30 de mayo de 2009

Adiós a todo en una décima de segundo

Conforme lo veía por primera vez me decía lo siguiente: "Por favor, que no le caiga encima a esa niña de las coletas". Lo de Ramstein fue malo. Esto fue peor. Vídeo y dramática secuencia de fotografías del mayor desastre en exhibiciones aéreas de la historia. Acontenció el 27 de julio de 2002, en el aeropuerto de Sknyliv, Ucrania.

Debido a fallo humano, a un error de pilotaje, un Su-27 de la unidad acrobática Ukrainian Falcons no remontó el vuelo a tiempo y se precipitó sobre los espectadores con un saldo de 84 muertos y unos 100 heridos. Los pilotos lograron salvarse al eyectarse in extremis, a ras de suelo. Ahora están en la cárcel por su temeridad en la ejecución de maniobras para las que no estaban autorizados.

Así es la vida. Ahora estás aquí y a la décima de segundo te has ido.




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29 de mayo de 2009

Aepyornis maximus, nutrición y el crack de 1929

El Struthio camelus (avestruz) es el ave más grande del mundo… pero lo es desde hace poco, muy poco tiempo. Reinaba Felipe IV en España cuando Etienne de Flacourt, el gobernador francés de Madagascar, anotó allá por 1655 los últimos avistamientos confirmados del Aepyornis maximus o pájaro elefante.

Las dos aves no voladoras, avestruz y pájaro elefante, están estrechamente emparentadas y pertenecen al orden de los Struthioniformes (Wikipedia). Si un avestruz macho mide como mucho 275 cm. y pesa unos 180 kg., el pájaro elefante alcanzaba los 300 cm. y 500 kg, ligeramente más alto pero notablemente más robusto, una desigualdad que resalta especialmente cuando comparamos el grosor de los huesos de sus patas (foto). Las del pájaro elefante, literalmente, asustan, aunque según algunas crónicas de la antigüedad se trataba de un animal poco agresivo, de desplazamiento pesado y relativamente fácil de cazar para los nativos.

Muchas aves que han evolucionado en entornos aislados como islas, sin la presencia de enemigos naturales, desarrollan cierta apatía que se vuelve peligrosamente en su contra en caso de irrupción de una nueva especie depredadora. Quizá, no lo sé, fue el caso del pájaro elefante. Según muchos arqueólogos, los primeros asentamientos humanos en Madagascar se remontan a no más de 2.000 años atrás, algo que yo dudo muchísimo si tenemos en cuenta que, como mínimo, Australia se pobló hace la friolera de 40.000 años.

Del modo que sea, es una lástima que el pájaro elefante se haya extinguido y no pueda ser aprovechado en el presente para recreo en zoológicos y crianza en explotaciones ganaderas. El consumo de su carne, que como ocurre con la del avestruz seguramente tenía menos grasa que la del ganado vacuno y porcino, contribuiría a mejorar el deleznable aspecto que presenta la mayoría de la población en los países desarrollados, que no así en los países pobres de África, donde cualquier negro que te topes parece salido de unos juegos olímpicos.

A falta de pájaros elefantes con los que alimentar a esas legiones de obesos que como si de otra clase de elefantes, los marinos, se tumbarán en las playas este verano, no vendría mal una hambruna generalizada que por desgracia todavía no se atisba. Sería uno de los pocos efectos positivos de un crack como el de 1929. Preparémonos para lo peor y para soportar a ufanas señoronas de 60, 70, 80 o incluso más kilogramos exhibiendo sus glándulas de mamíferas primigenias. El contacto con las arenas de nuestras costas será duro, crudo y muy muy desagradable. Valor.

26 de mayo de 2009

En Roma todos con Zapatero, el Barcelona y Berlusconi

José Luis Rodríguez Zapatero viajará mañana a Roma, donde asistirá a la final de la Champions League que disputarán Barcelona y Manchester United. Zapatero comerá con Silvio Berlusconi, que con la amabilidad que le caracteriza ha tenido el buen gesto de invitar a España a la cumbre del G-8 que se celebrará en julio en L'Aquila. Es el momento de manifestar mi apoyo a nuestros confederados del Barcelona Football Club y al señor Berlusconi.

En lo deportivo y aunque soy madridista, deseo sinceramente que gane el Barcelona porque me cae bien Pep Guardiola y me gustaría que culminase esta temporada extraordinaria con la victoria en la competición por equipos más prestigiosa del mundo. El rival será duro, sí, pero para ganar hay que derrotar a los mejores. No se podría ofrecer una final más excitante que la que medirá las fuerzas de los dos equipos más en forma del momento, respectivamente abanderados por los números uno del planeta Tierra: Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Nada de descafeinados. La final será cargada y de categoría.

En lo político-social, debo expresar mi más enérgica condena a esta vergüenza de la persecución neopuritana de la que está siendo objeto el Presidente del Consejo de Ministros, don Silvio Berlusconi, acosado por la prensa y los subintelectuales progresistas y vaticanistas, escandalizados por su sanísima afición a relacionarse con chicas jovencitas (foto de Noemi Letizia de 17 años, una de sus últimas conquistas) y de más o menos buen ver que, por lo que paradójicamente nos cuenta y reconoce esta misma prensa, en su entusiasmo incluso llegan a abandonar a sus novios con tal de hacer la maleta y salir corriendo a pasar unos días o semanas en esa especie de harén de Villa Certosa (foto), el lujoso retiro en el que Il Cavaliere acomoda y trata a cuerpo de reinas a sus numerosas amiguitas. Solicito el máximo respeto para la vida privada de Berlusconi, una vida que –tal y como yo hago en este blog– puede ser alabada o criticada, pero siempre desde el desenfado y el buen humor. Prevalece el derecho de Berlusconi o quien sea a acostarse con quien quiera y pueda sin necesidad de tener que dar explicaciones a nadie.

Dicho queda. Mucha suerte para el Barcelona en el Estadio Olímpico de Roma y para Berlusconi en su competición particular en los bungalows de Villa Certosa. ¡Adelante, campeones!

23 de mayo de 2009

Las películas de Kevin Costner

Siendo generosos, de Kevin Costner podemos decir que es una estrella caída. Siendo realistas, diremos que es una ex estrella a secas. Por una serie de circunstancias que ahora no vamos a analizar, su intenso brillo de finales de los 80 y comienzos de los 90 se apagó más repentina que progresivamente. Quizá para siempre, aunque en Hollywood ha habido más de una resurección. Voy a repasar sucintamente la filmografía de este actor nacido en Lynwood, California, en 1955. Ignoraré sus primeras películas de entre 1982 y 1983 porque no he visto ninguna.

1. Fandango (1985). La he visto por primera vez hace muy poco. Es la historia de un grupo de amigos que, en la década de los 70, vagabundean mientras piensan en su futuro. Poca cosa pero se deja ver.
2. Silverado (1985). Un western que incluso con la presencia de Rosanna Arquette en sus mejores tiempos nunca he sido capaz de ver entero. ¡Bah! Un latazo.
3. American Flyers (1985). Subproducto que alquilé en vídeo una vez, allá por 1990. Lo único que recuerdo es que Costner era ciclista y que las escenas en que competía estaban ridículamente mal hechas.
4. Sizzle Beach, U.S.A. (1986). No la he visto. Hoy tomo conciencia de su existencia.
5. Shadows Run Black (1986). Lo mismo que la anterior.
6. The Untouchables (1987). Buena película que, al estar basada en hechos reales, te deja con la pena de que no haya un final más feliz en el que Al Capone (Robert De Niro) se salga con la suya. Eliot Ness (Kevin Costner) sólo sabe presumir y lucir la chapa…
7. No Way Out (1987). Estupenda intriga política con papelones de Gene Hackman y Will Patton, del que tendré que volver a hablar en breve. Sale por ahí Iman, que qué buena estaba y está.
8. Bull Durham (1988). No recuerdo lo que se dice NADA. Punto final.
9. The Gunrunner (1989). No la he visto.
10. Field of Dreams (1989). Una chorrada. Larga vida a la magna The Natural (1984), de Robert Redford.
11. Revenge (1990). La tengo en gran estima. Es un guión que da mucho provecho. Alto y claro: sobresale el temido nombre de Tiburón Méndez (Anthoy Quinn), uno de esos personajes, no me atrevo a decir si héroe o villano, que no se olvidan jamás. Lo mejor, la escena del enfrentamiento final entre Michael Cochran (Costner) y Méndez: "Quizá merezcamos morir los dos…".
12. Dances with Wolves (1991). Su mayor éxito y el trabajo que le valió el Oscar como director. Alterna segmentos extraordinarios con otros soporíferos... la Mary McDonnell está para matarla, pero en conjunto no cabe duda que se trata de un gran film. El minuto final, con el guerrero indio despidiéndole desde la colina, es la hostia. La hostia.
13. Robin Hood: Prince of Thieves (1991). La odio. Odio el estúpido personaje de Robin Hood. No tengo intención de ver la versión que ruedan ahora Ridley Scott y Rusell Crowe. A freír espárragos. Tengo ya una edad y no estoy para flechitas y gilipolleces.
14. JFK (1991). Hay que verla al menos una vez en la vida. He de reconocer que, cuando se estrenó, yo creía que el asesinato de Kennedy fue producto de alguna misteriosa conspiración, aunque con el paso del tiempo y el mejor conocimiento de la historia personal de Lee Harvey Oswald y las evidencias científicas sobre el atentado, he llegado al convencimiento de que la investigación oficial estuvo bien dirigida. Oswald era un perturbado que ya había atentado con un rifle contra otra personalidad, el general Edwin Walker. La "teoría de la bala mágica" es consecuente con los ángulos, los tiempos y las heridas. Fue Oswald.
15. The Bodyguard (1992). Tópica, convencional, previsible… Pero entretenida. Recuerdo muchos chistes y risas a propósito del peinado de Costner.
16. A Perfect World (1993). Un rollo, lo siento por Clint Eastwood. Como curiosidad, fue la primera película que vi en el cine con la novia que más tiempo me ha durado, nada menos que 10 años. Ella tenía 15 y yo 22… Con la reforma del Código Penal que preparan los neopuritanos de izquierda y derecha me habrían metido en la cárcel. ¡Jajaja!
17. Wyatt Earp (1994). La vi una vez, en vídeo, y pronto cayó en el olvido. Muy lenta. Somnolienta.
18. The War (1995). La he olvidado por completo.
19. Waterworld (1995). La denostada Waterworld… ¡Qué mal se la ha tratado! Sentenciaré con brevedad: lo pasé bomba en el cine. Un espectáculo. Defectillos como en todas. Podrían haberse pulido algunos detalles infantiles por aquí y por allá.
20. Tin Cup (1996). No computa. Se ha borrado de mi disco duro.
21. The Postman (1997). Un film infravalorado con un prólogo que anticipa algo muy grande, aunue luego se va diluyendo... no obstante, creo que es justo reivindicar su lugar. Su mayor fallo es la media hora final. Me entusiasmó el desempeño de Will Patton como el general Bethlehem, un hombre que antes de la guerra no era nadie, pero que tras el holocausto se convirtió en un líder poderoso con el don de la elocuencia.
22. For Love of the Game (1999). No la he visto ni ganas que tengo pese a Kelly Preston.
23. Thirteen Days (2000). Grande, tanto que me obliga a hacer esta pregunta: ¿qué coño pinta Kevin Costner en ella? Es un pesado lastre en el doble sentido, tanto por su prescindible personaje como por los kilos de más que arrastra consigo. La pantalla se la come Bruce Greenwood, que está soberbio como John Fitzgerald Kennedy. A este actor lo he vuelto a ver esta semana en el cine, en Star Trek.
24. 3000 Miles to Graceland (2001). He visto unos trozos y he tenido suficiente.
25. Dragonfly (2002). Fin de mi viaje con Kevin Costner. Mala y la última película suya que he visto bien sea en el cine o la televisión.

Es un síntoma del declive de la carrera de Costner el que no me haya interesado por ver nada de lo que ha hecho desde 2002: Open Rage (2003), The Upside of Anger (2005), Rumor Has It (2005), The Guardian (2006), Mr. Brooks (2007) y Swing Vote (2008).

La mejor que he visto en Cannes 2009

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Kasia Smutniak, modelo y actriz polaca. 21 de mayo de 2009

19 de mayo de 2009

Los 150 de Manchester no presagian nada bueno

Bolt en Manchester
Usain Bolt calentando motores para los 150 de Manchester. 17 de mayo de 2009
Vídeo de la carrera

Nada bueno para las aspiraciones de Tyson Gay, Asafa Powell, Walter Dix u otros atletas con pretensiones (ojo a LaShawn Merritt en los 200) de plantar cara en 2009 a Usain Bolt, el fenómeno jamaicano.

Verle correr es un show en sí mismo y yo me habría sumado a los espectadores aunque compitiese él solo contra el cronómetro. Dicho esto, creo que los organizadores de los Bupa Great City Games, la carrera urbana de 150 metros de Manchester del pasado domingo, se equivocaron al elegir la distancia. Tanto el americano Ivory Williams, como los británicos Rikki Fifton y Marlon Devonish, no eran más que conejillos de indias, meros figurantes cuya tarea se redujo a escoltar a Bolt durante los primeros 20 metros de la carrera, porque a partir de ahí el gran hombre les dejó para irse adelante en una marcha triunfal.

Si lo que se pretendía ofrecer era un espectáculo a lo grande, un combate cuerpo a cuerpo, tendrían que haber reducido la distancia a 80 metros y enfrentado a Bolt con un solo hombre, con el más rápido de las islas británicas. Con Dwain Chambers. Pero la carrera fue la que fue y Bolt registró 14.35, un record del mundo que ridiculiza el anterior y augura un negro panorama a sus verdaderos rivales de cara a los Campeonatos Mundiales de Berlín de este verano.

El record anterior de 150, con cronometraje electrónico, pertenecía a Donovan Bailey, que marcó 14.99 en el uno contra uno con Michael Johnson de 1997, en Toronto, carrera en la que Johnson se lesionó y hubo de abandonar a la mitad. En mi opinión, si Bailey y Johnson se hubiesen enfrentado sobre 150 metros en su máxima forma, durante los JJ. OO. de Atlanta 1996, Johnson habría ganado con autoridad.

Los 150 son una carrera atípica que pocas veces se disputa. Como referencia, digamos que durante la final de 200 metros de los pasados JJ. OO. de Pekín, en la que estableció el actual record de 19.30, Bolt pasó los 100 metros en 9.94 y los 150 en 14.47. El domingo, en Manchester, pasó los 100 en 9.90 y cruzó los 150 en 14.35, lo que pese a la ventaja de haberlos corrido en una recta y la menor exigencia de dosificación del esfuerzo que supone correr 150 frente a 200, se admite como prueba para sustentar la hipótesis de que Bolt rendirá en 2009 a –como poco– el mismo nivel que en su milagroso 2008. Y si se confirma, las opciones de que sea batido se constreñirán al terreno del imprevisto o la fatalidad.

Los hombres de Elliot Ness no eran untouchables. Pronto veremos si el gigante jamaicano es unbeatable.

Llega el verano, llega el bikini y ella con 41 años y tres partos a sus espaldas

No problemo. Se llama Jennifer Flavin-Stallone. En la primera fila la vemos en 2008, luciendo figura en Ibiza. En la segunda fila unas imágenes de los 90 que recordaba de memoria y no había encontrado hasta ahora en Internet. Las fotografías con el bañador negro creo que son de 1991, cuando la bella Jennifer sólo tenía 23 años. En YouTube hay un vídeo infartante de un casting que es anterior, seguramente de 1990 o 1989.

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15 de mayo de 2009

Terminator Salvation, estreno vip en L.A.

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Patrick Arnold, Katherine Eunice y Christopher Sargent Shriver

Fotografías de ayer en el estreno vip de Terminator Salvation en L.A., en el Grauman's Chinese Theatre de Hollywood Boulevard. ¡Ya queda menos para el 5 de junio, fecha del estreno en España!

ATENCIÓN: tras las primeras votaciones, Terminator Salvation suma una media de 8.9 en la puntuación de IMDb. Inevitablemente irá bajando, pero el arranque es prometedor.

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Sibi Blazic, Christian Bale, Sam Worthington, Katherine Eunice, Christopher Sargent Shriver, Patrick Arnold, Amanda Righetti

Concordia entre caballeros

General Field Marshall von Bock
Rendición de Francia y desfile alemán en París: el comandante del Grupo de Ejércitos B, general Fedor von Bock, conversa con el general francés Henri Dentz. Adolf Hitler ascendió a Bock a mariscal de campo una semana después. Plaza de la Concordia (lugar de la ejecución de Luis XVI) de París, junio de 1940

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Fedor von Bock en París (primera foto en el Arco del Triunfo). Junio de 1940

13 de mayo de 2009

La increíble Asma al-Assad

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Asma al-Assad visita la réplica de un barco fenicio en la isla siria de Arwad, julio 2008


Asma al-Assad con el presidente austriaco, Heinz Fischer, y su mujer Margit Fischer. Viena, abril 2009

"Es Zodiac quien habla"

La escena más dramática es la del ataque de septiembre de 1969 a la pareja formada por Bryan Hartnell y Cecelia Shepard, en el lago Berryessa. El enigmático Zodiac maniata a los jóvenes y los acuchilla repetidamente en una de las islas que ahora es conocida como isla Zodiac. Puede encontrarse en Google Earth mediante la búsqueda "Lake Berryessa, Zodiac". Ella murió a los dos días pero él sobrevivió para contar a la policía lo sucedido.

Zodiac (2007), de David Fincher, es a mi gusto una de las mejores películas de esta década. Narra la historia del intento de caza del autodenominado Zodiac, el asesino en serie que nunca fue capturado y que con sus crímenes, burlas y acertijos, trajo en jaque a la policía de California durantes las décadas de los 60 y los 70. La película está basada en el libro de Robert Graysmith, el investigador privado que llegó a la misma conclusión que el Departamento de Policía de San Francisco: la verdadera identidad de Zodiac era la del sospechoso principal, Arthur Leigh Allen, contra el que existía una evidencia circunstancial insuficiente para llevarle a juicio.

Jake Gyllenhaal interpreta a Graysmith, el civil obsesionado con la búsqueda de Zodiac. Siente que la policía ha tirado la toalla y que si él no hace algo nadie más lo hará. El personaje de su mujer, más irrelevante que otra cosa, lo interpreta Chloë Sevigny, una actriz que cuenta con muchos fans y que fue nominada al Oscar en 2000. Trabaja en una de mis películas favoritas, American Psycho (2000), como la secretaria de Christian Bale, y en su bagaje se cuenta el haberse atrevido a realizar una escena sexual con felación explícita en The Brown Bunny (2003).

Buena nota para el trabajo de Gyllenhaal, pero quienes de verdad me entusiasman son Robert Downey Jr., como el periodista alcóholico Paul Avery, que cada vez que sale me hace sonreír o reír, y el extrañamente sexy Mark Ruffalo, como el frustrado inspector David Toschi, objeto de más de una broma por no ser capaz de resolver el caso como Harry Callahan lo hace en Dirty Harry (1971), donde el asesino Scorpio, azote de San Francisco, guarda no pocas semejanzas con Zodiac.

Excepcional la escena en que los agentes interrogan a Arthur Leigh Allen en el trabajo… Zodiac es cine para adultos (y no el cine X, que cuando éramos niños ya nos encantaba) de verdad, con tensión, suspense y una ambientación lograda que no se reduce a los cortes de pelo de los actores. Salvando las distancias argumentales y temporales, Zodiac me ha recordado mucho a All the President’s Men (1976), el film de Alan J. Pakula con Robert Redford y Dustin Hoffman. Pero Zodiac algo mejor. Le doy un 8 sobre 10.

"Es Zodiac quien habla".

10 de mayo de 2009

Un producto llamado "Hairy-Man"

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"Hairy-Man" anunciado en Lecturas, junio de 1975

La libertad de prensa es uno de los pilares fundamentales de cualquier régimen que se atreva a llamarse democrático. El Gobierno no debe ni controlar las publicaciones ni, y esto es tan importante o más, conceder caprichosamente las licencias de apertura de periódicos, radios, webs, televisiones o los medios que sean. Las licencias deben ser un derecho al alcance del empresariado y no una arbitraria concesión gubernamental. Este principio, que creo que la mayoría de mis lectores suscribirán al menos de boquilla, puede ser puesto a prueba como cualquier otro, porque una cosa es predicar y otra dar ejemplo. La gente tiene tendencia a querer acallar o prohibir toda expresión que no sea de su agrado.

Por lo que he podido estudiar, durante el Franquismo había menos libertad para criticar al Gobierno, obvio, pero mucha más para opinar sobre cuestiones sociales en las que hoy impera una directriz neoprogresista de obligado acatamiento y cumplimiento. La censura era mucho menor. El sentido del humor no estaba criminalizado como lo está hoy, cuando en países como el Reino Unido, que no es que sea Afganistán o Pakistán, se habla incluso de penas de cárcel para quienes hagan chistes sobre mujeres, homosexuales, musulmanes y no sé qué más. Tampoco el sentido del gusto de las élites, "de los que nos dedicamos a la cultura", que diría González-Sinde, tenía que ser necesariamente compartido por los demás. No existían "observatorios" creados al efecto. El "buen gusto" no era condición sine qua non para tener un espacio propio en los medios y la publicidad.

Costaba 299 pesetas, se llamaba "Hairy-Man" y era un producto que yo no sé cómo calificar… lo encuentro incalificable, pero no tuvo problemas con la cacareada "censura" de la época y apareció publicitado en la revista Lecturas, en un número de junio de 1975, en vida de Franco. Reconozco que cuando lo he visto mi primera reacción ha sido exclamar que esa abominación tendría que haber sido prohibida, que –dicho en terminología neoprogresista– era un atentado, un crimen de género, pero pasado el susto y llegada la reflexión concluyo que se hizo bien respetando la creatividad del publicista. Él sabría lo que vendía y cómo lo vendía. No debemos inmiscuirnos en su trabajo aunque nos resulte ofensivo.

En 1984, la película, había una habitación en la que se ocultaba aquello que más temor nos causaba. Para John Hurt, el protagonista, eran las ratas. Para quien esto escribe sería el Hairy-Man… Si el Estado totalitario me amenazase con un tratamiento de choque con semejante tóxico me derrumbaría en un mar de lágrimas y sollozos. Mi límite de resistencia se habría alcanzado y sobrepasado. El pavor de ver destruido todo futuro sexual se apoderaría de mí y confesaría delitos reales o imaginarios.

Los 38 años de Jennifer Connelly

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Jennifer Connelly en un acto de Revlon en NY, 2 de mayo

Conclusión: toda mujer que este verano excuse su mal estado físico en razón de la edad, debe ser reprendida y maltratada psicológicamente, que cualquier daño que se cause a su ya menoscabada autoestima se dará por bueno si con ello se consigue hacerla tomar conciencia, reaccionar y privarse de alimentos. Al final sé por experiencia que nos lo agradecerán.

8 de mayo de 2009

Zapatero, ámala o déjala… Ámala o déjala

"Un euro invertido en ladrillo es once veces menos productivo que un euro invertido en banda ancha". José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno de España.

"Seamos todos sinceros, ¿para qué necesitamos una línea de ADSL de no sé cuántos gigas? ¿Para mandar e-mails?". Ángeles González-Sinde, Ministra de Cultura nombrada por Zapatero.

"Ámala o déjala" era lo que, refiriéndose a la bandera nacional de los EE. UU., le decía Ron Kovic (Tom Cruise) a su hermano pequeño durante una discusión sobre la guerra de Vietnam, en el soberbio film Born on the Fourth of July (1989), a mi juicio uno de los mejores de los 80. Y es que hay que aclarar las ideas y los conceptos o concetos, que diría Pepe Blanco. Uno no puede llamarse patriota y andar por ahí quemando la bandera de su país (un cuestionado derecho que, por otra parte, yo reconozco). Y uno tampoco puede llenarse la boca hablando de las nuevas tecnologías, de la banda ancha, de blablabla, y al tiempo nombrar y mantener en su puesto a una ministra de la catadura ideológica de Ángeles González-Sinde, una caradura que sin muestra de sonrojo habla de sí misma en los siguientes términos: "Los que nos dedicamos a la cultura…".

González-Sinde no debe dimitir. Debe ser cesada con nocturnidad y alevosía. Lo primero nunca producirá la misma satisfacción que lo segundo.

P.D. Tengo que dedicarle un post digno a Born on the Fourth of July. La sola escena de Moon River, la del baile del instituto previo a la marcha de Tom a Vietnam, es fuente de inspiración suficiente.

6 de mayo de 2009

El adamantium es el arma para derrotar a Sabretooth

No me voy a extender mucho porque no merece la pena. Ayer por la noche fui al cine a X-Men Origins: Wolverine. Por los trailers vistos y las críticas leídas mi previsión era encontrarme con una película pasable, de aprobado y punto, pero le tengo que dar un suspenso. Me ha parecido muy floja… tirando a mala, con un desarrollo argumental de aficionado y una factura visual de telefilm de tres al cuarto. No hay un solo combate memorable o una escena de acción a la altura de las de la saga X-Men, que es lo que uno se esperaría. Ahora que el G20, Obama y Sarkozy hablan tanto de la regulación de los mercados, de esto y de lo otro, pues casi no vería con malos ojos una intervención gubernamental, antiliberal, que apartase de la dirección a Gavin Good, el responsable de Wolverine, porque el tío no puede estar dirigiendo películas. No debe.

Pese a la gravedad de mi juicio sobre este prescindible film, quiero manifestar que, pese a todo, los dos actores principales y el personaje de uno de ellos están bien. De Hugh Jackman (Wolverine) no voy a decir nada que no se sepa ya, el papel parece creado para él, aunque lo han descafeinado demasiado; y de Liev Schreiber (Sabretooth) sí que diré que ha sido una sorpresa de lo más agradable puesto que tenía prejuicios en su contra… no le imaginaba el empaque físico requerido para el personaje, de modo que confieso mi equivocación. Está perfecto. Es un «hijoputa» carismático. El resto de personajes no valen para nada salvo para molestar. No tardé ni cinco minutos en asimilar que sobraban y que un director brillante habría rehecho el guión para profundizar en la relación amor/odio de los hermanos Creed (Wolverine y Sabretooth) y reducir al mínimo lo demás y a los demás. Justo aquí hay que mencionar a Danny Huston, el actor que interpreta al coronel William Stryer, un villano deprimente y repelente salido de alguna serie tipo Power Rangers.

Por desgracia no hay sangre, no hay rabia, no hay venganza… Wolverine, el mutante, no es ese animal salvaje que deseamos ver. El film es un producto infantil que, por definición, disgustará a los niños que como nosotros los adultos esperaban hallar otra cosa. Me siento defraudado y deposito mis esperanzas en la inminente Terminator Salvation, donde no se nos puede dar gato por liebre a los que deseamos una matanza, un auténtico holocausto que no podremos llamar genocidio, pues en la exterminación sistemática de seres humanos que contemplaremos no habrá distinciones por razón del sexo, la raza, la ideología o la nacionalidad… El poderoso Skynet no discriminará.

4 de mayo de 2009

La búsqueda de John Kennedy y las hermanas Bessette

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Los helicópteros de la USCG, en acción el 17 de julio de 1999

Fue el 22 de julio de 1999, seis días después del accidente, cuando los submarinistas hallaron al fin el fuselaje de la avioneta Piper Saratoga II HP, a 35 metros de profundidad y 12 kilómetros al suroeste de Martha's Vineyard, la isla en la que se rodó Tiburón (1975). John Kennedy Jr., John-John para los amigos, estaba en su interior. Los cuerpos de su mujer, Carolyn Bessette-Kennedy (foto con Maria Shriver), y la hermana de ésta, Lauren Gail Bessette, se encontraron a unas decenas de metros. El infortunado trío viajaba a Martha's Vineyard con motivo de la boda de Rory Kennedy, la hija póstuma del senador Robert F. Kennedy.

La pista de John Kennedy se perdió sobre el Atlántico el viernes, 16 de julio 1999. En España nos enteramos al día siguiente, un sábado en que, por pura casualidad, yo tenía una cena en Gijón para celebrar, si es que se puede llamar así, la boda de uno de mis mejores amigos. Éramos un montón de amigos y conocidos y el interrogante de si el desaparecido John Kennedy estaría vivo fue el tema de conversación de la noche. Las televisiones ya emitían imágenes de los helicópteros HH-60J JayHawk, de la United States Coast Guard, a la búsqueda del primogénito del presidente JFK y Jacqueline Kennedy Onassis. El panorama no invitaba al optimismo y la cosa acabó como empezó. Mal.

Los lectores de la prensa del corazón en general y del HOLA en particular, recordarán bien a John Kennedy, ostentador durante muchos años del título honorífico de "soltero de América", un tipo con caché, enchufado en mil trabajos en los que se limitaba a figurar y no hacer nada... guapo, rico, famoso, con abdominales definidos y siempre de fiesta de aquí para allá. Sus reportajes haciendo deporte en Central Park eran una pasada. Resultaba imposible no admirarlo, no querer ser como él. En la lista de féminas conquistadas por John-John se incluyen Madonna y Sarah Jessica Parker, aunque la más representativa quizá sea Daryl Hannah, con la que salió entre 1989 y 1994. Además, se llevaba muy bien con Arnold Schwarzenegger.

La causa probable del accidente mortal de John Kennedy fue su desorientación e impericia en vuelo nocturno sobre el mar. Era un piloto novato, no un as como John Travolta.

Por orden de Bill Clinton, la bandera de los EEUU ondeó a media asta en la Casa Blanca. Te recordamos, John.


1 y 2. John Kennedy con Daryl Hannah, 1993, y Arnold Schwarzenegger, 1995
3. Arnold y Maria Shriver en el funeral por John Kennedy, 1999




Daryl Hannah y John Kennedy en Central Park, 1994



Los restos de la avioneta de John Kennedy, 1999