones huraño John Milius es un gran tipo, un oso amoroso como persona y un artista brillante como director. El punto fuerte de la entrevista llega a continuación.
— ¿Qué hay de Arnold Schwarzenegger?
— Arnold me asombró porque en la vida tendemos a juzgar a la gente sin conocerla. Las modelos son tontas, las bailarinas no saben cantar, los culturistas son homosexuales y poco inteligentes... Yo no sabía nada del culturismo. Conocí a Arnold y... sí, es un culturista y es un hombre muy inteligente.
— Y con un gran sentido del humor, en apariencia.
— Ese es su otro lado, y es probablemente lo que le ayudó a alzarse desde una profesión sin futuro en América. Quiero decir que, hasta que Arnold llegó, el culturismo no era una profesión en nuestra sociedad. Tienes que reconocérselo. Vino a América en 1969 y no sabía hablar inglés, y mira dónde ha llegado desde los 60 hasta los 80. Somos muy buenos amigos, probablemente porque empezamos desde la misma posición en esta película. Éramos compañeros y nos apoyábamos mucho el uno al otro, en vez de tener ese ego que muchos actores desarrollan cuando están trabajando.
¡Gracias por la revista, Samuel!
Sandahl Bergman en páginas interiores de Cinema Odyssey, 1983
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