Mayor Otto Ernst Remer (Thomas Kretschmann), clave en la desactivación de la intentona golpista en Berlín"En presencia de Dios presto este sagrado juramento de obediencia incondicional al Führer del Reich y del pueblo alemán, Adolf Hitler, Comandante Supremo de la Wehrmacht, estando dispuesto como valiente soldado a entregar en todo momento mi vida por este juramento".Así da comienzo… sólo un ataque de los Aliados que me dejase como al coronel Claus von Stauffenberg podía haber frustrado mi ineludible cita de ayer con una gran producción cinematográfica y con uno de los géneros, el drama histórico bélico, más interesantes que a mi gusto se pueden encontrar, y que por consiguiente deseo fervientemente que vuelva a ponerse de moda.
Los nervios a flor de piel… ¡Vamos a ver a Hitler! Las críticas que había leído, digamos moderadas tanto en el elogio como en la censura, me hacían acudir al cine esperanzado pero con reservas, sin saber muy bien con qué me iba a encontrar. Mi inquietud principal residía en él, en el personaje del Führer, probablemente la figura más importante de la historia. ¿Se nos mostraría como un ogro caricaturesco o por el contrario se apostaría por una aproximación seria al hombre y a los hechos? Yo sabía que la calidad del film dependería en buena parte de cómo se resolviese esta cuestión y, lo adelanto ya, lo que he visto me ha dejado satisfecho. Estoy muy contento.
Con Tom Cruise en el papel principal como el coronel Stauffenberg y dirigida por el juvenil Bryan Singer,
Valkyrie (2008) narra la historia del atentado y golpe a la jefatura del Estado que llevó a cabo una trama de militares y políticos del Tercer Reich. Debido al rápido deterioro de la posición alemana en 1944, con los soviéticos recuperando terreno y los aliados occidentales ocupando Francia, la intención de los sublevados era asesinar al Führer, abolir las SS y formar un nuevo gobierno más proclive a la negociación, con el general Ludwig Beck y el político conservador Carl Goerdeler como canciller y presidente respectivamente. Stauffenberg se encargaría de matar a Hitler con una bomba en su cuartel general, la Wolfsschanze de Rastenburg, así como de coordinar la subsiguiente Operación Valkiria en Berlín, por la que las fuerzas de reserva de la Wehrmacht aislarían y arrestarían a toda la cadena de mando leal al orden constitucional. La película es bastante fiel "a la novela", a los acontecimientos reales.
La ambientación, la decoración, la recreación… en definitiva toda la escenografía es sensacional. Por ejemplo, en esta era en que se nos satura con unos efectos digitales que muchas veces nos avergüenzan con su arte infantilón, aquí disfrutamos de una soberbia utilización de dichos efectos y de verdaderos aviones de la época en estado de vuelo, como un par de Junkers Ju 52, tan bien combinados con la infografía que ni siquiera yo, que soy muy crítico y observador de estos aspectos, podría asegurar cuáles son de verdad y cuáles son añadidos de postproducción. En los primeros minutos hay una escena que nos regala la llegada de Hitler al aeródromo de la Wolfsschanze. Te pone la carne de gallina. Toda la oficialidad formada y observando el majestuoso aterrizaje de los Junkers, que son escoltados por cazas Messerschmitt Bf 109 o Focke-Wulf Fw 190, no precisaría cuáles. De uno de los aviones se baja un cámara de los noticiarios que sale corriendo hacia el segundo avión, del que —sabemos ya sobrecogidos— emergerá el Führer.
Hay un plano aéreo general que es magnífico y que nos muestra el tristemente desaparecido Berghof, la idílica residencia de montaña de Hitler en los Alpes Bávaros. Y es aquí donde asistimos a un momento donde la emoción desborda a raudales, uno de los instantes cumbres de
Valkyrie. Stauffenberg necesita que Hitler firme una corrección del plan operacional Valkiria, originalmente concebido para salvaguardar al Gobierno en caso de que a Hitler le ocurriese algo malo. Nuestro protagonista, un Tom Cruise excelente en uno de los mejores trabajos de su carrera, es llevado a la presencia del Führer, que se halla en uno de los amplios salones, acariciando a su perra
Blondie y conversando con Goebbels, Göring, y no sé si Keitel, Jodl, Borman u otros. Así, mutilado como ha sido en la campaña africana, Stauffenberg es presentado por el general Fromm. Hitler enmudece, le estudia, se levanta y se dirige a él, estrechando cariñosamente lo que queda de su mano izquierda, la única que todavía conserva Stauffenberg. El comandante supremo le da la bienvenida y se vuelve para proclamar que un hombre así, un hombre que ha sacrificado tanto por la patria, es un ejemplo para los oficiales y el pueblo alemán. Hay una alocución filosófica sobre Richard Wagner y las valkirias, y percibimos la afectación con que Hitler, que combatió en la Primera Guerra Mundial y conoce en persona los horrores de la guerra, rinde tributo al coronel Stauffenberg, la persona que va a traicionarle y a intentar asesinarle. En este y otros trances de enorme tensión, yo apenas era capaz de contener los temblores que recorrían mis piernas. Estaba muy nervioso.
Pongámosle algún pero a Valkyrie. Con la salvedad del reencuentro entre Stauffenberg y su mujer en el hospital, donde ésta lo abraza tras las graves heridas con las que regresa de la aventura con el Afrika Korps, la parte familiar de Stauffenberg con sus hijos y su mujer es totalmente prescindible por su mediocridad. ¡Muy mal! Obviando esto, me ha sorprendido el escaso protagonismo de Nina von Stauffenberg, interpretada por la desaprovechada Carice van Houten, mujer cuya belleza y atractivo, y voy a tratar de explicarlo lo mejor posible, se va descubriendo y apreciando tras una segunda, tercera y cuarta mirada… en contraste con otro tipo de actriz/mujer cuya fealdad latente no se nota a un primer vistazo, pero va surgiendo cuan Kraken del fondo marino a poco que te pares a observarla detenidamente. Carice van Houten es una mujer sencilla que me gusta, y a la prefiero mil veces antes que a la llamativa Megan Fox o alguna otra de esas que tanto furor causan. ¡Ah! No quiero dejar de mencionar que podemos gozar con la presencia del entrañable Terence Stamp, ¡el general Zod!, aquí como Ludwig Beck, otro general caído en desgracia.
Un 8 sobre 10 para
Valkyrie. Lo he pasado realmente bien. Me despido con las palabras que, al concluir la película, declamé jocosamente: "¡Nuestro amado Führer ha sobrevivido!". Ojalá hagan más películas sobre él.
Carice van Houten es novia del afortunado Sebastian Koch, el prota de La vida de los Otros