27 de junio de 2015

Esta vez sí pienso que existe una elevada probabilidad de que Bolt caiga

En 2012, ante la pujanza del temible Yohan Blake, sostenía una elevada confianza en que Usain Bolt recobraría su mejor forma y prevalecería en London 2012.

En 2015, ante la pujanza de Justin Gatlin, he perdido la confianza en que Usain Bolt pueda no ya recobrar una buena forma sino prevalecer... Dar alcance y superar al estadounidense. Naturalmente, la pérdida de confianza no significa que descarte en modo alguno la victoria de Bolt en Pekín 2015. Porque Bolt es el mejor de la historia.

Ayer se celebraron las finales de 100 metros en los campeonatos nacionales de los USA y Jamaica. Los tres primeros se han clasificado para los Campeonatos Mundiales de Pekín. Bolt, ya clasificado como campeón mundial, no se ha presentado y su agente alega que necesita entrenarse. Respecto a Gatlin, también clasificado como ganador de la Diamond League en 2014, ha decidido saltarse los 100, descansar, y presentarse en los 200, ambicionando el doblete en Pekín.

Los jóvenes, por mediación de Trayvon Bromell, de 19 años y 9.84 este año, han dado una seria advertencia, pero los veteranos han sido los mejores en las finales de ambas superpotencias de la velocidad.


— 2015 USA Outdoor Track & Field Championships

  1. Tyson Gay, 9.87 (+0.0)
  2. Trayvon Bromell, 9.96 
  3. Michael Rodgers, 9.97


— 2015 Jamaica National Senior Championships

  1. Asafa Powell, 9.84 (+0.9)
  2. Nickel Ashmeade, 9.91
  3. Kemar Bailey-Cole, 9.97
En baja forma, el otrora poderoso Blake ha quedado eliminado en semis con 10.36.


Ha de prestarse atención al canadiense de 20 años Andre De Grasse, que el 12 de junio, en la misma pista de los campeonatos americanos de ayer, Hayward Field en Eugene, Oregon, corrió en 9.75 (+2.7), una pasada con viento o sin él. ¡Ojalá se presente! Debo confirmar si De Grasse va a correr en Pekín.

En lo que llevamos de 2015, si bien Bolt no ha perdido ninguna carrera, su rendimiento no puede calificarse de satisfactorio. Lo que comparto es la predicción que hacen sus rivales: cuando llegue la hora de la verdad, Bolt estará fuerte. Por consiguiente, lo que me pregunto es si esa fuerza será suficiente para batir a Gatlin, a un hipervigorizado Gatlin que, imbatido desde 2014 y con una seguridad exuberante, arrasa en cuantas carreras de 100 y 200 participa, liderando los rankings mundiales de 2015 en ambas distancias con 9.74 (+0.9) y 19.68 (+0.9). Ahora puedo decir que, al contrario que en 2012 frente a Blake, mis dudas sobre las opciones de Bolt son mayores en los 100 que en los 200. A Blake lo veía más peligroso en los 200. A Gatlin en los 100.

Porque no me transmite la misma certidumbre y porque su principal rival está hambriento y lanzado, es un hecho que por primera vez desde la detonación estelar de Bolt, en 2008, pienso que existe una elevada probabilidad de que sea derrotado cuando más cuenta, en la final de Pekín del 23 de agosto. Esta es la predicción que hago con lo que he observado hasta ahora, a estas alturas de la temporada. Lógicamente, la iré refinando, corrigiendo si hubiera de corregirse, a medida que avance el verano y estudie las próximas carreras de Bolt, Gatlin y compañía.

Al señor Gatlin, del que tanto me reía por lo gordo que estaba en 2010, antes de su regreso a la competición tras ser apartado en los despachos, lo veo en una condición formidable. Está más delgado que nunca. Apabulla. Domina todas las fases de la carrera. Sale disparado, acelera eficazmente, alcanza una velocidad extraordinaria y la sostiene grácilmente, marchándose de sus perseguidores, respaldado por una técnica sobresaliente. Si lo vieras correr sin referencias externas, a él solo, sabrías que estás ante un superclase. Lo proclamo el hombre a batir.

Enlazo unas fotografías estupendas de Tyson Gay durante la final americana de 100 metros en Eugene. El buen hombre sale con un libro de Jesús en la mano... Shelly-Ann Fraser-Pryce, Allyson Felix, Asafa Powell y otros atletas negros están todo el día con el mismo proselitismo. Que si gracias por esto, que si gracias por lo otro, y que si qué fuerte y rápido eres, señor. No es que sean tontos. Es la infracultura negra en la que se han criado la que les ha hecho así. El entorno influye muchísimo en el individuo.

17 de junio de 2015

New Horizons, la apología de la ciencia




Todo empezó en el C-17 Globemaster III que la transportó al Kennedy Space Center en septiembre de 2005. Ahora, desplazándose a 14,56 kilómetros por segundo en relación al Sol, tras un viaje de una década que la ha llevado por Júpiter (fotografiando erupciones volcánicas en la Tvashtar Paterae de Ío), la sonda americana New Horizons está a punto de entrar en la historia y alcanzar Plutón y su sistema de satélites: Caronte, Nix, Hidra, Cerbero y Estigia.

La máxima aproximación a Plutón, de 10,000 kilómetros, se producirá el 14 de julio de 2015. En fotografías de baja resolución tomadas por New Horizons en abril, Plutón parece poseer capas polares. Pronto lo veremos con detalle. New Horizons no entrará en órbita sino que continuará avanzado rumbo al cinturón de Kuiper, donde estudiará los objetos que se le pongan a tiro.

Erik Wernquist, el artista responsable del maravilloso cortometraje Wanderers (2014), me ha vuelto a sacudir con su recién estrenado vídeo New Horizons, para la National Space Society. En algo menos de tres minutos, vemos una presentación de la misión New Horizons, un tributo a las pasadas misiones de exploración del Sistema Solar, y la conclusión con la exaltación del presente y la épica visión de Caronte y Plutón exhibiéndose en toda su gloria ante New Horizons.

Esto es apología de la ciencia.

P.D. Jupiter Ascending (2015) es una de las peores películas que he visto. Es una vergüenza.

16 de mayo de 2015

Fury Road es la mejor película de Mad Max

Mis presentimientos no eran claros con Mad Max: Fury Road (2015). Los trailers no estaban mal, pero el aparente exceso de CGI, la saturación de colores y explosiones, alimentaba no diré que el derrotismo, pero sí el pesimismo. Mi visión mejoró con la crítica negativa de Carlos Boyero en EL PAÍS... si este hidalgo de triste figura no la valoraba en gran cosa, era probable que yo sí lo hiciera. A la hora de la verdad, en el umbral de la sala de cine, brotes de optimismo florecieron con las críticas anglosajonas y la aclamación mundial.

Spoilers en adelante... Prólogo de Fury Road. El holocausto nuclear del pasado, el colapso de la civilización y el páramo salvaje del presente. Presentación de un superviviente, Max Rockatansky, y su captura por el ejército del señor de la guerra y guía espiritual Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne, otra vez interpretando al villano, que no al mismo personaje, que en Mad Max [1979]), proveedor de agua y gasolina para su pueblo, siniestro hombre santo, intimidante aun viejo y enfermo.

No hay mucho tiempo para preocuparse por el flojo arranque. La historia, este guión magnífico de James McCausland y el propio director George Miller, deja atrás a Max, prisionero reducido a bolsa de transfusiones sanguíneas para soldados de Inmortan Joe, y salta a uno de los oficiales de confianza del líder, Imperator Furiosa, Charlize Theron, a la que, con franqueza, tras tres o cuatro primeros planos al volante del camión de guerra, intuyes que va a ofrecer una interpretación de categoría.

Al frente de un convoy con galones y galones de combustible, Furiosa lo desvía contraviniendo las órdenes de Immortan Joe. Éste descubre que no solamente le están robando el combustible sino que se han llevado a su harén, sus bellas reproductoras. Desesperado por la terrible pérdida, sale al frente de todo su ejército, a la captura de Furiosa y de su propiedad, sus esclavas. Con la fuga de Furiosa y el comienzo de la persecución, uno se halla bajo alerta. Experimentas la dichosa sensación de estar viviendo una aventura cinematográfica. Absorbido por la batalla y, no menos importante, por las personalidades y motivaciones de los combatientes, sólo te resta soportar la tensión y disfrutar de la odisea por un mundo cruel, implacable, donde los fanatizados soldados de Immortan Joe ansían morir para agradar a su "padre" y que las puertas del Valhalla se abran para ellos.

Creyentes. Los chicos de la guerra. Oportunidades para morir no les faltarán cuando, encadenado y arrastrado al fragor de la lucha, Max aprovecha una oportunidad para escapar de estos warboys de Immortan Joe. Max toma las riendas de su destino y, tras la tormenta de arena, en el amanecer del nuevo día, se tropieza con Furiosa y las mujeres. Para Max no significan nada. Lucha con Furiosa para arrebatarles el camión de guerra y huir, aunque las circunstancias les obligan a colaborar en una inestable alianza, una detestable relación de conveniencia en busca de redención y algo que Max rechaza, la "esperanza". Hay que notar que entre las cinco mujeres que Immortan Joe desea recuperar, admiro a Rosie Huntington-Whiteley, Abbey Lee y, mi favorita, Zoë Kravitz, a la que le deseo más papeles en Hollywood. Más papeles y más largos papeles.

No hay tregua en la caza de Furiosa, Max y las chicas. ¡Es brutal! Es una lucha por la supervivencia es la que los más débiles van cayendo uno a uno. Aquí debo mencionar la escena en la que Max ha de separarse de las mujeres para detener una avanzadilla de los perseguidores, mientras ellas reparan el camión de guerra. Max les ordena que partan sin él si no ha vuelto en unos minutos. Ellas esperan con temor... Temor a perder al guerrero de la carretera al que poco antes querían matar. Entonces Max reaparece entre la niebla, cubierto de sangre (no de su sangre...), como un triunfante héroe mitológico. Mi entusiasmo como espectador era total.

La carrera hacia la libertad, hacia la tierra verde que Furiosa recuerda de su juventud, se reinicia. Las huestes de Immortan Joe son dejadas atrás. El destino es alcanzado. Aflicción cuando Furiosa comprende que nada queda de la tierra verde con la que soñaba, nada salvo un contaminado erial y los últimos miembros de su clan. Desconsolada, sin lugar donde vivir, Furiosa decide tomar toda la gasolina y las motos que restan para viajar cientos de kilómetros a través de las llanuras de sal, con la esperanza de encontrar un refugio.

Es obvio que a Furiosa le gusta Max, y le invita a unirse a ellas, pero el guerrero de la carretera es un solitario y decide seguir su camino, no sin antes advertir a quien le quiera escuchar que la esperanza es un error. Es el engaño de los débiles, les hace ver a los una vez creyentes. Max reflexiona mientras observa la marcha de Furiosa y las mujeres. Una marcha sin esperanza. Max rectifica y va en su búsqueda para ofrecerles una alternativa de fuertes: desafiar a los que exigen que se les rinda culto. Dar media vuelta, enfrentarse a Immortan Joe y tomar su ciudadela. La guerra se reinicia y recrudece.

Estoy impresionado por el espectáculo de Fury Road. Ciertamente puedo hacer comparaciones, analogías con los títulos anteriores de Mad Max, con Waterworld (1995) e incluso con John Carter (2012). No obstante, que pueda trazar paralelismos no significa que haya visto más de lo mismo, algo que hubiera visto anteriormente. Afirmo que en lo que a concepción, ejecución, volumen e intensidad de la acción se refiere, Fury Road es una obra singular, algo que no había visto jamás, y algo tan bueno que me será difícil olvidarlo en mucho tiempo. Es una obra colosal. ¡Ah, y qué música tan poderosa!

Alerto de que ahora me recrearé en el epílogo... en la toma de la ciudadela, la exhibición del cadáver de Immortan Joe, la ascensión de Imperator Furiosa como virtual sucesora y su búsqueda con la mirada, entre el desarrapado gentío, de un hombre que se retira, que abandona la celebración. Es el guerrero de la carretera y hay tiempo para que sus miradas se crucen. Había leído que esta conclusión era fría, quizá agridulce para mentes cursis... para mí ha sido brillante, espartana. Digna de una obra maestra.

Punto final con Max, con Tom Hardy. Difícil no aprobarlo con el empuje de la grandeza del film. Lo apruebo, si bien, si imagino Fury Road con Mel Gibson, el resultado sería mejor, un aporte extra de todos modos innecesario para batir a cualquiera de las tres películas de Gibson y alzarse como la mejor de la serie. Sinceramente, con todo mi apego a las originales, con mi idealización del pasado, pienso que Fury Road es la mejor película de Mad Max.

Hasta los dieces tienen matices: 10/10.


3 de mayo de 2015

Con Money mejor que con Ultron

Era Money contra Pac-Man. Con EL PAÍS negándose obstinadamente a informar de boxeo, la experiencia del combate Floyd Mayweather vs. Manny Pacquiao, por Canal+, ha sido incómoda por el forofismo y la escasa profesionalidad de los comentaristas, anotando "asalto tras asalto" en favor de Pacquiao, exaltando su "control de la lucha" y lamentando la "mala actuación" de Mayweather, supuestamente "contra las cuerdas". A mis sentidos, la discrepancia entre lo que veía y lo que escuchaba era casi surrealista. Tuve que esforzarme para mantener la cabeza fría y no dejarme influenciar por la narración de la hinchada. Al final, cuando llegó la hora de aguardar la decisión de los jueces, los señores de Canal+ daban la piel de Mayweather por vendida.... creencia que se tornó en perplejidad cuando escucharon las puntuaciones: 118-110, 116-112 y 116-112, todas en favor de Mayweather.

Mayweather ganó. Fui anotando mentalmente cada round y, a la conclusión, mi puntuación era de tres o cuatro puntos en favor de Mayweather. No diría que el combate fue desigual. Pacquiao jugó sus cartas y no dio tregua. No obstante, Mayweather controló la distancia y sencillamente puntuó más, matemáticamente, más efectivamente, que no con efectismo. Mientras, Pacquiao realizó las acciones más espectaculares, alcanzado a Mayweather con algunos golpes realmente potentes, aunque también estrellando furiosas combinaciones contra su defensa, en arremetidas vistosas, del gusto del público, pero fútiles. Fintando o cubriéndose, en ningún lugar como contra las cuerdas pude ver más sólida la defensa de Mayweather, un hombre de goma que, como Roy Jones, Jr. en sus tiempos, se comba y retuerce con la misma elasticidad que las cuerdas.

Hay críticas... que si el combate ha sido malo, que si ha defraudado, que si no ha merecido lo que ha costado... a mí me ha gustado, un combate entretenido, intenso, de poder a poder, aun cuando ninguno de los púgiles resultó castigado de seriedad. No es obligatorio que corra la sangre para disfrutar de una pelea.

Mi estudio de sus combates durante años, y la valoración de los expertos que más saben, los propios rivales comunes a los que se han enfrentado, Oscar De La Hoya, Juan Manuel MárquezMiguel CottoShane Mosley, los cuatro apostando por Mayweather, me hacía prever una victoria relativamente cómoda de Mayweather, a los puntos. Dejando abierta cualquier posibilidad, pues Pacquiao es uno de los grandes de la historia, el combate ha sido ligeramente más competitivo de lo que esperaba. No hay vergüenza en la derrota cuando caes ante el mejor. Pacquiao puede levantar la cabeza y felicitarse de su rendimiento. Ha luchado y puesto a Mayweather en dificultades. Además, en ningún momento he sentido "compasión" por él, lo que sí me ocurrió, por ejemplo, con el joven Saúl Álvarez cuando Mayweather le dio un buen repaso en 2013.

A la conclusión y buscando contrastar opiniones, he visto que Lennox Lewis y David Haye dan como vencedor a Mayweather; el prestigioso comentarista Dan Rafael también, con cuatro puntos de ventaja (más o menos como yo); Shane Mosley lo ve igualado y De La Hoya, que odia a Mayweather, no dice que haya perdido pero sí se se lamenta de su estilo de golpear y correr, ¡el estilo que le ha hecho invencible durante dos décadas como profesional! Haye ha sabido reconocerlo: "The art of boxing is to hit without getting hit back. Money's 48-0 is proof that perfecting this strategy guarantees invincibility."

Teóricamente, Mayweather se retirará en septiembre, tras un combate más contra un rival por determinar. No creo que sea una revancha a Pacquiao. ¿Tal vez Amir Khan? No lo sé. En el lugar de Mayweather me retiraría ya, imbatido, tras vencer a mi viejo enemigo en el formidable enfrentamiento que hemos visto. Como muchos otros, yo también me pregunto si será cierto que Mayweather, con su estilo de vida, con esa ostentación que de tan exagerada se hace cómica, no tardará en quedarse sin money. Del modo que sea, ¡viva el boxeo!


Salto al cine para comentar brevemente mi opinión sobre Avengers: Age of Ultron (2015). No me ha gustado nada. Como amante de la ciencia ficción y la fantasía, estoy más que dispuesto a creer que un hombre puede volar, o resucitar, si se me cuenta bien. Veo una criatura de las dimensiones imposibles de Godzilla, en Godzilla (2014), y lo creo. Aquí radica el problema. En Age of Ultron no me creo casi nada. El propio Ultron, amenazador en el primer trailer, es un villano de opereta que, cantando, ametralla al gentío desde un avión, un quinjet, robado a los Avengers. Lo peor es ver a los Avengers combatir a Ultron y a sus drones. Observar la inconsistencia, ¡qué dolor me provoca!, de que héroes tan débiles como Black Widow y Hawkeye poco menos que combatan a la par con Thor e Iron Man, destruyendo robots al primer golpe, uno a la derecha, otro a la izquierda, otro abajo, otro arriba... todo desmedido, casi de risa. No me puedo tomar en serio una acción tan grotesca. Señor Joss Whedon, ¿qué clase de guión es este? Saque menos a la bailarina y al arquero. Black Widow y Hawkeye han de ser personajes secundarios, o como mínimo, secundarios en campos de batalla donde, dentro de la lógica de film, no durarían vivos más que segundos. El afán colectivista de repartir protagonismo daña la estructura. Echo de menos peleas cautivadoras como la de Thor e Iron Man en el primer film. Te atrapaba. Te importaba el resultado. Age of Ultron es floja, como si cogieras la estimable The Avengers (2012), te quedaras con lo peor, la batalla contra los chitauri, y la reestrenaras en una versión degradada: 4/10.

24 de abril de 2015

The Force Awakens y Dawn of Justice




"The Force is strong in my family. My father has it. I have it. My sister has it. You have that power too."

He vuelto a escuchar la voz Luke Skywalker y le he visto bajo su capucha jedi. También he vuelto a escuchar, y en este caso contemplar nitidamente, a Han Solo y Chewbacca. Soy feliz. He sentido la ola de entusiasmo que ha agitado a los cinéfilos tras el segundo trailer de Star Wars: Episode VII - The Force Awakens (2015), de J.J. Abrams. Hay motivo para el optimismo, para anticipar el comienzo de una nueva trilogía que suceda con dignidad, con brillantez, a la legendaria trilogía que dirigieron George Lucas, Irvin Kershner y Richard Marquand en 1977, 1980 y 1983 respectivamente.

El trailer es extraordinario, contiene las mejores virtudes y carece de los peores defectos de Star Wars. Presencia de emoción, ingenio, acción; ausencia de infantilismo y escenas que, incómodas de presenciar por su estupidez, plagaron las precuelas de Lucas en los 90 y los 00. He dicho alguna vez que Lucas se merece todo lo que tiene: la gloria, la fortuna y las críticas. Es como un deportista al que idolatras. Tu idolatría no debe ofuscar tus sentidos y reconocer el momento en que quizá sea mejor que se retire. El declive, la insolvencia artística de Lucas, era patente, y por tanto deseable que se hiciera a un lado y dejara sitio a gente con garantías.

La nobleza del personaje de Luke Skywalker, la manera en que Mark Hamill lo interpretó, han hecho que sea uno de los pocos héroes cinematográficos, que no villanos, con los que simpatizo profundamente. Hay algo místico en él, un aura de mesías que ni en la distancia asomó en el lamentable Anakin Skywalker de Hayden Christensen. Ansío que llegue diciembre, ir a ver The Force Awakens, y maravillarme en la escena en que Luke se revele por primera vez. Seguro que será extansiante, como cuando lo hace en Return of the Jedi (1983), ungido de poder, rebosante de confianza. Es Luke, y no Anakin, el elegido del que hablaba la profecía. ¿Acaso hay en el espectador un instante de aburrimiento o de mera pérdida de concentración cada vez que Luke aparece en las viejas películas? ¿No es cierto que Anakin nos produce vergüenza ajena en la mitad de sus apariciones en las precuelas? Con estas preguntas no pretendo cargar toda la culpa sobre el pobre Christensen, ya que pienso que las precuelas son tan flojas en su concepción y realización, que nadie podría haberlas salvado.

He leído el rumor de que Luke podría aparecer en una sola escena, lo que con independencia de la calidad del film, sería incidir en el error de las precuelas, que me frustraron no mostrando a Vader en The Phantom Menace (1999), me encolerizaron haciendo lo mismo en Attack of the Clones (2002), y me tomaron el pelo mostrándolo poco y mal en los minutos finales de Revenge of the Sith (2005). ¡Qué forma de desaprovechar tus mejores armas! Más trailers han de venir y más pistas argumentales podremos extraer. El papel de Daisy Ridley como Rey, ¿la hija de Han y Leia?, lo presiento como una de las fortalezas del film. John Boyega como Finn me rechina un poco... ¡Es tan feo! A Oscar Isaac como Poe Dameron aún no lo hemos visto, y del supuesto sith con traje negro, Kylo Ren, no sabemos casi nada; pensaba que sería Adam Driver, pero han surgido dudas al ser fotografiado con uniforme de piloto de la Alianza Rebelde, que no es óbice para que sea un sith de incógnito.

No sólo de Star Wars vive el hombre. Hemos visto el trailer de Batman v Superman: Dawn of Justice (2016), de Zack Snyder, y la impresión es positiva, especialmente la del aspecto de Batman y la potencial actuación del cuestionado Ben Affleck, si bien, sobre el film en sí mismo, me guardo un razonable escepticismo sobre el resultado final, fundamentado en la decepción, acrecentada con el paso del tiempo, de Man of Steel (2013). Haré la mejor interpretación posible: el director de fotografía es Larry Fong y en el trailer veo trazas de la excelsa Watchmen (2009). Esta vez ni está ni se le espera. No vamos a ser defraudados por Amir Mokri, el director de fotografía que arruinó Man of Steel. ¡En próximos trailers tenemos que ver a Jason Momoa como Aquaman y a Gal Gadot como Wonder Woman! Amy Adams estará otra vez gorda como Lois Lane y, con un poco de suerte, a ver si la matan.

Concluyo recomendando el trailer de Fantastic Four (2015) y recordando que Avengers: Age of Ultron (2015), está a punto de caer este mes. Examinaremos la fuerza e inteligencia de Ultron.

23 de marzo de 2015

The Leviathan, observad el trailer conceptual


The Leviathan -- Teaser from Ruairi Robinson on Vimeo.

Atención al trailer conceptual de The Leviathan, de Ruairi Robinson.

En el siglo XXII, la humanidad ha ocupado muchos planetas. En el trailer vemos la caza de criaturas de volumen gigantesco, deduzco que infladas de gas, y que flotan en la atmósfera de un planeta desconocido. Neill Blomkamp y Simon Kinberg producirán este ilusionante proyecto. ¡El boceto es más excitante que la mayoría de películas que se me ofrecen!

Por objetar algo, no me gusta que se explique que el viaje a mayor velocidad que la luz ha sido posible pues, como debería ser sabido, el viaje a la velocidad de la luz es instantáneo para los viajeros (no así para quienes les dicen adiós), instantáneo con independencia de la distancia que haya de recorrerse, tanto da a la ciudad más próxima que a los confines del universo. Sea o no físicamente posible, ¡no hay necesidad de alcanzar mayor velocidad que la de la luz!

27 de febrero de 2015

Siempre rompo a llorar con Jack and the Lava Monster

¡Cuánto echo de menos el tiempo en que, cada noche, Cartoon Network emitía un episodio de Samurai Jack! Jack es un guerrero samurai, discutiblemente el más grande que ha existido, que tras el suplicio de ver durante su niñez cómo el feudo de su padre es destruido por el demonio Aku, se enfrenta a él como hombre con la ayuda de una espada mística, preparado para destruirlo, si bien, previendo su destrucción, Aku envía a Jack al futuro, a una distopía en la que la Tierra ha sido asolada y donde máquinas, hombres, mutantes y seres sobrenaturales, luchan y cooperan en medio del caos. Jack vaga por este nuevo mundo hallando amigos y enemigos, en una búsqueda de venganza sobre Aku y un camino para regresar al pasado y a su hogar.

En el décimo episodio, Jack and the Lava Monster (2001), nuestro errante héroe cruza un gélido páramo cuando escucha una voz que le reclama: "Come! Come to me!". Sintiéndose amenazado, Jack acepta el desafío y sigue a la voz que le reclama. A su paso, va encontrándose con los cadáveres de otros guerreros que, décadas, centurias o incluso milenios antes, hicieron lo mismo que él. Aun reconociendo que se dirigie a una trampa, Jack avanza hacia la montaña en la que se oculta el monstruo... El monstruo de lava. ¡La lucha se desata! La nobleza de Jack, su código de honor, le hacen cuestionarse el sentido del combate que ha entablado con el monstruo, llegando un momento en que rehúsa seguir luchando e instando a la pétrea criatura a que, si ese es su deseo, le aseste un mandoble fatal. Sorprendentemente, comprobamos que el monstruo también posee un elevado código de honor. Le cuenta a Jack su historia, su tragedia, su maldición y la salvación que Jack representa.

Jack no puede quedar ajeno a lo que ha escuchado. Se levanta, desenvaina su espada y la pugna prosigue hasta un final épico.

"His work done, Jack continues on his journey. As he is leaving the mountain, the warrior, now revitalized and glorified, is seen looking down on Samurai Jack from Valhalla with a proud smile, along with the Gods of Asgard."

25 de febrero de 2015

Floyd Mayweather, Jr. vs. Manny Pacquiao, 2 de mayo de 2015

Con una idiosincrasia que rinde culto al talento y a los que lo están pasando bien, encuentro difícil simpatizar personalmente con Floyd Mayweather, Jr. No es idiota, reconozco inteligencia en su habla, en sus razonamientos, pero lo hallo desfavorecido por su cultura negra, cierta cultura negra del resentimiento y la ostentación ridícula de riqueza, no tanto de los coches y aviones como de los fajos de billetes, como un payaso. Es un impresentable, no alguien simpático como Usain Bolt.

Manny Pacquiao es una persona natural, no resultando presuntuoso ni cuando conduce un Ferrari. Me cae mejor. Deseo que venza y que acabe con la imbatibilidad de Mayweather, pero no confundo mis deseos con la realidad y, aunque Pacquiao es uno de los mejores boxeadores que he visto, un auténtico crack que lucha con intensidad y fiereza, en Mayweather hallo virtudes que lo elevan a una categoría superior. Es un maestro del arte del boxeo. Posee las cualidades que hacen grande a Pacquiao: velocidad + resistencia, desechando la intensidad de golpes lanzados, al ser el estilo de Mayweather más defensivo, precavido. Posee y suma unos dones de los que Pacquiao carece: anticipación, elusión y adaptación. Mayweather tiene plan B y Z.

El énfasis en la defensa, que le hace casi intocable, que preserva su apodo de Pretty Boy, no ha de ocultar que Mayweather domina el boxeo total. Controla la distancia, el tiempo y la precisión. Sus puños se proyectan a velocidad equiparable a la de los púgiles tenidos por más veloces, el propio Pacquiao o Shane Mosley, aunque con mejor discriminación, milimétricamente, dosificando una energía que, en el combate contra Saúl Álvarez, en 2013, me dejó boquiabierto por sus reservas. Pareciera que la energía no tenía fin, como la de Hulk. Con el joven Álvarez castigado y derrotado, en los útimos rounds, el viejo Mayweather se movía con una agilidad que me decía: ¡estoy listo para otros 12 rounds!

Arrastrada durante más de un lustro, la culminación con éxito de la negociación para este combate es un hito deportivo. ¡Qué ilusión! Vamos a asistir a un acontecimiento deportivo y social. Personalidades americanas y mundiales se darán cita el 2 de mayo de el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas. Espero no, ¡exijo que en España podamos verlo por Canal+! No pocas noches he discutido con mis amigos sobe el eventual resultado de esta lucha. Quienes en el pasado se decantaban —no sin cautela— por Pacquiao, han perdido la poca confianza que tenían en él. Yo siempre me he mantenido en mis trece: he visto muchos combates de ambos, los he estudiado y mi conclusión es que Mayweather es mejor y el mejor. Pronostico un combate a los puntos, relativamente igualado en los seis primeros rounds, cuando la agresividad de Pacquiao haga erupción y Mayweather se limite a contenerla, y un vuelco en la situación en la segunda mitad, cuando Pacquiao pierda fuelle y Mayweather adopte una posición más ofensiva, ocupando el centro del ring, recreándose en el exhausto Pacquiao, empujándole contra las cuerdas y aguijoneándole casi a voluntad, como hizo con Álvarez y Mosley. Para los seguidores de Pacquiao, será una noche de tristeza.

La cabeza, el doble instinto asesino y de supervivencia de Mayweather, es un arma que no debe subestimarse jamás. Hecho mi vaticinio, no me curo en salud si apunto lo obvio: el futuro es impredecible, Mayweather es humano y Pacquiao es buenísimo y podría ganar. Opciones, tiene. Aun si así fuera, seguiría considerando a Mayweather como el número 1, debiendo examinar los hechos para predecir el resultado de la revancha, que la habría, muy probablemente con mayores ingresos que el primer combate. Cuando una actividad se considera un patrimonio a proteger por los políticos y las instituciones, decae. Cuando una actividad se considera un negocio con el que lucrarse, prospera. Como la educación, la sanidad o el cine, el boxeo alcanza su culmen cuando se entiende como un negocio, como muy bien ha señalado el formidable campeón WBC de los pesos pesados Deontay Wilder.

Ojalá 2015 nos traiga muchas alegrías deportivas. Para empezar con un plato bien gordo, el combate Floyd Mayweather, Jr. vs. Manny Pacquiao en mayo; seguiremos con los 2015 World Championships in Athletics de Pekín, con Bolt nuevamente desafiado por los rehabilitados Yohan Blake, Justin Gatlin, Tyson Gay y Asafa Powell, y después quizá, solamente quizá, el choque de titanes entre el mencionado Wilder y el segundo campeón más longevo (tras Joe Louis) de la historia de los pesos pesados, Wladimir Klitschko.


11 de enero de 2015

Las armas deben proteger la libertad de expresión frente a la religión

El homenaje más hermoso que el Gobierno español podría hacer a las víctimas de los atentados en Francia, es derogar el Artículo 525 del Código Penal, que castiga con penas de prisión a quienes "con intención de ofender los sentimientos religiosos", hagan escarnio de dogmas religiosos. Sería una iniciativa encomiable que encontraría el respaldo de la inmensa mayoría de los españoles y de una mayoría de los votantes del PP, sobre todo de la juventud.

Las religiones asiáticas llamadas abrahámicas, esta tragicomedia del judaísmo, el cristianismo y el islam, podrán ser competidoras y esforzarse en debilitar al adversario, pero a la hora de defender su modelo de negocio hablan con una sola voz. Que no nos tomen el pelo. Que no nos engañen. En los últimos años me he cansado de ver a portavoces respetables de estas empresas apelando en las United Nations y otros foros por la persecución penal de quienes se burlen de sus creencias, como si éstas tuvieran una categoría superior, por no hablar de los representantes poco respetables del islam, la secta más inhumana de las tres, que directamente exigen la ejecución de los sarcásticos. ¡Son intolerantes!

Los atentados de Charlie Hebdo, Montrouge y Porte de Vincennes, son unos crímenes incómodos para la militancia religiosa. Como anticipé, he visto cómo en blogs católicos se tomaban distancias con las víctimas de Charlie Hebdo. Ellos no son Charlie Hebdo, proclaman orgullosos, pues aunque el cuerpo les pide reír las gracias sobre Mahoma, saben que pasado mañana se encontrarán con viñetas sobre el buey, Jesús o el asno, y eso no lo pueden tolerar. Además, la masacre ha dado un golpe de muerte a esa vituperable respuesta con la que los ultras cristianos se lamentan ante las sátiras sobre su religión que con tanto ingenio crean profesionales del humor: "¿A que no se atreven a hacerlo con Mahoma?". ¡Lo han hecho y les ha costado la vida, canallas!

Con dijo Ricky Gervais, cualquiera tiene derecho a creer en lo que quiera y cualquiera tiene derecho a encontrarlo jodidamente ridículo. Ni para religiosos con vírgenes en este o el otro mundo, ni para feministas mayores de 60 kilogramos que ven cómo los hombres piropean a las menores de 52 kilogramos, ni para los cinéfilos con Excalibur (1981) y su magno Nicholas Clay como Sir Lancelot. Nuestros más profundos valores pueden y deben ser objeto de escarnio. La información es poder, somos dueños de nuestras fobias y filias, y el conocimiento del pensamiento de los demás nos ayudará a escoger a nuestros amigos en la vida.

Tras exponer mi falta de confianza hacia la cristianería, abordo el fondo de la cuestión: Europa tiene un problema de seguridad y libertad en la musulmanería. Si no nos defendemos, nos impondrán un califato islámico y estaremos cautivos. La manera de responder no pienso que sea con más intervención gubernamental en la forma de controles policiales y migratorios, sino con menos intervención en la forma de supresión de ayudas sociales, de los servicios llamados esenciales, y de una desregulación integral de las trabas que impiden que las personas se armen y recurran a la violencia en legítima defensa. Seguridad jurídica, que sepas que el Estado no te va a castigar si te niegas a prestar servicios a gente que no te gusta, que sepas que el Estado no te obligará a mantener relaciones no consentidas. Donald Trump ha denunciado que los profesionales de Charlie Hebdo estuvieran desarmados y a merced de los terroristas. Los europeos, especialmente aquellos que por sus actividades se hallen amenazados por los militantes islámicos, deben tomar las armas y organizarse para disuadir y, llegado el caso, neutralizar por sus propios medios una agresión terrorista. El papel de las fuerzas de seguridad del Estado ha de ser auxiliar.

En un marco de libre competencia exento de la coacción gubernamental, estoy convencido de que la musulmanería sentirá el rechazo y hallará incentivos para emigrar de vuelta a Asia y África. Que quienes se queden sean los mejores, gente refinada, de buen corazón, honesta, que se identifique con líderes modernos con mujeres con clase, como el presidente Bashar al-Assad de Siria y el rey Abdullah II de Jordania. ¡Estos son los musulmanes a los que debemos dar la bienvenida! A propósito de Bashar al-Assad, reafirmo mi teoría de que la guerra contra el Estado islámico debe librarse mediante alianzas políticas y supremacía tecnológica. El sábado, en La Sexta Noche, el bueno de Francisco Marhuenda (repite mucho que no cree en los Reyes Magos, pero en otros muñecos del Belén sí que cree...) insistía en la vieja fórmula del nation building y el envío de una fuerza expedicionaria a invadir el Estado islámico. No hay necesidad de complicarse la vida. Lo que ha de hacerse es alinearse con Rusia, respaldar con armas a los gobiernos de Irak y Siria, y sostener la cómoda campaña aérea de bombardeos discriminados. Así mismo, urge convencer a la Unión Europa de que desista de entorpecer los planes de viaje al Estado islámico de muchos islamistas que desean unirse al califa Abu Bakr al-Baghdadi. Dejad que se vayan y se concentren todos allí. Hagamos del Estado islámico un campo de concentración de terroristas. Las bombas inteligentes lo agradecerán.

De la corrupción islámica, como de la totalidad de problemas que sufre Europa, se hallarán soluciones dando más poder a la gente. ¡A la gente, no a los políticos y a los funcionarios, que es a quienes se refieren partidos extremistas como Podemos cuando hablan de la gente!

¡Libertad de expresión y armas para disparar contra quienes vengan a matarnos! ¡Europa no será islamizada y será descristianizada!


Arnold Schwarzenegger muestra su respaldo a Charlie Hebdo
Los fuertes han sido segregados por la propaganda quejumbrosa de los débiles