14 de julio de 2019

Hay que ver a Alita vapuleando a los cazadores de recompensas...

The Panzer Kunst, the Battle Angel... Ooooh!

He leído los comics, amo el personaje y, durante años, la de Alita era probablemente la película que más deseaba ver llevada al cine, especialmente cuando James Cameron se proponía dirigirla. Que se retirara de la dirección y que Robert Rodriguez tomara su puesto enfrió mis ánimos, a lo que los trailers, sin ser malos, no contribuyeron a calentar. No sabía qué esperar.

He visto Alita: Battle Angel y grande es mi satisfacción, para empezar con los personajes, con Alita e Ido, a los que tomas aprecio, incluso con Hugo, que en los comics es un tipo insufrible que estoy deseando que se carguen, pero que aquí en el film es hasta agradable, resultando creíble que Alita, esa cyborg de extremos, a veces inocente, a veces implacable, se pueda enamorar de él.

Es Alita la fuerza que eleva el film y lo es desde antes de pegarnos el subidón a todos, a quienes la ven en la ficción y a quienes la vemos en la pantalla, entrando en acción súbitamente, inesperadamente para los primeros, y causando asombro con una técnica de combate que se creía perdida en el pasado... El Panzer Kunst.

Recientemente también he tenido oportunidad de ver Aquaman, que he hallado floja, bobalicona, y hay en Alita una secuencia bajo el agua, cuando entra en la nave de Marte que está sumergida en una laguna, tomando el control de los instrumentos y recuperando el Berserker, lo que me puso la piel de gallina, que vale más que Aquaman entera.

Una vez completa, una vez en posesión de todas sus facultades, hay una cualidad de Alita que a mis ojos la hace destacar sobre los héroes habituales y que provoca mi admiración: su virtual imbatibilidad. Hará trizas a todos los humanos y cyborgs que se pongan en su camino. Porque aun benévolo, aun alzándose ante la injusticia, el ángel de batalla es también un ángel de la muerte.

La película ofrece una regularidad sólida y hablen, luchen o se besen, el interés no decae en ningún momento. Christoph WaltzJennifer ConnellyMahershala AliEd SkreinKeean JohnsonEiza González (guapísima...)... ¡Si hasta sale Casper Van DienRosa Salazar es cierto que no me agrada, que era una de las causas de que me distanciara del proyecto, pero como no la puedo reconocer gracias al CGI estoy encantado. Con el que tengo alguna reserva es con Edward Norton, un pedazo de actor, pero su Nova no me ha acabado de gustar.

Los efectos visuales tienen sus altos y sus bajos; sobresalientes no son. Por trazar una comparación razonable, la competición Motorball, que como espectáculo es un punto fuerte, no la veo a la altura técnica de, digamos, las carreras de motos en Tron: Legacy (2010).

Notable. Me quedo con ganas de más. Quiero una segunda parte. ¡Alita campeona!

8 de mayo de 2019

La desaparición de los niños Beaumont

Colley Reserve en Glenelg Beach (foto 1959), Adelaide, donde los niños fueron vistos con el presunto raptor


En uno de los más intrigantes crímenes australianos, Jane Nartare, Arnna Kathleen y Grant Ellis Beaumont, los hermanos Beaumont de 9, 7 y 4 años respectivamente, desaparecieron en Glenelg Beach, Adelaide, el 26 de enero de 1966.

Considerando que Jane era suficientemente mayor y responsable, los  niños habían acudido solos a la playa desde su domicilio en 109 Harding Street, aproximadamente a dos kilómetros de distancia. Llegaron en autobús y fueron vistos bañándose y saliendo del agua, poniendo sus toallas en Colley Reserve, un amplio césped junto al paseo de la playa, y jugando con los aspersores. Es aquí donde un hombre de entre 30 y 40 años se les acerca y juega con ellos. Los niños parecen estar cómodos con su compañía. Pelean en broma con las toallas. Ese mismo hombre le pregunta a un par de parejas de jubilados si han visto a alguien cerca de su ropa, la de los niños y la suya, alegando que les habían robado el dinero, una suma banal en el caso de los niños, la suficiente para el autobús de vuelta a casa. Fuera cierto o una artimaña de ese desconocido para que los niños dependieran de él, los sedujo para que le acompañaron hasta la puerta de los vestuarios, esperando a que se cambiara. Luego fueron vistos marchándose juntos. Poco después, los niños entraron solos en Wenzel’s bakery, a unos 100 metros de la playa, y compraron unos pasteles y refrescos con un billete de un pound (la moneda australiana hasta 1966), una suma relativamente considerable para la época, mucho más dinero que las monedas que les había dado su madre, Nancy Beaumont. Por consiguiente, es probable que ese billete, que se estima muy importante en la investigación, les hubiera sido entregado por el hombre misterioso.

De la lista de sospechosos oficiales, nunca he considerado seriamente ni a Bevan Spencer von Einem ni a Derek Percy que, con 21 y 18 años respectivamente, eran demasiado jóvenes para encajar en el retrato del hombre que estaba con los niños. Durante años he pensado que Arthur Stanley Brown, sospechoso en la desaparición de Joanne RatcliffeKirste Gordon en el estadio Adelaide Oval, en 1973, era quien mejor encajaba. Stanley Brown, fallecido en 2002 a los 90 años, era un personaje siniestro, de físico y facciones particulares, recordando un poco al monstruo de Frankenstein. Obviamente nunca he tenido certezas. Ahora tengo más dudas.

Dos nuevos sospechosos han cobrado fuerza en los últimos años, por un lado Alan Anthony Munro, que sigue vivo y puede que sea el que por entonces tenía una mayor parecido físico al retrato robot del hombre con los niños, y sobre todo el empresario local Harry Phipps, fallecido en 2004, que vivía en un chalet a cien metros de la playa y tenía la costumbre de regalar billetes de one pound a los jóvenes. Un hijo de Phipps, Haydn Phipps, fallecido, acusó a su padre de abusar sexualmente de él y de matar a los niños, enterrándolos en su fábrica, Castalloy factory (excavada parcialmente por la policía en 2018, sin resultados; es un lugar grande), acusación que se ha visto reforzada por dos testigos, dos adolescentes a los que Phipps pagó generosamente para que le cavaran un hoyo en la fábrica, aparentemente en los días posteriores a la desaparición de los niños.

No obstante, hay que mesurar que Haydn era un adicto a las drogas con problemas psicológicos y su testimonio es cuestionable, lo que no significa que desechable, constituyendo de hecho un fundamento del libro The Satin Man: Uncovering the mystery of the missing Beaumont children (2013), de Alan Whiticker y Stuart Mullins, y que sostiene que Harry Phipps es el hombre que raptó y presumiblemente mató a los niños Beaumont.

Uno de los episodios más dramáticos, posiblemente más reveladores, es el de la visita de Mullins a la casa de Phipps en 2007. Elizabeth, la viuda de Phipps, le guió por un recorrido, incluido el sótano, donde Phipps tenía una especie de taller. Allí, Mullins descubrió un pequeño monedero blanco similar al que Jane Nartare Beaumont llevaba cuando desapareció. Al ser interrogada, Elizabeth respondió: "No no no, lo compré en una tienda la semana pasada". Entonces, Mullins preguntó que qué hacía el monedero en el sótano, y Elizabeth le invitó inmediatamente a marcharse. Cuando días después la policía apareció para interesarse por el monedero, Elizabeth lo había hecho desaparecer. Es cierto que cabe la posibilidad de que el monedero no tuviera nada que ver con los niños Beaumont y que Elizabeth simplemente quisiera evitar una atención indeseada. O no. De momento, no se puede determinar.

Cuando estudio este cold case me hierve la sangre. Me imagino a lo Thanos, empleando la gema del tiempo para retroceder a Adelaide ese fatídico día, salvando a los niños y, estando lejos de mi intención el ser un Batman que entrega al responsable a la policía, ajusticiarlo con mi propia mano y satisfacción. Dado el interés de la sociedad australiana, apostaría a que bien sea en 2019 o en 2219, la verdad se acabará sabiendo, algún hallazgo fortuito o fruto de superordenadores procesando la evidencia circunstancial conducirá a la resolución.

Sometidos a un fuerte desgaste, Jim y Nancy Beaumont, los padres de los niños, se divorciaron años después del desdichado suceso. En 2019 siguen vivos, con más de 90 años, y residiendo en Glenelg.


La casa de Harry Phipps en Augusta St, vendida y con nuevos propietarios, en 2018

30 de abril de 2019

Avengers: Endgame

Notable película aun cuando no alcanza la altura de su predecesora. Un motivo es la pérdida de peso argumental del personaje capital, el poderoso Thanos. Entiendo que la película se titula Avengers pero... ¡A quién le importan cuando se enfrentan a tamaña fuerza del universo! Es una exageración. Sí importan, no tanto como Thanos pero importan. La historia es interesante y el que la mayoría de personajes tengan fuerza te involucra emocionalmente en la trama.

Siento un rechazo instintivo, inmediato, hacia las feas de Captain Marvel y Valkyrie, que por fortuna no salen demasiado y no les da tiempo a arruinar el film. Ant-Man no me gusta nada, y personajes que hasta la fecha hallaba poco relevantes, como Hawkeye y Black Widow, esta vez brillan con luz propia, especialmente ella, ¡muy guapa!, con menos kilogramos y unas notas dramáticas en determinadas escenas que merecen reconocimiento, que deseas que te las vuelvan a poner.

De Iron Man poco hay que decir a estas alturas. Es un crack, un líder natural, convincente, lo contrario del líder forzado que nos venden con el pobre Captain America, un buen muchacho, un tontaina de buen corazón. Al que he disfrutado de verdad, la para mí locomotora de Endgame, sobrepasando a Natasha Romanoff, es Thor en esa fase de crisis personal, aislado, alcoholizado. Si los Oscar no estuvieran desacreditados, si se condujeran por criterios artísticos y no políticos, Chris HemsworthScarlett Johansson deberían declararse candidatos. Los reecuentros de Black Widow con Hawkeye, y de Thor con Frigga, son remarcables, lacrimógenos.

Como en casi todos los films de Marvel, los malos, regulares y buenos, la acción más destacable la hallo en las escaramuzas; la batalla final me llega a aburrir y en un momento dado he llegado a desconectar mentalmente, a encontrarme pensando en otras cosas. Estas batallas pierden credibilidad por la aparente necesidad por meter como sea a todos los superhérores y que protagonicen hazañas bélicas a cuál más extraordinaria. Spider-Man, los africanos de Wakanda... ¡Fuera de la pantalla! Doctor Strange sí es un pedazo de personaje y requería más presencia. La lucha no fluye en la forma, en los términos militares en que, aun en una fantasía, sería previsible. Las batallas son uno de esos elementos cinematográficos Marvel que, con menor presupuesto y cierta austeridad, sea voluntaria o forzada, seguramente saldrían ganando.

La nanotecnología absurda y los trajes que aparecen y desaparecen en un click ha dañado la narrativa, así como el viejo vicio, con seguridad el que mas odio, de quitar máscaras y cascos constantemente para que así veamos las caras de los actores. Algunos superhéroes directamente han perdido sus máscaras y cascos. De momento, DC no se ha atrevido a hacer lo mismo con Batman. ¿Alguien se imagina a Batman media película sin máscara y quitándosela cada vez que abre la boca para decir algo? Por mí que contraten a actores desconocidos, si así nos libramos de este suplicio.

Sobre el final, y aquí hay spoilers, no me gusta que Captain America aparezca de viejo para soltar esas bobadas... no debería aparecer, habría sido mucho más bonito que simplemente le viéramos en el pasado con Peggy Carter, no solamente bailando sino también en el momento en que se vuelven a ver cuando ella lo creía muerto, que nos lo han hurtado. El final de Thor con los que él llama Asgardians of the Galaxy, peleándose con Peter Quill, es para reírse, estupendo, si bien queda en el aire una pregunta importante: ¿dónde está la Gamora del pasado? ¿Se ha volatilizado?

Avengers: Endgame entra en mi top 5 de películas Marvel en el puesto 4.

1. Avengers: Infinity War (2018)
2. The Avengers (2012)
3. Guardians of the Galaxy (2014)
4. Avengers: Endgame (2019)
5. Captain America: The First Avenger (2011)

16 de abril de 2019

The Rise of Skywalker

Muchos fans la tienen tomada con Kathleen Kennedy y hacen con ella una crítica destructiva que no creo que merezca pues, a mi juicio, su balance como presidenta de Lucasfilm es positivo con tres films entre notables y sobresalientes, que son Star Wars: Episode VII - The Force Awakens (2015), Rogue One (2016) y Solo: A Star Wars Story (2018), y uno deficiente, Star Wars: Episode VIII - The Last Jedi (2017), del que ciertamente Kennedy es responsable por haber autorizado el guión perpetrado por Rian Johnson, del que me declaro esa palabra tan fea, hater.

He vuelto a ver The Last Jedi y, como me ha ocurrido en otros pases, cuando sale la asiática gorda y fea, Kelly Marie Tran, no lo puedo soportar y lo tengo que pasar a cámara rápida. ¡Qué mona en cambio la asiática que muere al comienzo en el bombardero, Veronica Ngo! ¿Nadie se dio cuenta de que deberían haber intercambiado sus papeles? Luego, lo que han hecho con Domhnall Gleeson, el general Hux, y su personaje de comedia, es insufrible. De nuestro amado Mark Hamill, Luke Sywalker, solamente decir que su papel y la pose que le obligan a adoptar no funciona, y que su muerte es absurda. Además, el misterioso, cautivador personaje de Snoke se tira por la borda no tanto por el hecho de que se deshagan de él, pues los reyes mueren, sino por la forma, por la más que necesaria falta de contexto, de una mínima explicación, referencia, a de dónde viene un maestro de la fuerza de esa edad tan avanzada y tamaño poder. No me vale que pasaba por allí...

A los fans críticos se les recrimina estar molestos porque sus teorías de que Snoke era Darth Plagueis estaban equivocadas... ¡No será mi caso! Habría abrazado cualquier alternativa conocida o desconocida que encajara. Habría aplaudido que me sorprendieran. Por desgracia, la caja de las sorpresas estaba vacía. Ahora entiendo el casi irrompible silencio desde Disney cuando los fans discutían hipótesis sobre la identidad de Snoke, un silencio que imagino incómodo cuando ellos sabían que la película no ofrecería nada digno sobre uno de los aspectos que mayor interés generaban.

Respecto a Daisy Ridley, la verdadera protagonista, Rey, al igual que en The Force Awakens me sedujo, en The Last Jedi la hallé cargante, además de en una desilusionante baja forma, gordita, especialmente en algunos tramos del film, probablemente los rodados al comienzo de la producción. ¡Ah! Prólogos y epílogos en los films de Star Wars son momentos especiales, excitantes, que se guardan en la memoria del cinéfilo. Apropiadamente, los de The Last Jedi son de largo los peores de toda la saga, mediocre la apertura y embarazoso el cierre con el niño repelente y la puñetera escoba.

Una nota positiva es Adam Driver como Kylo Ren, un personaje que gana enteros. Con sus gestos, sus miradas, hace un trabajo francamente bueno en la secuencia en que Rey y él se presentan en la cámara del líder supremo.

Respeto. Si Johnson quería matar lo viejo quizá debió matar, dicho sea en tono de broma, a la madre que lo parió. Se ha especulado, se ha negado sin mucha convicción, que J.J. Abrams imprimiría un course correction para reencauzar una trilogía que hallo gravemente dañada y de la que soy un poco escéptico sobre sus posibilidades de salvación. Un poco cada vez menos... ese cambio es lo que deseo y lo que pienso que se está haciendo, más ahora tras ver el teaser trailer de The Rise of Skywalker.

Tengo un buen presentimiento con el trailer. Rey vuelve a estar en forma. Ese primer plano suyo es de un atractivo notable. Vuelve Billy Dee Williams como el legendario Lando Calrissian. Luke también estará, al menos como espectro, si es que no nos deparan alguna sorpresa, alguna reencarnación. Claro que lo más fuerte de todo es el regreso de Darth Sidious, el emperador Palpatine, que según mi teoría, quizá en su día no contó toda la verdad a su pupilo, Anakin Skywalker, cuando le dijo que no llegó a alcanzar el conocimiento de burlar a la muerte de su maestro, Darth Plagueis. No descartaría que el propio Plagueis esté directamente involucrado en este drama y que o él o Palpatine hayan manejado a Snoke a su antojo. Una teoría que he leído, que no me acaba de convencer, es que Plagueis nunca existió y que Palpatine y él son la misma persona. ¡Veremos!

¡Que la fuerza nos acompañe!


30 de noviembre de 2018

Sábado 1, Deontay Wilder vs. Tyson Fury

La cita en el Staples Center de Los Angeles. He aquí un combate excitante que apasiona a aficionados y profesionales por igual. Con el corazón, y pese a que es lo contrario de lo que suelo admirar en un deportista, deseo que gane Tyson Fury; con la cabeza, veo un resultado difícil de predecir, aunque si tuviera que jugármela lo haría por Deontay Wilder, que al contrario que Wladimir Klitschko en 2015, pienso que, si lo necesita, se lanzará al ataque si Fury sale a fintar, retroceder y contragolpear, lo que es previsible.

Wilder sí posee los atributos que me entusiasman, es atlético, rápido, seguro de sí mismo (la seguridad también Fury), y tiene una pegada que algunos consideran la más potente de la historia de los pesos pesados. Wilder da miedo, ha sido descrito como uno de los boxeadores más terroríficos porque, si bien otro campeón como George Foreman tenía un pegada demoledora, digamos que la telegrafiaba, la veías venir, te llegaba con fuerza pero no con velocidad; la de Wilder es explosiva, te impacta sin apenas advertencia, como la de Mike Tyson, con el peligro añadido de que la del primero lo hace desde larga distancia. La intimidación está de su parte. Si consigue herirte, Wilder conecta su cuestionada, divertida y eficaz marca de la casa, el windmill, y entonces estás muerto.

Ambos están imbatidos y podría diferenciar que a Fury, aunque lo han noqueado creo que dos veces, levantándose ambas, nunca lo he visto cerca de la derrota por KO, en la cuerda floja, en la que sí he visto a Wilder en su último combate con Luis Ortiz, reconociendo que supo sobreponerse al apuro y que Ortiz es un adversario de dar y tomar, inquietante, tanto que, al día de hoy, quizá deba considerársele como el número 4 mundial tras los propios Wilder, Fury y, cómo no, Anthony Joshua.

Tanto Wilder como Fury saben dosificar sus esfuerzos. No los imagino agotándose. Lennox Lewis tiene claro que, si la pelea llega a los puntos, se la llevará Fury. Yo no lo tengo tan claro. Como tampoco tengo claro que Fury no pueda desgastar a Wilder y ganar por KO. Es lo que he dicho al comienzo: el desenlace es casi impredecible. Sí estoy seguro de que un KO en los primeros rounds solamente puede ir en favor de Wilder.

Apuestas:


  • George Foreman en favor de Wilder.
  • Riddick Bowe en favor de Wilder.
  • Luis Ortiz en favor de Wilder
  • Tony Bellew en favor de Wilder
  • David Haye en favor de Wilder
  • Mike Tyson en favor de Fury
  • Amir Khan en favor de Fury
  • Anthony Joshua indeciso
  • Lennox Lewis indeciso
  • Evander Holyfield indeciso
  • Gerry Cooney indeciso
  • Carl Froch indeciso
  • Wladimir Klitschko indeciso


Pronto saldremos de dudas.

20 de septiembre de 2018

Sábado 22, Anthony Joshua vs Alexander Povetkin


Para ser campeón del mundo uno tiene que asumir riesgos. Lennox Lewis suele presumir de que, durante su carrera, siempre quiso pelear contra los mejores, y así lo hizo contra Mike Tyson y Evander HolyfieldRiddick Bowe lo rehuyó.

Los mejores pesos pesados del presente, Anthony Joshua, Deontay Wilder y Tyson Fury también han aceptado el desafío de pelear contra los mejores: Wladimir Klitschko en el caso de Fury y Joshua, y Luis Ortiz en el caso de Joshua.

Queda un nombre que añadir a los mencionados: Alexander Povetkin. Este sábado los veremos en acción en el Wembley Stadium de London contra Joshua. Es un combate excitante y un riesgo para el campeón. Joshua es grande, fuerte y posee un ataque y defensa compensados; el tamaño será su mayor ventaja; Povetkin es relativamente pequeño, con buena defensa, fuerte y con una pegada destructiva, aunque no tan explosiva como la de Tyson, con el que suele comparársele.

Pienso que si Joshua plantea una pelea conservadora, manteniendo a Povetkin a distancia, puede ganar el combate con un margen cómodo a los puntos, tal como hizo Klitschko (con la ayuda del árbitro, que le dejó abusar del clinching), hasta ahora el único que ha derrotado a Povetkin. Naturalmente que el ruso deberá penetrar la defensa del británico, lo que implica un peligro, para soltar una de sus bombas y tambalear al coloso de ébano. Povetkin, no sin dificultades, logró precisamente esto en marzo, contra el también gigante británico David Price.

Mi favorito es Joshua porque creo que puede salir airoso tanto en un combate táctico como en una refriega de bar. Puede que sí. O puede que no. Povetkin es un hueso duro de roer. Va a ser una gozada, un espectáculo contemplar a estos dos grandes boxeadores en acción.

A la espera de confirmación, en diciembre tendremos otro bombazo con el combate entre Deontay Wilder contra Tyson Fury, de resultado incierto si Fury se presenta en la forma en que lo hizo en 2015 contra Klitschko.

25 de agosto de 2018

Denisova 11

Mujer neandertal por Tom Björkund, 2017

El hallazgo de Denisova 11, también conocida como Denny, una híbrido de neandertal y denísova que tenía unos 13 años cuando murió hace 90.000 años, me ha llevado de vuelta a los estudios que el artista Tom Björklund hizo en 2017 sobre la apariencia del Homo neanderthalensis, unos retratos que me perturbaron, que alteraron mi sueño. Para bien.

Denisova 11, o el hueso de solamente 2 cm que se ha encontrado de ella, estaba en la Cueva Denísova en el Altai Krai, Rusia. Puede suponerse que falleció en la misma cueva o cerca de ella. Al contrario que la religión o la filosofía, la ciencia no deja de sorprender y dar respuestas. Examinado su ADN en el Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology, Alemania, se determinó que su madre era neandertal pura y su padre denísova con algunos ancestros neandertales. Esto se suma a otros descubrimientos que me han llevado a revisar mi creencia de que las hibridaciones se producían —únicamente— en el contexto bélico de conquista y violación de mujeres esclavizadas.

Los hechos ocurrieron mucho antes de la llegada del Homo sapiens a esa región de Siberia, aproximadamente hace 50.000 años. Entre los artefactos encontrados en la Cueva Denísova, que nuestra especie también ocupó, se encuentran brazaletes, pendientes y una aguja de costura hecha con hueso de ave. También hay huesos de mamuts, hienas y leones de la cavernas... ¡Qué peligros apasionantes enfrentaban las tres especies humanas que vivieron allí! Los hombres, cazadores y guerreros, debían estar en una forma física espectacular. Esto siempre me lleva al debate de si los neandertales eran tan fuertes como nos los pintan y de cuál sería el resultado de una pelea cuerpo a cuerpo entre un ejemplar sobresaliente de neandertal y uno de cromañón, menos robusto pero más alto.

Cuando miro imágenes de la cueva y su entorno, pienso en cuán igual o diferente sería la vista del entorno hace 90.000 años, cuando Denisova 11 vivía por ahí.




18 de julio de 2018

Franco, Juan Carlos, Corinna, los secesionistas, la Manada... Los problemas de España

Ha sido nefasta la política alemana de demolición de su patrimonio histórico-artístico y de casi todo lo vinculado al periodo dirigido por el Führer Adolf Hitler, el Tercer Reich. Es este, y no los modelos francés o americano, donde Napoléon Bonaparte y la Confederación son honrados en cantidad de monumentos, el que los secesionistas, comunistas y algunos socialistas esgrimen para profanar la tumba del Generalísimo Francisco Franco y, si nadie se opone, derribar el Valle de los Caídos, el espectacular complejo monumental que tanta admiración y tantos visitantes atrae desde España y todo el mundo. En Rusia sería inimaginable que se planteara la demolición de la Estatua de la Madre Patria en Volgogrado (antigua Stalingrado) aun cuando sea un símbolo de la época soviética y el comunismo. ¿Por qué? Porque es una obra de arte y un hito histórico. A los extremistas les cuesta entender esto. Españoles, hay que defender el Valle de los Caídos y presentar resistencia a las viles intenciones de Pedro Sánchez. ¡Señor presidente, desista en su empeño, niégueles esta ruindad a los comunistas y secesionistas que le han llevado al poder! Ha de responder ante los españoles. Ojalá Felipe VI haga uso de sus poderes constitucionales y modere a Sánchez.

Como él sabe y expresó en ocasiones hace décadas, Juan Carlos I ha sido rey gracias a Franco y le debe gratitud. Sería bueno que ahora hiciera oír su voz y su disconformidad con la deslegitimación del franquismo y, consecuentemente, con la restauración de la monarquía. Siento afecto por don Juan Carlos. Las cintas de Corinna zu Sayn-Wittgenstein me producen humana curiosidad y cierto jolgorio, regocijo por las aventuras sentimentales del rey, que recordemos, está separado de facto de doña Sofía desde los años 70. Tienen todo el derecho del mundo a eso que se llama "rehacer" sus vidas y, en cuanto a las cuentas bancarias y sociedades lejos de los infiernos fiscales, le brindo al rey mi más entusiástico respaldo, como hago con todos los perseguidos fiscales. La Agencia Tributaria española es una organización criminal que practica la extorsión y que debe ser combatida mediante todos los medios que sean necesarios. Mientras haya infiernos fiscales habrá paraísos fiscales. La armonización fiscal por la que claman los izquierdistas está bien para el jardín de los horrores colectivistas. Para los hombres libres, no. ¡Arriba la ley de la selva y la competencia de los mercados!

El secesionismo catalán, cualquier secesionismo, es una pretensión legítima y España puede ser cuestionada, debe ser cuestionada. La región catalana también. A la fuerza secesionista ha de enfrentársele la fuerza del pueblo español. Estos bloques —ahora tristemente desunidos— han de pugnar y resolver sus diferencias por las buenas o por las malas. La justicia requiere que el más fuerte prevalezca. Como reacción a las maniobras secesionistas, propugno una política agresiva de reafirmación de España en la región catalana, quizá mediante un nuevo estatuto de semiautonomía que prevenga el fomento del separatismo y los disturbios. Deseo mano dura con los políticos rebeldes y/o sediciosos, admitiendo que, si se arrepienten y renuncian a la sublevación, puede mostrarse generosidad y concederse reducciones de condena. No me satisface que alguien como Oriol Junqueras, que parece buena persona, se pase décadas en la cárcel. No es esa mi pretensión. Cuando les hayamos quitado las competencias, quizá empiecen a apreciar lo que tenían, y quizá se planteen la deslealtad inadmisible que denunció nuestro mando supremo, Felipe VI. Firmeza. Mano dura.

Concluyo con los muchachos de La Manada. He estudiado el caso y mi opinión es que son inocentes de todos los cargos salvo del robo del teléfono móvil por parte del guardia civil. Son unos chicos que estaban de fiesta, que se encontraron con una borracha que quiso tener sexo en grupo en un hotel y que, tras preguntar el Prenda en la recepción y no hallar habitación libre, acabó con ellos en un portal, por donde las descripciones de quienes han visto el vídeo sexual y por las capturas del mismo que circulan por Internet, tuvo lugar una orgía como esas que tantas veces nos han contado los amigos o que tantas veces hemos visto en películas. La denunciante es una mala persona que al pasársele la borrachera y avergonzarse de los actos sexuales y el vídeo sexual que protagonizó, levantó falso testimonio y denunció su fantasía hecha realidad. ¡Tiene que pedir perdón! Ha hecho mucho daño a unas personas que no se merecían esto. El caso se fabricó políticamente y la falsaria ha sido muy útil para el secesionismo proetarra en su campaña contra las Fuerzas Armadas Españolas. El hembrismo, con su discurso de odio, ha hecho bandera del caso en su lucha por vilipendiar y someter a los hombres. Los medios de comunicación y los partidos políticos van a lo fácil y se han sumado a la caza de brujas, al linchamiento, estableciendo una suerte de régimen de terror en el que casi nadie se atreve a dudar del testimonio de la embustera o defender la inocencia de los Cinco de Pamplona. ¿Qué personas conocidas lo han hecho? Arcadi Espada y pocos más. Con lo que no contaban es con el factor humano, con una persona, el abogado Agustín Martínez Becerra, que ha roto los esquemas de la turbamulta y que con su talento, con su arrojo, ha desmontado la prisión de mentiras que se había erigido sobre estos jóvenes sevillanos. Bien, que sepáis que millones de españoles están con vosotros. ¡No desfallezcáis!

3 de mayo de 2018

Las Gemas del Infinito han de entregarse a Thanos

Con los buenos precedentes de Dawn of Justice y The Force AwakensJustice League y The Last Jedi se manifestaron como decepciones de las que necesitaba resarcirme. El dolor causado por lo que se había hecho con un personaje tan amado como Luke Skywalker necesitaba una satisfacción, una reparación que ha llegado en una forma no insospechada pero sí cuestionable a causa de la deriva humorística que socava los films de DC, Star Wars y Marvel: me refiero a Avengers: Infinity War.

El poder absoluto me fascina y, como regla general sujeta a excepciones, cuanto más poderoso es un héroe o —especialmente— un villano, más excita mi imaginación; no debe extrañar que lo que más me interesara de Infinity War fuera su supuesto villano y su cruzada para hacerse con ese poder absoluto que confieren las Infinity Stones. Superhéroes de mi agrado como Iron Man y Thor son ciertamente importantes; otros poco trascendentes como Black Widow o Falcon se toleran mientras no molesten; lo fundamental es obtener ese soñado personaje cuya fuerza, astucia y ambición sin límites me deslumbren.

El resultado es sobresaliente. El Thanos de Infinity War lo cuento entre los mejores personajes cinematográficos que haya gozado. Es el polo opuesto al rídiculo muñeco de plastilina, Steppenwolf, que perpetraron en Justice League. Josh Brolin como Thanos se ve y se siente como un ser real, tan real que transmite más deseos y emociones que —como mínimo— la mayoría de personajes relevantes del film. Su presentación, su entrada en acción, no puede ser más prometedor, sometiendo físicamente, implacablemente, a Thor, Loki y Hulk. El arranque te alerta de las dimensiones épicas de la misión del titán. Thanos está al mando. Thanos es el mejor.

Clave en la fortaleza de Infinity War es la relación de Thanos con su hija adoptiva Gamora. Es lo más preciado. Con ella vemos las que considero dos mejores escenas, siendo la primera la que nos conduce hacia el guardián de la gema del alma, nada más y nada menos que mi personaje favorito de las películas Marvel hasta la revelación del Thanos en Infinity War.

"A lifetime ago, I too sought the stones. I even held one in my hand. But it cast me out, banished me here, guiding others to a treasure I can not possess." Red Skull

La segunda escena memorable de Thanos y Gamora es la que nos lleva a los que muchos entendemos es el interior de la gema del alma: —What did it cost?Everything. Sublime escena que es de llorar como con el gol de Maradona en México 1986. ¡Mi aplauso! Un reconocimiento a Zoe SaldanaAriana Greenblatt.

Los combates individuales se saldan con excelente nota. Hay muchos a destacar pero, de elegir uno, quizá me quedaría con el que libran Thanos y Doctor Strange, una obra de arte que atrapa tu atención y de la que aprecias todos los detalles pese a su sustento en CGI, que siempre es una buena excusa que los mediocres utilizan para confundir, para ocultar con la shaky cam y demás técnicas degeneradas su pobreza artística.

Nada es perfecto e Infinity War tampoco. Todavía no he visto Black Panther, no tengo ganas, y ahora menos porque, como sospechaba, la parte en Wakanda es la peor. Esos personajes africanos que parecen sacados del reino de Zamunda son lo peor. La batalla contra las masillas de Thanos es prescindible, que no el personaje de Proxima Midnight interpretado por Carrie Coon, que está francamente bien.

Una conclusión que saco es que los directores Anthony Russo y Joe Russo, y los guionistas Christopher MarkusStephen McFeely, han acertado al poner el acento en lo importante: Thanos, por encima de todo; y Gamora, Thor, Iron Man, Doctor Strange... Reduciendo el papel de esos otros personajes menores que digo que son tolerables mientras no molesten.

En el pasado, la política contraria me ha supuesto serias frustraciones: no saliendo Darth Vader hasta los minutos finales de la tercera película de las precuelas; no saliendo Darkseid en Justice League (que mejor, viendo a Steppenwolf); o no dando ninguna explicación al origen de un personaje tan versado en la Fuerza como Snoke en The Last Jedi, según el patán de Rian Johnson para no restar protagonismo a Kylo Ren, ¡qué poca confianza en él!

Mi valoración de Justice League ha sido la de una película floja de la que tiran personajes fuertes, Wonder Woman, Batman y, para mi sorpresa, Flash; la valoración de The Last Jedi ha sido la de una falta de respeto, una ofensa cómica, "religiosa" a una saga que vive honda en nuestros corazones; y la de Infinity War la de un peliculón, una aventura heroica o, como antaño era Star Wars, una epopeya galáctica.

Por último, una pregunta: ¿es Thanos héroe o villano? ¿O quizá antihéroe? Mi respuesta es que no es un villano. No es ruin, indigno o indecoroso. Ronan decía en Guardians of the Galaxy que le llamaban radical. Thanos también es un radical. No es una entidad intrínsecamente malvada. Le llaman Mad Titan por algo. ¡Debe vencer!
Los fuertes han sido segregados por la propaganda quejumbrosa de los débiles