27 de febrero de 2015

Siempre rompo a llorar con Jack and the Lava Monster

¡Cuánto echo de menos el tiempo en que, cada noche, Cartoon Network emitía un episodio de Samurai Jack! Jack es un guerrero samurai, discutiblemente el más grande que ha existido, que tras el suplicio de ver durante su niñez cómo el feudo de su padre es destruido por el demonio Aku, se enfrenta a él como hombre con la ayuda de una espada mística, preparado para destruirlo, si bien, previendo su destrucción, Aku envía a Jack al futuro, a una distopía en la que la Tierra ha sido asolada y donde máquinas, hombres, mutantes y seres sobrenaturales, luchan y cooperan en medio del caos. Jack vaga por este nuevo mundo hallando amigos y enemigos, en una búsqueda de venganza sobre Aku y un camino para regresar al pasado y a su hogar.

En el décimo episodio, Jack and the Lava Monster (2001), nuestro errante héroe cruza un gélido páramo cuando escucha una voz que le reclama: "Come! Come to me!". Sintiéndose amenazado, Jack acepta el desafío y sigue a la voz que le reclama. A su paso, va encontrándose con los cadáveres de otros guerreros que, décadas, centurias o incluso milenios antes, hicieron lo mismo que él. Aun reconociendo que se dirigie a una trampa, Jack avanza hacia la montaña en la que se oculta el monstruo... El monstruo de lava. ¡La lucha se desata! La nobleza de Jack, su código de honor, le hacen cuestionarse el sentido del combate que ha entablado con el monstruo, llegando un momento en que rehúsa seguir luchando e instando a la pétrea criatura a que, si ese es su deseo, le aseste un mandoble fatal. Sorprendentemente, comprobamos que el monstruo también posee un elevado código de honor. Le cuenta a Jack su historia, su tragedia, su maldición y la salvación que Jack representa.

Jack no puede quedar ajeno a lo que ha escuchado. Se levanta, desenvaina su espada y la pugna prosigue hasta un final épico.

"His work done, Jack continues on his journey. As he is leaving the mountain, the warrior, now revitalized and glorified, is seen looking down on Samurai Jack from Valhalla with a proud smile, along with the Gods of Asgard."

25 de febrero de 2015

Floyd Mayweather, Jr. vs. Manny Pacquiao, 2 de mayo de 2015

Con una idiosincrasia que rinde culto al talento y a los que lo están pasando bien, encuentro difícil simpatizar personalmente con Floyd Mayweather, Jr. No es idiota, reconozco inteligencia en su habla, en sus razonamientos, pero lo hallo desfavorecido por su cultura negra, cierta cultura negra del resentimiento y la ostentación ridícula de riqueza, no tanto de los coches y aviones como de los fajos de billetes, como un payaso. Es un impresentable, no alguien simpático como Usain Bolt.

Manny Pacquiao es una persona natural, no resultando presuntuoso ni cuando conduce un Ferrari. Me cae mejor. Deseo que venza y que acabe con la imbatibilidad de Mayweather, pero no confundo mis deseos con la realidad y, aunque Pacquiao es uno de los mejores boxeadores que he visto, un auténtico crack que lucha con intensidad y fiereza, en Mayweather hallo virtudes que lo elevan a una categoría superior. Es un maestro del arte del boxeo. Posee las cualidades que hacen grande a Pacquiao: velocidad + resistencia, desechando la intensidad de golpes lanzados, al ser el estilo de Mayweather más defensivo, precavido. Posee y suma unos dones de los que Pacquiao carece: anticipación, elusión y adaptación. Mayweather tiene plan B y Z.

El énfasis en la defensa, que le hace casi intocable, que preserva su apodo de Pretty Boy, no ha de ocultar que Mayweather domina el boxeo total. Controla la distancia, el tiempo y la precisión. Sus puños se proyectan a velocidad equiparable a la de los púgiles tenidos por más veloces, el propio Pacquiao o Shane Mosley, aunque con mejor discriminación, milimétricamente, dosificando una energía que, en el combate contra Saúl Álvarez, en 2013, me dejó boquiabierto por sus reservas. Pareciera que la energía no tenía fin, como la de Hulk. Con el joven Álvarez castigado y derrotado, en los útimos rounds, el viejo Mayweather se movía con una agilidad que me decía: ¡estoy listo para otros 12 rounds!

Arrastrada durante más de un lustro, la culminación con éxito de la negociación para este combate es un hito deportivo. ¡Qué ilusión! Vamos a asistir a un acontecimiento deportivo y social. Personalidades americanas y mundiales se darán cita el 2 de mayo de el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas. Espero no, ¡exijo que en España podamos verlo por Canal+! No pocas noches he discutido con mis amigos sobe el eventual resultado de esta lucha. Quienes en el pasado se decantaban —no sin cautela— por Pacquiao, han perdido la poca confianza que tenían en él. Yo siempre me he mantenido en mis trece: he visto muchos combates de ambos, los he estudiado y mi conclusión es que Mayweather es mejor y el mejor. Pronostico un combate a los puntos, relativamente igualado en los seis primeros rounds, cuando la agresividad de Pacquiao haga erupción y Mayweather se limite a contenerla, y un vuelco en la situación en la segunda mitad, cuando Pacquiao pierda fuelle y Mayweather adopte una posición más ofensiva, ocupando el centro del ring, recreándose en el exhausto Pacquiao, empujándole contra las cuerdas y aguijoneándole casi a voluntad, como hizo con Álvarez y Mosley. Para los seguidores de Pacquiao, será una noche de tristeza.

La cabeza, el doble instinto asesino y de supervivencia de Mayweather, es un arma que no debe subestimarse jamás. Hecho mi vaticinio, no me curo en salud si apunto lo obvio: el futuro es impredecible, Mayweather es humano y Pacquiao es buenísimo y podría ganar. Opciones, tiene. Aun si así fuera, seguiría considerando a Mayweather como el número 1, debiendo examinar los hechos para predecir el resultado de la revancha, que la habría, muy probablemente con mayores ingresos que el primer combate. Cuando una actividad se considera un patrimonio a proteger por los políticos y las instituciones, decae. Cuando una actividad se considera un negocio con el que lucrarse, prospera. Como la educación, la sanidad o el cine, el boxeo alcanza su culmen cuando se entiende como un negocio, como muy bien ha señalado el formidable campeón WBC de los pesos pesados Deontay Wilder.

Ojalá 2015 nos traiga muchas alegrías deportivas. Para empezar con un plato bien gordo, el combate Floyd Mayweather, Jr. vs. Manny Pacquiao en mayo; seguiremos con los 2015 World Championships in Athletics de Pekín, con Bolt nuevamente desafiado por los rehabilitados Yohan Blake, Justin Gatlin, Tyson Gay y Asafa Powell, y después quizá, solamente quizá, el choque de titanes entre el mencionado Wilder y el segundo campeón más longevo (tras Joe Louis) de la historia de los pesos pesados, Wladimir Klitschko.


11 de enero de 2015

Las armas deben proteger la libertad de expresión frente a la religión

El homenaje más hermoso que el Gobierno español podría hacer a las víctimas de los atentados en Francia, es derogar el Artículo 525 del Código Penal, que castiga con penas de prisión a quienes "con intención de ofender los sentimientos religiosos", hagan escarnio de dogmas religiosos. Sería una iniciativa encomiable que encontraría el respaldo de la inmensa mayoría de los españoles y de una mayoría de los votantes del PP, sobre todo de la juventud.

Las religiones asiáticas llamadas abrahámicas, esta tragicomedia del judaísmo, el cristianismo y el islam, podrán ser competidoras y esforzarse en debilitar al adversario, pero a la hora de defender su modelo de negocio hablan con una sola voz. Que no nos tomen el pelo. Que no nos engañen. En los últimos años me he cansado de ver a portavoces respetables de estas empresas apelando en las United Nations y otros foros por la persecución penal de quienes se burlen de sus creencias, como si éstas tuvieran una categoría superior, por no hablar de los representantes poco respetables del islam, la secta más inhumana de las tres, que directamente exigen la ejecución de los sarcásticos. ¡Son intolerantes!

Los atentados de Charlie Hebdo, Montrouge y Porte de Vincennes, son unos crímenes incómodos para la militancia religiosa. Como anticipé, he visto cómo en blogs católicos se tomaban distancias con las víctimas de Charlie Hebdo. Ellos no son Charlie Hebdo, proclaman orgullosos, pues aunque el cuerpo les pide reír las gracias sobre Mahoma, saben que pasado mañana se encontrarán con viñetas sobre el buey, Jesús o el asno, y eso no lo pueden tolerar. Además, la masacre ha dado un golpe de muerte a esa vituperable respuesta con la que los ultras cristianos se lamentan ante las sátiras sobre su religión que con tanto ingenio crean profesionales del humor: "¿A que no se atreven a hacerlo con Mahoma?". ¡Lo han hecho y les ha costado la vida, canallas!

Con dijo Ricky Gervais, cualquiera tiene derecho a creer en lo que quiera y cualquiera tiene derecho a encontrarlo jodidamente ridículo. Ni para religiosos con vírgenes en este o el otro mundo, ni para feministas mayores de 60 kilogramos que ven cómo los hombres piropean a las menores de 52 kilogramos, ni para los cinéfilos con Excalibur (1981) y su magno Nicholas Clay como Sir Lancelot. Nuestros más profundos valores pueden y deben ser objeto de escarnio. La información es poder, somos dueños de nuestras fobias y filias, y el conocimiento del pensamiento de los demás nos ayudará a escoger a nuestros amigos en la vida.

Tras exponer mi falta de confianza hacia la cristianería, abordo el fondo de la cuestión: Europa tiene un problema de seguridad y libertad en la musulmanería. Si no nos defendemos, nos impondrán un califato islámico y estaremos cautivos. La manera de responder no pienso que sea con más intervención gubernamental en la forma de controles policiales y migratorios, sino con menos intervención en la forma de supresión de ayudas sociales, de los servicios llamados esenciales, y de una desregulación integral de las trabas que impiden que las personas se armen y recurran a la violencia en legítima defensa. Seguridad jurídica, que sepas que el Estado no te va a castigar si te niegas a prestar servicios a gente que no te gusta, que sepas que el Estado no te obligará a mantener relaciones no consentidas. Donald Trump ha denunciado que los profesionales de Charlie Hebdo estuvieran desarmados y a merced de los terroristas. Los europeos, especialmente aquellos que por sus actividades se hallen amenazados por los militantes islámicos, deben tomar las armas y organizarse para disuadir y, llegado el caso, neutralizar por sus propios medios una agresión terrorista. El papel de las fuerzas de seguridad del Estado ha de ser auxiliar.

En un marco de libre competencia exento de la coacción gubernamental, estoy convencido de que la musulmanería sentirá el rechazo y hallará incentivos para emigrar de vuelta a Asia y África. Que quienes se queden sean los mejores, gente refinada, de buen corazón, honesta, que se identifique con líderes modernos con mujeres con clase, como el presidente Bashar al-Assad de Siria y el rey Abdullah II de Jordania. ¡Estos son los musulmanes a los que debemos dar la bienvenida! A propósito de Bashar al-Assad, reafirmo mi teoría de que la guerra contra el Estado islámico debe librarse mediante alianzas políticas y supremacía tecnológica. El sábado, en La Sexta Noche, el bueno de Francisco Marhuenda (repite mucho que no cree en los Reyes Magos, pero en otros muñecos del Belén sí que cree...) insistía en la vieja fórmula del nation building y el envío de una fuerza expedicionaria a invadir el Estado islámico. No hay necesidad de complicarse la vida. Lo que ha de hacerse es alinearse con Rusia, respaldar con armas a los gobiernos de Irak y Siria, y sostener la cómoda campaña aérea de bombardeos discriminados. Así mismo, urge convencer a la Unión Europa de que desista de entorpecer los planes de viaje al Estado islámico de muchos islamistas que desean unirse al califa Abu Bakr al-Baghdadi. Dejad que se vayan y se concentren todos allí. Hagamos del Estado islámico un campo de concentración de terroristas. Las bombas inteligentes lo agradecerán.

De la corrupción islámica, como de la totalidad de problemas que sufre Europa, se hallarán soluciones dando más poder a la gente. ¡A la gente, no a los políticos y a los funcionarios, que es a quienes se refieren partidos extremistas como Podemos cuando hablan de la gente!

¡Libertad de expresión y armas para disparar contra quienes vengan a matarnos! ¡Europa no será islamizada y será descristianizada!


Arnold Schwarzenegger muestra su respaldo a Charlie Hebdo

5 de diciembre de 2014

Wanderers es una maravilla


Wanderers - a short film by Erik Wernquist from Erik Wernquist on Vimeo.

Los angelitos y las vírgenes que anhelan encontrar quienes creen en los paraísos de las mitologías asiáticas son tema de risa, pero mi existencia finita me desconsuela cuando pienso en el futuro y las odiseas que, caso de no producirse una emergencia violenta (que no lamentaría...) de la inteligencia artificial —como Stephen Hawking ha alertado recientemente—, o un evento catastrófico que lleve al colapso de la civilización, probablemente embarcarán a la humanidad a corto o medio plazo. Hablo de la expansión por el Sistema Solar: los planetas terrestres, los planetas enanos, los gigantes gaseosos, los asteroides y cualquier trozo de roca o hielo al que la vida pueda aferrarse.

Como leyendo mi pensamiento y poniéndome la miel en los labios para torturarme con esta alucinación paradisíaca, el artista sueco Erik Wernquist ha plasmado mi visión con su cortometraje Wanderers (2014). Durante poco más de tres minutos, la aventura de Wanderers nos conduce por Marte, Saturno, Urano, Miranda, Encélado, Titán, Europa, Ío, Jápeto y asteroides. En alguno de los satélites, la baja gravedad permite que los humanos vuelen como si fueran pájaros. Las imágenes de BASE jumping son con toda certeza en Miranda, una de las lunas de Urano. Lo mejor son los planos finales, alucinantes, en lo que creo es Titán, pues por su presión atmosférica, similar a la de Tierra, y por las temperaturas más cálidas en la atmósfera superior (principalmente de nitrógeno, como la terrestre) que en la superficie, es factible prescindir del traje espacial y salir al exterior con un abrigo y una máscara de oxígeno, como la mujer que, desde un dirigible, observa una nave similar en el horizonte... ¡Increíble!

La música es de Cristian Sandquist y el narrador, por supuesto en una antigua grabación, es el mítico Carl Sagan. ¡Reclamo el Oscar al mejor corto de animación!

P.D. Aun cuando mis expectativas eran bajas, decepción con el embarazoso trailer de Terminator Genisys (2015). No hay por dónde cogerlo: Terminator Genisys Movie - Official Trailer

8 de noviembre de 2014

Con Interstellar no lamentas que no te hayan dado lo que pedías

A modo de preámbulo, recordaré que los films Mission to Mars (2000) y Red Planet (2000) fueron decepciones porque vi cómo el potencial de la colonización de Marte se echaba a perder con otra historieta de hombrecillos verdes afeminados, en la primera, y de bichos asesinos, en la segunda. Es cierto que cuando las vi ya sabía que algo de todo eso me lo habría de encontrar, pero por Crom que me esperaba otra cosa, algo más serio, más científico, una historia que pudiera pasar por real. Con Interstellar me ha ocurrido lo mismo en lo que respecta a que esperaba algo diferente, con la gran diferencia de que la que sorpresa desagradable no ha supuesto la ruina del film.

Con spoilers menores, Interstellar arranca con suavidad, sin especial brillo, introduciéndonos los dos personajes superlativos del film: el granjero y exastronauta Cooper, Matthew McConaughey, y su hija Murph, Mackenzie Foy, wow!, sobresaliente, actriz de futuro, actriz a seguir. La historia avanza a buen nivel, quizá cayendo un poquito con la mejorable revelación de lo que queda de la NASA y del programa espacial Lazarus, al igual que, si se me permite la blasfemia, la deficiente presentación y construcción del personaje del profesor Brand de Michael Caine. El drama de la partida de Cooper, su despedida de Murph, calienta los motores exactamente como había predicho con los absolutamente fuera de lo común segundos finales del teaser trailer de diciembre de 2013, esa pequeña obra de arte. Así pues, Interstellar despega y se adentra en el espacio. Buenos efectos visuales y a valorar positivamente el diseño espartano, casi primitivo del interior de la nave Endurance, así como la originalidad de los rotobs CASE y TARS, de una inteligencia que les permite captar dobles sentidos e insinuaciones a la primera.

El guión de Interstellar ha sido reescrito por Jonathan Nolan y Christopher Nolan, y sin haber estudiado la cuestión en profundidad, creo que es el segundo al que corresponde la autoría de los cambios que han hecho que Interstellar no sea el film que me esperaba. Digamos que es el director el que ha introducido los elementos "fantásticos". Por ejemplo, un detalle que esperaba conocer con ansiedad era mediante qué tecnología futurística, la manipulación de la materia exótica o lo que fuera, se había creado el agujero de gusano orbitando Saturno, o en su defecto, mediante qué fenómeno natural había aparecido. Esto ni se plantea pues el agujero ha aparecido por arte de magia, por la intervención de unos seres de naturaleza desconocida. Esta circunstancia irritable me ha obligado a evolucionar como espectador, a adaptarme a un entorno para el que no estaba del todo preparado. La adaptación se realizó con éxito y gocé como un poseso cuando se atravesó el agujero de gusano y se amerizó en el planeta (waterworld) Miller, una expedición contrarreloj pues, chapoteando en un terreno fascinante, la influencia gravitatoria del cercano agujero negro, Gargantua, distorsiona el tiempo y hace que cada hora en Miller representen no sé cuántos años en la Tierra y en la Endurance, creo que veintidós. La secuencia con las olas gigantes, de la que los trailers nos proporcionaron un atisbo, es una maravilla. Interstellar ya fluye por el espacio-tiempo a velocidades próximas a las de la luz, y desde la perspectiva del viajero, la velocidad de la luz es viajar literalmente al instante tanto al supermercado más próximo como a los confines del universo. No hay diferencia.

Nos movemos en el espacio y en la Tierra. La pequeña Murph ha envejecido y es una adulta interpretada por Jessica Chastain, una prolongación —a la altura— de un personaje trascendental, y por esa razón, la causante del gran error de Nolan en la conclusión. Los mensajes que la resentida Murph interpretada por Chastain envía a su padre "perdido en el espacio" son otra de las fotalezas de Interstellar y dejan con las vergüenzas al aire las escenas similares que hemos visto en otros films de ciencia ficción (salvo quizá a una de Bruce WillisLiv Tyler...). Los otros miembros de la tripulación a bordo de la Endurance, los interpretados por Wes Bentley y David Gyasi, son casi de relleno; Anne Hathaway como Amelia no, Anne da juego esporádicamente, especialmente en el epílogo, pero se halla muchos escalones por debajo de McConaughey, Foy y Chastain.

Damos otro paso hacia una nueva fortificación artística, la pugna entre Cooper y Amelia sobre cuál debe ser el próximo planeta a inspeccionar en la guerra para salvar a la humanidad. Cooper acusa a Amelia de dejarse llevar por sus sentimientos y elegir Edmunds, planeta homónimo del astronauta del que ella está enamorada y al que esperaba encontrar con vida allí, mientras que Amelia acusa a Cooper de arrastrarse igualmente por sus propios sentimientos y su deseo de regresar a la Tierra y ver de nuevo a su familia. Para no revelar detalles antes de tiempo, simplemente resaltar que la trama se complica y tras el accidentado paso por el planeta Mann, nos encontramos con una escena de acción deslumbrante, la del acoplamiento de emergencia de la lanzadera con la Endurance dañada y rotando sin control en la órbita de Mann. Nolan no solamente sí sabe rodar escenas de acción sino que, en general, sabe rodar sin ofender al espectador, respetándolo, sin excesos de zooms, shaky cam y esa plaga infecciosa que ha corrompido el cine moderno. Al hito del acoplamiento y de Interstellar en su conjunto contribuye en no poca cuantía la interestelar banda sonora de Hans Zimmer.

Advertencia de spoilers de fuerte campo gravitatorio: caemos en el tramo final y Cooper separándose de Amelia para que ésta pueda explorar Edmunds y aquél, en misión suicida y con la ayuda de TARS, atraviese el horizonte de sucesos de Gargantua y transmita datos de mecánica cuántica que han de servir para completar una formula que permita el escape masivo de la humanidad de la gravedad terrestre, se supone que mediante un nuevo sistema de propulsión, en lo que a mi juicio es uno de los aspectos menos elaborados y más inverosímiles del film. El plan alternativo de repoblar otros planetas con embriones congelados es infinitamente más plausible. Es aquí, en un nuevo triunfo del séptimo arte, engullido por Gargantua y atrapado en una sigularidad espaciotemporal, donde averiguamos la identidad del fantasma que vivía en los sueños y la realidad de Murph: su padre. Era el mismo Cooper, alterando la gravedad para comunicarse con ella. He aquí al triunvirato de McConaughey, Foy y Chastain en todo su esplendor, en un episodio que podría definir como The Sixth Sense sideral. También nos es dada a conocer la identidad de los creadores del agujero de gusano: los poshumanos de un futuro lejano,

Cooper tiene éxito, transmite la información cuántica a Murph y la ecuación para el escape de la Tierra se completa. Cooper es rescatado en la órbita de Saturno y, lamentablemente, se produce el error garrafal de Nolan. El reencuentro con su hija Murph, ahora convertida en una vieja, jamás debió haber sido con esta actriz tan mayor, Ellen Burstyn, con la que el espectador no tiene el menor vínculo emocional. Si lo que se pretendía era evidenciar el coste temporal de la pretérita incursión de Cooper en la gravedad de Gargantua, bastaba con haber envejecido un poco a Chastain, sin exagerar ni hacer el ridículo (como el hecho con Guy Pearce en Prometheus [2012]). Un par de décadas encima y perfecto. ¡El reencuentro con Murph y con esa vieja anónima es decepcionante! ¡Hasta McConaughey tiene un semblante inexpresivo, como si estuviera pasando el mal rato de una visita de compromiso! Debía haber sido el culmen del film. No lo es. Imaginad esa misma escena con Chastain... pero soy compasivo, soy justo, no se ha malogrado un film extraordinario y que en su desenlace, en la instigación que la moribunda Murph le hace a su padre, disfrutamos de unas imágenes de celebración con su robo de una lanzadera con el deliberado propósito de regresar al agujero de gusano y alcanzar Edmunds, un planeta que descubrimos acogedor, con una atmósfera respirable y con Amelie sola, meditando frente a la tumba del astronauta Edmunds, enfrentándose a una existencia solitaria... No por mucho tiempo.

No es infalible. Nadie lo es. Al señor Christopher Nolan a veces le sale bien y a veces le sale mal. Aquí tengo sus asientos contables e Interstellar la anoto en su haber. Es una película formidable: 9/10
Los fuertes han sido segregados por la propaganda quejumbrosa de los débiles