25 de enero de 2020

"Mientras dure la guerra" se puede ver

Entre los afines al bando nacional ha habido casi un boicoteo a lo que ha sido toda la producción de Mientras dure la guerra, percibida como una obra propagandística de la Segunda República Española.

Había razón para ello, conocida la ideología de Alejandro Amenábar, pero tras el estreno en 2019 me pusieron en alerta algunas críticas en las que oponentes al Alzamiento expresaban su malestar con la ambigüedad, con la neutralidad política del film, lo que ahora ya entiendo porque esa es, a mi juicio, una de sus virtudes, que personas de distinta ideología podrán empatizar con el protagonista, Miguel de Unamuno, y con su singladura personal y política. Nada dice el hombre que no sea razonable.

Ahondando en la cuestión de la relativa imparcialidad, el vehemente personaje del general José Millán-Astray, tan proclive a los excesos verbales y que, como muchos temíamos, sería tan fácil de caricaturizar para ridiculizar al bando nacional, al final queda como lo que coloquialmente se diría un tío de puta madre, una persona genuina, desprovista de falsedad y hasta de maldad, en el contexto bélico en el que nos movemos.

Respecto al Generalísimo, Francisco Franco, su representación de hombre ladino, de cuquito, como le decían sus compañeros de filas, no pienso que a ningún admirador suyo debiera disgustarle. Hasta se le refleja positivamente. La cariñosa escena familiar, con doña Carmen y Nenuca, a todos nos llena de satisfacción, que diría el sucesor del Generalísimo en la jefatura del Estado.

La Guerra Civil Española no es exhibida como una lucha entre buenos y malos. Los rojos no son inmaculados. Sus crímenes no son ocultados. El drama de la república es expuesto. La sensibilidad de Amenábar solamente se rompe cuando llegan los emisarios del Führer Adolf Hitler, que, estos sí, son villanos de comic. ¡Quizá sería pedir demasiado, aunque con Der Untergang (2004) se demostró posible hacerlo bien!

No diré que hay nada notable en Mientras dure la guerra. Es modesta, de formato televisivo, de andar por casa, si bien gana cierta intensidad en el tramo final y me ha dejado contento. 6/10

Hoy compite por algún premio Goya. No sé ni cuál. Nunca he visto esa gala y no la voy a ver este año, menos aún cuando el único aliciente que podría tener, la presencia de Pepa Flores, acabo de leer que se ha descartado.

23 de diciembre de 2019

Réquiem por Kylo Ren



La mayoría de cinéfilos y/o críticos que sigo consideran The Rise of Skywalker una película mala o incluso un desastre, lo que rebajó mis ya de por sí no muy elevadas expectativas, que eran como eran no por la dirección de J.J. Abrams sino por las dificultades creadas por Rian Johnson para cerrar con la solemnidad requerida la trilogía cinematográfica más importante de la historia.

The Rise of Skywalker es apresurada, está saturada y transcurre frenéticamente, sin tiempo para la introspección, para meramente disfrutar con la contemplación de las arenas, las rocas y la chatarra de los jawas de Tatooine. Echo de menos esa simplicidad de los films de antes... pero bueno, procuro no fosilizarme y adaptarme a los tiempos que corren, que poseen no pocas cosas buenas.

El guión es pobre. La falta de ideas es pasmosa y se puede aseverar sin exageración que se limita a copiar lo ya copiado en las dos películas precedentes, que copiaban a la trilogía original. Malas ideas ejecutadas torpemente: la chorrada de los Star Destroyers, que como la Starkiller de The Force Awakens, rebaja un poquito más una de las ideas más icónicas del universo Star Wars: la Death Star. La situación es tal que, como comentaba en tono de broma en el foro Todoarnold, si hubiera otra película ya tendrían que introducir la Death Pistol.

Insatisfactorio es el regreso del temido, y por ello respetado, maestro Palpatine. Quizá no deberías haberlo traído de vuelta pero, si lo haces, no puedes hacerlo de cualquier manera, sin ofrecer una mínima explicación plausible. Así mismo, la capacidad del complejo militar-industrial de Exegol no me convence y parece más algo de magia de que ciencia-ficción. No puedo estar a gusto con lo que han hecho. Pensando en la nueva trilogía en general, habría sido mucho más lógico que los remanentes del Galactic Empire, la First Order, Snoke y el propio Palpatine hubieran estado en una especie de clandestinidad, de precariedad similar a la que conoció la Rebel Alliance, pugnando desde ahí por recuperar el poder. La otra cara de la moneda.

Thanos hablaba de balancear el universo y hay una fuerza que balancea The Rise of Skywalker, la fuerza de Rey y Kylo Ren. ¡Estos personajes se comen la película! Se comen a Palpatine, algo que ni Vader ni Luke hicieron en Return of the Jedi. Rey me excitó en la primera película, me decepcionó en la segunda, donde hasta había engordado, y me ha devuelto la ilusión aquí. Claro que el señor Ren ha ido aún más allá. Ahora sí lo he visto como el líder supremo de la First Order y como el personaje poderoso y a la vez atormentado. Kylo Ren ha desatado mi pasión por esta fantasía. Me ha cautivado. Adam Driver es un actor de categoría.

La pelea entre Rey y Kylo Ren en las ruinas de la segunda Death Star ha de estar entre los momentos estelares de la saga que comenzó en 1977. Cuando saltan por encima de la ola y Finn y la indígena los observan asombrados... ¡Es para llorar, perdónenme, como decía el locutor argentino en el gol de Diego Maradona en México 1986! Y la lucha de destreza, voluntad y dominio de la Fuerza que sucede... Magnífico Ren, ¡Kylo Ren victorioso! La igualdad de género con la que promocionaban la película no resiste el embate masculino.

Se ha criticado el poder de curación que exhibe Rey, pero a nadie ha de sorprender esta facultad jedi que el propio George Lucas acertó a vislumbrar cuando el maestro Palpatine nos habló de la leyenda de Darth Plagueis el sabio, en Revenge of the Sith. Por no hablar de lo que se está viendo ahora en la excelente The Mandalorian... Es consecuente con lo que sabíamos de la Fuerza.

Agradezco que hayan reducido a Rose Tico a la mínima expresión, sin atreverse a prescindir de ella totalmente, una muestra de mala conciencia idéntica a la que ocurrió con Jar Jar Binks en las precuelas. Del resto de héroes, me reconcilio con Poe Dameron y Finn, a los que cogí algo de mania en The Last Jedi. Con Leia, la querida Leia, nunca me he sentido cómodo al verla en las nuevas películas por su estado físico y esa voz tan diferente a la voz que tenía de joven. A propósito de la edad, Han Solo aparece nuevamente, en una ensoñación, y de alguna manera, no sé si por el pelo más largo, me recuerda más al Han joven que el que vimos en The Force Awakens. Esta escena con Han, que se presenta ante su hijo, se halla entre lo mejor del film. Leyenda viviente, Harrison Ford.

Un personaje que inmediatamente ha captado mi atención, con esa figura seductora bajo su traje, es el de Zorii Bliss, interpretado por Keri Russell. ¡Cuánto mejor le habría ido a The Last Jedi de haber contado con ella en lugar de que con la asiática gorda! De Zorri Bliss, y parafraseando a Starship Troopers, deseo saber más. Además, le ha devuelto la gracia a Poe Dameron y te ríes cada vez que se la intenta ligar.

Concluyo con un spoiler importante, con una secuencia que se ha de celebrar, la secuencia final en Tatooine, en la casa de Owen y Beru Lars, donde Luke Skywalker creció. Es emotiva para cualquier fan que ame Star Wars. Rey llega a bordo del Millennium Falcon y observa el estado, relativamente bueno, de la granja de humedad abandonada... Hay que ser fuerte y contener las emociones. Rey entierra allí los sables de Luke y Leia. Una anciana de paso en uno de esos camellos raros le dice que hacía mucho tiempo que nadie estaba allí, y le pregunta quién es, no quedándose conforme con la respuesta. — ¿Rey? ¿Qué Rey?. En la lejanía, las tenues figuras fantasmales de Luke y Leia sonríen y despejan las dudas de nuestra protagonista. —Rey Skywalker.

Los soles de Tatooine se ponen.

Con sus penas y glorias, diré que es la mejor película de la última trilogía.

2 de diciembre de 2019

Andy Ruiz Jr. vs. Anthony Joshua II

Lo primero, he visto el Deontay Wilder vs. Luis Ortiz II y debo felicitar nuevamente al cubano Ortiz, un boxeador que es evitado con razón y que, como en el primer combate, ha vuelto a poner en dificultades a Wilder. De hecho estaba ganando a Wilder... pero el americano tiene lo que tiene, y en una décima de segundo, con una derecha, puede dar la vuelta a la batalla. ¡Hay que ver la revancha con Tyson Fury!

El sábado 7 se vuelven a medir Andy Ruiz Jr. y Anthony Joshua, en Riyadh, Arabia Saudí. El combate ha generado una expectativa considerable y entre opinadores cualificados, boxeadores y entrenadores, hay unanimidad en que el resultado es incierto y que ambos tienen buenas posibilidades.

Se da por sentado que Joshua evitará cometer el error de acortar la distancia incluso para rematar... seguramente planteará un combate a lo Wladimir Klitschko, manteniendo a Ruiz a distancia con su jab, moviéndose todo lo que se tenga que mover si Ruiz intenta cerrarle. Si puede hacerlo durante 12 rounds sin cansarse es algo a lo que pronto obtendremos respuesta.

Kevin Barry, el entrenador de Joseph Parker, que venció a los puntos a Ruiz y perdió también a los puntos con Joshua, ha dicho que Parker le contó que Ruiz es quien más fuerte le ha pegado jamás. Pega fuerte y, lo que es peor, muy rápido, tanto que puedes no ver venir sus golpes, y esos son los que más daño hacen. Naturalmente, Joshua no es precisamente débil y en cualquier terreno, en cualquier distancia, es un enemigo temible.

Sin seguridad, mi pronóstico es una victoria a los puntos de Joshua. Pienso que arriesgará lo mínimo y, como he dicho, su plan será puntuar asalto tras a salto a lo Klitschko. Ruiz tendrá que pasar al ataque y exponerse a un contraataque. ¡Excitante combate! Desear, si bien ambos me caen bien, deseo que gane Ruiz. Joshua ya ha dicho que, pase lo que pase, no tiene ninguna intención de retirarse, que va a combatir hasta los 50, ¡y bien hará en hacerlo, mientras le sigan pagando millonadas!

Brevemente, pasando al atletismo y los pasados Campeonatos Mundiales de Doha, he de saludar las victorias contundentes de los americanos Christian Coleman y Noah Lyles en 100 y 200 metros respectivamente , dos fenómenos que, al día de hoy, pienso que ganarán con igual facilidad en Tokio 2020. Elogiar nuevamente el rendimiento de Justin Gatlin, plata en 100, con 37 años, con perspectivas de volver a otros juegos olímpicos el año que viene, y con unos resultados a sus espaldas que, a mi juicio, le convierten en el segundo mejor corredor de 100 metros de la historia. ¡Ah, me congratulo de la resurrección atlética de Andre De Grasse, bronce en 100 y plata en 200! Un velocista ligero que me place.

En mujeres, extraordinaria otra vez Shelly-Ann Fraser-Pryce, la mejor que ha habido en 100 metros tras Florence Griffith, y sorpresa en los 400 metros con la victoria y el tiempo de Salwa Eid Naser, derrotando a mi ídolo, Shaunae Miller, corriendo también en su —de largo— marca personal. Marita Koch ha quedado lejos de estas mujeres, pero no tanto como antes.

Por fin algo de sentido común y menos de corrección política: han hecho bien al no dejar competir a Caster Semenya. Es un hermafrodita con cromosomas XY. ¡Hasta está casado con una mujer! Es un ultraje dejarle apabullar a mujeres reales. Lo justo es que se cree una categoría nueva para hermafroditas.

25 de noviembre de 2019

Había que matar a esa mexicana...

Con un aprobado justo, Rambo: Last Blood me ha parecido la más floja de las cinco películas.

Inicialmente, la historia no me interesa prácticamente nada. A la vieja mexicana (horrible actriz) que vive en el rancho me apetece decirle que, por favor, coja sus cosas y se marche de allí. Mal seguimos con la fiesta de los jóvenes en los túneles, que es casi sacrílega, una profanación… luego está la chica, tonta, presentándose de esa manera en México, ¡anda y que le den a tu padre!, y lo que hacen con ella resulta exagerado, de villanos de comic, que diría Adrian Veidt. Solamente cuando Rambo se presenta allí, y ya ha pasado más de media hora de una película de hora y media, le hallo un aliciente a lo que veo, y no soy de los que necesitan tiros cada cinco minutos pues disfruto una película lenta si lo que me cuentan me llena.

Con Rambo en acción las cosas cambian y surge la emoción. No obstante, no me acaba de satisfacer lo que veo porque creo que se podría haber hecho mejor, que se podrían haber recreado en la reacción de los hermanos Martínez y los hombres de ese cártel de prostitución cuando descubren que alguien, que sospechan quién es, les está atacando. Deberíamos haber sentido no sólo su furia sino también el terror por lo que se les ha venido encima, por acostumbrados que estos hombres estén a la violencia extrema. Ahí había una mina que se ha explotado a medias. La intervención del personaje de Paz Vega es interesante pero también se queda como sin concretar. Merecía haber salido más.

La batalla final en el rancho de Rambo es lo mejor. Buena y breve, dos veces buena, aunque hay algunos aspectos chirriantes como esa necesidad de Rambo de rematar (malgastando munición y obligándole a recargar) a todos los enemigos que ya están heridos de muerte, sufriendo horrores, o incluso patentemente muertos. La dirección de Adrian Grunberg y la fotografía no me gustan, son de serie televisiva barata.

Algunas consideraciones con pequeños spoilers:

Rambo debería haber matado con el cuchillo a la mexicana que robó la pulsera y entregó la chica al cártel. ¡Lo merecía y, al hacerlo, la película sí que habría tenido huevos! ¡Lo que habría gozado leyendo las críticas!

En efecto, duele que nos veamos cómo Rambo mata al personaje de Óscar Jaenada.

Al personaje de Sergio Peris-Mencheta se le ve cierta clase y se entiende que aspire a ascender en el crimen organizado.

Yvette Monreal, que interpreta a la joven, tiene 27 años; se le echan bastantes menos, en la película.

Last Blood me parece una película a la que le cuesta demasiado arrancar pero que acaba anotando sus puntos; se podría hasta destacar, recomendar, si fuera una producción cualquiera, pero en la saga de Rambo he de calificarla como la peor.

Finalmente, nuestro Sylvester Stallone está muy viejo, es muy viejo, pero se ve, se nota que sigue estando fuerte y su interpretación es absolutamente creíble.

14 de julio de 2019

Hay que ver a Alita vapuleando a los cazadores de recompensas...

The Panzer Kunst, the Battle Angel... Ooooh!

He leído los comics, amo el personaje y, durante años, la de Alita era probablemente la película que más deseaba ver llevada al cine, especialmente cuando James Cameron se proponía dirigirla. Que se retirara de la dirección y que Robert Rodriguez tomara su puesto enfrió mis ánimos, a lo que los trailers, sin ser malos, no contribuyeron a calentar. No sabía qué esperar.

He visto Alita: Battle Angel y grande es mi satisfacción, para empezar con los personajes, con Alita e Ido, a los que tomas aprecio, incluso con Hugo, que en los comics es un tipo insufrible que estoy deseando que se carguen, pero que aquí en el film es hasta agradable, resultando creíble que Alita, esa cyborg de extremos, a veces inocente, a veces implacable, se pueda enamorar de él.

Es Alita la fuerza que eleva el film y lo es desde antes de pegarnos el subidón a todos, a quienes la ven en la ficción y a quienes la vemos en la pantalla, entrando en acción súbitamente, inesperadamente para los primeros, y causando asombro con una técnica de combate que se creía perdida en el pasado... El Panzer Kunst.

Recientemente también he tenido oportunidad de ver Aquaman, que he hallado floja, bobalicona, y hay en Alita una secuencia bajo el agua, cuando entra en la nave de Marte que está sumergida en una laguna, tomando el control de los instrumentos y recuperando el Berserker, lo que me puso la piel de gallina, que vale más que Aquaman entera.

Una vez completa, una vez en posesión de todas sus facultades, hay una cualidad de Alita que a mis ojos la hace destacar sobre los héroes habituales y que provoca mi admiración: su virtual imbatibilidad. Hará trizas a todos los humanos y cyborgs que se pongan en su camino. Porque aun benévolo, aun alzándose ante la injusticia, el ángel de batalla es también un ángel de la muerte.

La película ofrece una regularidad sólida y hablen, luchen o se besen, el interés no decae en ningún momento. Christoph WaltzJennifer ConnellyMahershala AliEd SkreinKeean JohnsonEiza González (guapísima...)... ¡Si hasta sale Casper Van DienRosa Salazar es cierto que no me agrada, que era una de las causas de que me distanciara del proyecto, pero como no la puedo reconocer gracias al CGI estoy encantado. Con el que tengo alguna reserva es con Edward Norton, un pedazo de actor, pero su Nova no me ha acabado de gustar.

Los efectos visuales tienen sus altos y sus bajos; sobresalientes no son. Por trazar una comparación razonable, la competición Motorball, que como espectáculo es un punto fuerte, no la veo a la altura técnica de, digamos, las carreras de motos en Tron: Legacy (2010).

Notable. Me quedo con ganas de más. Quiero una segunda parte. ¡Alita campeona!

8 de mayo de 2019

La desaparición de los niños Beaumont

Colley Reserve en Glenelg Beach (foto 1959), Adelaide, donde los niños fueron vistos con el presunto raptor


En uno de los más intrigantes crímenes australianos, Jane Nartare, Arnna Kathleen y Grant Ellis Beaumont, los hermanos Beaumont de 9, 7 y 4 años respectivamente, desaparecieron en Glenelg Beach, Adelaide, el 26 de enero de 1966.

Considerando que Jane era suficientemente mayor y responsable, los  niños habían acudido solos a la playa desde su domicilio en 109 Harding Street, aproximadamente a dos kilómetros de distancia. Llegaron en autobús y fueron vistos bañándose y saliendo del agua, poniendo sus toallas en Colley Reserve, un amplio césped junto al paseo de la playa, y jugando con los aspersores. Es aquí donde un hombre de entre 30 y 40 años se les acerca y juega con ellos. Los niños parecen estar cómodos con su compañía. Pelean en broma con las toallas. Ese mismo hombre le pregunta a un par de parejas de jubilados si han visto a alguien cerca de su ropa, la de los niños y la suya, alegando que les habían robado el dinero, una suma banal en el caso de los niños, la suficiente para el autobús de vuelta a casa. Fuera cierto o una artimaña de ese desconocido para que los niños dependieran de él, los sedujo para que le acompañaron hasta la puerta de los vestuarios, esperando a que se cambiara. Luego fueron vistos marchándose juntos. Poco después, los niños entraron solos en Wenzel’s bakery, a unos 100 metros de la playa, y compraron unos pasteles y refrescos con un billete de un pound (la moneda australiana hasta 1966), una suma relativamente considerable para la época, mucho más dinero que las monedas que les había dado su madre, Nancy Beaumont. Por consiguiente, es probable que ese billete, que se estima muy importante en la investigación, les hubiera sido entregado por el hombre misterioso.

De la lista de sospechosos oficiales, nunca he considerado seriamente ni a Bevan Spencer von Einem ni a Derek Percy que, con 21 y 18 años respectivamente, eran demasiado jóvenes para encajar en el retrato del hombre que estaba con los niños. Durante años he pensado que Arthur Stanley Brown, sospechoso en la desaparición de Joanne RatcliffeKirste Gordon en el estadio Adelaide Oval, en 1973, era quien mejor encajaba. Stanley Brown, fallecido en 2002 a los 90 años, era un personaje siniestro, de físico y facciones particulares, recordando un poco al monstruo de Frankenstein. Obviamente nunca he tenido certezas. Ahora tengo más dudas.

Dos nuevos sospechosos han cobrado fuerza en los últimos años, por un lado Alan Anthony Munro, que sigue vivo y puede que sea el que por entonces tenía una mayor parecido físico al retrato robot del hombre con los niños, y sobre todo el empresario local Harry Phipps, fallecido en 2004, que vivía en un chalet a cien metros de la playa y tenía la costumbre de regalar billetes de one pound a los jóvenes. Un hijo de Phipps, Haydn Phipps, fallecido, acusó a su padre de abusar sexualmente de él y de matar a los niños, enterrándolos en su fábrica, Castalloy factory (excavada parcialmente por la policía en 2018, sin resultados; es un lugar grande), acusación que se ha visto reforzada por dos testigos, dos adolescentes a los que Phipps pagó generosamente para que le cavaran un hoyo en la fábrica, aparentemente en los días posteriores a la desaparición de los niños.

No obstante, hay que mesurar que Haydn era un adicto a las drogas con problemas psicológicos y su testimonio es cuestionable, lo que no significa que desechable, constituyendo de hecho un fundamento del libro The Satin Man: Uncovering the mystery of the missing Beaumont children (2013), de Alan Whiticker y Stuart Mullins, y que sostiene que Harry Phipps es el hombre que raptó y presumiblemente mató a los niños Beaumont.

Uno de los episodios más dramáticos, posiblemente más reveladores, es el de la visita de Mullins a la casa de Phipps en 2007. Elizabeth, la viuda de Phipps, le guió por un recorrido, incluido el sótano, donde Phipps tenía una especie de taller. Allí, Mullins descubrió un pequeño monedero blanco similar al que Jane Nartare Beaumont llevaba cuando desapareció. Al ser interrogada, Elizabeth respondió: "No no no, lo compré en una tienda la semana pasada". Entonces, Mullins preguntó que qué hacía el monedero en el sótano, y Elizabeth le invitó inmediatamente a marcharse. Cuando días después la policía apareció para interesarse por el monedero, Elizabeth lo había hecho desaparecer. Es cierto que cabe la posibilidad de que el monedero no tuviera nada que ver con los niños Beaumont y que Elizabeth simplemente quisiera evitar una atención indeseada. O no. De momento, no se puede determinar.

Cuando estudio este cold case me hierve la sangre. Me imagino a lo Thanos, empleando la gema del tiempo para retroceder a Adelaide ese fatídico día, salvando a los niños y, estando lejos de mi intención el ser un Batman que entrega al responsable a la policía, ajusticiarlo con mi propia mano y satisfacción. Dado el interés de la sociedad australiana, apostaría a que bien sea en 2019 o en 2219, la verdad se acabará sabiendo, algún hallazgo fortuito o fruto de superordenadores procesando la evidencia circunstancial conducirá a la resolución.

Sometidos a un fuerte desgaste, Jim y Nancy Beaumont, los padres de los niños, se divorciaron años después del desdichado suceso. En 2019 siguen vivos, con más de 90 años, y residiendo en Glenelg.


La casa de Harry Phipps en Augusta St, vendida y con nuevos propietarios, en 2018

30 de abril de 2019

Avengers: Endgame

Notable película aun cuando no alcanza la altura de su predecesora. Un motivo es la pérdida de peso argumental del personaje capital, el poderoso Thanos. Entiendo que la película se titula Avengers pero... ¡A quién le importan cuando se enfrentan a tamaña fuerza del universo! Es una exageración. Sí importan, no tanto como Thanos pero importan. La historia es interesante y el que la mayoría de personajes tengan fuerza te involucra emocionalmente en la trama.

Siento un rechazo instintivo, inmediato, hacia las feas de Captain Marvel y Valkyrie, que por fortuna no salen demasiado y no les da tiempo a arruinar el film. Ant-Man no me gusta nada, y personajes que hasta la fecha hallaba poco relevantes, como Hawkeye y Black Widow, esta vez brillan con luz propia, especialmente ella, ¡muy guapa!, con menos kilogramos y unas notas dramáticas en determinadas escenas que merecen reconocimiento, que deseas que te las vuelvan a poner.

De Iron Man poco hay que decir a estas alturas. Es un crack, un líder natural, convincente, lo contrario del líder forzado que nos venden con el pobre Captain America, un buen muchacho, un tontaina de buen corazón. Al que he disfrutado de verdad, la para mí locomotora de Endgame, sobrepasando a Natasha Romanoff, es Thor en esa fase de crisis personal, aislado, alcoholizado. Si los Oscar no estuvieran desacreditados, si se condujeran por criterios artísticos y no políticos, Chris HemsworthScarlett Johansson deberían declararse candidatos. Los reecuentros de Black Widow con Hawkeye, y de Thor con Frigga, son remarcables, lacrimógenos.

Como en casi todos los films de Marvel, los malos, regulares y buenos, la acción más destacable la hallo en las escaramuzas; la batalla final me llega a aburrir y en un momento dado he llegado a desconectar mentalmente, a encontrarme pensando en otras cosas. Estas batallas pierden credibilidad por la aparente necesidad por meter como sea a todos los superhérores y que protagonicen hazañas bélicas a cuál más extraordinaria. Spider-Man, los africanos de Wakanda... ¡Fuera de la pantalla! Doctor Strange sí es un pedazo de personaje y requería más presencia. La lucha no fluye en la forma, en los términos militares en que, aun en una fantasía, sería previsible. Las batallas son uno de esos elementos cinematográficos Marvel que, con menor presupuesto y cierta austeridad, sea voluntaria o forzada, seguramente saldrían ganando.

La nanotecnología absurda y los trajes que aparecen y desaparecen en un click ha dañado la narrativa, así como el viejo vicio, con seguridad el que mas odio, de quitar máscaras y cascos constantemente para que así veamos las caras de los actores. Algunos superhéroes directamente han perdido sus máscaras y cascos. De momento, DC no se ha atrevido a hacer lo mismo con Batman. ¿Alguien se imagina a Batman media película sin máscara y quitándosela cada vez que abre la boca para decir algo? Por mí que contraten a actores desconocidos, si así nos libramos de este suplicio.

Sobre el final, y aquí hay spoilers, no me gusta que Captain America aparezca de viejo para soltar esas bobadas... no debería aparecer, habría sido mucho más bonito que simplemente le viéramos en el pasado con Peggy Carter, no solamente bailando sino también en el momento en que se vuelven a ver cuando ella lo creía muerto, que nos lo han hurtado. El final de Thor con los que él llama Asgardians of the Galaxy, peleándose con Peter Quill, es para reírse, estupendo, si bien queda en el aire una pregunta importante: ¿dónde está la Gamora del pasado? ¿Se ha volatilizado?

Avengers: Endgame entra en mi top 5 de películas Marvel en el puesto 4.

1. Avengers: Infinity War (2018)
2. The Avengers (2012)
3. Guardians of the Galaxy (2014)
4. Avengers: Endgame (2019)
5. Captain America: The First Avenger (2011)

16 de abril de 2019

The Rise of Skywalker

Muchos fans la tienen tomada con Kathleen Kennedy y hacen con ella una crítica destructiva que no creo que merezca pues, a mi juicio, su balance como presidenta de Lucasfilm es positivo con tres films entre notables y sobresalientes, que son Star Wars: Episode VII - The Force Awakens (2015), Rogue One (2016) y Solo: A Star Wars Story (2018), y uno deficiente, Star Wars: Episode VIII - The Last Jedi (2017), del que ciertamente Kennedy es responsable por haber autorizado el guión perpetrado por Rian Johnson, del que me declaro esa palabra tan fea, hater.

He vuelto a ver The Last Jedi y, como me ha ocurrido en otros pases, cuando sale la asiática gorda y fea, Kelly Marie Tran, no lo puedo soportar y lo tengo que pasar a cámara rápida. ¡Qué mona en cambio la asiática que muere al comienzo en el bombardero, Veronica Ngo! ¿Nadie se dio cuenta de que deberían haber intercambiado sus papeles? Luego, lo que han hecho con Domhnall Gleeson, el general Hux, y su personaje de comedia, es insufrible. De nuestro amado Mark Hamill, Luke Sywalker, solamente decir que su papel y la pose que le obligan a adoptar no funciona, y que su muerte es absurda. Además, el misterioso, cautivador personaje de Snoke se tira por la borda no tanto por el hecho de que se deshagan de él, pues los reyes mueren, sino por la forma, por la más que necesaria falta de contexto, de una mínima explicación, referencia, a de dónde viene un maestro de la fuerza de esa edad tan avanzada y tamaño poder. No me vale que pasaba por allí...

A los fans críticos se les recrimina estar molestos porque sus teorías de que Snoke era Darth Plagueis estaban equivocadas... ¡No será mi caso! Habría abrazado cualquier alternativa conocida o desconocida que encajara. Habría aplaudido que me sorprendieran. Por desgracia, la caja de las sorpresas estaba vacía. Ahora entiendo el casi irrompible silencio desde Disney cuando los fans discutían hipótesis sobre la identidad de Snoke, un silencio que imagino incómodo cuando ellos sabían que la película no ofrecería nada digno sobre uno de los aspectos que mayor interés generaban.

Respecto a Daisy Ridley, la verdadera protagonista, Rey, al igual que en The Force Awakens me sedujo, en The Last Jedi la hallé cargante, además de en una desilusionante baja forma, gordita, especialmente en algunos tramos del film, probablemente los rodados al comienzo de la producción. ¡Ah! Prólogos y epílogos en los films de Star Wars son momentos especiales, excitantes, que se guardan en la memoria del cinéfilo. Apropiadamente, los de The Last Jedi son de largo los peores de toda la saga, mediocre la apertura y embarazoso el cierre con el niño repelente y la puñetera escoba.

Una nota positiva es Adam Driver como Kylo Ren, un personaje que gana enteros. Con sus gestos, sus miradas, hace un trabajo francamente bueno en la secuencia en que Rey y él se presentan en la cámara del líder supremo.

Respeto. Si Johnson quería matar lo viejo quizá debió matar, dicho sea en tono de broma, a la madre que lo parió. Se ha especulado, se ha negado sin mucha convicción, que J.J. Abrams imprimiría un course correction para reencauzar una trilogía que hallo gravemente dañada y de la que soy un poco escéptico sobre sus posibilidades de salvación. Un poco cada vez menos... ese cambio es lo que deseo y lo que pienso que se está haciendo, más ahora tras ver el teaser trailer de The Rise of Skywalker.

Tengo un buen presentimiento con el trailer. Rey vuelve a estar en forma. Ese primer plano suyo es de un atractivo notable. Vuelve Billy Dee Williams como el legendario Lando Calrissian. Luke también estará, al menos como espectro, si es que no nos deparan alguna sorpresa, alguna reencarnación. Claro que lo más fuerte de todo es el regreso de Darth Sidious, el emperador Palpatine, que según mi teoría, quizá en su día no contó toda la verdad a su pupilo, Anakin Skywalker, cuando le dijo que no llegó a alcanzar el conocimiento de burlar a la muerte de su maestro, Darth Plagueis. No descartaría que el propio Plagueis esté directamente involucrado en este drama y que o él o Palpatine hayan manejado a Snoke a su antojo. Una teoría que he leído, que no me acaba de convencer, es que Plagueis nunca existió y que Palpatine y él son la misma persona. ¡Veremos!

¡Que la fuerza nos acompañe!


30 de noviembre de 2018

Sábado 1, Deontay Wilder vs. Tyson Fury

La cita en el Staples Center de Los Angeles. He aquí un combate excitante que apasiona a aficionados y profesionales por igual. Con el corazón, y pese a que es lo contrario de lo que suelo admirar en un deportista, deseo que gane Tyson Fury; con la cabeza, veo un resultado difícil de predecir, aunque si tuviera que jugármela lo haría por Deontay Wilder, que al contrario que Wladimir Klitschko en 2015, pienso que, si lo necesita, se lanzará al ataque si Fury sale a fintar, retroceder y contragolpear, lo que es previsible.

Wilder sí posee los atributos que me entusiasman, es atlético, rápido, seguro de sí mismo (la seguridad también Fury), y tiene una pegada que algunos consideran la más potente de la historia de los pesos pesados. Wilder da miedo, ha sido descrito como uno de los boxeadores más terroríficos porque, si bien otro campeón como George Foreman tenía un pegada demoledora, digamos que la telegrafiaba, la veías venir, te llegaba con fuerza pero no con velocidad; la de Wilder es explosiva, te impacta sin apenas advertencia, como la de Mike Tyson, con el peligro añadido de que la del primero lo hace desde larga distancia. La intimidación está de su parte. Si consigue herirte, Wilder conecta su cuestionada, divertida y eficaz marca de la casa, el windmill, y entonces estás muerto.

Ambos están imbatidos y podría diferenciar que a Fury, aunque lo han noqueado creo que dos veces, levantándose ambas, nunca lo he visto cerca de la derrota por KO, en la cuerda floja, en la que sí he visto a Wilder en su último combate con Luis Ortiz, reconociendo que supo sobreponerse al apuro y que Ortiz es un adversario de dar y tomar, inquietante, tanto que, al día de hoy, quizá deba considerársele como el número 4 mundial tras los propios Wilder, Fury y, cómo no, Anthony Joshua.

Tanto Wilder como Fury saben dosificar sus esfuerzos. No los imagino agotándose. Lennox Lewis tiene claro que, si la pelea llega a los puntos, se la llevará Fury. Yo no lo tengo tan claro. Como tampoco tengo claro que Fury no pueda desgastar a Wilder y ganar por KO. Es lo que he dicho al comienzo: el desenlace es casi impredecible. Sí estoy seguro de que un KO en los primeros rounds solamente puede ir en favor de Wilder.

Apuestas:


  • George Foreman en favor de Wilder.
  • Riddick Bowe en favor de Wilder.
  • Luis Ortiz en favor de Wilder
  • Tony Bellew en favor de Wilder
  • David Haye en favor de Wilder
  • Mike Tyson en favor de Fury
  • Amir Khan en favor de Fury
  • Anthony Joshua indeciso
  • Lennox Lewis indeciso
  • Evander Holyfield indeciso
  • Gerry Cooney indeciso
  • Carl Froch indeciso
  • Wladimir Klitschko indeciso


Pronto saldremos de dudas.
Los fuertes han sido segregados por la propaganda quejumbrosa de los débiles