Siendo generosos, de Kevin Costner podemos decir que es una estrella caída. Siendo realistas, diremos que es una ex estrella a secas. Por una serie de circunstancias que ahora no vamos a analizar, su intenso brillo de finales de los 80 y comienzos de los 90 se apagó más repentina que progresivamente. Quizá para siempre, aunque en Hollywood ha habido más de una resurección. Voy a repasar sucintamente la filmografía de este actor nacido en Lynwood, California, en 1955. Ignoraré sus primeras películas de entre 1982 y 1983 porque no he visto ninguna.
1.
Fandango (1985). La he visto por primera vez hace muy poco. Es la historia de un grupo de amigos que, en la década de los 70, vagabundean mientras piensan en su futuro. Poca cosa pero se deja ver.
2.
Silverado (1985). Un western que incluso con la presencia de Rosanna Arquette en sus mejores tiempos nunca he sido capaz de ver entero. ¡Bah! Un latazo.
3.
American Flyers (1985). Subproducto que alquilé en vídeo una vez, allá por 1990. Lo único que recuerdo es que Costner era ciclista y que las escenas en que competía estaban ridículamente mal hechas.
4.
Sizzle Beach, U.S.A. (1986). No la he visto. Hoy tomo conciencia de su existencia.
5.
Shadows Run Black (1986). Lo mismo que la anterior.
6.
The Untouchables (1987). Buena película que, al estar basada en hechos reales, te deja con la pena de que no haya un final más feliz en el que Al Capone (Robert De Niro) se salga con la suya. Eliot Ness (Kevin Costner) sólo sabe presumir y lucir la chapa…
7.
No Way Out (1987). Estupenda intriga política con papelones de Gene Hackman y Will Patton, del que tendré que volver a hablar en breve. Sale por ahí Iman, que qué buena estaba y está.
8.
Bull Durham (1988). No recuerdo lo que se dice NADA. Punto final.
9.
The Gunrunner (1989). No la he visto.
10.
Field of Dreams (1989). Una chorrada. Larga vida a la magna
The Natural (1984), de Robert Redford.
11.
Revenge (1990). La tengo en gran estima. Es un guión que da mucho provecho. Alto y claro: sobresale el temido nombre de
Tiburón Méndez (Anthoy Quinn), uno de esos personajes, no me atrevo a decir si héroe o villano, que no se olvidan jamás. Lo mejor, la escena del enfrentamiento final entre Michael Cochran (Costner) y Méndez: "Quizá merezcamos morir los dos…".
12.
Dances with Wolves (1991). Su mayor éxito y el trabajo que le valió el Oscar como director. Alterna segmentos extraordinarios con otros soporíferos... la Mary McDonnell está para matarla, pero en conjunto no cabe duda que se trata de un gran film. El minuto final, con el guerrero indio despidiéndole desde la colina, es la hostia. La hostia.
13.
Robin Hood: Prince of Thieves (1991). La odio. Odio el estúpido personaje de Robin Hood. No tengo intención de ver la versión que ruedan ahora Ridley Scott y Rusell Crowe. A freír espárragos. Tengo ya una edad y no estoy para flechitas y gilipolleces.
14.
JFK (1991). Hay que verla al menos una vez en la vida. He de reconocer que, cuando se estrenó, yo creía que el asesinato de Kennedy fue producto de alguna misteriosa conspiración, aunque con el paso del tiempo y el mejor conocimiento de la historia personal de Lee Harvey Oswald y las evidencias científicas sobre el atentado, he llegado al convencimiento de que la investigación oficial estuvo bien dirigida. Oswald era un perturbado que ya había atentado con un rifle contra otra personalidad, el general Edwin Walker. La "teoría de la bala mágica" es consecuente con los ángulos, los tiempos y las heridas. Fue Oswald.
15.
The Bodyguard (1992). Tópica, convencional, previsible… Pero entretenida. Recuerdo muchos chistes y risas a propósito del peinado de Costner.
16.
A Perfect World (1993). Un rollo, lo siento por Clint Eastwood. Como curiosidad, fue la primera película que vi en el cine con la novia que más tiempo me ha durado, nada menos que 10 años. Ella tenía 15 y yo 22… Con la reforma del Código Penal que preparan los neopuritanos de izquierda y derecha me habrían metido en la cárcel. ¡Jajaja!
17.
Wyatt Earp (1994). La vi una vez, en vídeo, y pronto cayó en el olvido. Muy lenta. Somnolienta.
18.
The War (1995). La he olvidado por completo.
19.
Waterworld (1995). La denostada
Waterworld… ¡Qué mal se la ha tratado! Sentenciaré con brevedad: lo pasé bomba en el cine. Un espectáculo. Defectillos como en todas. Podrían haberse pulido algunos detalles infantiles por aquí y por allá.
20.
Tin Cup (1996). No computa. Se ha borrado de mi disco duro.
21.
The Postman (1997). Un film infravalorado con un prólogo que anticipa algo muy grande, aunue luego se va diluyendo... no obstante, creo que es justo reivindicar su lugar. Su mayor fallo es la media hora final. Me entusiasmó el desempeño de Will Patton como el general Bethlehem, un hombre que antes de la guerra no era nadie, pero que tras el holocausto se convirtió en un líder poderoso con el don de la elocuencia.
22.
For Love of the Game (1999). No la he visto ni ganas que tengo pese a Kelly Preston.
23.
Thirteen Days (2000). Grande, tanto que me obliga a hacer esta pregunta: ¿qué coño pinta Kevin Costner en ella? Es un pesado lastre en el doble sentido, tanto por su prescindible personaje como por los kilos de más que arrastra consigo. La pantalla se la come Bruce Greenwood, que está soberbio como John Fitzgerald Kennedy. A este actor lo he vuelto a ver esta semana en el cine, en
Star Trek.
24.
3000 Miles to Graceland (2001). He visto unos trozos y he tenido suficiente.
25.
Dragonfly (2002). Fin de mi viaje con Kevin Costner. Mala y la última película suya que he visto bien sea en el cine o la televisión.
Es un síntoma del declive de la carrera de Costner el que no me haya interesado por ver nada de lo que ha hecho desde 2002:
Open Rage (2003),
The Upside of Anger (2005),
Rumor Has It (2005),
The Guardian (2006),
Mr. Brooks (2007) y
Swing Vote (2008).