24 de abril de 2015

The Force Awakens y Dawn of Justice




"The Force is strong in my family. My father has it. I have it. My sister has it. You have that power too."

He vuelto a escuchar la voz Luke Skywalker y le he visto bajo su capucha jedi. También he vuelto a escuchar, y en este caso contemplar nitidamente, a Han Solo y Chewbacca. Soy feliz. He sentido la ola de entusiasmo que ha agitado a los cinéfilos tras el segundo trailer de Star Wars: Episode VII - The Force Awakens (2015), de J.J. Abrams. Hay motivo para el optimismo, para anticipar el comienzo de una nueva trilogía que suceda con dignidad, con brillantez, a la legendaria trilogía que dirigieron George Lucas, Irvin Kershner y Richard Marquand en 1977, 1980 y 1983 respectivamente.

El trailer es extraordinario, contiene las mejores virtudes y carece de los peores defectos de Star Wars. Presencia de emoción, ingenio, acción; ausencia de infantilismo y escenas que, incómodas de presenciar por su estupidez, plagaron las precuelas de Lucas en los 90 y los 00. He dicho alguna vez que Lucas se merece todo lo que tiene: la gloria, la fortuna y las críticas. Es como un deportista al que idolatras. Tu idolatría no debe ofuscar tus sentidos y reconocer el momento en que quizá sea mejor que se retire. El declive, la insolvencia artística de Lucas, era patente, y por tanto deseable que se hiciera a un lado y dejara sitio a gente con garantías.

La nobleza del personaje de Luke Skywalker, la manera en que Mark Hamill lo interpretó, han hecho que sea uno de los pocos héroes cinematográficos, que no villanos, con los que simpatizo profundamente. Hay algo místico en él, un aura de mesías que ni en la distancia asomó en el lamentable Anakin Skywalker de Hayden Christensen. Ansío que llegue diciembre, ir a ver The Force Awakens, y maravillarme en la escena en que Luke se revele por primera vez. Seguro que será extansiante, como cuando lo hace en Return of the Jedi (1983), ungido de poder, rebosante de confianza. Es Luke, y no Anakin, el elegido del que hablaba la profecía. ¿Acaso hay en el espectador un instante de aburrimiento o de mera pérdida de concentración cada vez que Luke aparece en las viejas películas? ¿No es cierto que Anakin nos produce vergüenza ajena en la mitad de sus apariciones en las precuelas? Con estas preguntas no pretendo cargar toda la culpa sobre el pobre Christensen, ya que pienso que las precuelas son tan flojas en su concepción y realización, que nadie podría haberlas salvado.

He leído el rumor de que Luke podría aparecer en una sola escena, lo que con independencia de la calidad del film, sería incidir en el error de las precuelas, que me frustraron no mostrando a Vader en The Phantom Menace (1999), me encolerizaron haciendo lo mismo en Attack of the Clones (2002), y me tomaron el pelo mostrándolo poco y mal en los minutos finales de Revenge of the Sith (2005). ¡Qué forma de desaprovechar tus mejores armas! Más trailers han de venir y más pistas argumentales podremos extraer. El papel de Daisy Ridley como Rey, ¿la hija de Han y Leia?, lo presiento como una de las fortalezas del film. John Boyega como Finn me rechina un poco... ¡Es tan feo! A Oscar Isaac como Poe Dameron aún no lo hemos visto, y del supuesto sith con traje negro, Kylo Ren, no sabemos casi nada; pensaba que sería Adam Driver, pero han surgido dudas al ser fotografiado con uniforme de piloto de la Alianza Rebelde, que no es óbice para que sea un sith de incógnito.

No sólo de Star Wars vive el hombre. Hemos visto el trailer de Batman v Superman: Dawn of Justice (2016), de Zack Snyder, y la impresión es positiva, especialmente la del aspecto de Batman y la potencial actuación del cuestionado Ben Affleck, si bien, sobre el film en sí mismo, me guardo un razonable escepticismo sobre el resultado final, fundamentado en la decepción, acrecentada con el paso del tiempo, de Man of Steel (2013). Haré la mejor interpretación posible: el director de fotografía es Larry Fong y en el trailer veo trazas de la excelsa Watchmen (2009). Esta vez ni está ni se le espera. No vamos a ser defraudados por Amir Mokri, el director de fotografía que arruinó Man of Steel. ¡En próximos trailers tenemos que ver a Jason Momoa como Aquaman y a Gal Gadot como Wonder Woman! Amy Adams estará otra vez gorda como Lois Lane y, con un poco de suerte, a ver si la matan.

Concluyo recomendando el trailer de Fantastic Four (2015) y recordando que Avengers: Age of Ultron (2015), está a punto de caer este mes. Examinaremos la fuerza e inteligencia de Ultron.

23 de marzo de 2015

The Leviathan, observad el trailer conceptual


The Leviathan -- Teaser from Ruairi Robinson on Vimeo.

Atención al trailer conceptual de The Leviathan, de Ruairi Robinson.

En el siglo XXII, la humanidad ha ocupado muchos planetas. En el trailer vemos la caza de criaturas de volumen gigantesco, deduzco que infladas de gas, y que flotan en la atmósfera de un planeta desconocido. Neill Blomkamp y Simon Kinberg producirán este ilusionante proyecto. ¡El boceto es más excitante que la mayoría de películas que se me ofrecen!

Por objetar algo, no me gusta que se explique que el viaje a mayor velocidad que la luz ha sido posible pues, como debería ser sabido, el viaje a la velocidad de la luz es instantáneo para los viajeros (no así para quienes les dicen adiós), instantáneo con independencia de la distancia que haya de recorrerse, tanto da a la ciudad más próxima que a los confines del universo. Sea o no físicamente posible, ¡no hay necesidad de alcanzar mayor velocidad que la de la luz!

27 de febrero de 2015

Siempre rompo a llorar con Jack and the Lava Monster

¡Cuánto echo de menos el tiempo en que, cada noche, Cartoon Network emitía un episodio de Samurai Jack! Jack es un guerrero samurai, discutiblemente el más grande que ha existido, que tras el suplicio de ver durante su niñez cómo el feudo de su padre es destruido por el demonio Aku, se enfrenta a él como hombre con la ayuda de una espada mística, preparado para destruirlo, si bien, previendo su destrucción, Aku envía a Jack al futuro, a una distopía en la que la Tierra ha sido asolada y donde máquinas, hombres, mutantes y seres sobrenaturales, luchan y cooperan en medio del caos. Jack vaga por este nuevo mundo hallando amigos y enemigos, en una búsqueda de venganza sobre Aku y un camino para regresar al pasado y a su hogar.

En el décimo episodio, Jack and the Lava Monster (2001), nuestro errante héroe cruza un gélido páramo cuando escucha una voz que le reclama: "Come! Come to me!". Sintiéndose amenazado, Jack acepta el desafío y sigue a la voz que le reclama. A su paso, va encontrándose con los cadáveres de otros guerreros que, décadas, centurias o incluso milenios antes, hicieron lo mismo que él. Aun reconociendo que se dirigie a una trampa, Jack avanza hacia la montaña en la que se oculta el monstruo... El monstruo de lava. ¡La lucha se desata! La nobleza de Jack, su código de honor, le hacen cuestionarse el sentido del combate que ha entablado con el monstruo, llegando un momento en que rehúsa seguir luchando e instando a la pétrea criatura a que, si ese es su deseo, le aseste un mandoble fatal. Sorprendentemente, comprobamos que el monstruo también posee un elevado código de honor. Le cuenta a Jack su historia, su tragedia, su maldición y la salvación que Jack representa.

Jack no puede quedar ajeno a lo que ha escuchado. Se levanta, desenvaina su espada y la pugna prosigue hasta un final épico.

"His work done, Jack continues on his journey. As he is leaving the mountain, the warrior, now revitalized and glorified, is seen looking down on Samurai Jack from Valhalla with a proud smile, along with the Gods of Asgard."

25 de febrero de 2015

Floyd Mayweather, Jr. vs. Manny Pacquiao, 2 de mayo de 2015

Con una idiosincrasia que rinde culto al talento y a los que lo están pasando bien, encuentro difícil simpatizar personalmente con Floyd Mayweather, Jr. No es idiota, reconozco inteligencia en su habla, en sus razonamientos, pero lo hallo desfavorecido por su cultura negra, cierta cultura negra del resentimiento y la ostentación ridícula de riqueza, no tanto de los coches y aviones como de los fajos de billetes, como un payaso. Es un impresentable, no alguien simpático como Usain Bolt.

Manny Pacquiao es una persona natural, no resultando presuntuoso ni cuando conduce un Ferrari. Me cae mejor. Deseo que venza y que acabe con la imbatibilidad de Mayweather, pero no confundo mis deseos con la realidad y, aunque Pacquiao es uno de los mejores boxeadores que he visto, un auténtico crack que lucha con intensidad y fiereza, en Mayweather hallo virtudes que lo elevan a una categoría superior. Es un maestro del arte del boxeo. Posee las cualidades que hacen grande a Pacquiao: velocidad + resistencia, desechando la intensidad de golpes lanzados, al ser el estilo de Mayweather más defensivo, precavido. Posee y suma unos dones de los que Pacquiao carece: anticipación, elusión y adaptación. Mayweather tiene plan B y Z.

El énfasis en la defensa, que le hace casi intocable, que preserva su apodo de Pretty Boy, no ha de ocultar que Mayweather domina el boxeo total. Controla la distancia, el tiempo y la precisión. Sus puños se proyectan a velocidad equiparable a la de los púgiles tenidos por más veloces, el propio Pacquiao o Shane Mosley, aunque con mejor discriminación, milimétricamente, dosificando una energía que, en el combate contra Saúl Álvarez, en 2013, me dejó boquiabierto por sus reservas. Pareciera que la energía no tenía fin, como la de Hulk. Con el joven Álvarez castigado y derrotado, en los útimos rounds, el viejo Mayweather se movía con una agilidad que me decía: ¡estoy listo para otros 12 rounds!

Arrastrada durante más de un lustro, la culminación con éxito de la negociación para este combate es un hito deportivo. ¡Qué ilusión! Vamos a asistir a un acontecimiento deportivo y social. Personalidades americanas y mundiales se darán cita el 2 de mayo de el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas. Espero no, ¡exijo que en España podamos verlo por Canal+! No pocas noches he discutido con mis amigos sobe el eventual resultado de esta lucha. Quienes en el pasado se decantaban —no sin cautela— por Pacquiao, han perdido la poca confianza que tenían en él. Yo siempre me he mantenido en mis trece: he visto muchos combates de ambos, los he estudiado y mi conclusión es que Mayweather es mejor y el mejor. Pronostico un combate a los puntos, relativamente igualado en los seis primeros rounds, cuando la agresividad de Pacquiao haga erupción y Mayweather se limite a contenerla, y un vuelco en la situación en la segunda mitad, cuando Pacquiao pierda fuelle y Mayweather adopte una posición más ofensiva, ocupando el centro del ring, recreándose en el exhausto Pacquiao, empujándole contra las cuerdas y aguijoneándole casi a voluntad, como hizo con Álvarez y Mosley. Para los seguidores de Pacquiao, será una noche de tristeza.

La cabeza, el doble instinto asesino y de supervivencia de Mayweather, es un arma que no debe subestimarse jamás. Hecho mi vaticinio, no me curo en salud si apunto lo obvio: el futuro es impredecible, Mayweather es humano y Pacquiao es buenísimo y podría ganar. Opciones, tiene. Aun si así fuera, seguiría considerando a Mayweather como el número 1, debiendo examinar los hechos para predecir el resultado de la revancha, que la habría, muy probablemente con mayores ingresos que el primer combate. Cuando una actividad se considera un patrimonio a proteger por los políticos y las instituciones, decae. Cuando una actividad se considera un negocio con el que lucrarse, prospera. Como la educación, la sanidad o el cine, el boxeo alcanza su culmen cuando se entiende como un negocio, como muy bien ha señalado el formidable campeón WBC de los pesos pesados Deontay Wilder.

Ojalá 2015 nos traiga muchas alegrías deportivas. Para empezar con un plato bien gordo, el combate Floyd Mayweather, Jr. vs. Manny Pacquiao en mayo; seguiremos con los 2015 World Championships in Athletics de Pekín, con Bolt nuevamente desafiado por los rehabilitados Yohan Blake, Justin Gatlin, Tyson Gay y Asafa Powell, y después quizá, solamente quizá, el choque de titanes entre el mencionado Wilder y el segundo campeón más longevo (tras Joe Louis) de la historia de los pesos pesados, Wladimir Klitschko.


11 de enero de 2015

Las armas deben proteger la libertad de expresión frente a la religión

El homenaje más hermoso que el Gobierno español podría hacer a las víctimas de los atentados en Francia, es derogar el Artículo 525 del Código Penal, que castiga con penas de prisión a quienes "con intención de ofender los sentimientos religiosos", hagan escarnio de dogmas religiosos. Sería una iniciativa encomiable que encontraría el respaldo de la inmensa mayoría de los españoles y de una mayoría de los votantes del PP, sobre todo de la juventud.

Las religiones asiáticas llamadas abrahámicas, esta tragicomedia del judaísmo, el cristianismo y el islam, podrán ser competidoras y esforzarse en debilitar al adversario, pero a la hora de defender su modelo de negocio hablan con una sola voz. Que no nos tomen el pelo. Que no nos engañen. En los últimos años me he cansado de ver a portavoces respetables de estas empresas apelando en las United Nations y otros foros por la persecución penal de quienes se burlen de sus creencias, como si éstas tuvieran una categoría superior, por no hablar de los representantes poco respetables del islam, la secta más inhumana de las tres, que directamente exigen la ejecución de los sarcásticos. ¡Son intolerantes!

Los atentados de Charlie Hebdo, Montrouge y Porte de Vincennes, son unos crímenes incómodos para la militancia religiosa. Como anticipé, he visto cómo en blogs católicos se tomaban distancias con las víctimas de Charlie Hebdo. Ellos no son Charlie Hebdo, proclaman orgullosos, pues aunque el cuerpo les pide reír las gracias sobre Mahoma, saben que pasado mañana se encontrarán con viñetas sobre el buey, Jesús o el asno, y eso no lo pueden tolerar. Además, la masacre ha dado un golpe de muerte a esa vituperable respuesta con la que los ultras cristianos se lamentan ante las sátiras sobre su religión que con tanto ingenio crean profesionales del humor: "¿A que no se atreven a hacerlo con Mahoma?". ¡Lo han hecho y les ha costado la vida, canallas!

Con dijo Ricky Gervais, cualquiera tiene derecho a creer en lo que quiera y cualquiera tiene derecho a encontrarlo jodidamente ridículo. Ni para religiosos con vírgenes en este o el otro mundo, ni para feministas mayores de 60 kilogramos que ven cómo los hombres piropean a las menores de 52 kilogramos, ni para los cinéfilos con Excalibur (1981) y su magno Nicholas Clay como Sir Lancelot. Nuestros más profundos valores pueden y deben ser objeto de escarnio. La información es poder, somos dueños de nuestras fobias y filias, y el conocimiento del pensamiento de los demás nos ayudará a escoger a nuestros amigos en la vida.

Tras exponer mi falta de confianza hacia la cristianería, abordo el fondo de la cuestión: Europa tiene un problema de seguridad y libertad en la musulmanería. Si no nos defendemos, nos impondrán un califato islámico y estaremos cautivos. La manera de responder no pienso que sea con más intervención gubernamental en la forma de controles policiales y migratorios, sino con menos intervención en la forma de supresión de ayudas sociales, de los servicios llamados esenciales, y de una desregulación integral de las trabas que impiden que las personas se armen y recurran a la violencia en legítima defensa. Seguridad jurídica, que sepas que el Estado no te va a castigar si te niegas a prestar servicios a gente que no te gusta, que sepas que el Estado no te obligará a mantener relaciones no consentidas. Donald Trump ha denunciado que los profesionales de Charlie Hebdo estuvieran desarmados y a merced de los terroristas. Los europeos, especialmente aquellos que por sus actividades se hallen amenazados por los militantes islámicos, deben tomar las armas y organizarse para disuadir y, llegado el caso, neutralizar por sus propios medios una agresión terrorista. El papel de las fuerzas de seguridad del Estado ha de ser auxiliar.

En un marco de libre competencia exento de la coacción gubernamental, estoy convencido de que la musulmanería sentirá el rechazo y hallará incentivos para emigrar de vuelta a Asia y África. Que quienes se queden sean los mejores, gente refinada, de buen corazón, honesta, que se identifique con líderes modernos con mujeres con clase, como el presidente Bashar al-Assad de Siria y el rey Abdullah II de Jordania. ¡Estos son los musulmanes a los que debemos dar la bienvenida! A propósito de Bashar al-Assad, reafirmo mi teoría de que la guerra contra el Estado islámico debe librarse mediante alianzas políticas y supremacía tecnológica. El sábado, en La Sexta Noche, el bueno de Francisco Marhuenda (repite mucho que no cree en los Reyes Magos, pero en otros muñecos del Belén sí que cree...) insistía en la vieja fórmula del nation building y el envío de una fuerza expedicionaria a invadir el Estado islámico. No hay necesidad de complicarse la vida. Lo que ha de hacerse es alinearse con Rusia, respaldar con armas a los gobiernos de Irak y Siria, y sostener la cómoda campaña aérea de bombardeos discriminados. Así mismo, urge convencer a la Unión Europa de que desista de entorpecer los planes de viaje al Estado islámico de muchos islamistas que desean unirse al califa Abu Bakr al-Baghdadi. Dejad que se vayan y se concentren todos allí. Hagamos del Estado islámico un campo de concentración de terroristas. Las bombas inteligentes lo agradecerán.

De la corrupción islámica, como de la totalidad de problemas que sufre Europa, se hallarán soluciones dando más poder a la gente. ¡A la gente, no a los políticos y a los funcionarios, que es a quienes se refieren partidos extremistas como Podemos cuando hablan de la gente!

¡Libertad de expresión y armas para disparar contra quienes vengan a matarnos! ¡Europa no será islamizada y será descristianizada!


Arnold Schwarzenegger muestra su respaldo a Charlie Hebdo
Los fuertes han sido segregados por la propaganda quejumbrosa de los débiles